Cosas de Reyna

Y el relevo generacional que?


Pocas veces se aborda el tema. Tal vez sea por desinterés, por pensar que somos insustituibles, que vamos a durar para siempre, porque vemos lejano el momento de retirarnos y por un largo etcétera enfocado todo a evitar o posponer el inevitable relevo generacional.


Lo cierto es que vivimos tres generaciones a la vez: La que nos antecede, la que precede y la actual. Esta última lleva una doble responsabilidad ya que está obligada a atender a los de antaño y velar por la que está en formación. Su actuar en el presente impacta a ambos lados. La calidad de vida de cada cual estará en función del grado de desempeño que se posea en la implementación de políticas públicas y su ejecución, donde todos nos involucramos en mayor o menor grado.


Pero, ¿a qué exactamente nos referimos con relevo generacional? Al fenómeno que tarde o temprano debe por necesidad darse: que las nuevas generaciones vayan sustituyendo a las más antiguas, de manera tal que el peso del desarrollo social - en general- recaiga en los hombros de los más jóvenes. De ahí que el tema adquiera cada vez mayor relevancia.


Creo que en este caso, una pregunta se puede responder con otra: ¿Qué estamos haciendo ahora por ese relevo generacional inminente? Pensamos y nos preocupamos por los planes de desarrollo gubernamentales, presupuestos, seguridad pública, acceso a una educación de calidad, pero, ¿Cómo medimos que estemos preparando adecuadamente a quienes en el futuro, al corto, mediano y largo plazo habrán de gobernarnos y dirigir los destinos del país? Y no me refiero solamente a los gobernantes. En su más amplio concepto, se puede incluso dirigir el destino de una nación desde el aula misma en sus etapas más iniciales de enseñanza. O desde el seno de la familia. Nadie sabe a ciencia cierta quien o quienes serán líderes. Es más, ni siquiera es posible definir ahora lo que es adecuadamente, pues cada cual tiene una idea de lo que es o debe ser. Entonces, se torna más difícil el determinar - o al menos aclarar- lo que hacemos ahora por el mañana.


Los ejemplos a utilizar son sencillos. Se perciben en la cotidianeidad: Dentro de las estructuras de gobierno ¿Han ingresado nuevas generaciones y si así ha sido, poseen las habilidades y actitud de servicio? ¿Existe el espíritu proactivo y dinámico que se requiere? O, por el contrario, son nuevas generaciones con comportamientos pasivos donde el trabajar implica esfuerzo evitable, donde la holgazanería se disfraza de múltiples ocupaciones y nulos resultados, o bien donde simular es la misión y visión de cada servidor público?


Dentro del sector educativo, fingimos el aprendizaje, lo vinculamos al sector productivo y económico o lo sometemos al escrutinio total del aula a distancias kilométricas de la realidad? ¿Estamos las generaciones actuales viendo solo lo nuestro – mi título, mi posgrado, mi plaza- o asumimos un compromiso global con presente y el futuro?


Y qué tal si nos referimos a nuestra calidad de ciudadanos con el bagaje de obligaciones que conlleva? ¿Somos ejemplo a seguir? ¿Tenemos y fomentamos esta calidad? Es más, ¿Transmitimos esta enseñanza a nuestros hijos?


Nos rasgamos las vestiduras por los índices de contaminación y carencia de desarrollo sustentable. Desde luego que está bien cuidar y vigilar la conservación del medio ambiente, pero ¿hasta qué punto estamos contaminando con actos de corruptela, desidia, falta de valores, de ética y de integridad a las nuevas generaciones? En este México nuestro donde la corrupción no baja sus niveles, donde el discurso se aleja de la realidad o peor aún, no responde a las necesidades sociales, donde el desempleo es la constante y la pobreza aumenta, encontramos pues un abrevadero que muy poco sirve de ejemplo.


Pudiéramos ir formulando un análisis semejante respecto a los partidos políticos, al empresarial, productivo e incluso hasta el religioso. Finalmente todos son parte de una estructura social cuya trascendencia será medida por la calidad de sus componentes.


En suma, la preparación del relevo generacional descansa en cada uno de nosotros aunado a la visión conjunta que como sociedad tengamos.


El futuro será justamente según actuemos en el presente.

¿Idealista o realista?




“Los ideales están en ti; el obstáculo para su cumplimiento también”
Thomas Carlyle.

¿Conservas tus ideales o los has modificado? Así, a bote pronto me preguntó un apreciado amigo con quien acostumbro compartir largas charlas de café. No fue necesario meditar mucho. Los conservo –contesté-. Y para no variar, dimos inicio a otra más de nuestras interminables conversaciones.


De vuelta a casa continué pensando en el tema:


En un mundo donde impera la pobreza y la desigualdad; donde el discurso se juzga a partir de la entonación en un muy dudoso sentimiento patrio que se le imprima y no en base a realidades sociales; donde la simulación en el hacer es la moneda de cambio constante y donde la voz se eleva sin piedad para criticar sin sentido ni consistencia, difícilmente sobreviven los ideales… pero lo hacen. Por fortuna.


