Cosas de Reyna

Enseñar a creer



fotografía tomada de Google.com

Columna dedicada a las mujeres que les han arrebatado la vida.
A las que luchan y siguen. A las que construyen. A las que vienen.

El mes de marzo presenta algunas particularidades como es el natalicio del benemérito de las Américas, Benito Juárez, el aniversario luctuoso de Josefa Ortiz de Domínguez y el Día de la mujer, aunque este último evento es de carácter internacional y surge a finales del siglo XIX. Mucho ha pasado desde entonces a favor de los derechos de la mujer entre los que destaca el sufragio femenino universal, mejores y mayores derechos laborales, protestas por las guerras, por solidaridad, por la búsqueda constante de la paz y del desarrollo de los pueblos. Ningún país, pueblo o territorio que se precie de serlo puede escribir su historia, presente o futuro sin la decidida intervención de las mujeres. 

Pero no es a eso a lo que deseo referirme en esta columna en específico.

Más bien es al hecho de que considero que cada 8 de marzo es materialmente secuestrado por la mercadotecnia a tal punto que se espera que los restaurantes estén llenos, que las flores desfilen por hogares, escuelas y centros de trabajo. Se espera que las mujeres sean felicitadas, que los abrazos fluyan, que las frases corran en largos ríos en redes sociales durante todo el día.  ¿Qué nos está pasando?

El día de la mujer no es un día para celebrar ni festejar. No tenemos motivos para hacerlo, es más bien conmemorar los hechos históricos que nos rodean, brindar el mejor homenaje a aquellas congéneres que lucharon en otras épocas y actuar en consecuencia. Y esto hay que repetirlo y reproducirlo mil veces. No podemos celebrar y danzar sobre los cadáveres de cientos de mujeres asesinadas, masacradas, violadas o desaparecidas. No debemos festejar sobre mujeres violentadas física y emocionalmente, o sobre aquellas que carecen de lo más indispensable para sobrevivir, o de las que ni siquiera son visibles en sus hogares. 

¿Qué hay que celebrar o festejar este 8 de marzo? Veamos algunas cifras: según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en nuestro país al menos 6 de cada 10 mujeres han enfrentado un incidente de violencia. El 42% ha sido víctima de violencia sexual en tanto 9 son asesinadas al día por razones de género. Según cifras oficiales, el 2018 contabilizó 786 víctimas de feminicidios en toda la nación, lo que significa que al menos fueron dos por día. Para enero de 2019 ya van 304 de nosotras. Hijas, madres, amigas, vecinas. Ellas. Así, de enero de 2015 a enero de 2019 son 12 mil 193 mujeres asesinadas en el país. Algo así como 8 por día.

El Estado de México, Colima, Guerrero, Michoacán Zacatecas, Chihuahua y Morelos son las entidades más peligrosas para las mujeres, se tiene el registro de que el 60% de los casos de feminicidio queda impune. Feminicidios, homicidios, secuestros, desapariciones forzadas, violencia de género, trata de mujeres,  son los encabezados recurrentes en la prensa y en las redes sociales.

 Así que nada que celebrar o festejar. 

Conmemorar sí, a las mujeres que han encabezado luchas, a las que continúan haciéndolo y a las que le siguen. ONU Mujeres maneja para este 8 de marzo de 2019 el tema “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”.  En una forma sencilla, fácil y creativa ONU-Mujeres propone algunos pequeños actos simbólicos para conmemorar el día: compartir en redes sociales una moneda en la que aparezca el rostro de una mujer, compartir el nombre de una calle con el nombre de una mujer, cambiar la imagen de cubierta de Facebook y twitter con alguna imagen alusiva, entre otras interesantes opciones. Se trata pues de crear y fomentar conciencia a través de la tecnología en uso inteligente e inclusivo.

Basta ya del grotesco desfile en redes sociales con felicitaciones a modo de frases alusivas a “mujeres guerreras” “mujeres cuatro por cuatro”, “mujeres todo terreno” El mundo está en una vorágine de cambios en el que debemos ser partícipes activos, dejar a un lado la laxitud y las frases huecas cuyo peligro radica en la repetición generacional para terminar siendo un hueco en el calendario... y hoyos en los cementerios.

Siempre tengo presente a Oprah Winfrey, famosa conductora y empresaria que en muchas ocasiones ha afirmado “Me enseñaron a creer que la excelencia es la mejor forma de derrotar al racismo o el sexismo. Y es como conduzco mi vida”

Enseñar a creer. En esto no hay trucos ni salidas fáciles. 



Liderazgo tipo Cuarón

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Con la entrega de los premios Oscar 2019 se desataron una serie de cuestiones interesantes respecto a la filmación de la película Roma. Una de las que llama poderosamente la atención son las declaraciones de integrantes del elenco como Yalitza Aparicio y Marina de Tavira, quienes mencionaron que no conocían el contenido de las escenas a filmar. Día con día se presentaban a las locaciones y ahí mismo les era explicado lo conducente. Igual comentario hizo Sergio Díaz, responsable de la supervisión y edición del sonido.  Más que reproducir era recrear los sonidos incidentales de la Ciudad de México en los años setenta; sin duda debió ser una epopeya puesto que Cuarón quería justo lo que su memoria tiene registrado como recuerdo. Comentarios tan profundos no pueden tomarse a la ligera. La sencillez se viste a veces de complejas vestimentas que hay que analizar.

La vida de Cuarón no ha sido una vida sencilla, más bien ha sido una suerte de carrera de obstáculos que venció uno a uno. La historia de muchos -dirán algunos- pero lo cierto es que no muchos alcanzan a llegar a la cima.

Fue expulsado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), después trabajó como encargado del cine club en el Museo Nacional de Arte, posteriormente como asistente de dirección, y un largo etcétera; vivió una precaria situación económica al punto de recurrir a pedir el doggy bag (sobrantes de comidas destinadas a las mascotas), en fin, larga vida de penurias y carencias que seguramente le hicieron como coloquialmente se dice, dura la piel, pero con un cerebro afilado.

No es la idea referirme aquí a los galardones de Roma: el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia en su edición 75, o la Excelencia Artística en la 16ª edición del Festival de Cine de Morelia (FICM) ni al Oscar como mejor directo en la película Gravity y otros tantos más que merecen mención y honra por separado y a detalle.

