Cosas de Reyna

¡Yo protesto!


No habré de participar en ninguna marcha ni enarbolaré ninguna causa. Tampoco gritaré voz en cuello consignas de ninguna índole ni dejaré de trabajar como “muestra” de mi inconformidad. No. En vez de ello continuaré participando en eventos que tengan como fin apoyar causas nobles y elevaré mi voz a través de este blog y en todo aquel espacio que permita expresar mis ideas. Trabajaré más y mejor porque es la única forma decente de servir mejor a México. Basta ya de simulaciones y mentiras. Estoy cansada de discursos tontos y de palabras fútiles. Todo el año he escuchado y leído cada cantidad de barbaridades dichas por gobernantes y políticos que francamente me tienen cansada. Así que ahora yo:

¡Protesto! Protesto porque las muertas de Juárez son luto permanente para nosotros y solo materia de discurso para los políticos. Para el gobierno es una piedra en el zapato.

¡Protesto! Sí, porque aun sigo escuchando el eco de 49 voces de infantes que encontraron una trágica muerte en la Guardería ABC y 76 resultaron heridos.

¡Protesto! Por la violencia que nos oprime y mata a seres inocentes. ¿Cuántas familias lloran la pérdida de seres queridos? ¿Quién les ha hecho justicia? ¿Quién o quienes siguen?

¡Protesto! Porque el narcotráfico sigue engullendo vidas sea por las drogas o por las balas y no hay quien detenga esa carrera del infierno.

¡Protesto! Porque el secuestro más parece una industria floreciente que un delito.

¡Protesto! porque el bicentenario fue una vil comparsa cuya cereza del pastel fue la boba estatua llamada el coloso que nada representa ni representará jamás. No les bastó doscientos años de historia como materia prima para idear algo digno de los mexicanos.

¡Protesto! Porque los gobernantes viven en un mundo ideal plenamente alejados de la realidad: la pobreza va en escalada, el desempleo aumenta, la incertidumbre de egresados de universidades es latente.

¡Protesto! Por todos los servidores públicos que mal hacen o no desarrollan a cabalidad sus funciones, por su falta de probidad y con ello su deslealtad a México.

¡Protesto! Por los que gritan consignas en contra del gobierno pero que nada hacen en su entorno para cambiar.

¡Protesto! Por los que no tienen voz, ni empleo, ni futuro. Por los que emigran del país en búsqueda de lo que aquí no encontraron.

¡Protesto! Por los niños que trabajan y por los que ni siquiera conocen un aula. Por la falta de enseñanza y por la deficiencia de ella.

¡Protesto! Porque en el 2011 al pueblo lo atiborrarán de noticias en torno a la sucesión presidencial y los problemas sociales quedarán de lado. El manto de la ignominia se teje día a día, implacable.









Reflexiones



La posibilidad de realizar un sueño es lo que hace que la vida sea interesante.

Cuando quieres realmente una cosa, todo el Universo conspira para ayudarte a conseguirla.

Las tareas cotidianas jamás impidieron a alguien seguir sus sueños.

Pocos aceptan el peso de la propia victoria. La mayoría desiste de los sueños cuando éstos se tornan posibles.

Toda persona tiene derecho a dudar de su tarea y a abandonarla de vez en cuando: Lo único que no puede hacer es olvidarla.

En efecto, las anteriores son frases de Paulo Coelho, el escritor nacido en Río de Janeiro quien es hoy por hoy uno de los escritores más leídos del mundo. Ventas de más de 50 millones de libros lo refrendan. Curiosamente y dado el contenido espiritual de muchos de sus mensajes, en algún momento de su formación inicial no soportaba ni rezar ni ir a misa. Su padre deseaba que fuera ingeniero pero Paulo encuentra su vocación en la literatura. Ante este choque de ambos por el futuro del segundo, inicia actos de rebeldía que se asumen como síntomas de enfermedad mental y es internado por dos ocasiones en un hospital psiquiátrico sometiéndolo a sesiones de electroshock. Los problemas familiares y personales continuaron por bastante tiempo. La historia de Paulo Coelho es fascinante por la serie de vicisitudes que en cada etapa de su vida que construyeron sin saberlo, una personalidad mundial como la que es.

