Cosas de Reyna

Hoffa: El líder sindical. A propósito de la película The Irishman. El Irlandés.


Para cualquier sindicalista que se precie de serlo, la historia de James Riddie Hoffa, Jimmy, es un referente necesario. Nacido en EE. UU. en 1913, con raíces holandesas, fue un activista sindical e importante figura en la naciente Hermandad Internacional de Camioneros de aquel país (IBT). Para dimensionar su magnitud, actualmente esta organización rebasa los 1.5 millones de miembros. Para reflejar el impresionante liderazgo de Hoffa, en su periodo (1957) llegó a tener más de 2,3 millones de integrantes.

Fotografía tomada de Google.com
Descubrí a Hoffa a través de Jack Nicholson, en la película Hoffa (1992) en la que también participó otro grande entre los grandes, Danny DeVito quien además dirigió el filme. A partir de ahí fui una ávida investigadora de la vida de este líder camionero que dicho sea de paso nunca fue camionero, pero sí líder de uno de los gremios más grandes de EEUU. Leí todo lo que se me atravesó en el camino y vi toda película acerca de él. 

El futuro líder comenzó a trabajar en 1929, con apenas 16 años en una cadena de supermercados como cargador. Su carisma y fuerte personalidad lo llevaron casi naturalmente a oponerse a los abusos de los patrones involucrados con el negocio dado los bajos sueldos que se pagaban, la escasa seguridad y nulas condiciones laborales. Como suele suceder, el camino hacia el liderazgo sindicalista se fue construyendo a la par que su fama lo convertía en una importante figura a nivel nacional.

Larga es la lista de libros y películas que abordan la vida, desaparición y muerte de este personaje. Representa un apetitoso tema que involucra política, liderazgo, mafia, corrupción, excesos, violencia. Una ambrosía para los productores de cine. 

Hoffa tenía la especial habilidad -por decirlo así- de enfrentar a pequeños empresarios contra los grandes negocios con la finalidad de obtener los mejores dividendos posibles para sus agremiados. Organizaba huelgas y boicots rápidos para arrodillar a empresarios y proveedores. Dado que se trataba de camioneros que trasladaban productos perecederos y no perecederos por todo el país, un paro nacional o local de aquellos podía colapsar la economía de las localidades, regiones o el país mismo. El hombre se engolosinó con este inusitado poder a grado tal que en algún momento concibió la idea de replicar el esquema con trabajadores de la rama ferrocarrilera y la actividad aérea comercial. Se visualizaba como el poder detrás del poder. 

Acérrimo enemigo de John Fitzgerald Kennedy, presidente de EE. UU. se dice que cuando se enteró del homicidio de aquel (1963) expresó lacónicamente: Espero que los gusanos se coman sus ojos.

Por su parte, Robert Kennedy, hermano del presidente y Fiscal General de Estados Unidos, organizó una superestructura de 20 fiscales solo para investigar al escurridizo líder sindical. Tarde o temprano caería. 

En 1967 pisó la cárcel acusado de apropiación indebida de los fondos de pensiones de sus trabajadores y por intentar sobornar a los miembros del jurado. 13 años de prisión que Richard Nixon cortó al conmutarle la pena con la condición de que abandonara por al menos 10 años la actividad sindical. Una vez libre, Hoffa inició cauce legal por lo que consideraba una condición injusta de Nixon. Perdió estrepitosamente. Quiso retomar las riendas de su liderazgo suspendido. No lo logró. Los trabajadores no perdonaron la disposición indebida de sus fondos. El ahora exlíder, ya libre, representaba un peligro latente para el gobierno, para los empresarios, para los enemigos ganados a pulso e incluso para el propio gremio de camioneros.

Hombre fuerte, enigmático, temerario y temible, Hoffa, en sus excesos de grandeza e impunidad, se ligó con la mafia de aquel tiempo. Planeó y estructuró una simbiosis mafia-sindicato no solo para apoyarse en sus conocidas artimañas de intimidación a empresarios sino también para lavar el dinero mal habido de los capos mafiosos. Como suele suceder al perder el piso y extraerse de la realidad, se sintió intocable, inalcanzable, único. Se consideró a sí mismo como el hombre.  Negocios aquí y allá; pactos de sangre o de verbo, acuerdos políticos, nebulosos y cuestionables valores entendidos o convenios amañados, todo al amparo de la incertidumbre, del mejor postor, de las conveniencias, de la impunidad.  Nada que fuera por mucho tiempo.

Se dice que Hoffa, para comprobar si un candidato a matón realmente lo era, les preguntaba si eran carpinteros, refiriendo si sabían hacer ataúdes y desaparecer cadáveres.

Si la vida de Hoffa es atrayente, su desaparición física a partir del 30 de julio de 1975 lo es más, cuando en forma misteriosa, tras haber pactado un encuentro en algún restaurante en las afueras de Detroit con dos capos de la mafia, jamás regresó a casa. En 1982 fue declarado jurídicamente muerto y con ello se abrió el capítulo de leyenda estadounidense.

Lo anterior catapulta el misterio, la curiosidad y el morbo colectivo. ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Lo mató la mafia, el gobierno, el sindicato? Las referencias irónicas sobre la desaparición de este hombre han derivado en que en la vida cotidiana se afirme que encontrar x cosa es como pretender encontrar el cadáver de Hoffa, haciendo referencia a lo imposible que puede ser.