Quiero referirme al liderazgo tipo Cuarón. A ese que siguieron a pie juntillas el equipo de filmación, a quienes día a día les era desvelada la siguiente escena, el siguiente sonido, el siguiente reto. De las declaraciones que escuché, leí y busqué afanosamente en la internet no vislumbré siquiera una queja sobre la forma de dirigir de Cuarón. Se entiende que en estos días mucho se hablará sobre él, ensalzándolo o castigándolo con la palabra. Asumo que es el México de mil colores. Pero insisto en referirme al liderazgo de Cuarón, ese que obtiene resultados y que tiene enfoque de camino.

Si de algo tiene hambre nuestro país es de líderes. Líderes en todos los ámbitos, en lo gubernamental, en la iniciativa privada, en las instituciones educativas, en el quehacer cotidiano de la vida de los mexicanos. Tenemos representantes, sí, sea por la vía electoral o por la vía de las designaciones, pero ser representante o autoridad no lleva consigo el ser líder.  Los auténticos liderazgos son pocos y no necesariamente se encuentran en la cúspide de una organización.

Quiero imaginar a Yalitza Aparicio o a Marina de Tavira acatando cada instrucción de Alfonso Cuarón. O al equipo de sonido tratando de encontrar el decibel perfecto para el sonido deseado o al encargado de iluminación buscando las luces y sombras precisas, todos sin conocer la trama completa ni los detalles unidos en su conjunto. ¿Cómo es que todos realizaron lo justo que los llevó a obtener el Oscar? ¿qué pasó entonces con todas las teorías sobre liderazgo?

Fue un trabajo colectivo -que no trabajo en equipo- donde cada uno asumió la parte que le correspondía hasta lograr lo deseado sin descartar que ese segmento era parte de otro y de otro. ¿Es magia? No. Es liderazgo.  Liderazgo auténtico, no de librito.

Encontrar liderazgos de ese tipo no es fácil. Serlo, menos. Implica una serie de particularidades que se van sumando en el transcurso de la vida de las personas. Eso hace la diferencia. Cuarón se identificó con cada uno de sus colaboradores porque su vida ha estado plagada de eventos y vivencias por las que ya pasó, porque tiene empatía real y no empatía de cartón con ellos. De ahí que salta a la vista la confianza total en su trabajo. Ser dirigido por líderes de este tipo debe ser altamente satisfactorio porque se sabe de antemano que está conduciendo por el mejor camino posible. Que privilegia el bien de todos y no de unos cuantos. 

Es el tipo de líder que ya caminó tu senda pero que se regresa a donde tu estás para ayudarte.  

Violencia de género. Un menú en comida corrida.

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Primero con curiosidad y después con inquietud leí sobre la campaña No estás sola que busca que las mujeres no se sientan solas ante cualquier tipo de violencia y en caso de sentirse amenazadas puedan recurrir a negocios o empresas participantes quienes se supone, tienen un protocolo de actuación. 

La campaña es una iniciativa de empresarios de la Red Mexicana de Franquicias (RMF), a la que se están sumando negocios o empresas participantes que brindan su apoyo de  hacerlas llegar a casa o bien protegerlas y comunicarlas a seguridad pública o al 911, en búsqueda del apoyo institucional. Es una estrategia de tres ejes: trabajar con los tres niveles de gobierno en materia de estrategias de seguridad pública, el preventivo relativo a información para reaccionar en forma objetiva y la protección, que busca disuadir al delincuente y brindar apoyo, refugio y auxilio a las personas que se sientan en peligro.

Sin embargo me sigue causando ruido esta campaña. Lejos de hacerme sentir cómoda, o pensar que mujeres puedan sentirse de la misma forma, deja un amargo sabor de desprotección institucional de seguridad púbica y de prevención del delito auspiciado por una campaña de particulares.  Más aún cuando leo los tres ejes que manifiesta la campaña.  Es más, me aterroriza el contenido de cada uno por los alcances insospechados a que pueden conducir bajo un manejo inexperto. No es aquí el caso de someter a discusión las lapidarias y misóginas frases de "nada las conforma" " a todo le encuentran pero" o el clásico "les gusta escandalizar todo", frases muy socorridas por los incompetentes cuyos únicos argumentos son las descalificaciones profesionales y personales. 

Creo en la buena intención de la RMF, pero me parece que el mensaje que se percibe, tal vez sin intención de aquella, es que el gobierno no está haciendo gran cosa. Entre más carteles y empresas implicadas veamos ¿Es campaña exitosa o grado de emergencia?  Quiero imaginar a una mujer corriendo, asustada, angustiada. Observa a su derecha un restaurante que anuncia su participación en la campaña y que le ofrece el apoyo inmediato de protegerla, de respaldarla e incluso llevarla a su casa. Al momento se le acerca un policía que le ofrece lo mismo. ¿A quien escogerá nuestra mujer? 

Entonces, lejos de la posible respuesta -para algunos, predecible respuesta- es acaso una cuestión de escoger o de reconocer a una autoridad capaz de cuidar a los ciudadanos? 

La violencia hacia las mujeres es altamente preocupante.  La Organización de las Naciones Unidas indica que 7 mujeres son asesinadas cada día en México, que 2 de 3 mujeres han experimentado algún tipo de violencia en tanto que el 41% de mexicanas han sido víctima de violencia sexual en alguna etapa de su vida. La estadística es larga, la realidad es más cruda. Escasamente existen familias donde la violencia hacia la mujer no se haya hecho patente de alguna forma. Mi propia sangre lo vivió en el  2015, cuando manos criminales privaron de la vida a nuestra sobrina de apenas 22 años. Así que no se puede decir que el tema me es ajeno.

Creo que todas estas campañas que emergen y han emergido deben tener no solo un protocolo de actuación en el ámbito de su entorno sino de comunicación  con las autoridades gubernamentales que permita a los ciudadanos tener la confianza de estar trabajando juntos en situaciones generales y concretas. No son entes que funjan como enlaces porque ahí sí que perdemos piso.

La violencia de género es un plato que se sirve cotidianamente a las mujeres. No importa grado académico, cultural o económico. Es parte del menú en el rubro de comida corrida.

