Cosas de Reyna

Atrapados en el tiempo o Por un mejor gobierno



El día de la marmota, Atrapado en el tiempo, o bien en su título original Groundhog Day[1], es el nombre de una película exquisitamente interesante desde todos los ángulos.  En breve, se trata de un meteorólogo de televisión (Bill Murray) que acude al festival de El día de la marmota y, sorprendido por una tormenta de nieve,  se ve obligado a quedarse en el pueblo. El asunto es que a la mañana siguiente, al levantarse, los acontecimientos son exactamente iguales al día anterior y sin motivo se ve obligado a repetir el Día de la marmota infinitamente sin saber cómo salir o avanzar en el tiempo.  Lo interesante es como el personaje va evolucionando y pasa por varios estados anímicos y de personalidad dignos de estudios psicológicos, míticos, literarios, morales, etcétera. 
Sucede que hasta que el personaje principal  tiene un cambio de actitud, hasta entonces empiezan a darse pequeños cambios en la rutina de vivir el mismo día, de tal forma que en algún momento, pasa efectivamente al siguiente día.   Existe en la vida real el pueblo de Punxsutawney[2]
Pero, ¿Qué relación guarda  la película de El Día de la marmota con Sonora, nuestro estado?
Cada vez que veo dicha película,  invariablemente me remite al tema político.  Cada tres o seis años –según sean elecciones-  se repiten  con particular sintonía mediática-discursiva las mismas palabras, los mismos énfasis, los mismos escenarios.  Y ahí vamos todos. No importa la pertenencia a tal o cual partido político.  Volvemos a reclamar que en nuestra ciudad hace  falta agua, drenaje, parques, jardines, seguridad pública, áreas deportivas, pavimento, y un largo etcétera de carencias.  Y volvemos a escuchar lo mismo. En un pequeño ejercicio mental que hagamos, podremos advertir que las exigencias  de hoy son los reclamos de ayer y de ayer y de ayer.   Pocas ciudades y municipios se congratularán de tener en efecto, mejor y mayor pavimento o agua potable, o  bibliotecas o espacios culturales y deportivos.  
Se afirma que la calidad de vida de una comunidad se puede medir según sean los temas principales que los habitantes señalen.  Me parece que en este sentido las autoridades de ayer y de ahora saldrán bastante mal en su desempeño: Seguimos estancados, empantanados en las mismas problemáticas que nos han aquejado desde hace muchos años.  
La Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE)[3] presenta estudios interesantes sobre las percepciones de los habitantes de diversos países en lo que considera que es el secreto de una vida mejor: vivienda, ingresos, empleo, comunidad, educación, medio ambiente, compromiso cívico, salud, satisfacción, seguridad y balance vida-trabajo.    Países como Noruega, Canadá, Suiza, manifiestan alto  interés en todos los temas, es decir, le dan más o menos igual importancia.  Se asume que las políticas públicas responden a la demanda social.   Por algo son países desarrollados.
Es México quien presenta una mayor disparidad. Opinamos que tenemos  bajos ingresos, escasa seguridad pública y pobre educación entre otros aspectos. Eso sí, somos muy trabajadores: Trabajamos según la OCDE 2 226 horas al año, cifra mayor que el promedio de los países miembros: 1 765 horas.  Nuestra esperanza de vida es de 74 años,  seis años menos que el promedio de la OCDE, 80 años.  Nuestro aire es de los más contaminados: 29.8 microgramos por metro cúbico, mucho más alto que el promedio de la OCDE de 20.1 microgramos por metro cúbico.  El 64% de los mexicanos está satisfecho con la calidad del agua pero en otros países lo es el 84%.  O sea, estamos satisfechos con menos.
La participación electoral como medida de confianza se sitúa en  63% considerando la participación ciudadana más reciente aunque en países de la OCDE es del 72%.  Y pese a todo, el 82% de los mexicanos  se sienten satisfechos. Sorprendente. 
Analizar el índice de satisfacción de la OCDE es notable por cuanto que sitúa a los nacionales como felices y es un indicador  –subjetivo pero interesante- para determinar la calidad de vida.  ¿Qué sucede entonces? ¿Somos felices con la inseguridad pública? ¿Estamos contentos con la calidad de enseñanza? ¿Nos gusta el deterioro de las comunidades en sus servicios públicos? ¿Acaso estamos felices con el desempeño gubernamental?
Algo está  sucediendo.  ¿Acaso hemos hecho un pacto social donde nos conformamos con menos? ¿Acaso la cultura del valemadrismo ganó la batalla? ¿Será que nuestros estándares de calidad y buen gobierno son bajos? ¿Fregados pero contentos?  Me niego a creerlo.
 
En algún momento de la vida el comportamiento social cambia y debe ser –por necesidad y por urgencia- en estos procesos electorales.  Repetir historias de gobiernos fallidos  nos está llevando a la debacle económica, productiva y social que nos aleja  del franco desarrollo en el que deberíamos estar inmersos todos los municipios y no de unos cuantos de manera aislada, desligada del contexto estatal y nacional.   Romper con el esquema de El día de la marmota implica un cambio de fondo y de todos.
Por eso es esencial y de cardinal relevancia que la participación ciudadana sea proactiva, que trascienda y se manifieste en aportaciones a programas y planes de gobierno,  que se establezcan indicadores básicos de desarrollo de los municipios  de tal manera que sea medible el avance de cada cual o en su caso, aplicar programas remediales que les permitan continuar sin que existan brechas abismales entre uno y otro.  No es posible ya repetir hasta el infinito la vieja fórmula del pedir-prometer-incumplir-pedir.
 