Me refiero a los ideales que contienen valores dignos de personas dignas, pues es bien sabido que aquellos por si mismos no son necesariamente positivos. Alejandro Magno, Napoleón, Gorbachov, Benito Juárez, Emiliano Zapata, Gandhi, Mandela, y a un largo etcétera de personajes de la historia universal se les caracterizó no solo por defender los suyos, sino por darles vida en la realidad. El asunto es que también los tuvieron Hitler, Mussolini, Pinochet, entre otros obscuros individuos. Demostrado está que los ideales han inspirado los más sublimes sentimientos pero también las más cruentas batallas. Escoger es destino.


En este desierto de razones para creer, emerge como pirámide colosal una buena cantidad de personas con ideales claros, nítidos, profundos. Representan el motor que día a día motivan a aplicar el mejor esfuerzo en las tareas que diariamente realizamos. Contar con ellos es tener razón de ser y de hacer. Una persona con ideales, luce distinta, proyecta dinamismo, sonríe, saluda con cortesía, formula comentarios agradables, encuentra el lado amable de las cosas/situaciones. Propone y actúa en consecuencia. No crea enredos en su entorno laboral solo para granjearse dudosas simpatías sin mayor esfuerzo que la crítica o la denostación. Antes bien, trabaja con esmero y dedicación. Predica con el ejemplo y actúa en consecuencia. Realiza sus tareas bajo la premisa del entusiasmo –no existe la rutina en sus conceptos- y sobre todo, inicia y culmina sus labores. Nada de medios haceres. Nada del ahí se va.


No, no son seres raros: Viven y conviven diariamente en nuestras comunidades: son personas que mantienen sus ideales por encima de negatividades que se presentan a su alrededor. Son individuos con sentido común y madurez personal/familiar que saben construir realidades a partir de sus propios ideales. No se trata pues, de escoger entre ser idealista o realista.


¿Estamos actualmente en el lugar que ansiábamos? ¿Tenemos el trabajo que pretendíamos? ¿Somos las personas que aspirábamos ser en lo profesional, personal y familiar? Tal vez no. De hecho, lo más probable es que estemos en el lugar, personas y espacio que ni siquiera pensamos antaño. El asunto es pues la actitud con la que asumamos el aquí y el ahora. O nos convertimos en seres nefastos, negativos, sombríos, rumiando amarguras, despotricando contra todos, con la bandera del todos están mal menos yo, o adoptamos el camino del hacer y ser proactivos, cuyo inicio por cierto está en la esencia de cada uno de nosotros. Ya lo dijo Manuel de Epícteto… Si no eres feliz… el culpable eres tú.


Más que recordar los ideales que nos hemos forjado a lo largo de nuestra existencia, es menester tenerlos presentes. Tal vez en forma más adaptada, menos ambiciosa, más pulidos o mejor adecuados a la realidad. Que nada nos amargue: No es la modificación lo trascendente. Lo verdaderamente relevante es poseerlos ya que de esa manera le damos sentido y sabor a la vida.


Quien vive sin ideales está condenado como los peces muertos: A dejarse llevar por la corriente de la comodidad.






Mujeres y Madres



De acuerdo a la tradición, este 10 de mayo se honrará a las madres. Innumerables frases llueven ya por facebook y twitter. El amor materno potenciado. Pareciera concurso de mensajes, a ver cual es la más destacada, la más sentida, la más original. Para la mamá trabajadora, la incansable, la que todo da sin esperar nada a cambio. También para la que ha fallecido y se ha llevado con ella la luz. La que está ausente pero siempre presente en espíritu. Para la madre que sacrifica su vida en aras de los hijos. Los hogares serán coronados con alguna reunión para festejarlas y panteones estarán llenos de flores para quienes estén en otro lugar. No cabe la menor duda que todas y cada una de ellas posee una historia digna de ser contada y aquilatada por sus seres cercanos.

Por alguna razón que desconozco, estos días he estado pensando en esta fecha pero mi pensamiento se va hacia las mamás que permanecen en el obscuro silencio del anonimato social. Las que han perdido hijos en esta batalla contra el narcotráfico que tantas vidas inocentes ha cobrado. Escucho el grito callado de las madres de las Muertas de Juárez que todavía claman justicia. Mamás que por la irresponsabilidad de otros se han quedado con los brazos vacíos sin sus pequeños, como lo fue el caso de la Guardería ABC. Madres que han sido mudo testigo de las injusticias sociales y que viven día a día la falta de salud, de empleo y que a duras penas sobreviven.


Madres que delinquen y no por eso dejan de serlo. Mujeres narcotraficantes, delincuentes y carentes de tantas cosas pero nunca del instinto materno. Mujeres calificadas con alto grado de peligrosidad y a la vez con enorme instinto materno capaz de dar hasta la vida misma por su descendencia.


Madres que enferman pero nunca caen. Admirables en su actuar, ejemplares en su conducta, perennes en su amor, que trascienden las fronteras del tiempo y del ahora.


Curiosamente, en el folklor de nuestro país, Madrecita es la mamá o la abuela pero también madrecita significa algo pequeño o insignificante. A la madre se le venera pero decir “a la madre” es expresión de estar cansado o agobiado. Decir madres es indicativo de palabras obscenas y valer madre es que no tiene ningún valor. Pero la Madre vale y mucho. Intocable.


En este país nuestro tan policromático, apenas los mexicanos comprendemos como puede ser lo anterior posible, donde incluso la entonación que demos a la palabra dennota el significado de la misma.