Como sucede con frecuencia, inicios difíciles o tormentosos derivan en vidas plenas y llenas de realizaciones. No estoy significando que esto es exclusivo de las grandes personalidades, como tampoco se trata de fama, poder o dinero en abundancia.

Al final de la historia, cada uno de nosotros lucha por sus ideales y por sus creencias. Algunos claudican y otros no. Razones hay muchas tanto para unos como para otros. El caso es que en la medida que persigamos nuestros sueños sin perder de vista el horizonte; mientras vivamos de la mejor manera posible el aquí y el ahora; en suma, en tanto seamos congruentes en el decir con el hacer, habremos alcanzado entonces un nivel de vida digno como personas.

Llama mi atención por ejemplo cómo en las redes sociales como Twitter o Facebook abundan mensajes positivos y que son enviados a veces en forma por demás abrumadora. Ojalá que esto sirva para que realmente se haga un análisis de comportamiento individual y mejorar lo que consideremos que debemos hacer o bien desprendernos de lo que nos perjudica. No es tarea sencilla sobre todo porque el asunto empieza por aceptar que algo no está bien y, como seres humanos, se nos dificulta esta parte.

De las cualidades que como personas tenemos, destaca la honestidad, que consiste en comportarse y expresarse con sinceridad y coherencia. Es vivir de acuerdo a como se piensa y se siente, con pleno respeto por los demás. Se vale equivocarnos. Lo que no se permite es no levantarse y seguir.

Foro Estatal Ciudadano



Hace poco tiempo recibí atenta invitación para participar en el Primer Foro Estatal Ciudadano denominado “Retos Actuales de la Seguridad Pública en Sonora” que se llevará a cabo los días 25 y 26 de noviembre en la explanada del edificio del Departamento de Derecho de la Universidad de Sonora en Hermosillo.

Me han concedido el honor de participar en la presentación del libro “La juventud mexicana: Radiografía de su incertidumbre” de Pedro José Peñaloza, Doctor en Ciencias Penales y Política Criminal, quien es ampliamente reconocido en los círculos académicos y del sector público. Los comentaristas invitados son el Secretario Ejecutivo de Seguridad Pública del Estado, la Directora de la División de Ciencias Sociales de la Unison Centro y quien esto escribe. El reto es grande pero interesante. Me gusta.

Como siempre, la Universidad de Sonora se suma al interés de la sociedad y organiza en forma conjunta con otros organismos públicos eventos como el que refiero cuya finalidad es por una parte, analizar el fenómeno criminal y de las adicciones en Sonora y por otro lado, propiciar debate sobre estrategias para su combate considerando tanto el punto de vista dela prevención como de la acción punitiva del Estado.

El libro en cuestión ha sido ampliamente difundido en nuestro país por la cantidad de datos relevantes que contiene y que emplea el autor. Entre ellos, refiere que los jóvenes conforman uno de los grupos más vulnerables en materia de violencia, empleo y educación. Pero no solo lo afirma, sino que proporciona datos contundentes: Tres de cada cuatro personas en edad de cursar estudios universitarios, no lo harán. Del cien por ciento de niños que estudian la primaria, solo entre el dos y el cinco por ciento llegarán a la universidad.

No son cifras halagüeñas. Lo peor es que no sabemos de bien a bien qué está haciendo el gobierno para revertir estas cifras.

A la de por sí grave situación, hay que sumar -como bien refiere el autor- que se deben atender distintos grupos de jóvenes y no solo una juventud mexicana: Los hay indígenas, urbanos, rurales, etcétera. Entonces, la composición es un muro policromático, lo que no facilita las cosas.