Violencia de género es cualquier acto violento o agresión  basado en una situación de desigualdad en el marco de un sistema de relaciones de dominación de los hombres sobre las mujeres que tenga o pueda tener un daño físico, sexual, psicológico o económico. Miles de ejemplos extraídos de la vida real pueden derivarse del concepto anterior. 

Por ejemplo, he escuchado cientos de historias de mujeres que en el pasado (y en el presente) se incorporaban al ámbito laboral superando con mucho las habilidades de sus superiores, hombres por supuesto. Cualquiera que fuera la historia el resultado era el mismo: mujeres que realizaban con inteligencia, con verdaderos conocimientos y habilidades el trabajo de aquellos, quienes sin pudor alguno se apropiaban del trabajo realizado, de los méritos y de los puestos. Así se acostumbraba, así era, así se hacía. Sin discusión alguna.

Si la violencia de género hacia las mujeres existe, también lo es que la violencia entre mujeres hace más difícil el camino. Las alianzas de misóginos y mujeres que odian a las mujeres son una bomba letal que destruye y aniquila a cualquier institución. Lo peor es permitirle acceso. Pero invade la ceguera de la conveniencia, de los  valores entendidos, de la laxitud y la pereza mental para hacerles frente, incluso hasta el cansancio. ¿Costará tanto dejar que las cosas fluyan de la manera que deben? ¿Cuesta tanto reconocer a cada cual sus capacidades y habilidades? ¿Hasta cuándo se seguirá el discurso como forma de actuación y no de ejecución? Simulación dijo hace poco Andrés Manuel López Obrador.

Soy una convencida de siempre y hoy es ya una feliz exigencia del deber de privilegiar capacidad, habilidades y conocimientos sin importar el género. Convencida estoy de que una persona seria no necesariamente es brillante o que una mujer risueña es escasa de cerebro. Conozco hombres geniales con un sentido del humor excelente y mujeres risueñas con cerebros de estrategas. Hay seriedades que ocultan limitaciones intelectuales y risas que envuelven carencias. Basta de estereotipos y prejuicios. 

Esto no es una lucha de hombres contra mujeres ni viceversa. Pensar de esta forma es acabar con la raza humana de a poquito y de adeveras.






AMLO y el Fondo Minero

Fotografía tomada de Google.com
Hace apenas unas horas, el gobernador de Chihuahua, Javier Corral informó que él y algunos presidentes municipales de aquella entidad interpondrán una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación debido a que argumenta, el gobierno federal pretende apoderarse de todos los recursos mineros que provienen del Fondo Minero para usarlo, palabras más, palabras menos, en financiar tandas de microcréditos. En su cuenta de Twitter indica que esta adjudicación no solo trastoca el espíritu y sentido con que nació, sino que lo pervierte para seguir creando mecanismos de clientelismo electoral.

Actualmente el Fondo es controlado por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) y según se sabe, se pretende que sea la Secretaría de Economía quien realice esta actividad. Actualmente el Fondo maneja, controla y distribuye algo así como 4 mil 500 millones de pesos anuales a distribuirse en inversión física con un impacto social, ambiental y de desarrollo urbano positivo tal y como lo señala la Ley de Derechos en municipios y demarcaciones territoriales de extracción minera.

El objetivo del Fondo Minero tal y como aparece actualmente en la página oficial gob.mx es tendencioso puesto que establece que es elevar la calidad de vida de los habitantes de las zonas de extracción minera, situación derivada de la reforma a la Ley Federal de Derechos que impone contribuciones de esta naturaleza a las empresas, permitiendo así la realización de obra de infraestructura social por parte de las autoridades locales y estatales. El objetivo es tendencioso porque en realidad el espíritu de la reforma de 2014 es el  resarcir el daño causado a los habitantes de los  municipios y demarcaciones territoriales mineros. Es en esencia una cuasi compensación por el deterioro ambiental que ocasiona. Extraer oro, plata, cobre, implica destruir una montaña, desaparecerla. Preguntemos a los habitantes de Cananea Sonora que hoy prácticamente tienen la mina en sus patios y centros públicos.

De una revisión realizada a la distribución por estados y municipios beneficiarios del Fondo, de los 24 que aparecen con proyectos de inversión aprobados, ni uno solo está destinado a la aplicación de recursos para el establecimiento de programas de protección ambiental o monitoreo de la calidad del aire, agua y suelo. Se entiende que procurar mayor pavimentación mejora ciertas áreas de la salud y que contar con lámparas de alumbrado público basados en eficiencia energética y energía renovable son aspectos que tienden a la mejora de la vida comunitaria, pero esto es a presente y a un futuro incierto.

El Fondo Minero no es un recurso económico que nos cae como maná del cielo. Es el pago o indemnización por el deterioro ambiental, llámesele como se llame el impuesto por la gran huella ecológica que se está marcando.

¿No es acaso paradójico que siendo así, no exista ningún proyecto de impacto ambiental integral  que emane de los municipios? 

Sí, existen Normas Mexicanas (NOM) relativas al Desarrollo Sostenible, sin embargo sería saludable que a nivel municipal se realizaran proyectos que nos garantizaran que tales regulaciones se cumplen en la práctica. Por ejemplo, a todos nos preocupa la Huella Hídrica, más en regiones desérticas, así que ¿Como vamos en ese rubro?

Si bien la reforma a la Ley de Derechos fue benéfica para los municipios y demarcaciones territoriales con zonas de extracción minera, lo cierto es que presenta demasiados huecos que han dado manga ancha tanto a la federación como a las entidades federativas a disponer la distribución de los recursos en cuestión. Simplemente el famoso Comité de Desarrollo Regional para las Zonas Mineras ha resultado ser un ente en el que impera jerarquía y rangos sin ninguna clase de participación ciudadana de los municipios involucrados.
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Es urgente retomar la esencia del Fondo Minero y destinar recursos al estudio del medio ambiente de las poblaciones afectadas. Nótese que quienes vivimos en zonas de extracción minera somos afectados por esta práctica. Perder ese punto es perdernos como comunidad sana, vital, en desarrollo. Las mineras así como alegremente se instalan, cantando se van, sin importar el daño causado. Tal vez no las veamos partir nosotros, pero sí lo harán nuestros hijos y los hijos de los hijos. ¿Qué clase de entorno les habremos de heredar? 