Jimmy Hoffa trascendió a la historia, aunque no en forma decorosa. Es y seguirá siendo considerado uno de los personajes más legendarios de los Estados Unidos de Norteamérica, una persona que se involucró activamente en lo más turbio del crimen organizado, con lo más obscuro de la política estadounidense y con lo más corrupto del gobierno. Una bomba.

Traigo todo esto a colación porque espero con verdadero entusiasmo ver la película épica de gánsteres El Irlandés, (The Irishman), dirigida y producida por el inigualable Martin Scorsese. El elenco es inmejorable: Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci. Un verdadero manjar para nosotros los cinéfilos. La música es a cargo de Seann Sara Sella.  

Sencillamente muero por verla.

Asilo Político en México



Esto de que México brinde asilo político a extranjeros no es cosa nueva. Cabe aquí recordar algunos de los casos mayormente emblemáticos: 

León Trotsky, cabeza de la revolución rusa (1936) recibió asilo en México: Fue Diego Rivera, quien por su fama de artista plástico muralista, influyó para que el presidente Lázaro Cárdenas aceptara brindar el tal asilo al revolucionario más perseguido de la época. Inicialmente se instaló en la Casa Azul de Diego Rivera y Frida Kahlo, en Coyoacán. 

Y sí, la versión no oficial es que Frida (ay Fridita, tu siempre tan entregada) tuvo un breve y apasionado romance con Trotsky. Otras versiones refieren que Frida utilizó al revolucionario como venganza hacia Diego, quien había tenido relaciones con Cristina, hermana de Frida. Como sea, Diego corrió a Trotsky y éste se mudó a lo que hoy es el Museo Casa de León Trotsky, muy cerca de la Casa Azul.  Muy revolucionario y todo pero se daba tiempo para el solaz en amores. 

Fotografía tomada de Google.com
Otro caso es el del Sha de Irán, uno de los hombres más ricos del mundo,  derrocado durante la Revolución Islámica de su país después de 38 años en el gobierno. Si bien oficialmente no se le brindó el tratamiento de asilado, lo cierto es que materialmente lo fue. Obtuvo visa de turista para él, su familia y unos cuantos allegados en 1979. El caso concluyó cuando, después de acudir a cirugía a Nueva York, ya no fue recibido de vuelta a México ante la férrea a presión política y una serie de amenazas provenientes de Irán.

Fidel Castro Ruz, el comandante, el compañero, como le apodaban,  representa un caso especial.  Derrocó a la dictadura Batista en 1959 y estableció el primer Estado Socialista en América. Aquí se refugió después de haber permanecido preso en Cuba. Fue en este suelo donde planeó y escribió los manifiestos para la Revolución Cubana con la idea de  derrocar al dictador Fulgencio Batista.

Pudiera seguir con otros tantos ilustres. El punto es en todo caso precisar que Evo Morales no es el primer caso, ni la primer situación que se nos presenta como país en materia de asilo político. Leo tantos comentarios y columnas de opinión, de análisis y demás, con encuentros y desencuentros de ideas, criterios, sentencias fulminantes, que heme aquí tratando de aportar un punto de vista desde lo legal:

A partir del año 2011 durante el mandato del presidente Felipe Calderón Hinojosa se promulgó la Ley sobre Refugiados, Protección Complementaria y Asilo Político (Antes Ley sobre Refugiados y Protección Complementaria[1]

El término Asilo Político, conforme a la indicada norma,  es aquel que se otorga a un extranjero considerado perseguido por cuestiones de carácter político o por delitos del fuero común que tengan conexión con aquellos, siempre y cuanto haya temor fundado de que la vida de la persona, su libertad o seguridad se encuentren en peligro. En el caso de Evo Morales, no tendremos mucha información detallada: la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental la etiqueta como de estricta confidencialidad. En caso de que alguna autoridad requiera información sobre el asilado, deberá solicitarla por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y obligadamente ser tratada con la indicada confidencialidad.

Básicamente el procedimiento inicia con la solicitud del peticionario, presentando por escrito sus razones de asistencia de asilo político agregando todos los elementos que disponga. Incluso la ley considera la presentación de solicitud verbal mas no indica que deba ser personal, de tal forma que pudiera ser incluso vía comunicación telefónica por WhatsApp. 

No me imaginaría  a Evo en ese trance, sobre todo porque al parecer en este caso fue México quien le ofreció el tal asilo. Pudiera imaginar a Marcelo en ese proceso. 

Luego sigue una entrevista con el solicitante para recabar elementos suficientes para el análisis de la solicitud. ¿Que dijo Evo Morales, suponiendo que se haya cumplido con esta disposición legal? La norma indica que la autoridad podrá recabar la mayor información posible sobre la situación prevaleciente en el país de origen, para que sea finalmente la SRE la que decida conceder o no el asilo político, previa opinión de la Secretaría de Gobernación.

Especial mención requiere el artículo 69 de la ley que se comenta y que faculta tanto a la Secretaría de Relaciones Exteriores como a la Secretaría de Gobernación para que en forma coordinada tomen medidas para que, en su caso, el asilado sea trasladado a territorio nacional.

Durante días los mexicanos hemos analizado y escudriñado el periplo de traslado de Evo Morales a nuestro territorio nacional.  Un avión de la Fuerza Aérea Mexicana aterrizó en Cochabamba Bolivia con rumbo a México vía Lima Perú. El tropiezo fue con Bolivia puesto que no le fue permitido sobrevolar ese país.  Regresa a Perú, con escala técnica en Paraguay previo trámite de permisos para cruzar espacio  aéreo con Brasil, Ecuador y de nuevo con Perú.