A estas alturas, deberíamos como comunidad estar tratando temas sobre acceso a internet en áreas públicas, la mejora de acervos en la biblioteca municipal, equipando adecuadamente parques y jardines,  contar con un padrón real  de adultos mayores y plan de actividades para ellos –cada vez son más-, promoviendo eventos  culturales bajo un programa colaborativo de los diversos niveles educativos que  contribuya a la formación de los habitantes,  por ejemplo.  A estas alturas, deberíamos estar trabajando proyectos de desarrollo regional que permitieran avanzar a municipios con una misma problemática  en forma sostenida y sustentable.    Pero no, seguimos discutiendo sobre baches, semáforos descompuestos, alumbrado público deficiente tanto o más que la recolección de basura, escasez de agua potable y una larga lista de carencias que se han ido acumulando con cada administración gubernamental. Estamos atrapados en las deficiencias y las privaciones de servicios básicos fundamentales. Sumado todo a la negligencia o desconocimiento del quehacer gubernamental de quienes ostentan  cargos públicos. Seguir así es apostarle a la nada, al vacío y a la desesperanza.

Por esto y más es que debemos modificar conductas tanto como habitantes/ciudadanos  como en lo colectivo que incida en el desarrollo social sostenido. Y en esto las autoridades deben estar decididamente comprometidas.  Una planeación adecuada implica la participación comunitaria plasmada en un documento donde se defina de bien a bien dónde estamos y hacia dónde vamos.  Con objetivos y metas claramente trazadas del que se desprenda que la participación colectiva ha sido el eje rector y que a la vez mida cada cierto tiempo los avances o logros obtenidos.  Ya basta de medir al desarrollo integral a través de discursos y  declaraciones dadas desde la comodidad de una oficina de los gobernantes en turno, donde -por cierto-la modalidad online es de las preferidas
 Existe claro, la cómoda alternativa de quedarnos anclados para siempre en el mismo lugar haciendo lo mismo.  Muy satisfechos en la insuficiencia mientras el mundo avanza a pasos agigantados.

 

 

 




[1] https://www.youtube.com/watch?v=tSVeDx9fk60
[2] http://www.punxsutawney.com/
[3] http://www.oecd.org/centrodemexico/laocde/

De troles y otros demonios

 

Según Wikipedia, el sustantivo trol viene de la palabra del nórdico antiguo para describir a un monstruo mitológico. [1] En los cuentos infantiles son criaturas empeñadas en hacer travesuras y malicias.  En el el idioma inglés, el verbo troll es una técnica de pesca. La expresión trolling for newbies significa pescando novatos.   Los chinos usan un término alternativo, bái Ián que significa literalmente putrefacción blanca para referir a una publicación absurda y sin sentido, con el ánimo de fastidiar a otros.  En japonés,tsuri se refiere a publicaciones intencionalmente engañosas.
 
Hay troles que son anónimos y otros que son pseudónimos.  De los primeros se tiene un  origen  desconocido.  Los segundos son encubiertos pero se conoce de donde proviene o quien o quienes son sus autores;  se caracterizan por comportarse con  una doble cara/doble moral.  En público aparecen como  personas honorables, respetuosas y simpáticas incluso.   Tal vez hasta se conviva con ellos y ni nos percatamos.   Son habilidosos.  Anónimos o pseudónimos,  en la oscuridad de la cobardía y en lo oculto se transforman en aves de rapiña, en entes que carecen de valores, seres amargados, frustrados.  Como la novela de El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hide, cuyo tema central es el trastorno psiquiátrico de una persona que tiene dos identidades con características opuestas entre sí.

Pudiéramos continuar con una serie de interpretaciones que  se generan en el mundo para describir a esta figura virtual y, sin temor a equivocarnos, coincidirán en que representa el engaño, la falsedad, la mentira, la difamación y la más putrefacta de la condición humana:  la miseria intelectual de daño  y destrucción.

Un trol percibe al ser humano no como tal, sino como un simple blanco en el cual descargar su ira, su escasa autoestima, su amargura, su pobreza intelectual.  Busca sembrar caos emocional, político, social, a costa de cualquier bajeza. Pretende provocar controversia y jamás razona con nadie por eso no vale la pena responderle.    Algunos quieren disfrazarlo como libertad de expresión pero esta se presenta solo cuando es perfectamente indentificable su emisor.  De otra manera no se entiende.  Un trol es en esencia un ser perturbado cuyo parque de diversión es internet.
La figura del trol  es el disfraz que utilizan quienes al amparo de la cobardía tienen como finalidad  denostar, castigar, humillar, tergiversar información, decir verdades a medias o mentiras absolutas.  Todo bajo nombres ficticios, -of course- porque no conocen ni el honor ni la honra ni la valentía ni el deber cívico como personas de bien.