Es necesario volver la mirada a la Ley de Derechos y establecer candados que permitan destinar recursos económicos porcentuales al total de recursos destinados a las entidades federativas y municipios a fin de que se realicen estudios específicos de impacto ambiental, de suelo, aire, tierra y agua y su impacto en la salud individual, gregaria y comunitaria, bajo una amplia participación ciudadana, raíz de toda actividad que se pretenda realizar o ejecutar.

Me resisto a pensar que el césped artificial que se instala en tantos espacios públicos, sea la respuesta de la autoridad al daño ambiental que a cada minuto se está causando.



La otra lucha de AMLO

Fotografía tomada de Google.com
Leo una y otra vez la Cartilla Moral (CM)  y durante días trato de comprender la idea original de Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México. Lo veo y escucho cada mañana en su rueda de prensa. Trato de descifrar en el mensaje diario la clave, el atisbo de alguna pista que de pauta para comprender en qué bendito momento surgió esa idea de difundir este documento elaborado en 1944 por Alfonso Reyes Ochoa, pensador mexicano. 

 Analizo cada punto de los doce que contiene la CM y los dos resúmenes correspondientes. Ilustran y -diría- fortalecen la CM próceres como Morelos, Hidalgo, Ortiz de Domiguez, Sor Juana Inés de la Cruz, Francisco I. Madero, Benito Juárez. Francisco Villa y Lázaro Cárdenas. 
Camino pensando y pensando camino.
  
AMLO se ha empeñado en terminar con los abusivos privilegios en el gobierno de México y encabeza la Cuarta Transformación (4T). Una estrategia particular de éxito es -considero- la diaria interacción con los mexicanos y medios de comunicación. No es a través de boletines de prensa ni notas pagadas por el gobierno. Pese a la serie de burlas y descalificaciones que se vuelcan en Twetter, lo cierto es que el apoyo resulta francamente apabullante. Como suele suceder con las acciones que emprende el presidente Andrés Manuel López Obrador, la controversia es el sello de su discurso pero es epicentro del apoyo ciudadano. 
Si pensábamos que el mayor problema en nuestro país era el narcotráfico, lo cierto es que el asunto de robo de combustible a Pemex deja ganancias exorbitantes al crimen organizado que le ha permitido hasta ahora seguir operando. 

Decadencia es la primer palabra que salta a la vista en las páginas iniciales de la Cartilla Moral que presenta AMLO. Decadencia que argumenta el presidente en la hoja de presentación, se produjo por la corrupción del régimen y la falta de oportunidades de empleo y de satisfactores básicos por la pérdida de valores culturales, morales y espirituales. Presenta esta CM para lograr el renacimiento de México y hacer realidad el progreso con justicia, la promoción de una manera sustentada en el amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza, a la patria y a la humanidad. El documento se divide en varios apartados que van de la moral y el bien, al cuerpo y alma, civilización y cultura, respeto a sí mismo y a los demás, familia, sociedad y derecho, patria y naturaleza.

Por más críticas que los contrarios a AMLO exterioricen, por más burlas o descalificaciones que se le imputen, lo cierto es que nadie hasta ahora ha logrado ni amedrentarlo, ni dar paso atrás y menos aún claudicar en esta lucha que no tiene reversa.  Congruencia que le ha redituado cada vez mayores simpatías entre la población, incluso con la que no votó por él.

Me sigue causando ruido el tema de la decadencia. La decadencia social que proviene de la individual, aquella que se va despojando de patrones de conducta positiva hasta distorsionarlos para realizar una adecuación a la realidad, con la consecuente pérdida de valores morales y éticos. Por ejemplo, los mexicanos hemos padecido el tema de la corrupción desde lustros atrás pero también nos hemos adaptado a ella. Ante una multa de tránsito procede una mordida. Ante un trámite obedece la propina indebida, ante un posible empleo cabe el tráfico de influencias, si el hijo no es admitido en una escuela pública se busca la manera de lograrlo aunque no cumpla requisitos y así hasta el infinito hasta ubicar este comportamiento no como decadente sino como un comportamiento natural en este México nuestro. 
La línea de lo correcto y lo indebido se señala en el contrario, en el otro, en el vecino, en el compañero de trabajo, en cualquiera menos en uno mismo. La ley del mínimo esfuerzo campea en la decadencia social: Estudiar menos, trabajar mínimo y simular mucho,  regodearse en la nada para obtener el todo o lo más posible... sin mayor esfuerzo por favor.

Ante gobiernos corruptos, la respuesta era actuar en consecuencia y en la lógica de muchos suponía actuar siendo iguales. ¿Qué país puede avanzar con esta mentalidad? 

Por esto pienso que la Cartilla Moral es más que un golpe de buenos deseos.  Es la lucha no hablada abiertamente por AMLO, es el tema delicado per sé, es la parte sensible de una sociedad que no gusta escuchar el cómo somos, puesto que ¿a quien le gusta que le digan laxo y corrupto? La CM representa un nuevo pacto social que implica rescatar valores, principios y deberes ciudadanos

El ataque frontal a la corrupción que con tanto ahínco encabeza AMLO tiene otra parte actora  que en voz baja, apenas audible se escucha: nosotros, los ciudadanos. 

Cada vez que voz en cuello AMLO reafirma su frase "No les voy a fallar" siento que está esperando una respuesta que tarda, que se oculta en los aplausos y que se resiste al compromiso genuino, auténtico y de largo plazo a manera de forma de vida:
Un "Nosotros tampoco".








  











Municipio de dos caras



Recientemente acudí como cada año desde hace algún tiempo, a asamblea nacional anual de desarrollo regional que reúne a académicos, expertos, profesionales y funcionarios de los tres órdenes de gobierno. En esta ocasión fue en la bella ciudad de Puebla.

Cuatro días no fueron suficientes -como siempre- para agotar la agenda pero sí para exponer y presenciar otras exposiciones sobre temas de interés municipal y regional. Es una buena oportunidad para saber qué se está realizando en el territorio nacional sobre esta figura que cada día adquiere una mayor dimensión y agregaría a la que finalmente se está reconociendo en los hechos, la verdadera importancia que reviste. 

La reunión en Puebla motiva a una serie de reflexiones que decididamente caen en el ámbito por una parte, de las obligaciones que establece el 115 Constitucional referentes al municipio y por la otra es la lectura obligada acerca de qué  hacen los municipios en desarrollo, lo que no es lo mismo.