Una serie de trabas dignas de análisis académico-legal a más del necesario tema político. Queda clara la pronta actuación del gobierno mexicano. Me quedo con esto en tanto vemos el desenlace.






Amor felino

Yo no lo busqué. Es más, me negué durante años a tener un amor así, tan incondicional y entregado. Sentía terror a ese sentimiento. No hubo petición, ni miradas suplicantes o caricias suficientes como para que aceptara yo traerlo a casa y hacerlo parte de mi pequeña familia de dos miembros: Mi hija Elizabeth y yo. Asumo que fue el destino o la casualidad o el capricho de alguna mano invisible quien lo trajo. Aunque pensándolo bien fue Elizabeth, tal vez guiada por ese destino, casualidad o mano invisible. Aún desconozco la razón específica por la cual se le metió entre ceja y ceja que quería tener un gato. Inocente de mí, acepté que se diera a la tarea de buscar uno vía adopción aunque terminó entregando una generosa propina para la compra de croquetas para los demás animalitos que vio en el lugar. Así fue como llegó Pablo a nuestras vidas. Menos mal que no acarreó con toda la tropa de mininos. 

¿Pero porqué Pablo? le cuestioné. A siete años de distancia de esa pregunta, continuo tratando de entender lo que masculló entre dientes. 

Pablo era una pequeña bolita blanca de ojos engañosamente azules; al crecer se tornaron verdes. La primer noche en casa maullaba como poseído y mi hija, temerosa de que yo protestara, lo encerró en su habitación dándole leche cada tres horas en un pequeño biberón, previo proceso de tibiar el líquido cual si fuera para un bebé humano. Yo encerrada a piedra y lodo en mi recámara, negada a participar en ese proceso, escuchaba horrorizada todos los movimientos nocturnos inusuales, con ojeras profundas, cuestionándome a qué bendita hora había yo cedido en algo que estaba tan firmemente negada. Después de una noche de idas y venidas, de rezongos -míos por supuesto- ,de reclamos bajitos primero y después casi desesperados, mi hija seguía de mamá abnegada y decidida a quedarse con el gatito. Criarla bajo el sistema de argumentos para la toma de decisiones en forma libre y responsable, no me ayudó mucho que digamos.

Nuestra vida cambió. Ahora era estar pendiente del arenero, del agua purificada, de las croquetas, de cepillarlo y llevarlo al veterinario. Nada hacía yo por supuesto. Era Elizabeth la que con esmerado cuidado ejecutaba tales tareas. Yo solo observaba de reojo esos rituales. Finalmente no era la dueña, decía para mis adentros, negándome aún a aceptar esa repentina intromisión en nuestro mundo. Pablo y yo manteníamos una cortés y fría distancia. Al menos así lo entendía.

La cosa se complicó cuando un año después llegó Matilda, otra adquisición gatuna vía adopción. Nuevamente Elizabeth salió al paso con el cuestionable argumento de que tener dos era como tener uno y que no habría diferencia. Ajá! Quisiera que lo repitiera en este justo momento pero ahora se encuentra a miles de kilómetros de casa, en tanto yo permanezco con Pablo y Matilda a mi absoluto cargo. 

Cuando Elizabeth decidió marcharse a otro país en lejano continente, durante varios días estuvo rondándome, tratando de dar paso a la conversación que inevitablemente habría de llegar. Tengo presente en mi mente su mirada lastimera y su voz entrecortada preguntando qué iba a hacer ella con sus críos. En mi fuero interno más bien la pregunta era ¿Qué iba a hacer yo? Pablo,  con sus travesuras, sus mimos de gotero, su arrogancia, con su paso de señor de la casa, me había ganado por entero. Matilda, reservada, callada, observadora y tierna, tenía ya un especial lugar en mi corazón. Estaba atrapada en el amor felino.

Anoto lo anterior porque veo aquí y allá arbolitos de navidad hermosamente adornados. Esferas relucientes, adornos de una creatividad espléndida. Quisiera correr a las mercerías y comprar listones, esferas, luces y todo lo posible para yo misma realizar la decoración de mi casa como lo hacía antaño, como hace siete años, justo la edad de Pablo, cuando hasta entonces adquiría un gran árbol natural, preparaba chocolate, horneaba galletas y procedíamos al ritual de decoración.

Todo eso acabó la primer temporada navideña de Pablo con nosotros;  habiendo estado el pino dentro de casa, listo para los colgajes, Pablo se extravió. Angustiadas lo buscamos afanosamente por doquier para finalmente encontrarlo en la cúspide del dichoso pino, subiendo y bajando a placer. Sobra decir que ese año acabó con esferas quebradas, listones roídos, luces quemadas, figuritas arrastradas por aquí y por allá. Rezongué las veinticuatro horas del día de los siete días de la semana. En los años posteriores, ya con Pablo y Matilda juntos, fui bajando el nivel de decoración navideña. Me fui haciendo más selectiva buscando aquello que a los mininos no les llamara tanto la atención o que fueran cosas durables, irrompibles, lavables, aspirables, en fin, hasta que simplemente suspendí lo del árbol natural, aromático, bellamente decorado que por años y años tuvimos en casa.  