Como sea, felicitemos a las mamás que trabajan como jornaleras, obreras, empleadas o empresarias; a las que laboran en sus hogares y a las que participan activamente en obras de beneficio para las comunidades a las que pertenecen. A las que en el aula son formadoras de hombres y mujeres con alto sentido del deber ciudadano. A las que dia a dia procuran el sustento para sus familias y a las que claman justicia por sus hijos desaparecidos.


A las mamás que desempeñan roles de padre y madre a la vez. Y también a los papás que son mamás de tiempo completo.


Que esta fecha trascienda lo meramente comercial y se convierta en un espacio para brindar cariño y refrendar los lazos de familia.


Finalmente, como homenaje a todas las mujeres, este pensamiento de la Madre Teresa de Calcuta

Enseñarás
Enseñaras a volar… pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar… pero no soñarán tus sueños.
Enseñarás a vivir… pero no vivirán tu vida.
Enseñarás a cantar… pero no cantarán tu canción.
Enseñarás a pensar… pero no pensará como tú.
Pero sabrás que cada vez que ellos vuelen, sueñen, vivan, canten y piensen…
¡Estará en ellos la semilla del camino enseñado y aprendido!

El precio del amor



Me refiero al amor que los ya casi candidatos y sus partidos políticos le profesan al voto ciudadano. Aquel que los encumbra y los coloca en espacios públicos sumamente deseados y anhelados. El precio es caro, pero ¡caramba! Para eso hay presupuesto. Este año por ejemplo, el IFE destinó tres mil ciento veinte millones de pesos para el sostenimiento de sus actividades ordinarias.



Y eso es solo el boleto de entrada al presupuesto mayor que son los distintos puestos de elección popular. Así, hasta se pudiera justificar el que la mayoría de los partidos políticos han iniciado en los hechos, la carrera presidencial. Declaraciones en todos sentidos hemos leído y escuchado. Los unos se descalifican a los otros sea por actuaciones del presente o del pasado. No importa. El asunto es invalidar, bloquear, cuestionar, exhibir, reducir, aniquilar.



Mal habla de un gobierno, y de una Nación- aquel presupuesto que se destina en enormes proporciones a la actividad partidista y escasamente considera rubros tan importantes como por ejemplo la asistencia social y de seguridad para aquellos trabajadores que han perdido su empleo o para quienes simplemente no encuentran ninguno. Programas de atención social van y vienen pero poco o nada se aborda sobre los avances reales y plausibles. Un país donde la pobreza no deja de serlo y donde el acceso a la educación sigue siendo cuestionable y cuestionada. Hasta ofensivo es la manera en que se dilapidan los recursos en medios de publicidad, eventos masivos, material promocional y una larga lista que al parecer, no tiene fin.



¿Qué nos espera a la vuelta de la esquina a los votantes? Un alud de discursos, una avalancha de promocionales mostrando cada cual su mejor cara: la que venda, la sonrisa que conquiste, la palabra que halague al oído. La ofensa dicho al adversario para obtener la simpatía de quien sea, con tal de que vote a favor. El apretón de manos que prometa empleo, salud, o lo que sea. El voto es la finalidad. Campañas que implican la danza de los millones, caminar, saludar, tostarse al sol, sudar, sonreír hasta que duela, pronunciar discursos melosos para los votantes con alta carga de agresividad para el rival. ¡Parafernalia pura! La intención es ganar a como dé lugar.



¿Cómo creer entonces en alguno si al final del dia todos persiguen lo mismo amparados en el mismo botín -llámese presupuesto- que les permite hacer y deshacer políticamente lo que mejor convenga?



Como ciudadanos, ¿Qué podemos hacer? Al menos tratar de protegernos y armarnos con una coraza que bien pudiéramos llamar madurez política nacida a partir del acontecer cotidiano que nos permita no entrar en esa vorágine que crean los partidos políticos en épocas electorales. Cuando la mafia partidista entra en su punto cumbre. La verdad y la realidad la tenemos ahora, aquí, en cada hogar, en cada persona: desempleo, falta de mejores condiciones de atención en educación, salud, seguridad, ente otros tantos. Analicemos lo que cada uno de nosotros y en el seno de cada familia hemos logrado a partir del esfuerzo que imprimimos a nuestras tareas y con esa misma madurez, salgamos a emitir nuestro voto razonado cuando asi lo marque el calendario electoral.



Eso sí, aprovechemos este tiempo para exigir a los partidos políticos a que generen compromiso efectivo y que soliciten reducción de sus presupuestos en el futuro, destinándose esas oprobiosas cantidades que hoy les asignan, al abatimiento de los renglones mas sentidos por la sociedad: pobreza, seguridad, empleo.



A ver si es cierto que tanto les duele y lacera la situación social actual.

8 de marzo.