Todo municipio debe por exigencia constitucional fincar su actividad en el ejercicio de las obligaciones de agua potable, alumbrado público, recolección de  basura, calles, parques, jardines y su equipamiento, seguridad pública, entre otros. Cada uno de estos rubros presenta una serie de acciones que van desde el establecimiento, mantenimiento, conservación y preservación hasta una larga lista de subtemas que obliga cada uno y que bien conocen quienes han estado o están al frente de las dependencias encargadas de ellas. Entonces es común que los ayuntamientos se concentren en atender -pensando con optimismo- tales cuestiones hasta convertirlo en una rutina por tres años. Otro tanto del tiempo de una administración municipal lo absorben los asuntos de presupuesto. Una enorme cantidad de él se aplica en gestiones, informes, reportes y relaciones sindicales internas.

Si establecemos una línea del tiempo anotando debajo de ella las actividades que un ayuntamiento realiza  en aspectos presupuestales, administrativos y de gestión en el curso de tres años, veremos que se reserva poco espacio para sembrar con visión de futuro pero con beneficios a presente, proyectos que nos indiquen un progreso efectivo.

Pensando en retrospectiva, ¿Desde cuándo tenemos problemas con la recolección de basura, pavimentación, semáforos, agua potable, etcétera?  En los más dramáticos casos algunos responderán que son los mismos problemas desde siempre pero lo cierto es que distintas administraciones han realizado acciones con ánimo de solucionar. Vaya, hasta este momento no conozco a ningún presidente municipal que no haya deseado trascender en la historia positivamente. Unos le han apostado a construcciones, otros a pavimentación, algunos a cuestiones más técnicas como es la recuperación de cartera de prediales o saneamiento de las finanzas. Por mínimo, algo han hecho.

Sin embargo no salimos de lo mismo, amén de ralos avances. Cada administración municipal presenta su propia concepción de los problemas municipales y su propia forma de abordarlos. Pero no rebasamos ni subimos de escalón a pesar de las buenas intenciones que pudieran existir.  Parece que damos vuelta a los mismos asuntos, los mismos problemas, las mismas críticas y las misma actividad gubernamental solo que cada vez con nombres distintos de funcionarios. Claro, la realidad es abrumadora a la hora de sentarse al escritorio. 

Las tareas cotidianas son para todo ayuntamiento una verdad insoslayable, por lo que bien harían las administraciones municipales en reservar un espacio para proyectar con visión de futuro su quehacer de tal forma que a la par de cumplir con sus obligaciones estén atendiendo un eje transversal obligatorio encaminado a avanzar efectivamente hacia mejores espacios de vida comunitaria. 

Un claro ejemplo es la agenda del presidente municipal, que además es líder de cabildo y superior jerárquico de la administración pública. Tres tareas que se concentran en una persona solo puede ser efectivo en tanto que -como establecimos al inicio-, el tiempo sea el recurso más preciado y por ende mejor administrado. Un equipo de trabajo sólido lo será siempre y cuando la primera autoridad tenga claro que lo que hay de ejecutar es una planeación cuyo origen sea la participación ciudadana, que esté bien difundida entre la comunidad y que toca a él concentrarse en la gestión, control, seguimiento y evaluación de aquellas. Las meras ideas no son bienvenidas. Ocurrencias derivadas del mareo del poder, menos.

No se trata de que el presidente esté presente en todas las ceremonias tradicionales de una comunidad. Eso no significa que esté trabajando en sus encomiendas. Y menos aún si se hace acompañar por dos o tres o más funcionarios. Uno no puede evitar pensar en el valioso tiempo que se está desperdiciando en esos casos. Claro, sin demeritar el tema de la asistencia y representaciones a eventos, bien se pudiera establecer una fórmula que permita cumplir unas y otras. Bien comunicado el rubro, la comunidad misma lo reconocería.

De esta forma el presidente o la presidenta se concentra en ser el líder del motor de cambio y de desarrollo al que se aspira. Es la autoridad que gestiona, se engancha a programas estatales y federales, proyecta, prevé escenarios mejores para la comunidad, traduce las inquietudes de los distintos sectores municipales en proyectos de largo alcance con metas plausibles durante su período gubernamental con la finalidad de establecer estrategias de desarrollo local de tal forma que se provoque el interés de inversores y se generen fuentes de empleo.

Promover un gobierno participativo genera muchos y variados dividendos. Agricultores, ganaderos, empresarios, comerciantes, profesionistas, educadores, todos tienen algo que decir y que aportar a su municipio. Un error frecuente es agrupar estos liderazgos en comités municipales que terminan siendo dirigidos en la práctica por algún funcionario de segundo nivel, opacando sus voces y reduciendo sus participaciones en firmas que se asientan en algún papel a manera de requisito administrativo. Se logra justo lo contrario a lo deseado. O al menos a lo que auténticamente se desearía.

Los municipios mejoran en la medida en que la planificación sea a presente y a futuro con resultados tangibles y sostenidos que generen confianza y resten incertidumbre tanto a la comunidad como a inversionistas o empresarios. Se trata de tener municipios competitivos y no estructuras anquilosadas en el pasado, con prácticas añejas. 

Aquí entra además el uso de las redes sociales. Una utilización efectiva de ellas logrará establecer puentes de comunicación reales y directas con la ciudadanía en la medida en que la comunicación sea en dos vías y no la simple retahíla de un boletín de prensa con redacción setentera. Hoy por hoy, la sociedad reclama de sus autoridades un lenguaje sencillo, directo, sin empalagos ni rigideces. 

Habrá quien manifieste que los ayuntamientos apenas si alcanzan a realizar medianamente sus actividades como para andar pensando en otras de largo alcance. Nadie dijo que fuera fácil el reto. Y el reto no es que se lleven a cabo las típicas tareas a que está obligado un ayuntamiento, lo que de por sí es una obligación.

El reto es trabajar por municipios sanos, competitivos y productivos; el reto es establecer un nuevo modelo de vida gubernamental que nos permita vivir un desarrollo efectivo y no solo escucharlo en discursos a modo de ilusión.