Peligrosamente se está  volviendo cotidiano  ver desfilar día a día troles por todas las redes sociales.   Particularmente en épocas electorales donde los ánimos se encienden y aparecen como desfile de cerebros descarnados, vomitando neuronas fallidas.
Utilizan diversas tácticas de convencimiento: Unos buscan la palabra que agrade al lector para después lanzar dardos envenenados en contra de tal o cual persona o candidato a cargo de elección popular.   Otros argumentan poseer la verdad absoluta, hacen alarde de cifras y estadísticas como evidencia plena de sus decires.  Muchos de ellos prefieren la palabra obscena para señalar con índice de fuego al que identifican como enemigo.
También existen troles bipolares, de múltiple personalidad que hoy atacan a uno y al rato los entronizan como dioses del olimpo, dechados de virtudes, no dignos de este espacio terrenal.
La vida  de los troles depende con mucho de los propios  usuarios de redes sociales.   Está en nosotros detectar y aniquilarlos con un simple clic.  Ignorarlos es el antídoto perfecto, porque contestar sus actos de provocación es seguir alimentándolos.  En internet existe la frase Don´t feed the troll que significa  no alimentar al trol.  Algo que todos podemos hacer fácilmente.  Al detectar uno, podemos seguir estos dos fáciles pasos: 1.  Ubicar el mensaje como trol y alertar a los demás. 2. No contestar sus actos de provocaciones, cualquiera que éstos sean. Que muera de inanición y de desprecio.

La importancia de la vida de los troles no es cosa menor, dados los efectos dañinos que puede acarrear a las comunidades, a la sociedad.    

En épocas de elecciones  como la que estamos viviendo, darle cabida a estas ratas de internet significa darles espacio para que sean ellos quienes –de alguna manera- participen activamente en  un proceso electoral que nos corresponde como ciudadanos.  Somos nosotros, con rostro, con cara, nombre y apellido quienes debemos opinar, decir, hablar, argumentar, proponer y criticar, todo bajo la luz de una sana construcción de mejores espacios de vida colectiva.  A un trol no le interesa si existe buena o mala calidad de pavimentación, de seguridad pública, educación, empleo, industria, producción, nivel de vida, etcétera.  Su existencia está dedicada única y exclusivamente a destruir lo que sea, a quien sea y como sea.  Porque esa es la consigna personal o porque así dice el  contrato que firma al mejor postor. 
Buscando documentarme más en internet, encontré este interesante epitafio a un trol:
Estás tan lejos de ser capaz de entender algo de lo que cualquiera dice aquí que esto sólo lleva a la inutilidad. Lo verdaderamente triste es que de verdad crees que estás ganando. Eres un terrible despilfarro de recursos naturales – por favor reintégrate en la cadena alimenticia... estúpido trol flatulento.







[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Trol

¿Cuál es el mejor gobierno?


 

A propósito de campañas electorales, cabe reflexionar sobre el particular no en el sentido de quien o quienes son los mejores  o que partido político es el más idóneo para que sus contenientes ocupen cargos de elección popular sino en todo caso, con quienes se hará mejor gobierno.
Se ha derramado mucha tinta ya sobre este tema pero nunca será suficiente.  No al menos mientras las autoridades sigan desligadas del sentir social o mientras continúen la práctica del yo-yo como oración cotidiana pero sin muestras claras de ser auténticos servidores públicos.
Como nunca, estamos viviendo en los municipios una crisis que nace en las oficinas de los Ayuntamientos y se manifiesta todos los días en la vida  cotidiana de las   comunidades:  mala administración, deficiencia de alumbrado público, recolección de basura, pavimentación, jardines, áreas deportivas, y un largo etcétera que no se le ve fin pero que si se le ve el desencanto y frustración social.  Es cosa de recorrer algunas calles para saber cómo y qué tipo de gobierno padecemos, sin desconocer desde luego que como habitantes estamos obligados a ser y tener un comportamiento ciudadano que permita una convivencia mejor.  Pero, ¿no es acaso necesario un buen liderazgo para motivar y tener esa mejor convivencia social? 
Se afirma que la crisis nace en las oficinas de Ayuntamientos porque es justamente ahí donde se ponen realmente a prueba quienes ganaron las elecciones.  Es en este lugar donde el liderazgo, la capacidad, competencia, nivel de dirección, de rumbo y de desarrollo se deben manifestar ampliamente y en un tiempo máximo de tres años.  Tarea no sencilla pero tampoco imposible. Y para eso están.
Muchos munícipes del ejercicio 2015-2018 habrán de echarse a cuesta tareas de altas magnitudes porque tendrán que en el mismo plazo sacar adelante programas remediales a la problemática que nos aqueja. ¿Acaso no es lamentable que sigamos hablando de los mismos temas/problemas sociales que deberían hace mucho haber dejado de ser tales?  En pleno Siglo XXI, después de muchas administraciones y de muchos millones de pesos ejercidos, seguimos con los mismos baches, con los mismos semáforos muertos, con los mismos edificios vetustos, con las mismas calles y avenidas llenas de tierra, de suciedad, de esperanzas fallidas, de discursos con promesas que murieron apenas se pronunciaron  o quedaron olvidadas porque sí o porque había que atender otros intereses
Ojalá que cada uno de nosotros desde su centro de trabajo, familiar o de amistad, hagamos crecer la voz y darle vida como una sola demanda, que se escuche, que se sienta y que se grabe:  Exigimos gobiernos de verdad, de compromiso, de hechos y realidades.  Escuchemos sí, a los contendientes por diversos partidos políticos no solo en cuanto a sus propuestas de trabajo -que finalmente son similares todos- y concentrémonos en los cómo, es decir, en las propuestas con enfoque, con actividades y programas reales y posibles.  Ya no más discursos para halagar el oído o encender los ánimos de unos contra otros.
No hay secreto ni fórmula que inventar:    El mejor gobierno  es aquel que sabe responderle a su comunidad primero con una administración competente, con experiencia  y segundo,  a partir de las necesidades y demandas que se le formulan;  el que tiene un cercano contacto social, de apertura y de madurez para aceptar que en las diferencias también existen grandes posibilidades de sumar en la construcción de mejores espacios donde todos seamos parte.
 