Juramento inicial (Fragmento)
Lisístrata: Lampito, todas las mujeres toquen esta copa y repitan después de mí: No tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante.
Cléonica: No tendré ninguna relación con mi esposo o mi amante
Lisístrata: Aunque venga en condiciones lamentables
Cléonica: Aunque venga en condiciones lamentables. ¡Oh Lisístrata, esto me está matando!
Lisístrata: Permaneceré intocable en mi casa
Cléonica: Permaneceré intocable en mi casa
Lisístrata: Con mi más sutil seda azafranada
Cléonica: Con mi más sutil seda azafranada
Lisístrata: Y haré que me desee
Cleóniica: Y haré que me desee
Lisístrata: No me entregaré
Cléonica: No me entregaré
Lisístrata: Y si él me obliga
Cléonica: Y si él me obliga
Lisístrata: Seré tan fría como el hielo y no me moveré
Cléonica: Seré tan fría como el hielo y no me moveré
Lisístrata: ¿Todas han jurado?
Mirrina:
Todas


El anterior es un fragmento de la obra del dramaturgo griego Aristófanes que cito a manera de referencia para abordar el tema del 8 de marzo, día internacional de la Mujer. Y no es que haya claudicado en cuanto a mi aversión a esta conmemoración, (ver columna del 22 de noviembre de 2009) sino que en todo caso me pareció interesante hacer alusión a esta obra cómico-satírico-política, a propósito de la fecha.

La obra se recrea en los años que duró la guerra del Peloponeso (431-404 a. C.) donde el pueblo griego estuvo dividido y los hombres dedicados por completo a ella. Lisístrata es una recia y valiente mujer que se cansa de que su marido esté siempre en el frente de batalla. Y como sucede con las mujeres de antes y de ahora, piensa y piensa en cómo hacer para que su marido regrese a casa y se ocupe de ella como corresponde. Me refiero a la casa… primeramente. El asunto es que se plantea como unico e infalible recurso para acabar la guerra el hacer una huelga sexual con la intención de que los hombres desistan de la tal guerra, desesperados por la abstinencia de sexo. Al menos así lo urde esta mujer, que ni tarda ni perezosa convoca a todas sus congéneres de Grecia. No sin reparos deciden unirse pues anteponen los sufrimientos que las unen en razón de la guerra, a las circunstancias que pudieran dividirlas.

La obra está escrita desde la perspectiva femenina, enorme reto para el autor, por cierto. Así, las mujeres son protagonistas, únicas, insustituibles, con diversos matices donde ponen a prueba su voluntad para no caer ante el enemigo en aras de alcanzar la tan deseada paz.

Aristófanes presenta a las mujeres como luchadoras sociales, de férrea voluntad, sensibles a las cuestiones comunes, sabedoras de que quien administra una casa carece de corrupción y tiene en exceso prueba de eficiencia en sus labores.

Las mujeres se hacen presentes en todo lugar de Grecia. Menos en la cama, claro. Para que no se siga financiando más la guerra, toman la Acrópolis donde se encuentra el dinero de la ciudad. Sacarlas del lugar es el gran reto.


La humillación de los hombres es mayúscula: varones educados como guerreros que con esta acción de sus mujeres no saben cómo actuar. Mujeres educadas como madres y esposas que se unen para buscar la paz en toda Grecia. La abstinencia sexual es el recurso. La guerra deriva en un choque entre hombres y mujeres, argumentando los primeros que el amor conyugal es prioritario y que la función de ellas es quedarse en silencio, con el propósito de sacar a las féminas de la Acrópolis, mediante la fuerza. De ahí que Lisístrata pronuncia en la obra su frase memorable: Lo que aquí se necesita no son palancas, sino sentido común.

Total que la obra concluye en que los hombres deciden claudicar ya que la abstinencia los ha mermado más que la guerra misma, argumentando que no hay cosa más indomable que una mujer. La reconciliación va en un doble sentido: la sexual y la paz.

Desde luego que el personaje de Lisístrata actuó bajo determinadas circunstancias de tiempo y lugar, de ninguna manera aplicables aquellos recursos a la actualidad. Sin embargo, dado que el 8 de marzo discursos van y discursos vienen en torno a la mujer, estimo que deberíamos empezar por entendernos como seres humanos (hombres y mujeres) en pro de un proyecto presente y futuro hacia la paz social y al desarrollo sostenido que tanta falta nos hace. Carecer de un rumbo planeado y consensado es privarnos del derecho inalienable que tenemos de ser partícipes activos del cambio en materia de seguridad pública, económico, de atención a la niñez y adultos mayores, de migración, educación, salud y tantos otros rubros que siguen estando en el apartado de deudas sociales. La paradoja es que según las autoridades el mayor recurso económico se destina presupuestariamente a esos renglones, en tanto que la tasa de natalidad disminuye cada año. Entonces, ¿Cómo se explica que no disminuya la pobreza, o el índice de analfabetas o el de población sin seguridad social por ejemplo?

A lo mejor Lisístrata no andaba tan errada. ¿ Acaso sería buena idea que hoy en dia se les privara igual a los (as) políticos (as) de altos vuelos que deciden a su conveniencia los destinos de la nación, los estados y los municipios sin importarles el bien común?

Dejo a la imaginación del lector la respuesta… y las consecuencias de aquel veto en los personajes protagónicos de la política mexicana.


























Las ataduras del silencio



Primera parte.


Pudiera empezar el tema de la semana mencionando los datos de la Secretaría de Salud en México, que advierte que cada cuatro minutos ocurre una violación en México. Pero no es el sentido que pretendo darle a este post. No al menos en esta ocasión.


Tampoco deseo hablar de cifras y estadísticas en torno al tema. Más bien quisiera referirme a quienes han pasado por estas circunstancias y en particular los niños y las niñas. Hablar de esta lacerante realidad es necesario para romper las ataduras del silencio que equivocadamente la sociedad ha impuesto. Paradójicamente, pareciera que adultos escriben para adultos pero no para los niños quienes son los ultrajados.