Cambié todo por una decoración más austera, un árbol que pretende ser árbol navideño pero que en realidad son unas ramas largas con luces y cero esferas. Creo que a Elizabeth esto le gustó aunque nunca ha pronunciado palabra al respecto pues ella opta por lo minimalista y poquísimas veces me permite decorar su habitación. Sutilmente retira adornos, toallas de Santa y guirnaldas. Finjo no darme cuenta.

La época navideña implica unos cuantos días de brillo, de calidez -a veces casi obligada-, con rituales que para muchos son cansados, estériles, vanos y de estricto cumplimiento, amén desde luego de las respetables actividades religiosas. Pero me encanta la época, aún con las bajas que pueda tener en materia de decoración del hogar y re acomodar y re acomodar lo que alegremente Pablo y Matilda deshacen.

A cambio de no tener aquel vistoso árbol navideño por unos cuantos días, hoy  Pablo me espera puntual los 365 días en la ventana;  justo al entrar me gruñe por comida aunque quiero entender que es por cariño,  en tanto Matilda se acurruca invariablemente conmigo en el sillón. Ya no tengo privacidad para bañarme pues Pablo me observa de arriba a abajo y se niega ferozmente a que cierre la puerta en tanto Matilda se embelesa viéndome maquillar. Ir a la cocina y preparar café los fines de semana es un ritual de tres. Dejé de ser solo yo.  

Pablo es un celoso mortal. A veces pienso que tenemos una relación tóxica. Igual ha corrido al plomero que al albañil o algún pretendiente. Arrasa con todo lo que le prive mi atención. 

Dicen que los gatos son seres muy sensibles y lo creo con firmeza. Más de una vez han permanecido pegaditos a mi como fieles soldados cuando mi corazón o mi mente se encuentran atribulados. Parece que adivinan mis estados de ánimo. Decir que me reconfortan es quedarme cortísima. 

Por supuesto que no es que haya cambiado los afectos personales  por los felinos. Claro que no. Es solo que tener el cariño desinteresado de ellos me hace entender que no necesito una navidad, ni adornos, ni parafernalia alguna para aquilatar el valor de las personas y saber que lo incondicional, la lealtad, la confianza y el valor son cuestiones inherentes a todo ser vivo y no asuntos de una época ni de solo seres humanos.








Universidad de Sonora: La Quinta Transformación que viene. Breve análisis de la iniciativa de reforma a la Ley Orgánica 4

fotografia tomada de Google.ccom


Apenas el pasado mes de septiembre se dio a conocer en la Gaceta Parlamentaria del Congreso del Estado de Sonora, una iniciativa con proyecto de decreto que reforma, deroga y adiciona diversas disposiciones de la Ley Orgánica 4 de la Universidad de Sonora. Desde hace algún tiempo se viene manejando en diversas instancias educativas, políticas y sociales,  la posibilidad de dicha reforma bajo distintos argumentos. Uno de los más fuertes es que es una ley del siglo pasado que no se ajusta a las demandas y requerimientos actuales. Otros afirman que nunca estuvo a la altura de la realidad universitaria y reclaman su origen de imposición más no de consensos. La diversidad de pensamientos es amplia y argumentada. Por eso somos Universidad. Sin embargo vale la pena realizar una retrospectiva al tema.

Nuestra institución ha pasado por varios momentos históricos producto del desarrollo político y social, de los avances tecnológicos y de las demandas mundiales en materia de educación superior. Así, una primera etapa histórica comprende los años de 1938 hasta agosto de 1953, cuando se sustituye al Comité Administrativo por el Consejo Universitario con la inclusión de un Patronato. Una segunda etapa va de 1953 a agosto de 1973, con la entrada en vigor de la Ley Orgánica 103, que sustituye a Patronato por la Comisión de Asuntos Hacendarios y a los Consejos Directivos para elevar a rango de representación paritaria la presencia de los alumnos con los maestros en los órganos de gobierno universitario. La tercera etapa inicia en 1973 con la promulgación de la Ley Orgánica 103 época en la que destaca una crisis de funcionalidad institucional hasta derivar en la cuarta etapa a partir de noviembre de 1991 con la promulgación de la Ley 4[1] que actualmente nos rige.

Largo sería narrar aquí los acontecimientos políticos, sociales y estudiantiles de aquella época, l que indudablemente serían mejor relatados por los protagonistas, muchos de ellos maestros y/o funcionarios actuales o pasados dentro de la Universidad de Sonora. La implementación de esta ley dio un giro importante en términos académicos y administrativos. Se estableció el régimen de desconcentración funcional y administrativa a través de las Unidades Regionales organizadas en Divisiones y Departamentos, en tanto que dio vida a órganos de Gobierno con competencias y atribuciones a una Junta Universitaria, Rector, Colegio Académico, Vicerrectores, Consejos Académicos, Directores de División, Consejos Divisionales y Jefes de Departamento.

La exposición de motivos de la Ley Número 4, Orgánica de la Universidad de Sonora (1991) advierte que los sectores de la sociedad sonorense plantearon por diversas vertientes y en diferentes foros su interés y preocupación por la situación y los conflictos internos que vivía la Universidad de Sonora, que se requería que se primara la excelencia, en la que la calidad y la competitividad fueran factores determinantes para un crecimiento armónico, con capacidad de respuesta a las necesidades de la sociedad. 