 
 
 
 
 
 
 

Destino: Domingo 7 de Junio de 2015.


El camino para el día de las elecciones en Sonora.
Primera parte
A propósito de los tiempos electorales y con el afán de contribuir a la cultura ciudadana y participación activa en este trascendental proceso, se presentan una serie de datos  de la Ley número 177 de Instituciones y Procedimientos  Electorales para el Estado de Sonora (IEE).
Dada la amplitud de la indicada norma, habremos de abordar este tema en varias columnas, y, de ser necesario, formularemos aclaraciones y/o precisiones que el lector estime convenientes.   Recordemos que esta ley es la que regirá el proceso electoral que se avecina.  Ningún  candidato/a por excelente que sea e independientemente de los colores que enarbole puede eximirse del cumplimiento de la norma jurídica que nos ocupa; nosotros como ciudadanos estamos también obligados a conocerla.  No se vale –en estos tiempos- sólo acudir a emitir el voto.  Vayamos por el conocimiento y la educación cívica que con mucho, es el primer paso para tener gobernantes a la altura de lo que verdaderamente merecemos  como Sociedad.
En esta primera parte abordaremos la estructura principal del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana así como el calendario del proceso electoral en Sonora para elecciones 2015 que sustituye al Código Electoral que aplicaba a nuestro Estado.   Se agrega al final algunos conceptos básicos del vocabulario que aplica en  esta materia.
Estructura
1.        Cambia la estructura del organismo para crear el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, organismo público, autónomo, independiente, dotado de personalidad jurídica y patrimonios propios integrados por ciudadanos y partidos políticos.
2.       El Consejo General es el máximo órgano de dirección y se integra por un presidente y seis consejeros electorales electos por el Consejo General del Instituto Nacional Electoral. Duran en su encargo 7 años sin posibilidad de reelección.
3.       Son nombrados por el Instituto Nacional Electoral. (INE).
Calendario para proceso electoral 2015 en Sonora    
El proceso electoral comprende tres etapas[1]:
Etapa
Período
Preparación de la elección
Del 1 de octubre de 2014 al 6 de junio de 2015
Día de la jornada electoral
7 de junio de 2015
Resultados y Declaraciones de validez en las elecciones
Del 7 de junio  al 16 de Septiembre de 2015.

 

Distribución de tiempos
Candidatura
Pre-campaña
Registro de candidato
Campaña
Gobernador
Del 7 de enero al 15 de febrero. 40 días
Del 16 de febrero al 2 de marzo
Del 6 de marzo al 3 de junio. 90 días.
Diputados por mayoría relativa y representación proporcional y de Ayuntamientos mayores a 100 mil habitantes
Del 16 de Febrero al 17 de Marzo. 30 días.
Del 18 de marzo al 01 de abril.
Del 5 de abril al 3 de junio. 60 días.
 
Ayuntamientos menores de 100 mil habitantes.
Del 18 de marzo al 6 de Abril.
Del 7 al 21 de Abril
Del 25 de Abril al 3 de Junio. 40 días.

Toma de protesta año 2015:
Gobernador:  13 de Septiembre.
Diputados electos y designados: 16 de Septiembre.
Ayuntamientos (72):  16 de Septiembre

Vocabulario básico electoral
Actos anticipados de precampaña:   Son cualquier expresión que se realice en cualquier momento y de la forma que sea durante el lapso que va desde el inicio del proceso electoral hasta antes del plazo legal para el inicio de las precampañas que contengan llamados expresos al voto en contra o a favor de una precandidatura.
Actos anticipados de campaña: Son los actos de expresión de cualquier índole que se realicen fuera de las etapas de campaña, que contengan llamados expresos al voto en contra o a favor de candidatos o un partido político o coalición o expresiones solicitando cualquier tipo de apoyo para contender en el proceso electoral para candidatos o para un partido político o coalición.
Actos de campaña electoral: Reuniones públicas, asambleas, marchas y en general aquellos en que los candidatos, los dirigentes y militantes de los partidos políticos o coaliciones se dirigen a los electores para promover sus candidaturas para obtener el voto ciudadano.
Campaña electoral.  Conjunto de actividades llevadas a cabo por los partidos políticos, las coaliciones y candidatos registrados para la obtención del voto. 
Propaganda electoral.  Son los escritos, publicaciones, imágenes, grabaciones, proyecciones y expresiones que durante la campaña electoral producen y difunden los partidos políticos, las coaliciones, los candidatos registrados y sus militantes y simpatizantes con el objeto de manifestar y promover el apoyo o rechazo de alguna candidatura, partidos políticos o coaliciones.