Abordar pues esta cuestión desde la perspectiva de los niños es tarea casi imposible. Pero al menos hacer una aportación –por humilde que ésta sea-, pudiera mitigar -acaso- el dolor a los seres que han pasado por este trance. Niños de ayer, hombres y mujeres de ahora. Para ellos y ellas. Para quienes han transitado ese camino y han sabido crecerse.


Es una dura realidad que no debemos permitirnos soslayar. Tristemente el orden de los factores impuesto por falsas creencias de lo correcto e incorrecto, deriva en una vergonzosa lista de prioridades a atender: el delincuente, los estigmas sociales construidos a base de ignorancia, la familia y finalmente el menor agredido.


Si bien el eventual encarcelamiento del delincuente es relevante, lo cierto es que esa acción poco o nada ayuda al menor debido a que a su edad –sobre todo cuando son muy pequeños- no alcanza a comprender de bien a bien el castigo impuesto por el Estado. Tal vez sea la familia la que sienta que de alguna manera se lava la afrenta. ¿Y el menor? Queda al final. Para él, el mundo entra en un caos inexplicable. Las discusiones van y vienen sin sentido: Los padres se recriminan mutuamente; el hijo (a) asume consciente o inconscientemente una callada culpabilidad que no le corresponde. Los estereotipos sociales orillan a que la familia pretenda ocultar el hecho. Comportarse como si nada hubiera pasado es la consigna. Voces que callan. Silencios cómplices, culpables, manifiestos, atribulados, desorientados, agobiantes. Por eso no tenemos cifras exactas en torno al tema. Infinidad de casos quedan bajo sombras.


Actuamos sin sentido y nos comportamos peor. Nos gobiernan estigmas sociales donde sin piedad distinguimos el “nosotros” del “aquellos”. Con soberbia asumimos que en el nosotros está garantizada una vida sin eventos de esta naturaleza y en el aquellos segregamos a quienes han sido violentados en su integridad física. ¿Somos pues una sociedad inteligente o seres aplastados por los estigmas sociales? Dejemos entonces esas lápidas que vamos cargando en forma por demás innecesaria y aberrante y afrontemos un mundo de realidades con realidades.


La sociedad crea estereotipos que por lo mismo son falsas concepciones de los hechos y a partir de ahí, generamos respuestas que creemos son las correctas. La paradoja es que cualquier código penal establece con claridad el concepto, alcances, medidas, sanciones y formas de castigo. Pero nada refiere la ley con la misma puntualidad respecto a las y los niños que precisamente por ser vidas infantiles, toda su vida cargarán con esta experiencia. La protección es escasa si no es que nula o impráctica porque para iniciar no todas las violaciones se denuncian ni se brinda la atención integral que se requiere en los casos que llegan ante las autoridades.


Son las voces infantiles que callan o se apagan. Risas que dejaron de serlo. Infancia con huecos. Miradas insondables o que se rehuyen. Sentimientos que se guardan en el último cajón porque se teme sufrir o externarlos. O ambas cosas. Llantos que no acaban y lágrimas que no se derraman. Gritos callados en la obscuridad. Noches enteras sin dormir o dormir para olvidar por unas horas. Conductas que no se alcanzan a comprender porque solo quien vive ese infierno sabe lo que significa. Sed de abrazos en el justo momento. Preguntas sin responder. Palabras que nunca se pronunciaron. Silencios no pedidos ni queridos. Ausencia de ternuras, exceso de atenciones forzadas o culpables. Brillos apagados antes de ser y estar.


Niños que se hacen adultos en segundos. Caracteres que se forjan, maduran y desarrollan. Etapas de vida que se viven rápidamente, casi sin saborear cada una porque el tiempo apremia pensando que la que sigue será mejor que la anterior. O para marcar distancia. El acento en la denuncia se traduce en ser personas con conducta justa y responsable. Precisamente lo contrario a lo que recibieron. En suma, se convierten en ciudadanos de calidad cuyo mayor atributo es la consonancia en su labor como personas íntegras. Grandes entre los grandes porque encauzan sus vidas ejemplarmente. ¿Acaso hay algo mejor que retribuirles esa grandeza mediante el seguimiento puntual y absoluto de los casos conocidos y por conocer? ¡Y aun así les quedamos debiendo tanto como Sociedad!


En la siguiente columna la segunda parte: La historia.

El perfil de un Presidente Municipal


El Estado es una abstracción. El Municipio es una realidad.


Recientemente conversaba con dos grandes amigos sobre distintos tópicos de la política mexicana y en especial sobre el perfil de un candidato de elección popular. Desde luego, nos concentramos más en el que debe tener el que aspire a ocupar una presidencia municipal. Tal vez sea porque el municipio y sus autoridades representan el contacto directo más sentido entre gobernante y gobernado. Tal vez sea también porque es en estas localidades donde los problemas de seguridad pública, educación, desarrollo económico y otros rubros, son lo que afectan a quienes vivimos y convivimos en ellas. O quizá sea por ser una entidad sociopolítica, es decir, con dos caras: Una comunidad de vecinos y una unidad política dentro de un Estado.