No es pues un tema sencillo.

Una de las cuestiones que personalmente considero que más incide en lo anterior es la inexistencia de políticas públicas a largo plazo que sean incluyentes de las generaciones que habrán de incorporarse al mercado laboral y de seguridad social, por mencionar algunos. Por lo contrario, actualmente se generan solo políticas administrativas de relumbrón o bien solo por sacar la tarea sexenal.

Debemos dejar de soslayar esta problemática y formular planes de largo, mediano y corto alcance tanto en el nivel federal como estatal y municipal, de una manera coordinada y conjunta.
En otra columna comentaremos los resultados de este interesante Foro Estatal Ciudadano.
La labor policial.

Definitivamente no habré de descubrir el hilo negro en la siguiente frase: La labor policial en México es objeto de innumerables críticas por el desempeño que ésta tiene. Los ejemplos abundan en cada ciudad, en cada estado, en cada lugar.

Sin embargo, en esta ocasión prefiero hacer énfasis en otro aspecto, el de las organizaciones policiacas a nivel municipal. Estoy convencida que los grandes logros empiezan por pequeñas acciones paulatinas, constantes, firmes, con rumbo y con objetivos al corto, mediano y largo plazo.

Me explico: Mientras se organizan foros de seguridad pública, en tanto las declaraciones de los políticos y gobernantes pasan de una tribuna a otra, el ciudadano común tiene que vivir y convivir con este sector policial día tras día. Entonces, ¿no es acaso importante volver la vista hacia las Direcciones de Seguridad Pública Municipales?

Sería interesante que estas corporaciones expusieran a la comunidad cómo están organizados, cuál es la estructura interna, qué programas desarrollan y sobre todo que informaran en forma periódica los resultados de su actividad cotidiana. Es cierto que existe la Ley de Transparencia y que con base en ella cualquiera de nosotros tiene posibilidad de solicitar información, pero sin duda es mayor el compromiso de la autoridad cuando no solo expone ante la sociedad el plan de trabajo sino los resultados de éste.

Por desgracia, en muchos municipios se designa a Directores de Seguridad Pública con escasa o nula experiencia en la materia. No entienden de mandos ni comprenden las funciones reales a realizar. En este sentido los Cabildos deben ser más estrictos a la hora de votar por quienes habrán de ocupar tan importante cargo.

En tanto existan reglas claras podremos entender mejor el marco jurídico que por una parte protege a los agentes y por la otra que señala los límites de su actuación. No es pedir demasiado.

Para cerrar el círculo, debemos también considerar el sentir de los agentes policiacos. Me refiero a los que prestan sus servicios en el ámbito municipal. No es solo indagar si son o no bien remunerados, lo cual es relevante pero no absoluto. ¿Se les toma en cuenta en materia de ascensos? ¿Cuentan con equipo suficiente para realizar sus labores? ¿Realizan sus funciones conforme un plan estratégico o solo “cumplen” con lo que el superior decidió que era lo mejor para ese día?

El tema de seguridad pública es inagotable, pero creo que lo mejor que podemos hacer es dejar de lado tanto discurso y actuar de inmediato bajo esquemas de trabajo que se implementen en la comunidad para que ésta sienta, perciba y sobre todo recupere respeto por esa labor.


La mujer más valiente de México




Aunque anticipé que este mes de octubre lo dedicaría a mitos y leyendas mexicanas, lo cierto es que no puedo dejar pasar desapercibido un hecho que ha tenido relevancia a nivel nacional e internacional: El nombramiento de Marisol Valles García como jefe de la Policía Municipal de Praxedis G. Guerrero en Chihuahua Chih., muy cerca de Cd. Juárez, la plaza más violenta de México.