Reflexiones sobre el XIV Congreso Mundial de Mediación y Cultura de Paz




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Hace apenas unos días se llevó a cabo el XIV Congreso Mundial de Mediación, esta vez en Buenos Aires, Argentina. Con el mismo entusiasmo de cada año, grandes delegaciones de Chile, Brasil, Italia, Uruguay, España, Estados Unidos, Perú y México nos dimos cita para compartir en la casa de los argentinos como sede, seis días de intenso trabajo en tormo a la Mediación y a la Cultura de la Paz. Talleres, Mesas Temáticas, Foros de Análisis Dialécticos, abrazos, saludos, convivencia e intercambio de experiencias se entremezclaron cada día con el único afán de aportar cada uno lo mejor de sí.

Desde hace ya bastantes años participo en este Congreso que ha tenido sedes en distintos países y no deja de admirarme el encanto que emerge de él. Encanto por los sentimientos de paz y de concordia que casi logran ser tangibles en cada ocasión. Admiración porque un evento de esta envergadura precisa una enorme cantidad de trabajo de un gran número de personas. No es cuestión menor la movilización de más de mil personas, aunque más bien lo atribuyo al enorme liderazgo que posee Jorge Pesqueira Leal (catedrático de posgrado de la Universidad de Sonora) quien es materialmente el CEO de la organización, la cual tampoco ha de ser tarea sencilla habida cuenta de la serie de recursos humanos, tecnológicos y materiales que implica. En la edición 2018 por ejemplo, se tuvo una afluencia de 1,700 asistentes.

En el transcurso de los días logro percatarme de muchos detalles: el conferencista de ochenta años que con vigor juvenil logra cautivar a su público, los nervios iniciales de las chicas que exponen su proyecto exitoso, la audiencia que les aplaude con empatía reconociendo en ellas -tal vez- los inicios de hace muchos años de ellos mismos. Los intercambios de correos electrónicos para posibles trabajos en redes académicas o de trabajo comunitario. Así son estos Congresos. La charla fácil, sencilla, amable.

Cada espacio es la justa oportunidad para compartir lo mejor de cada cual. Incluso a pesar de las diferencias que se pudieran generar. 

La Mediación[1]en Argentina es una práctica sumamente arraigada que emerge en los albores de los años noventa en Buenos Aires. Hoy en dia existe como mediación prejudicial, mediación social en barrios, en comunidades e incluso cuentan con un Registro Nacional de Mediación y un Registro Nacional de Conciliadores Laborales. Por su parte el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos brinda mediaciones a través del Centro de Prevención y Resolución de Conflictos.

En 1998 en Argentina se dio paso a la denominada Mediación de Segunda Generación, esto es, no solo promover acuerdos sino establecer procesos colaborativos de construcción de consensos para resolver conflictos multipartes, complejos y públicos[2]

Solo basta echar una vista a las páginas de mediación que existen de aquel país para percatarnos de la gran cantidad de actividades que en torno a ella se realizan y con resultados elocuentes.

Escucho atentamente cada exposición en este XIV Congreso Mundial de Mediación. Observo el énfasis en la palabra y el tono de entusiasmo que invade. Que nos invade. Y me pregunto si acaso en México estamos trabajando este rubro con similar pasión. Es el pensamiento el que me lleva a reflexionar que son factores como los conflictos sociales los que frenan el desarrollo nacional y el de las comunidades. Muchas veces son los enfrentamientos entre vecinos los que boicotean el contar con barrios y colonias tranquilas, limpias, agradables. O por desacuerdos con las autoridades locales. Se rehuye a la palabra y al entendimiento.

La reforma del 2008 estableció que las leyes preverán mecanismos alternativos de solución de controversias, pero me temo que más bien se han establecido centros de justicia alternativa más como parte de una estructura judicial o administrativa que como un medio que promueva la cultura de la paz y la concordia. Necesitamos transitar hacia una educación que privilegie la armonía, los consensos y las buenas prácticas de convivencia. Una educación que se geste en el seno familiar, en el aula y que continúe a lo largo de la vida. 

Bien valdría la pena hacer un alto, sentarnos a la mesa y reflexionar qué estamos haciendo como sociedad y qué está haciendo el gobierno. No para separar, no para atrincherarnos cada cual en una esquina, no para señalarnos con índice de fuego como culpables. Si la mediación es una vía para la pacificación ¿Porqué no invertimos en ella? Profesionalizar la Mediación y certificarla o crear una estructura gubernamental para cumplir el mandato constitucional no son precisamente las acciones que promoverán en los seres humanos sentimientos de paz y de consensos. La tarea va mucho más allá.

Año con año compruebo en cada Congreso Mundial de Mediación y Cultura de Paz, cómo los asistentes escuchan con avidez a grandes expositores mexicanos, particularmente a Jorge Pesqueira Leal, promotor incansable de la mediación y justicia restaurativa. Toda lectura obligada respecto a la materia lo tiene como referente.  

Tal vez sea tiempo de cruzar los temas de mediación, educación y participación ciudadana para alcanzar el objetivo que propone la UNESCO y que nos hermana:
Construir la paz en la mente de los hombres y de las mujeres[3]





[1]http://www.jus.gob.ar/mediacion.aspx
[2]https://www.santafe.gov.ar/index.php/web/content/download/71289/345896
[3]https://en.unesco.org

Estructuras municipales


Fotografía tomada de Google.com
Como cada tres años, la pregunta resurge: ¿Cual es la estructura funcional - jerárquica municipal que habrá de existir acorde con el nuevo estilo de gobierno? Me refiero desde luego a la estructura administrativa de apoyo al ayuntamiento, considerado este como el máximo órgano colegiado compuesto por presidente, síndico y regidores.

Es un tema discutido pero pocas veces materializado en hechos que indiquen que las estructuras se hayan adaptado a los planes. Más bien ha sido al revés: se han adaptado los planes a las estructuras, incluso si son esquemas obsoletos. No sé hasta qué punto esto haya contribuido al éxito o no de aquellos. En la práctica, básicamente cada trienio amplía el aparato gubernamental municipal sobre todo en puestos de confianza que por alguna extraña razón terminan -muchos de ellos- siendo catalogados como de base, haciendo difícil -que no imposible- un despido de sobre todo por cuestiones económicas de finiquitos. Al menos así ha sido la historia.