[1] http://www.ieesonora.org.mx/estadistica/2015/informacion/calendario_electoral_2014_2015.pdf

Con el "favor" de los gobernantes.


Los mexicanos hemos estado viviendo particularmente este año una serie de sucesos que nos lastiman como ciudadanos y que como Sociedad nos indignan hasta el infinito.
Mesas de café, discusiones, análisis y comentarios en torno a Ayotzinapa, Tlatlaya, La Tuta,  la Casa Blanca, Chespirito y el Teletón son algunos de los muchos temas que siguen y siguen cosiéndose y descosiendo en radio, televisión y demás redes sociales mientras -por otro lado-una gran cantidad de personas van quedando sin empleo o lo más grave, sin encontrar alguno.  Miles de compatriotas siguen abandonando el país en busca de mejores oportunidades y se lanzan a los Estados Unidos.  Otros tantos miles de egresados de universidades continúan afanosamente incorporarse al mercado laboral, por ejemplo.   Es el México de mil colores.
Hace apenas unos días el presidente de Uruguay José Mujica pidió a los jóvenes y al pueblo de México “no bajar los brazos” en referencia a la situación actual de violencia que vive el país.  Afirmó que los únicos derrotados son los que bajan los brazos. Tiene razón, solo que tenemos un grave problema que nos arropa a todos como cobija que apesta: La partidocracia Mexicana.
En efecto, uno no encuentra explicación para resultados electorales que se transforman en pésimos gobiernos que llevan a municipios y entidades a la debacle financiera, social y política.  Aquí sucede todo y nada se castiga:  Esperanzados contendientes a ocupar cargos públicos que sin el más mínimo rubor ni decoro hacen campañas políticas fuera de tiempo a las que les da por denominar  informes utilizando desde luego presupuesto público.   Ayuntamientos que en la más absoluta impunidad desvían recursos y los utilizan para favorecer a unos cuantos o en ciertas épocas.  Autoridades que en la más absoluta desfachatez castigan al ciudadano pero por otro lado favorecen con puestos y/o contratos  millonarios a sus allegados.  Municipios fantasmales que parecieran sacados de una película de horror con sus calles bachentas,  polvosas, llenas de mugre acumulada, con servicios públicos lastimosos y degradantes de una Sociedad ansiosa de cambio y que empieza a manifestarse a través de diversos actos y agrupaciones.     
El poder ejercido desde la partidocracia  es un binomio nefasto y vil:   gobierno-partido político.  La partidocracia campea de manera aberrante y sin medida. Como una enfermedad crónica de la democracia como figura de antaño. 
Alexis de Tocqueville abordó este fenómeno en el siglo XIX en su obra La Democracia en América, donde refirió que dentro de un sistema político aristocrático, los gobernantes se ocupan más de ellos mismos y de sus partidos que de sus electores.[1]   
En México existe un sistema jurídico electoral de doble moral: El que formalmente establece sanciones para conductas omisivas y el que materialmente  permite acciones  a tiempo y destiempo sin castigo alguno.   De ahí que las cuestiones electorales son dudosas.  Un gobierno legítimo, creíble, que inspire confianza y se respete, inicia desde el proceso electoral mismo e incluso en las épocas de “pre campaña”.   Otra razón más para que los mexicanos estemos cansados de lo mismo.
La democracia salió de paseo y quedó en su lugar la partidocracia donde lo que impera es obtener a cualquier costo el poder. Donde los espacios de participación ciudadana son base cero en tanto que las discusiones y toma de decisiones se genera a través de los partidos políticos.  Un claro ejemplo lo es la existencia de las denominadas bancadas legislativas o más pomposamente grupos parlamentarios, figuras que aparecen tanto en los congresos locales como federales, que se integran por miembros de un mismo partido político o afines y que dicho sea de paso, cuentan con subvenciones, es decir, presupuesto,  con alto nivel de opacidad y falta de transparencia.
Partidos políticos y sus caballos de batalla (candidatos)  buscan arrebatar al contrario los cargos de elección popular porque perder un trienio o sexenio es estar fuera del presupuesto y de las mieles del poder, donde se ubica al partido por encima del mecanismo de representación política auténtica. 
En la partidocracia el ciudadano no cuenta, pasa a segundo plano.  Al plano de lo estrictamente necesario como es el ser parte del escenario de informes de gobierno, eventos públicos  de candidato y el necesarísimo voto, molestia principal de quien aspira a ocupar un cargo público pero que sabe que no puede eliminar con ninguna ley. 
Por eso vemos cada día como los legisladores se fijan altas remuneraciones o “dietas”,  reciben ofensivos aguinaldos, prestaciones y se conceden privilegios presupuestales a los que pomposamente llaman “gestión legislativa” o cualquier otro nombre que al parecer de ellos le imprima respeto (¿?).  Viven un mundo aparte, un México distinto que se corrobora en el discurso:  Un discurso para el pueblo.  Otro para ellos.

Para todo hay un límite. Y los límites se están rebasando peligrosamente para los partidos políticos crecidos en sí mismos:   Una consecuencia visible de ese mundo cerrado es la proliferación de organizaciones civiles, organizaciones no gubernamentales y las que día a día se suman en redes sociales.  Esto nos alienta como Sociedad pensante y actuante y nos define como mexicanos comprometidos.
Participar activamente hará la diferencia.   De verdad.