La joven de tan solo 20 años ha asumido el cargo en un estado –como muchos otros del país- donde el peligro acecha a cada paso. La he observado concediendo entrevistas y el temple que tiene es de admirarse: Invita a unos y a otros a sumarse al proyecto de trabajo que encabeza, les plantea sus ideas y con contundencia afirma que las cosas si pueden cambiar mediante distintas acciones sociales y comunitarias en tanto haya fomento a los valores.

Ver lo que esta joven hace y dice convencida, es un vivo ejemplo de que no todo está perdido. Marisol ha sido llamada la mujer más valiente de México y afirma que ese miedo social que existe se debe cambiar por seguridad. Pero no solamente declara, sino que también actúa a la medida de sus posibilidades y con el apoyo que está recibiendo. El deseo de servir a su comunidad es claro.

La fama la ha arropado: Aparece en todos los medios de comunicación e incluso en Wikipedia donde se anota que es estudiante de Criminología destacando que fue la única que aceptó el puesto en una de las zonas más peligrosas del país. Admiro el valor y arrojo de la joven pero me inquietan algunas cuestiones relacionadas con las Autoridades y el famoso Estado de Derecho que tanto se pregona: ¿Donde están quedando los "cuadros" de egresados de Academias e Institutos de Policia? ¿Donde la profesionalización de la carrera? ¿Donde pues el personal capacitado para ocupar estos cargos? Se evidencia una vez mas la falta de planeacion y estrategia conjunta de la federación-estados-municipios en este rubro tan lastimado como es la seguridad pública.

Tengo muchas dudas de que ese cargo sea donde deba estar Marisol. No sé hasta qué grado haya sido un acto de irresponsabilidad del Presidente Municipal y del Ayuntamiento. Desconozco hasta que punto esté ella consciente del peligro que implica y ni pensar quiero en lo que sus padres –sobre todo su mamá- estarán pasando.

Lo cierto es que este ejemplo ha sido una buena sacudida a la conciencia colectiva, la que a veces pareciera que duerme o que dormita con los discursos llenos de retórica de los políticos y/o gobernantes, en tanto la delincuencia sigue abriéndose paso.

Mitos y leyendas I


Si en algo destacamos los mexicanos respecto a la cultura, es en los mitos y leyendas. De todos tipos y cortes. En política –por ejemplo- existen una enormidad de hechos y circunstancias dignos de mencionarse. Mucho habría que decir de la Maliche, a la cual –por cierto- poca justicia se le ha hecho. Etiquetada y señalada como la favorita de Hernán Cortés, se le ha privado de su verdadero rol en el devenir histórico. Pero esa será otra historia.

Las leyendas son una muestra del enorme bagaje cultural que poseemos los mexicanos y que, pese a las nuevas tecnologías de la información, globalización y modernidad, debemos conservar, difundir y contribuir a no perder lo que nos une como mexicanos. No es el asunto considerar –como algunos señalan- que los mitos fueron hechos para contribuir a la ignorancia de la gente. De ninguna manera. Menos cuando se trata en todo caso de preservar la identidad, basada en muchas tradiciones populares que nos permiten crear un arraigo cultural.

En columna anterior –a la que titulé Octubre- hice referencia a una hermosa leyenda sobre el Sol y la Luna. Esta historia tiene un sentido muy especial, tanto como otras a las cuales deseo hacer referencia ahora:

Leyenda de los Volcanes
Es la historia de un apuesto guerrero y una hermosa doncella que murió de amor. Sucede que el joven fue puesto a prueba por el padre de la mujer llamada Iztaccihualt enviándolo a combatir en guerra para obtener así el visto bueno para contraer nupcias. Pasaron varios meses sin noticias del guerrero hasta que un día recibe ella un mensaje en el que le anuncian la muerte del amado.