Se definieron en aquella ocasión como objetivos de la UNISON la recuperación de una posición estratégica para el progreso del Estado y su capacidad de respuesta como factor de cambio a los requerimientos de progreso de los sonorenses; integrar una comunidad con mentalidad abierta, con expectativas de transformación institucional, con creatividad y responsabilidad social, que fortaleciera su vinculación con el sector productivo de bienes y servicios y que cumpliera con su función social con suficiencia y efectividad.

Más menos, esos fueron los argumentos de la exposición de motivos de la Ley Orgánica 4.

Iniciativa 2019
En la iniciativa de reforma presentada el pasado 8 de septiembre de 2019 por una diputada integrante del Grupo Parlamentario del Partido MORENA, en la exposición de motivos refiere que la Ley 4 fue en retroceso de las oportunidades de participación en las decisiones y órganos Colegiados por parte de los estudiantes y Académicos, centralizándose el poder en autoridades unipersonales, principalmente el rector. Además, se impuso el cobro de cuotas y colegiaturas, lo que la iniciativa en comento rechaza para exigir la garantía de la eliminación de cobro de cuotas y colegiaturas a los estudiantes.

Hace alusión a la opacidad y predecibles mecanismos de nombramientos de autoridades, dificultad en la circulación de nuevos perfiles e ideas en los puestos administrativos, escasez de participación en los órganos colegiados, entre otros, que han agotado -manifiesta- las posibilidades de guiar a la Universidad a nuevos niveles de desarrollo y de respuesta a los requerimientos actuales de la sociedad de contar con una institución de alto nivel académico, comprometida con el avance social y la formación de profesionistas críticos y participativos, además de corresponder a los reclamos de la sociedad de un ejercicio transparente y honesto de las finanzas.

Un aspecto medular es el señalamiento del ineludible compromiso de que la educación superior debe formar profesionistas que incidan directamente en los diversos sectores del desarrollo económico y de bienestar social incorporando los conocimientos científicos y tecnológicos para generar soluciones en necesidades regionales y del país, de ahí que las instituciones de educación superior -afirma- deben ser pensadas y organizadas bajo nuevos paradigmas como la capacidad de análisis, de crítica y de aportación de soluciones.

Alude también a la promoción de la alternancia en cargos directivos para permitir una mayor participación de docentes e investigadores y ampliar el sentido de colaboración y responsabilidad, bajo el principio de representatividad con voto universal, secreto y directo de todos los sectores de la comunidad. Claramente señala que desde hace dos décadas existe una enorme distancia entre autoridades y comunidad universitaria, lo que redunda -afirma- en falta de gobernabilidad y acuerdo entre los universitarios, como sucede con los continuos conflictos laborales.

En mi opinión, es una exposición de motivos endeble, no argumentativa y más bien declarativa en forma general y con escaso conocimiento del quehacer interno cotidiano de la Universidad de Sonora, lo que no significa que no esté de acuerdo con una reforma, pero al menos no con esta que se propone. No advierto un sustento de fondo, con conocimiento de causa.

Ahora bien, una ley en vías de reforma implica obligatoriamente analizar objetivamente primero los alcances tanto en positivo como en negativo que nos ha dejado la Ley 4 para de ahí partir hacia una iniciativa de reforma que refleje aspectos que realmente merecen ser modificados, atendiendo además a los Objetivos del Milenio y en concreto de la Agenda 20-30 que incluye con meridiana precisión el abordaje de problemática social regional desde la perspectiva del ejercicio de las diversas profesiones para las que se preparan los educandos. 

Sin duda hay mucho que discutir y analizar en torno a esta propuesta en la que los universitarios estamos obligados a aportar las buenas prácticas de la experiencia en los ámbitos administrativos, docentes, estudiantiles y de trabajadores para que genuinamente sea una reforma que nos permita transitar a mejores espacios académicos universitarios y no hacia transformaciones vanas o producto del idealismo inútil.

 Algunas propuestas de la Iniciativa:

1.     La Universidad de Sonora estará integrada por la Unidad Regional Centro y las Unidades Regionales bajo una desconcentración funcional y administrativa. Más o menos lo mismo.
2.    La Unidad Regional Centro estará dirigida por el Rector y las Unidades Regionales por un vicerrector. Es decir, desaparece la vicerrectoría centro aunque subsiste el Consejo Académico presidido por el Rector en tanto que en las Regionales preside el vicerrector.
3.     Los Consejos Académicos eligen a los vicerrectores.
4.     Desaparece la Junta Universitaria y se faculta al Colegio Académico para nombrar rector a partir de una auscultación universal vinculatoria, organizada con base en el principio de máxima publicidad, equidad y transparencia. 
5.     Se crea la Junta Hacendaria como órgano fiscalizador del ejercicio del presupuesto. Se integrará  con cinco miembros, de los cuales al menos tres deberán pertenecer al personal académico de la Universidad. Nada se indica sobre el carácter de dichos académicos, sean de horas sueltas, tiempo completo, antigüedad, etcétera. Y tampoco nada refiere sobre el origen de los dos miembros restantes.
6.     Se integra a los jefes de departamento a Colegio Académico, así como a los representantes del personal académico, de los alumnos de los trabajadores administrativos ante los Consejos Académicos.  Actualmente es mediante representaciones. La propuesta es que sean todos. 
7.     El director de División no participa ante Colegio Académico como sucede actualmente y se reserva su participación ante Consejo Académico.
8.     Nada se menciona sobre facultades del director de División pese a que existe un reconocimiento de su existencia (Ver Artículo 26 de la Iniciativa). Sin embargo, en otro apartado (Artículo 43 de la propuesta) menciona que el presidente del Consejo Divisional es un jefe de departamento y desaparece al director de División. Entonces, ¿existirá o no?
9.     Se integra a un miembro de la organización representativa de los trabajadores académicos, de los administrativos y de un representante de la organización representativa de los estudiantes. 
10.  La presidencia del Consejo Divisional recae en un jefe de departamento de la División electo de manera rotativa con duración en el cargo por tres meses.
11.  Se crea el Consejo Departamental integrado por el jefe del departamento, representante alumno y maestro ante el Consejo Académico y Divisional y representantes académicos y alumnos de los diferentes programas académicos del Departamento.
12.  El Consejo Departamental elige al jefe de departamento y el Consejo Divisional al presidente del Consejo Divisional.
13.  No reelección para rector, vicerrector, jefe de departamento
14.  No cobro de colegiaturas.
15.  Colegio Académico deberá incluir en el Estatuto General un capítulo sobre la responsabilidad de los funcionarios y trabajadores con enumeración de obligaciones y normas para determinar  sancionar sus actos u omisiones.
16. La administración universitaria deberá desarrollar sus funciones mediante los principios de gobierno Abierto y máxima transparencia.