En la reflexión que me quedé haciendo después de esa larga y enriquecedora conversación, me preguntaba si acaso existe –primero- el municipio ideal. Me trasladé a la antigüedad clásica de los Romanos, (régimen edilicio) de los Griegos (régimen del Demos) los árabes (régimen de alcalde) y de los Aztecas, nuestra raza de bronce, (Calpullis). Pues no, no hay municipio perfecto pero si ha habido a través de la historia líderes que han conducido a sus comunidades a estadios de vida más favorables. Son seres que consideran la autoridad como una oportunidad de servicio y no de servirse.


Ante estas circunstancias, ¿Se vale hablar de perfiles para ocupar el cargo de presidente municipal? Pienso que sí. Sobre todo porque resulta que entra en juego no el bienestar económico de un puñado de gente que eventualmente ocuparán puestos en los ayuntamientos y que con cortas o nulas miras de interés general, aspiran solo a colgarse del presupuesto, sino el bienestar (y el bien vivir) de todos, lo que en gran medida depende del ejercicio de funciones de los servidores públicos.


Aunque hay variadas opiniones sobre la posibilidad de que sean mujeres quienes ocupen las presidencias municipales, lo cierto es que debe -por necesidad-imperar el criterio de capacidad y competitividad antes que el género. Así de simple.


Como sea, al concluir nuestra charla quedé pensando en ese perfil deseado o deseable. ¡Caramba! Tampoco se trata de que sea el o la persona perfecta, pues para empezar ¿a quién gobernaría? Entonces, como ciudadana opino que un candidato (a) debe poseer al menos, las siguientes características, sin importar el orden:


1. Debe ser apasionado por su trabajo. Firme en su opinión pero no creerse dueño de la verdad. Que sepa dar la cara por su comunidad en las buenas y en las malas. (Incluso más en las segundas).
2. Innovador, creativo y ser más buen escucha que ejercer el parloteo cansino, actoral y de relumbrón.
3. Debe inspirar confianza y actuar con integridad y honestidad.
4. Definir reglas claras del juego. Saber a quién y cuándo delegar tareas. Respetar el trabajo de los demás. Capacidad para establecer metas y objetivos.
5. Capacidad de dirección y de sentido común. Saber decidir bien y a tiempo. Sin medias tintas.
6. Se gobiernan municipios, pero se atiende gente. No olvidar esto jamás y por tanto, ser humano, humilde y buen negociador donde la consigna sea ganar-ganar.
7. Ejercer la tarea constante de la comunicación y la transparencia en el ejercicio de sus acciones, presupuestos y programas.
8. Saber trabajar en equipo y reconocer las capacidades de los demás, con coherencia entre lo que dice y lo que hace.
9. El que ejerce su actuar visionariamente, es decir, con visión a largo plazo, anticipando problemas y detectando oportunidades.
10. Debe ser afable, cercano a la gente y contagiar entusiasmo. En suma, ser carismático (a).


No es una lista de imposibles. Son las características de un buen líder, aquel que no se asume absoluto, o que se comporta como reyezuelo de gayola. No. Es en todo caso, el ser humano que sabe y comprende el papel que le toca desempeñar, con el compromiso de crear y/o propiciar oportunidades para todos, implementando modelos de desarrollo integral al corto, mediano y largo plazo.

Lo que los ciudadanos deseamos es la resolución de los conflictos comunes que tenemos: el flagelo social de inseguridad pública, carencia de una verdadera coordinación educativa en todos sus niveles que permita a la postre profesionistas capaces y competitivos, escasa o nula generación de empleos mediante gestiones oportunas de fomento económico, servicios públicos de calidad, cultura y en fin, una serie de demandas sociales que en forma constante se presentan. El mundo avanza vertiginosamente y los municipios están obligados a progresar, no a continuar permitiendo que su población emigre a otros lugares en busca de mejores oportunidades de desarrollo.

Un buen candidato a presidente municipal no es el que más vocifere ante el micrófono en las campañas electorales, ni el que pronuncie más discursos encendidos en contra del mal gobierno. Tampoco lo es el que mejor se vista o el que posea mayores recursos económicos. Menos aún es el que debiendo abordar temas sustanciales, prefiere el silencio cómplice.

Entonces, el perfil que se plantea de un candidato, termina siendo un conjunto de herramientas básicas para que las tareas del municipio se lleven a cabo bajo la dirección del líder descrito… Y un buen líder se rodea de gente tanto o más capaz que él mismo e incluso se enorgullece de ello.



Mi árbol de navidad


El viernes pasado que salimos de trabajar e ingresamos a este período de asueto, suspiré profundamente: ¡Por fin las anheladas vacaciones de diciembre! Esta época del año es especial para mí desde siempre. El ritual de ir a escoger el árbol de navidad, buscar los adornos, esferitas y luces del año pasado en cajas que sabrá Dios donde acomodé en enero, se convierte en algo que disfruto. Al desempacar, encuentro ornamentos navideños rotos, luces que no encienden y detalles que se han lastimado. Por fortuna, los más son los que se encuentran en perfecto estado.