Cuando se planea la apertura de nuevas dependencias resulta indispensable definir no solo su pertinencia primero y después su competencia, sino también la organización interna y funciones de cada cual, el carácter de los cargos, sueldos, salarios, costo por operatividad y costo-beneficio, entre otras cuestiones de vital importancia que se suman a las de las ya existentes, con impacto directo al presupuesto y a la nómina y en general, al grueso del grupo de funcionarios y empleados que integran la burocracia. Por desgracia pocas veces es así y se termina otorgando cargos a los colaboradores de campaña que resultan ser no necesariamente los más capacitados, amén de alguno o alguna otra.

También es posible que una vieja estructura interna de alguna dependencia ya no sea necesaria o bien haya cumplido su misión en forma definitiva.  Sucede en todas partes y aquí no es la excepción pero ante la falta de conocimiento o interés la más de las veces, continua en operatividad muy dudosa pero con costos muy ciertos en lugar de reestructurar o asignar funciones nuevas que son vitales para el municipio sin tener que contratar a más personal. Existen variadas formas legales y laborales que permiten hacerlo sin socavar derechos de los trabajadores. Se insiste en que nada es imposible si se tiene bien definido lo que se quiere hacer y cómo hacerlo en aras de mejorar el servicio público sin lesionar los indicados derechos sobre todo los de los empleados de base.

En suma, una estructura administrativa funcional, acorde a los cambios tanto legales como sociales y políticos, no puede permanecer rígida o estática considerando las cada vez mayores cargas traducidas en responsabilidades que se generan en torno a la figura del municipio y sus autoridades locales frente al estado y la federación.

De ahí que las nuevas administraciones (ayuntamientos) estén llamadas primero realizar un análisis minucioso de la organización interna de cada dependencia en la que se defina con precisión los puestos y funciones  en relación a las capacidades técnicas indispensables para ocupar tales cargos y en su caso, tener claramente documentada la cantidad de plazas de base y de confianza que verdaderamente se requieren, con especial énfasis en erradicar la duplicidad de tareas que tantas veces se presenta para justificar plazas.  No es esta una actividad menor, ni fácil ni ligera. Se trata de determinar, definir, clarificar y precisar una estructura organizacional técnica y de funciones que coadyuve a la ejecución en lo administrativo de los planes de trabajo. No es hacer trajes a la medida para colocar a tal o cual persona y menos aún utilizarse como medida clientelar en la concesión de plazas y puestos a modo o a capricho. Ha costado y sigue costando demasiado a los habitantes de los municipios. 

 Sin duda es una tarea titánica de escritorio y de campo a realizar, en la que debe primar el conocimiento, la tenacidad y objetividad para hacerlo. Son muchos, muchos años y trienios parchando estructuras municipales, engrosando la nómina y haciéndola cada vez más pesada y lenta, pero sin duda los resultados serán contar con una administración municipal bien engranada, funcional, eficiente y eficaz. Finalmente el cambio que el colectivo demandó y exigió el pasado 1 de julio inicia en las casillas pero se materializa en los hechos administrativos y de servicio público. Empecemos por esto.

Ningún plan por excelente habrá de resultar exitoso si no se cuentan con elementos técnicos, humanos y operativos funcionales y acordes a las exigencias. 

¿Que mejor respaldo puede tener un ayuntamiento decidido y enfocado a realizar sus funciones con capacidad y eficiencia? 

 Bien vale la pena hacerlo.


Un renacer anunciado

Fotografía tomada de Google.com
 Lo imagino sentado a la mesa, tomando cantidades industriales de café, acompañado con algún panecillo de la panadería de la esquina. Escucho a Beatriz reprenderle por la cantidad de azúcar a consumir. Él responde con leve sonrisa, inclinado, absorto en su tarea de tratar de ordenar lo desordenado: el país. Más de 12 años elaborando el documento, ese que habría de ejecutar al ganar la presidencia. Dos veces aplastado por el fraude electoral, cada una tejido con magistral y perversa técnica.  Lo visualizo en esas dos ocasiones retomando sus papeles una vez definitiva la derrota en 2006 y 2012.  Terco, necio o persistente, da igual.  La derrota estaba anunciada para cualquier otro menos para él. ¿Cuántas veces mientras sorbía café pensaría en su admirado Benito Juárez, quien afirmaba que aquel que no espera vencer, ya está vencido? Era cuestión de esperar. De tener paciencia trabajando, recorriendo el país, conociendo a su gente, la raza de bronce mexicana. 

Incluso puedo escuchar sus pasos por la cocina, por la sala y por la estancia de su casa. Papeles por aquí y por allá. Subrayados, tachados, manchados, trabajados. Debatiendo con Olga (Sánchez Cordero) sobre su propuesta de amnistía y legalización de la marihuana y amapola. Con Tatiana (Clouthier) en franco y abierto intercambio de ideas, o con Héctor Vasconcelos, Carlos Urzúa, Víctor Villalobos, Luisa María Alcalde o Esteban Moctezuma, entre otros, para hacer un total de 16, ocho mujeres y ocho hombres con nivel de secretarios, su primer cuadro de apoyo. Aquí no aplica la frase lo que usted diga, señor. Aquí se debate e intercambian opiniones y experiencias. Nada ha sido dejado al azar. El plan tiene más de 12 años fraguándose, se corrige, adiciona, modifica, mejora.  La idea es provocar el renacimiento del país. Un plan que concentra una vida, muchas vidas, muchos Méxicos rotos. Armarlo de nuevo, rehacerlo, renovarlo, sacudirlo, sacudirnos como cuando nos levantamos de una caída. Ser resilientes y rebotar o catapultarnos en un esfuerzo colectivo para dejar atrás el México corrupto, violento, injusto, de la doble cara, de las insultantes fortunas y ofensivos salarios.  

A 16 días de distancia de las elecciones en México, en las que el partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) obtuvo histórico triunfo, queda a la federación, estados y municipios replantear su función gubernamental y de administración pública a la luz de lo que la ciudadanía exige. O al menos un buen perdedor asume esta responsabilidad.