[1] https://www.unison.mx/sinopsis-historica/

El Candidato, la serie

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Dediqué una buena parte de este pasado fin de semana a ver la serie El Candidato (Netflix) que refiere los acontecimientos del magnicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta, aquel negro 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas en Tijuana B.C.

En tanto transcurrían los episodios, iba rememorando las condiciones sociales y gubernamentales que en aquel tiempo la sociedad vivía, en la que gobernaba Carlos Salinas de Gortari en su último año de ejercicio (1988-1994), un gobierno que él mismo identificaba de liberalismo social. Como suele suceder, el último año es la suma política de los otros cinco, es el resultado de lo que se hizo o se dejó de hacer aunado al esfuerzo oficial partidista por continuar ejerciendo el poder. 

Y Salinas no fue la excepción. Si bien gozó al inicio de su mandato una alta popularidad y credibilidad básicamente con la detención de Joaquín Hernández Galicia alias La Quina, líder sindical de los Trabajadores de Petróleos Mexicanos, lo cierto es que al final terminó lastimosamente su mandato con una alta crisis social, política y económica. Surge una rebelión insurgente en Chiapas el 1 de enero de 1994, hace crisis el enorme gasto gubernamental, los tesobonos se vienen abajo con una consecuente fuga de dólares ante la incertidumbre financiera, Raúl Salinas, su hermano incómodo, fue acusado de transacciones ilícitas y finalmente arrestado en 1995 por cargos de asesinato y enriquecimiento ilícito. Vaya, las elecciones presidenciales en que salió triunfante Carlos Salinas de Gortari pasaron a la historia como el mayor fraude electoral mediante la caída del sistema en 1988, supuesta estrategia fabricada en unión con Manuel Barlett. Mal termina lo que mal inicia.

En este vertiginoso sexenio se privatizó la Banca, se dio paso a la Reforma Agraria y al Tratado de Libre Comercio. 

Mención aparte merece el Programa Nacional de Solidaridad conocido como Solidaridad, proyecto Salinista que tenía como finalidad lograr mayor justicia social. Es aquí donde se dan visos de participación social organizada, lo que no exime el alto grado de corrupción que de ello derivó. Este programa inicia en la Secretaria de Desarrollo Urbano y Ecología y termina por constituirse como Secretaría de Desarrollo Social (enero de 1992) cuyo titular era Luis Donaldo Colosio Murrieta. Nacía un candidato, el delfín del presidente.

Pudiera seguir evocando cuestiones gubernamentales que caracterizaron este sexenio, pero no es el caso aquí. Más bien es realizar comentarios sobre la serie El Candidato y lo que como ciudadanos vimos, vivimos y sentimos hace 25 años. Paradójicamente, la serie es casi como ver otra vez la misma película en la que nuevamente somos partícipes pasivos. A partir del deceso de Colosio, todo fue ver y escuchar una trama que no terminaba de despejarse a los ojos y entendimiento de los mexicanos. ¿Qué clase de novela grotesca era esta? Actores políticos, de gobierno y de partido estaban involucrados en mayor o menor medida. ¡Voces descarnadas exigían justicia en tanto que otras se engolosinaban con material de discurso vuelto a su favor, Colosio vive! Como si cada uno enarbolara la bandera de la justicia, de la exigencia, de no sé qué, pero lo hacían airadamente. Voces que se volvieron susurros, susurros que terminaron en nada, en un silencio cómplice o institucional, velo con el que se pretendió cubrir el concepto comodidad, ¡vaya usted a saber!

La serie El Candidato deja ver el alto grado de corrupción dentro de la otrora Procuraduría General de Justicia, los juegos sucios debajo de la mesa, el complejo entramado jerárquico en los hechos o en lo material que trata de maquillarse al amparo del formal, porque aquí las formas son el fondo. 

Se presenta a un Colosio que sin ser aún ungido como presidente de la República se anticipa peligrosamente a la toma de decisiones en asuntos fundamentales tanto para el ejercicio del gobierno como para la existencia del partido oficial, el PRI, lo que finalmente le costó la vida, casi como si él hubiera tenido la culpa. Aparece un Colosio que quedó solo tanto como el asesino solitario. Dos soledades dudosas en grado sumo.