En el balance, cuelgan del pino adornos del año pasado y los recién adquiridos: luce distinto, lleno de vida hogareña. Quizá sea por eso que en diciembre por las noches me gusta saborear una copa de vino junto al árbol: Contemplo sus destellos, su mezcla de colores y de adornos. Algunos se aprecian a simple vista y otros se esconden entre las agujas verdes del pino. Encuentro esferas sobrevivientes que en enero pasado creí que no soportarían once meses en las cajas. Pero lo hicieron. A diferencia, encontré hechas pedazos aquellas a las que hubiera apostado que durarían muchos años.

Al ir hilvanando estos pensamientos, asumo que tal vez así sea la historia de vida de las personas: En los saldos anuales que se estila hacer en esta época, encontramos situaciones que nos dañaron pero otras que nos hicieron crecer. A veces nos cansamos y ante algún desazón nos rebelamos. Algunos hechos más habrá que simplemente por intrascendentes olvidamos pero que de cualquier manera sucedieron y en ello estriba su valor. Situaciones nuevas tendremos y eventos distintos viviremos. El acontecer cotidiano termina siendo al final del año representado en las esferas, luces y adornos que agregamos a nuestro árbol. Colores y matices que se entretejen.

Por eso me gusta contemplar el árbol de navidad de mi hogar: Cada detalle lo asimilo a los momentos en que he tenido el privilegio de vivir al lado de personas que estimo y con quienes he compartido gratísimos momentos. Mi memoria no guarda recuerdos negativos. Tengo por fortuna el privilegio de saber reír hasta de mi misma y lo disfruto. No ha habido nada que no solucione una buena carcajada con alguna amiga/amigo. La buena compañía es un medicamento para el alma, sin desconocer que en ocasiones la soledad es la mejor consejera.

Mi árbol está cargado de pasajes de vida y de aconteceres mejores. Está lleno de luces y alguna que otra sombra.

En una de estas noches de diciembre, cuando saboreaba mi copa de vino tinto, caí en cuenta que las escasas sombras de mi árbol hacen más brillantes los destellos que hay al lado. Hay muchísimas risas bordadas de lentejuelas. En la parte más alta del pino, destaca la estrella de belén. Ahí está representada la familia, la que da rumbo, orienta y une en torno a ella.

Deseo que del árbol de cada uno de los lectores que han tenido la amabilidad de leer este blog, cuelguen las esferas más brillantes, las luces más refulgentes, posea la estrella más iluminada y sobre todo, que tenga ornamentos nuevos que brinden a sus existencias aconteceres mejores.

Con afecto,
Reyna.

¡Yo protesto!


No habré de participar en ninguna marcha ni enarbolaré ninguna causa. Tampoco gritaré voz en cuello consignas de ninguna índole ni dejaré de trabajar como “muestra” de mi inconformidad. No. En vez de ello continuaré participando en eventos que tengan como fin apoyar causas nobles y elevaré mi voz a través de este blog y en todo aquel espacio que permita expresar mis ideas. Trabajaré más y mejor porque es la única forma decente de servir mejor a México. Basta ya de simulaciones y mentiras. Estoy cansada de discursos tontos y de palabras fútiles. Todo el año he escuchado y leído cada cantidad de barbaridades dichas por gobernantes y políticos que francamente me tienen cansada. Así que ahora yo:

¡Protesto! Protesto porque las muertas de Juárez son luto permanente para nosotros y solo materia de discurso para los políticos. Para el gobierno es una piedra en el zapato.

¡Protesto! Sí, porque aun sigo escuchando el eco de 49 voces de infantes que encontraron una trágica muerte en la Guardería ABC y 76 resultaron heridos.

¡Protesto! Por la violencia que nos oprime y mata a seres inocentes. ¿Cuántas familias lloran la pérdida de seres queridos? ¿Quién les ha hecho justicia? ¿Quién o quienes siguen?

¡Protesto! Porque el narcotráfico sigue engullendo vidas sea por las drogas o por las balas y no hay quien detenga esa carrera del infierno.

¡Protesto! Porque el secuestro más parece una industria floreciente que un delito.

¡Protesto! porque el bicentenario fue una vil comparsa cuya cereza del pastel fue la boba estatua llamada el coloso que nada representa ni representará jamás. No les bastó doscientos años de historia como materia prima para idear algo digno de los mexicanos.

¡Protesto! Porque los gobernantes viven en un mundo ideal plenamente alejados de la realidad: la pobreza va en escalada, el desempleo aumenta, la incertidumbre de egresados de universidades es latente.

¡Protesto! Por todos los servidores públicos que mal hacen o no desarrollan a cabalidad sus funciones, por su falta de probidad y con ello su deslealtad a México.

¡Protesto! Por los que gritan consignas en contra del gobierno pero que nada hacen en su entorno para cambiar.

¡Protesto! Por los que no tienen voz, ni empleo, ni futuro. Por los que emigran del país en búsqueda de lo que aquí no encontraron.

¡Protesto! Por los niños que trabajan y por los que ni siquiera conocen un aula. Por la falta de enseñanza y por la deficiencia de ella.

¡Protesto! Porque en el 2011 al pueblo lo atiborrarán de noticias en torno a la sucesión presidencial y los problemas sociales quedarán de lado. El manto de la ignominia se teje día a día, implacable.









Reflexiones



La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.

Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla.

Las tareas cotidianas jamás impidieron a alguien seguir sus sueños.

Pocos aceptan el peso de la propia victoria. La mayoría desiste de los sueños cuando éstos se tornan posibles.