En lo que concierne a la presidencia de la república, se anuncia un giro de 180 grados en diversos aspectos o como señaló Andrés Manuel López Obrador durante la campaña: provocaría el renacimiento del país y para ello propone 12 reformas todas de gran calado bajo la premisa de establecer un Plan de Austeridad Republicana lo que derivará en fusión de áreas, eliminación de subsecretarías y direcciones; destaca además que ningún funcionario pueda ganar más que el presidente, creación de la Secretaría de Seguridad Pública, terminar con el fuero, catalogar como delito grave la corrupción, el robo de combustibles y el fraude electoral, que el Estado Mayor Presidencial pase a la Secretaría de la Defensa, revertir el apenas aprobado decreto de privatización del agua, revocar o modificar la reforma educativa, educación pública y gratuita en todos los niveles, revocación de mandato, revisión del salario mínimo en la frontera.

Olga Sánchez Cordero, Ministra en retiro y propuesta para ocupar la Secretaría de Gobernación, impulsará a partir del 1 de diciembre la despenalización de la marihuana y amapola para uso lúdico como medio para combatir la violencia, el derecho a una muerte digna (ley de voluntad anticipada), despenalización del aborto.

Tal vez la vorágine de los cambios cause incomodidad en unos, molestia en otros y curiosidad en algunos más. Es natural, supuesto que toda la vida hemos caminado o tratado de hacerlo donde el único cambio ha sido las siglas del partido político en turno. No, López Obrador no será por él mismo la panacea que rescate a México de profundas desigualdades y retrasos pero sí el líder que se está rodeando de expertos para que le ayuden a ese gobierno que está por renacer. Antepone la humildad para reconocer sus limitaciones y respeta a quienes poseen aptitudes que él no. Agrupa, organiza, comparte su visión, entusiasma, lidera. 

Vistas así las cosas, la tarea de ese convocado renacimiento es trabajo de todos y no solo de algunos. Como todo gobierno que inicia (el 1 de diciembre) los mexicanos habremos de otorgar nuevamente un voto de confianza con la diferencia que en esta ocasión las expectativas son muchas, diversas, profundas. Algo así como la última esperanza de tener un buen gobierno. Ya probamos con el Partido Revolucionario Institucional y con el Partido Acción Nacional. Toca el turno por aplastante votación, a MORENA e inicia bien. Vaya, pareciera que desde el 1 de julio existen dos presidentes. Uno callado, con discursos básicos, mínimos, preparando maletas, guardando sacos y corbatas. El otro cubriendo apenas el requisito de indumentaria formal de un presidente electo para materialmente dedicarse a preparar el parto del (re) nacimiento anunciado.

Estoy segura que seguirá con su taza de café, la misma taza de siempre, con el panecillo preferido, sentado a la mesa en la cocina mientras Beatriz se encarga de prepararle otra cafetera rebosante, humeante, aromática. No deja ella de reclamarle el alto consumo de azúcar. Él sonríe y baja la cabeza para continuar la tarea que ha muchos años prepara, para subrayar con particular énfasis la frase participación ciudadana real. 

Toca a nosotros cumplir con esa parte de la tarea. Toca muy en especial  a quienes asumirán cargos de elección popular, seguir el ejemplo de visión, humildad, congruencia y verdadero conocimiento del quehacer público traducidos en la implementación y posterior  ejecución de un plan de gobierno con políticas públicas y ejes rectores que respondan a bastedad al reclamo social imperante.


Menos, nada.




El dinosaurio no está

Imagen tomada de Google.com
Augusto Monterroso (hondureño) escribió uno de los dos más breves micro relatos de la literatura universal: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Un enunciado que encierra infinitas interpretaciones en cantidad de temas. Una de ellas es la política.  Sobre todo en México, donde la cultura popular identifica a un dinosaurio con el Partido Revolucionario Institucional quien por más de 80 años ha detentado el poder. Excepción hecha de los sexenios de Vicente Fox (2000) y Felipe Calderón (2006) aunque con las reservas de ambos casos, dado el largo brazo priista que había logrado -hasta ahora- extenderse incluso a la más recóndita oficina pública.

Despertares hubo otros, pero el dinosaurio seguía allí. Humilde en campaña, soberbio en el ejercicio del poder; discursivamente respetuoso de la ley, impune en los hechos. Herido de muerte, en el último soplo de vida, acorde con su infinita arrogancia, bebió lo que creyó que era un elexir para un cuerpo corrupto y decadente.  Echó mano de un candidato externo para terminar ahogándose en lo que fue su propio veneno.

El dinosaurio no está. El último coletazo fue ayer, el 1 de julio. Ante la muerte, el desconcierto priista, el duelo.  Ante la caída, el vacío de quienes vivían del presupuesto, la incertidumbre del futuro, la orfandad política o la re construcción, si es que hay algo que reconstruir. 

¿Que epitafio puede honrar su lápida? Acaso alguno que sirva de mensaje a los que llegan: la mortalidad es un hecho. No existe decreto ni ley que torne inmortal a nadie. La enseñanza:  la forma en que se viva sí es una elección propia.

Los actuales gobiernos priistas que quedan tendrán que honrar generosamente la muerte del dinosaurio a golpe de buenas acciones. A fuerza de transparencia y de actos de no corrupción. A punta de rectitud, de congruencia y de resultados positivos hacia la colectividad.

Luces y sombras cubren la existencia del PRI y de los gobiernos emanados de él. Logros y derrumbes. Sótanos y mazmorras también. Tiempos de gloria, riquezas y abundancia para unos cuantos.  Lustros de esperanzas fallidas, ofensas y pobreza cumplidas para la mayoría, inagotable fuente de negociación para otros.  Acaso algunos respiros sociales solo para justificar la existencia de una estructura elitista y rapaz.   

Los saldos actuales duelen: Un Sistema Penal Acusatorio con agujeros, un Sistema Nacional de Transparencia y Anticorrupción acorde a unos cuantos intereses, un Servicio Profesional Docente plagado de inequidades y un Nuevo Modelo Educativo conceptual, alejado de lo programático pero muy cerca de las indefiniciones.  

El dinosaurio ya no está.  El asunto es ahora que no existan otros organismos, en este caso partidos políticos, que reproduzcan al dinosaurio mayor bajo formas similares. La política -como la naturaleza-  es caprichosa y utiliza estrategias y estructuras diversas con tal de cumplir con su función de reproducción a través de partidos políticos.  Por eso alzar las campanas al vuelo no es precisamente recomendable.

Ante el peligro siempre latente de repetir historias, la obligación ineludible de tener en cuenta el pasado.  Paso a paso para caminar firmes.  Renovarse con inteligencia o morir.  


Votar o no votar el uno de junio