La joven languideció de tristeza y se entregó al llanto: La vida se le escapó por las lágrimas y muere. Pero el guerrero regresa: La doncella había sido engañada para hacerla desistir del propósito de desposarse con el guerrero. Él, al enterarse del trágico destino de su amada, toma su cuerpo inerte y escala a lo alto de un cerro donde le da sepultura, permaneciendo junto a ella arrodillado, muriendo poco a poco dando gritos de coraje y desesperación, tanto así que hicieron eco por todo el Anáhuac.

Los Dioses advirtieron la tragedia y, llenos de compasión, los cubrieron con un manto de ramas y nieve pasando ambos a ser montañas: Una de ellas con silueta de mujer dormida y la otra como un hombre arrodillado.

Así nacieron el Popocatépetl y el Iztaccihualt: El Volcán y L a Mujer Dormida. O “Don Goyo” y “La mujer blanca”

Leyenda del maíz
Quetzalcóatl representa en sí mismo un bagaje cultural inagotable.
Los aztecas –antes de la llegada de Quetzalcóatl- tenían por dieta raíces y animales producto de la caza. Desconocían lo que era el maíz, pues éste permanecía lejos de su vista y de sus posibilidades. Las montañas eran tan grandes e inaccesibles que obtener el ansiado alimento era solo un sueño. Así que acudieron con Quetzalcóatl, quien, queriendo ayudar a su pueblo, les prometió conseguirlo.

El poderoso Dios se transformó en una enorme hormiga. Cruzó el camino lleno de dificultades superando obstáculos inenarrables. Su único pensamiento era satisfacer las necesidades del pueblo que había acudido ante él a solicitarle apoyo.

Llegó a los maizales y, como era una hormiga, tomó un grano maduro entre sus mandíbulas y regresó con el valioso tesoro, entregándoselo al pueblo.

Quetzalcóatl, La Serpiente Emplumada, el Dios amigo de los hombres.

No puedo dejar de anotar la falta que hacen hoy en dia gente como Quetzalcóatl, no por su condición de Deidad, sino por su fortaleza y solidaridad con las necesidades de su pueblo.

Este mes de octubre lo seguiré dedicando a mitos y leyendas mexicanas.

Reflexiones



Toda relación es una relación de dar y recibir. El dar engendra el recibir, y el recibir engendra el dar. Deepak Chopra


Deepak Chopra es un médico y escritor hindú (1946) que particularmente destaca por sus libros espirituales y de autoayuda. Es autor de más de treinta y cinco libros entre ellos: Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo, Las siete leyes espirituales del éxito, Curación cuántica, Almas Gemelas, Buda, Jesús, etcétera. Es un éxito en librerías, pese a que muchos opinan que se trata solo de un charlatán más. Un “charlatán” –suponiendo que lo fuera- inteligente y exitoso pues sus obras se han vendido en más de 35 idiomas e imparte conferencias en todo el mundo.


Fundó y dirige actualmente el Centro Chopra para el Bienestar y el Instituto Médico Mente-cuerpo que se localizan en La Jolla CA, Estados Unidos.


En un mundo tan convulsionado, donde parece que el tiempo se nos escapa entre los dedos, donde privilegiamos el trabajo a la familia e incluso a uno mismo y donde damos por sentado que viviremos eternamente, leer algo de Chopra no cae nada mal. No es –aclaro- el tipo de autor barato que sus detractores pretenden hacer ver. Sí es -en cambio- una persona que sabe transmitir su pensamiento de tal forma que algo podemos hacer para aliviar o menguar dolores o pesares.


Chopra afirma que la raíz del poder curativo se encuentra en la mente. Que el éxito solo se logra a través del esfuerzo, la estrategia y la ambición. No la ambición mal conceptualizada que tenemos en México, sino la auténtica, la verdadera, la que implica ser una persona con objetivos y metas.


Refiere que hay una lucha sin cuartel entre el Poder de Tener y el Poder de Ser. El primero implica cuestiones materiales que por lo mismo se evaporan o se van. En el Poder de Ser se trasciende porque se refiere a la persona misma.