Toda persona tiene derecho a dudar de su tarea y a abandonarla de vez en cuando: Lo único que no puede hacer es olvidarla.

En efecto, las anteriores son frases de Paulo Coelho, el escritor nacido en Río de Janeiro quien es hoy por hoy uno de los escritores más leídos del mundo. Ventas de más de 50 millones de libros lo refrendan. Curiosamente y dado el contenido espiritual de muchos de sus mensajes, en algún momento de su formación inicial no soportaba ni rezar ni ir a misa. Su padre deseaba que fuera ingeniero pero Paulo encuentra su vocación en la literatura. Ante este choque de ambos por el futuro del segundo, inicia actos de rebeldía que se asumen como síntomas de enfermedad mental y es internado por dos ocasiones en un hospital psiquiátrico sometiéndolo a sesiones de electroshock. Los problemas familiares y personales continuaron por bastante tiempo. La historia de Paulo Coelho es fascinante por la serie de vicisitudes que en cada etapa de su vida que construyeron sin saberlo, una personalidad mundial como la que es.

Como sucede con frecuencia, inicios difíciles o tormentosos derivan en vidas plenas y llenas de realizaciones. No estoy significando que esto es exclusivo de las grandes personalidades, como tampoco se trata de fama, poder o dinero en abundancia.

Al final de la historia, cada uno de nosotros lucha por sus ideales y por sus creencias. Algunos claudican y otros no. Razones hay muchas tanto para unos como para otros. El caso es que en la medida que persigamos nuestros sueños sin perder de vista el horizonte; mientras vivamos de la mejor manera posible el aquí y el ahora; en suma, en tanto seamos congruentes en el decir con el hacer, habremos alcanzado entonces un nivel de vida digno como personas.

Llama mi atención por ejemplo cómo en las redes sociales como Twitter o Facebook abundan mensajes positivos y que son enviados a veces en forma por demás abrumadora. Ojalá que esto sirva para que realmente se haga un análisis de comportamiento individual y mejorar lo que consideremos que debemos hacer o bien desprendernos de lo que nos perjudica. No es tarea sencilla sobre todo porque el asunto empieza por aceptar que algo no está bien y, como seres humanos, se nos dificulta esta parte.

De las cualidades que como personas tenemos, destaca la honestidad, que consiste en comportarse y expresarse con sinceridad y coherencia. Es vivir de acuerdo a como se piensa y se siente, con pleno respeto por los demás. Se vale equivocarnos. Lo que no se permite es no levantarse y seguir.

Foro Estatal Ciudadano



Hace poco tiempo recibí atenta invitación para participar en el Primer Foro Estatal Ciudadano denominado “Retos Actuales de la Seguridad Pública en Sonora” que se llevará a cabo los días 25 y 26 de noviembre en la explanada del edificio del Departamento de Derecho de la Universidad de Sonora en Hermosillo.

Me han concedido el honor de participar en la presentación del libro “La juventud mexicana: Radiografía de su incertidumbre” de Pedro José Peñaloza, Doctor en Ciencias Penales y Política Criminal, quien es ampliamente reconocido en los círculos académicos y del sector público. Los comentaristas invitados son el Secretario Ejecutivo de Seguridad Pública del Estado, la Directora de la División de Ciencias Sociales de la Unison Centro y quien esto escribe. El reto es grande pero interesante. Me gusta.

Como siempre, la Universidad de Sonora se suma al interés de la sociedad y organiza en forma conjunta con otros organismos públicos eventos como el que refiero cuya finalidad es por una parte, analizar el fenómeno criminal y de las adicciones en Sonora y por otro lado, propiciar debate sobre estrategias para su combate considerando tanto el punto de vista dela prevención como de la acción punitiva del Estado.

El libro en cuestión ha sido ampliamente difundido en nuestro país por la cantidad de datos relevantes que contiene y que emplea el autor. Entre ellos, refiere que los jóvenes conforman uno de los grupos más vulnerables en materia de violencia, empleo y educación. Pero no solo lo afirma, sino que proporciona datos contundentes: Tres de cada cuatro personas en edad de cursar estudios universitarios, no lo harán. Del cien por ciento de niños que estudian la primaria, solo entre el dos y el cinco por ciento llegarán a la universidad.

No son cifras halagüeñas. Lo peor es que no sabemos de bien a bien qué está haciendo el gobierno para revertir estas cifras.

A la de por sí grave situación, hay que sumar -como bien refiere el autor- que se deben atender distintos grupos de jóvenes y no solo una juventud mexicana: Los hay indígenas, urbanos, rurales, etcétera. Entonces, la composición es un muro policromático, lo que no facilita las cosas.

No es pues un tema sencillo.

Una de las cuestiones que personalmente considero que más incide en lo anterior es la inexistencia de políticas públicas a largo plazo que sean incluyentes de las generaciones que habrán de incorporarse al mercado laboral y de seguridad social, por mencionar algunos. Por lo contrario, actualmente se generan solo políticas administrativas de relumbrón o bien solo por sacar la tarea sexenal.

Debemos dejar de soslayar esta problemática y formular planes de largo, mediano y corto alcance tanto en el nivel federal como estatal y municipal, de una manera coordinada y conjunta.
En otra columna comentaremos los resultados de este interesante Foro Estatal Ciudadano.

Votar o no votar el uno de junio