[1] https://archivosociologico.files.wordpress.com/2009/08/tocqueville-alexis-de-la-democracia-en-america.pdf

Pita Amor 2014


(Para leer  un día nublado y lluvioso)
Hace unos días, en amena charla con un apreciado amigo, conversábamos sobre Pita Amor de quien no conocía él su obra.  ¿Quién es esa Pita Amor? –Me preguntó-.  De inmediato procedí a mencionar el trabajo que esta poetisa mexicana realizó en vida.  Le conté sobre su personalidad y carácter.  Amistad  de Maria Félix y Frida Kahlo. De Picasso, Rulfo, Gabriela Mistral y una larga lista de personajes de la época de los cincuenta. Amiga del alma de Salvador Dalí lo cual no era ni sencillo ni común. Eran dos locuras en una que estallaban en mil haceres y deshaceres.
-En alguna ocasión escribí sobre ella- Le dije.     -Tampoco  leí eso- Me contestó.   
Pensé en mi Pita Amor y lo olvidada que está. Pensé en la Pita polémica, en la Pita graciosa, irreverente, culta, atrevida.  A ella, con los honores máximos a esta musa y poetisa mexicana y para mi amigo que ahora sí está completo –le dije en tono de broma-culturalmente hablando, dedico esta columna publicada hace algunos años en este mismo blog:
El recuerdo es difuso.  No ubico con exactitud  en el tiempo cuando fue que me topé con ella y su obra.  En algún momento de los tantos en que no hacía más que leer y leer. Porque en algún momento de mi vida solo hacia eso. No como ahora, por desgracia.  Sí en cambio, tengo ubicada la estación del año en que fue: invierno.  Esto me sucede con frecuencia: Ubico ciertos sucesos  por estaciones y no por fechas. Quien sabe porqué.  También sé que fue en Cananea. 
Una de esas noches largas en que la nieve nos impedía salir a cualquier lugar, tomé un libro de los estantes en la casa de la hermana de mi madre, donde yo vivía. Adoraba el aroma a libros viejos.  Todavía.  Me gusta ese olor tan peculiar que tienen. No sabría explicarlo.  Es una combinación de olores y sensaciones. Esa vez, por enfado y tratando de hacer algo distinto, decidí que fuera mi olfato el que me ayudara a escoger  un libro: Claro, fue  el de Pita Amor. Así fue mi encuentro con ella.
La conocí a través de su poesía; la admiré por su vida y me subyugó por su esencia. Así de simple.
Pita Amor es conocida como la Onceava Musa. Fue también modelo de Diego Rivera y Soriano que fueron dos de los pintores más destacados de la época.  En mi opinión, vivió una época que para su espíritu era atrasado. ¡Provocaba cada escándalo!  Se acostumbró a ser el centro de atención desde pequeña. Se llamaba a sí misma “Reina de la Noche” porque tenía por costumbre recorrer el Paseo de la Reforma de la Cd. De México. La leyenda urbana dice que las prostitutas y gays de la Zona Rosa le otorgaron el título de La Abuelita de Batman: Se vestía con capas y mantas.  Nada de ropa interior. Bueno, esto fue casi al final de su vida.  Me refiero a lo del título, no a lo de la ropa interior, que eso fue cuando joven.
Su vida fue intensa, llena de placeres, de amores y de amarguras.  Leer su poesía es conocerla. O pensar que se le conoce. Sus temas eran sobre el miedo, la soledad y la angustia. Desde la noche que la encontré, la he leído muchas veces misma cantidad que he disfrutado sus lecturas. Pero conocerla fue distinto.  La vi por televisión en alguna entrevista.   Ya muy mayor, se maquillaba con singular acento: boca roja o rosa encendido.  Con algún exagerado adorno  en su cabello. Con una lucidez increíble y personalidad avasalladora.  Se dice que quien la conocía jamás podía ya olvidarla.  ¡Ay Pita! Nos hubieras dejado de perdida tus secretillos a manera de consejas. Mira que ahora solo nos atiborran con supuestos best seller donde nos recetan una serie de máximas sobre como seducir, tratar, tolerar, comprender, convivir, soportar, entender, comunicar, compartir, cautivar, atraer y encantar a los hombres. Francamente pura literatura barata que si trata uno de llevar a la práctica, los resultados pueden ser desastrosos.  Lo más cercano a la realidad que hasta ahora he leído es  Los hombres son de Marte y las Mujeres son de Venus.  Y aún le tengo ciertas reservas.
En fin.  Pita Amor no se dejaba dominar por nadie. Jamás pasó inadvertida.  Bella, inteligente, libre. Única e irrepetible. Muchos escándalos rodean su vida.  Otros dicen que su historia se construye a partir  de escándalos. Yo prefiero pensar que su vida se formó de eventos que la ayudaron a construir –a veces con sangre- su  obra literaria.  Tuvo aventuras, romances, relaciones trágicas; perdió  un hijo al cual había dado a su hermana para que lo criara.  Tal vez su mayor tragedia es que se quería a ella misma más que a nada en la vida.   Tanto que no pudo hallar el amor fuera de ella misma.
En alguna ocasión declaró: “He sido joven, soy joven porque tengo la edad que quiero tener; soy bonita cuando quiero y fea cuando debo”
“La angustia hace mucho que la abolí. La abolí por haberla consumido”.
Bella, subyugante, eterna Pita Amor.