 El Candidato no refleja fielmente los hechos. Pero ¿Quién posee la verdad completa? Como intento de recuperar una parte de la historia deja mucho a deber sobre todo para quienes vivimos aquella época. Lamentable la forma en que se aborda la inquietud de Diana Laura Riojas por dilucidar quién o quienes fueron los autores materiales e intelectuales del magnicidio. En algún momento de la serie parecía que estábamos presenciando una película de acción con todo y fondo musical. La nota dramática la sostienen en casi toda la serie con la enfermedad de la viuda. Penosa las formas. Tache por ambas cosas. El director o la producción prefirió irse por la línea comercial, la que vende. Nuevamente a expensas de aquel suceso.

Al amparo del nombre Luis Donaldo se han cometido enorme cantidad de tropelías. Pronunciar y abrazar el apellido Colosio era pasaporte para acceder a puestos de poder. Y lo lograron. Se deconstruyó el caso al punto de que hoy persisten dudas profundas sobre la teoría del asesino solitario encarnado en Mario Aburto. No es que el pueblo sea incrédulo. Es que la actuación gubernamental fue obscura, errática - ¿a propósito? -, con una investigación manoseada al infinito.

La serie El Candidato queda como una intentona de relato histórico. Para los millennials será una serie más de acción, intriga y poder.



Desde el siglo XXI: Gracias Benito Juárez!

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Calles, avenidas, parques, jardines, escuelas, teatros y una larga fila de espacios llevan por nombre Benito Juárez. La lista continua y a lo que se percibe, no se detendrá. Es la forma que tenemos de honrar a un gran mexicano, Benito Juárez García. ¿quien no recuerda aquella frase que iniciaba con En un pequeño pueblo de Oaxaca, en San Pablo Guelatao el 21 de marzo de 1833 nació un indito...? Indito, como si el diminutivo fuera un perdón por ser indígenaHijo de padres zapotecas, huérfano a los seis años.

Hoy, a la distancia de aquellos tiempos de primaria me pregunto qué hubiera sucedido si la historia y vida de tal personaje hubiera sido abordada en su real y exacto contexto y no como una anécdota para recrear lecciones en aula y matar el tiempo. Porque recuerdo que algunos profesores solo se constreñían a mencionarlo a manera de cuento e historieta. Y yo lo veía en las imágenes de los libros de texto. Tan serio, tan recto, tan penetrante su mirada. Materialmente me tiraba en el pupitre con los codos sobre la mesa para dar vuelo a mi imaginación. Buscaba afanosamente en las siguientes páginas del libro de historia para ver donde más había algo escrito sobre él, lo que difícilmente sucedía puesto que era común escuchar el grito del maestro o la maestra exigiendo que siguiera el ritmo de la clase. 

Entre más leía por aquí y por allá sobre la vida de él, más me molestaba el darme cuenta que la historia del niño huerfanito era la más socorrida, la que provocaba lágrimas y lástimas. En ese tiempo no alcanzaba a descifrar las razones de la molestia. Sabía que me fastidiaba el cariz dramático, novelesco que se imprimía en los libros y en clase, y no a lo que este hombre pensaba y hacía. El colmo era que se nos explicaba que debido a que Benito Juárez -quien laboraba como pastor en sus años de infancia- había perdido una oveja para evitar el castigo se fue a Oaxaca. O sea, todo se lo debemos a la tal oveja. Desconozco qué tan cierto sea este supuesto pasaje de su historia pero me inclino a pensar que fue el ansia de progresar, de leer y escribir, de estudiar, lo que lo encaminó hacia Oaxaca. He aquí un tema de enorme trascendencia aleccionadora para todos. Descifrar los porqués y los cómo, inculcar el ánimo de progreso a través del estudio, a través de las letras y no con historias fantasiosas, pueriles o irreales nacidas de la mente de algún secretario de educación pública sexenal. o tal vez fue  el temor institucional a que realmente se educaran mexicanos dispuestos a cuestionar y exigir el quehacer público, lo que hizo que las enseñanzas fueran materia exclusiva de cuatro paredes.

La discriminación por su condición indígena es toda una historia digna de ser analizada con lentes actuales no para asombrarnos, sino para ver, realmente ver lo que estamos haciendo hoy en día con nuestros hermanos mexicanos. La discriminación se disfraza de formas insospechadas a través de los siglos.

A veces pienso que Benito Pablo Juarez García quedó atrapado en su apotegma "Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz". No es justo. Esta brillante construcción de palabras no puede opacar la dimensión Juarista. No concibo a nuestro país sin las Leyes de Reforma pero tampoco sin la imposición francesa del emperador de México Maximiliano de Austria, movimiento que al final dio origen a aquella frase famosa que se encuentra inscrita también en diversos países a manera de honra de este gran mexicano. Hasta el dramaturgo francés Víctor Hugo (autor de Los Miserables) llegó a escribirle una carta en la que solicita el perdón al ex emperador Maximiliano, quien había sido detenido. Una magistral pieza hecha carta que no alcanzó a enviar puesto que el emperador caído fue fusilado en el Cerro de las Campanas, en Querétaro.

Admiro y admiraré por siempre a Benito Pablo Juarez García, al hombre de ideales y de virtudes, al hombre que cambió la historia de México, porque tampoco entendería a este país  sin su figura, aunque lejos estoy de loas fanáticas loas propias de quienes desean fomentar cultos con ánimos de tender velos que empañen la realidad para establecerla a modo. No.