 

 

 

El Siervo de la Nación y el Grito de Dolores.


José María Teclo Morelos Pérez y Pavón, a quien conocemos como Morelos, discípulo de Miguel Hidalgo, fue sacerdote, militar insurgente y patriota mexicano que planeó, organizó y ejecutó la segunda etapa de la guerra de independencia de México.  Fue arriero y vaquero.  Agricultor y ganadero.  Estudió gramática y gustaba de fiestas, las que eran aprovechadas por los conspiradores -del movimiento de independencia- con el pretexto de celebrar tertulias literarias.  La vida de Morelos fue intensa, tanto como lo fue este hombre atractivo y enigmático.  El mes de septiembre es justificación suficiente para abordar la independencia de México y con ello a los grandes hombres que protagonizaron esta etapa.   Tema tan lejano en la historia como cercano en los hechos.  Tal vez porque independientes no somos en la vida real o no al menos como lo concibió este prócer.
Morelos poseía una personalidad única.    El Congreso de Anáhuac (1813), primer Congreso independiente legislativo  convocado por Morelos,  decidió nombrarlo con el cargo de Generalísimo y acordó tratarlo como Alteza Serenísima.  El caudillo, al ser notificado de ello, guardó silencio para después, con voz serena y firme optó por declinar aceptar tal acuerdo.  Pidió ser llamado simplemente Siervo de la Nación.
Doscientos un años han transcurrido desde que José María Morelos  pronunció su ya legendario discurso Sentimientos de la Nación ante el congreso de referencia.   Un documento de valor histórico y político inigualable donde se destaca la importancia de los Derechos Humanos y de la Libertad.   De lectura obligada para los abogados.   Entre otras cuestiones relevantes para el momento aquel, se declara la independencia de América de España,  se cambia la forma de gobierno de monarquía a liberal,  se proscribe la esclavitud,  se afirma  que la soberanía dimana del pueblo, se establece que el gobierno se dividiría en tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.  Nuevos vientos envolvían a la nación.  Con un mucho de esperanza y con un mucho de liderazgos portadores de valores y lealtades.
La visión de Morelos por tener una patria justa e igualitaria  se hace presente con mayor énfasis al declarar que se deben dictar leyes para moderar la opulencia y la pobreza.
Moderar la opulencia y la pobreza, como consecuencias fatídicas del mal gobierno donde pocos se enriquecían mucho y los muchos carecían cada vez más hasta de lo mínimo indispensable.  A  más de dos siglos de distancia ambos conceptos siguen vigentes desafortunadamente.
 La  guerra de independencia tuvo su antecedente en la invasión de Francia a España (1808) y se extendió desde el 16 de septiembre hasta su consumación el 27 de septiembre de 1821 con la entrada del Ejercito Trigarante a la Ciudad de México.   Trece años de lucha como consecuencia de un proceso político y social resuelto por la vía de las armas que puso fin al dominio español en la Nueva España.  Como quien dice dos sexenios.
No es desde luego el caso afirmar o pretender siquiera establecer una postura bélica para que el mal gobierno deje de serlo y que la pobreza desaparezca –o  al menos que disminuya-.   Pero sí posicionar nuestro particular criterio  en que las mejores armas que tenemos hoy en día son  las redes sociales como medio para revolucionar pensamientos, opiniones, conocimiento ciudadano y en suma, utilizar esta herramienta como el arma  más poderosa que jamás ninguna persona tuvo, sin soslayar que la pobreza es el principal elemento de privación de este avance tecnológico para muchos.  Las necesidades sociales no tienen fronteras pero tampoco lo tiene el conocimiento. Y a esto hay que apostarle.
Abolir el dominio perverso, maquiavélico, tendencioso, voraz e insaciable de los gobernantes es tarea de todos, de  personas  que se expresan, opinan y exigen resultados.   
No permitamos que  el Grito de Dolores que las autoridades realizan cada año, sea un acto meramente protocolario o  lleno de colorido como  diversión de una noche.  Tampoco  es la fecha del puente.   Es y debe ser motivo de análisis y reflexión en torno a lo que hoy concebimos en su más amplio concepto como independencia;  reconociendo sí, la valía y patriotismo de los héroes que nos dieron patria y a su vez, calificando a  los líderes de hoy en día –si los hay-  si acaso  reproducen como gobernantes los altos valores de aquellos grandes hombres.  La calificación popular es sabia: La rechifla para el reprobado o el aplauso que reconoce el desempeño.
Dar el Grito de Dolores es un serio compromiso con la historia y con el presente: debe ser sinónimo de orgullo por el desempeño y trabajo de gobierno del que lo  da.  Es un grito cuya génesis se encuentra en la satisfacción del deber cumplido, sea Presidente de la República, Gobernador o Presidente Municipal.  Debe ser la voz alzada de quien está cumpliendo, del que está haciendo su trabajo como debe hacerlo, como le es exigido.  De otra manera, solo es un triste retumbo como eco perdido en un callejón obscuro de barrio maloliente y  desconocido.

 

 

 

El camino que lleva de una coalición electoral a una coalición de gobierno. A propósito de la reforma electoral y política.



Conviene revisar tanto la nueva Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIP) como la también nueva  Ley General de Partidos Políticos (LGPP)[1], ambas del 23 de mayo de 2014.   Seguramente nos encontraremos con algunas cuestiones que sin ser novedades, sí resultan ser de nuestro ser de interés.

Los dos documentos abordan el tema de la coalición como derecho de los partidos políticos dentro de los procesos electorales. Coalición entendida como una forma de participación electoral  de dos o más partidos políticos que se unen previo convenido debidamente registrado ante el Instituto Nacional Electoral.   

Es posible una coalición total donde los partidos políticos coaligados postulan en un mismo proceso federal o local a la totalidad de sus candidatos bajo una plataforma electoral.  Pero, si se coaligan para las elecciones de senadores o diputados, entonces tienen que hacerlo para la elección de Presidente.  Si se coaligan para elección de diputados locales, entonces deberán hacerlo para la elección de Gobernador.
La coalición parcial es –en cambio-  cuando en un mismo proceso federal (al menos el 50%) los candidatos a cargos de elección popular lo sean bajo una misma plataforma electoral. La coalición flexible  es cuando se postula al menos a un 25% de los candidatos.
Tanto la LGIPE como la LGPP establecen en su articulado una serie de requisitos, obligaciones, tiempos, formas y procedimientos para los partidos políticos que pretendan coaligarse.  Se señalan topes de gasto de campaña, acceso a radio y televisión, propaganda electoral, entre otros.
Pero veamos la coalición de gobierno, que de suyo es aún más interesante.
A raíz de las últimas elecciones federales donde el margen de  resultados ha sido muy cerrado y considerando que la representación legislativa es también muy similar entre los partidos políticos, se ha provocado que la polarización política sea materialmente la que gobierne.  Las fragmentaciones partidistas y partidarias han provocado –con mucho- inestabilidad social y precario rendimiento en cuestiones gubernamentales. El caso es que hasta ahora las coaliciones electorales solo han servido para garantizar un mínimo para continuar siendo partido y acaso para colocar a uno u otro funcionario nunca en puestos de primer nivel.
Uno de los aspectos relevantes de la reforma política, es transitar de una coalición electoral a una coalición de gobierno: coalición para gobernar con el objetivo –se dice- de llegar a acuerdos político-gubernamentales de relevancia con los diversos partidos políticos.  Veamos:
El artículo 89 de la Constitución Política Mexicana en su nueva fracción XVII establece que el Presidente de la República tiene facultades para:
En cualquier momento, optar por un gobierno de coalición con uno o varios de los partidos políticos representados en el Congreso de la Unión.
El gobierno de coalición se regulará por el convenio y el programa respectivos, los cuales deberán ser aprobados por mayoría de los miembros presentes de la Cámara de Senadores. El convenio establecerá las causas de la disolución del gobierno de coalición.  
 
Así, la reforma política presenta alcances insospechados.  Se argumenta que la reforma antes dicha es con el fin de fortalecer al Estado Mexicano.  La pluralidad de partidos políticos y el acceso a cargos de elección popular –por diversas vías-  han disminuido notablemente la capacidad para obtener mayoría en las cámaras de senadores y diputados.   Lo anterior derivó  en una  parálisis legislativa que con mucho, impidió avanzar en la construcción de una plataforma jurídica que diera sustento a los grandes cambios que requiere la Nación. 
Con esta reforma, a la coalición electoral se le suma la coalición de gobierno donde el Ejecutivo, si así lo considera y previo  convenio  entre uno o más partidos políticos –adicionales a aquel que está en el poder-  puede, con aprobación del Senado, optar por un gobierno de coalición.  Finalmente la coalición electoral era un tema que se diluía con el proceso mismo.
El Presidente tiene con esta reforma la posibilidad de integrar en su gabinete personas cuyo origen partidista no sea necesariamente el suyo  y cuyos cargos deberán ser aprobados por el Senado suponiendo que el Ejecutivo opte en cualquier momento por un gobierno de coalición.  Actualmente todos los Secretarios de Estado son nombrados y/o removidos libremente por el Ejecutivo.
El espíritu de la coalición en términos del artículo 89 fracción XVII de la Carta Magna, es que el Ejecutivo tome acuerdos centrales de administración pública  con otro u otros partidos políticos que convengan en la coalición  y con ello, se dará en los hechos un co-gobierno  entre  ambos órganos –Ejecutivo y Legislativo- dado que tendrán los coaligados partidos políticos injerencia (a virtud de la citada coalición) en la toma de decisiones tanto en uno como en otro de los poderes del Estado.   Quienes impulsaron esta reforma afirman que no atenta a la División de Poderes y en efecto, formalmente es así.  En los hechos es donde persiste la duda.
Esperamos que esta reforma sea al menos  un avance  para transparentar la actividad que típicamente conocemos como  acuerdos en lo oscurito y  pactos tras bambalinas. 
Lo cierto es que será hasta que suceda en la realidad un gobierno de coalición, estaremos en condiciones de juzgar si es o no esta medida suficiente para evitar el colapso gubernamental derivado de la parálisis legislativa donde la mayoría simplemente se pierde por la fragmentación de representaciones políticas.
Confieso que no estoy muy segura de querer vivir como ciudadana un gobierno de coalición, tras tantos años que tenemos como mexicanos siendo conejillos de indias de gobiernos de todo tipo.
Habrá que ver.






[1] Consultar: http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/index.htm

Votar o no votar el uno de junio