Juárez fue un hombre de su tiempo que le tocó vivir momentos históricos específicos. Veamos: alguien puede sobrevivir la jungla de lo político si no es con habilidades y uso de influencias y toma de decisiones cuestionables? Juárez tampoco. Estoy segura que no fue un dechado de virtudes ni de absolutas buenas intenciones, aunque estoy cierta que su perseverancia, constancia y disciplina aunado a sus ambiciones personales y profesionales lo catapultaron a ocupar diversos puestos hasta llegar a ser presidente de México y ganarse a pulso un lugar en la historia. Ah! Pero en México la palabra ambición suele tener un significado negativo. Entonces vale más tacharla y decir que fue una persona esforzada y que quede así, con libertad de interpretación para el imaginario colectivo.

Me gusta recordar a Juárez particularmente estos días. 




Enseñar a creer



fotografía tomada de Google.com

Columna dedicada a las mujeres que les han arrebatado la vida.
A las que luchan y siguen. A las que construyen. A las que vienen.

El mes de marzo presenta algunas particularidades como es el natalicio del benemérito de las Américas, Benito Juárez, el aniversario luctuoso de Josefa Ortiz de Domínguez y el Día de la mujer, aunque este último evento es de carácter internacional y surge a finales del siglo XIX. Mucho ha pasado desde entonces a favor de los derechos de la mujer entre los que destaca el sufragio femenino universal, mejores y mayores derechos laborales, protestas por las guerras, por solidaridad, por la búsqueda constante de la paz y del desarrollo de los pueblos. Ningún país, pueblo o territorio que se precie de serlo puede escribir su historia, presente o futuro sin la decidida intervención de las mujeres. 

Pero no es a eso a lo que deseo referirme en esta columna en específico.

Más bien es al hecho de que considero que cada 8 de marzo es materialmente secuestrado por la mercadotecnia a tal punto que se espera que los restaurantes estén llenos, que las flores desfilen por hogares, escuelas y centros de trabajo. Se espera que las mujeres sean felicitadas, que los abrazos fluyan, que las frases corran en largos ríos en redes sociales durante todo el día.  ¿Qué nos está pasando?

El día de la mujer no es un día para celebrar ni festejar. No tenemos motivos para hacerlo, es más bien conmemorar los hechos históricos que nos rodean, brindar el mejor homenaje a aquellas congéneres que lucharon en otras épocas y actuar en consecuencia. Y esto hay que repetirlo y reproducirlo mil veces. No podemos celebrar y danzar sobre los cadáveres de cientos de mujeres asesinadas, masacradas, violadas o desaparecidas. No debemos festejar sobre mujeres violentadas física y emocionalmente, o sobre aquellas que carecen de lo más indispensable para sobrevivir, o de las que ni siquiera son visibles en sus hogares. 

¿Qué hay que celebrar o festejar este 8 de marzo? Veamos algunas cifras: según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en nuestro país al menos 6 de cada 10 mujeres han enfrentado un incidente de violencia. El 42% ha sido víctima de violencia sexual en tanto 9 son asesinadas al día por razones de género. Según cifras oficiales, el 2018 contabilizó 786 víctimas de feminicidios en toda la nación, lo que significa que al menos fueron dos por día. Para enero de 2019 ya van 304 de nosotras. Hijas, madres, amigas, vecinas. Ellas. Así, de enero de 2015 a enero de 2019 son 12 mil 193 mujeres asesinadas en el país. Algo así como 8 por día.

El Estado de México, Colima, Guerrero, Michoacán Zacatecas, Chihuahua y Morelos son las entidades más peligrosas para las mujeres, se tiene el registro de que el 60% de los casos de feminicidio queda impune. Feminicidios, homicidios, secuestros, desapariciones forzadas, violencia de género, trata de mujeres,  son los encabezados recurrentes en la prensa y en las redes sociales.

 Así que nada que celebrar o festejar. 

Conmemorar sí, a las mujeres que han encabezado luchas, a las que continúan haciéndolo y a las que le siguen. ONU Mujeres maneja para este 8 de marzo de 2019 el tema “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”.  En una forma sencilla, fácil y creativa ONU-Mujeres propone algunos pequeños actos simbólicos para conmemorar el día: compartir en redes sociales una moneda en la que aparezca el rostro de una mujer, compartir el nombre de una calle con el nombre de una mujer, cambiar la imagen de cubierta de Facebook y twitter con alguna imagen alusiva, entre otras interesantes opciones. Se trata pues de crear y fomentar conciencia a través de la tecnología en uso inteligente e inclusivo.

Basta ya del grotesco desfile en redes sociales con felicitaciones a modo de frases alusivas a “mujeres guerreras” “mujeres cuatro por cuatro”, “mujeres todo terreno” El mundo está en una vorágine de cambios en el que debemos ser partícipes activos, dejar a un lado la laxitud y las frases huecas cuyo peligro radica en la repetición generacional para terminar siendo un hueco en el calendario... y hoyos en los cementerios.

Siempre tengo presente a Oprah Winfrey, famosa conductora y empresaria que en muchas ocasiones ha afirmado “Me enseñaron a creer que la excelencia es la mejor forma de derrotar al racismo o el sexismo. Y es como conduzco mi vida”

Enseñar a creer. En esto no hay trucos ni salidas fáciles. 



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