Todo esto viene a colación ya que este año salió a la luz su libro Reinventa tu Cuerpo, Resucita tu alma (Ed. Aguilar). El Líder Espiritual expone una interesante tesis en la que asegura que no nos sentimos plenos porque hemos excluido nuestros cuerpos defectuosos de la vía espiritual, caminando separados, ajenos entre sí, viviendo dos vidas distintas. Advierte que la plenitud se genera a partir de la combinación de cuerpo, mente y camino espiritual. La obra es interesante, prometedora, pero sobre todo aporta benéficos elementos para quien lo lee.


Indica que el tiempo es algo muy subjetivo y que en todo caso es una actitud donde debemos dejarnos fluir con la vida en el presente. Lo cual desde luego no es nada fácil. Tenemos por costumbre no vivir plenamente el presente buscando espacios mejores en el futuro como si tuvieramos póliza de garantía respecto a él.


Seguramente existen otras personas con las características de Chopra. No es el punto determinar aquí y ahora si es líder espiritual o un charlatán con buena formación que se aprovecha de la ingenuidad de sus seguidores. Lo importante es que cada uno de nosotros rescatemos lo que consideremos valioso para enriquecer nuestra propia vida, rectifiquemos rumbos y en consecuencia hacer más amable el convivir con los demás… y consigo mismo.



Octubre



Tal vez sea porque esta semana inicia el mes de octubre, el mes que más me gusta del año y junto con él las lunas que tanto disfruto también.

El caso es que recordé una de las leyendas del Sol y la Luna. De cuando se encontraron por primera vez y a partir de ese momento vivieron un gran amor. Pero resulta que como el mundo aun no era creado, cuando así sucedió Dios decidió que el Sol iluminara el día y la Luna la noche. Grande fue la tristeza de ambos porque ello significaba vivir separados. La Luna se tornó sombría, triste y solitaria y a pesar de que el Sol obtuvo título de “Astro Rey” ciertamente su tristeza era mayúscula. Le faltaba la otra mitad.

Dios quiso explicarles sus razones. Pero el amor de la Luna y el Sol era tan grande e infinito que no comprendieron tal decisión. El argumento fue que la Luna iluminaría las noches frías y calientes, sería mudo testigo de los enamorados y mensajera de aquellos que permanecieran a la distancia, como un receptor de los sentimientos de ambos o como guía o como confidente. A ella recurrirían con alegría, con lágrimas o con soledades acumuladas. Sería mudo testigo de venturas y desventuras. El Sol a su vez, tendría la encomienda de iluminar la faz de la tierra durante el día, cuyos primeros rayos de sol infundieran alegría y esperanza, tanto como al ocaso, con la esperanza de su regreso. Por eso se dice que amaneciendo las cosas se ven más claras, en referencia a los problemas que las personas tenemos.

La Luna –por su parte- lloró amargamente. Su tristeza no tenía medida por el terrible destino que le deparaba teniendo como cárcel la melancolía. El Sol –que era todo un caballero- no pudo resistir tanto dolor en su amada y, con voz pausada, pidió a Dios un solo deseo: Ayudar a la Luna pues temía que no soportara la soledad. Así, en su infinita bondad, Dios creó a las estrellas para hacerle compañía.

Por eso las estrellas titilan: Buscan la sonrisa de la Luna.

Ahora Sol y Luna viven separados eternamente. El Sol arde de pasión por la Luna. La Luna se cubrió con el manto blanco de la tristeza y soledad.

El hombre ha intentado conquistar a la Luna pero ella no se deja. La pasión quedó sepultada en el dolor de la separación.

Solo de vez en cuando sonríe. Y es cuando ambos, Sol y Luna comparten su intimidad a través del eclipse, que es el momento creado por Dios para que se unan de nuevo. Por eso se nos recomienda no ver. Tanto amor nos puede cegar.

Adelitas


Primer tiempo

Convivir con la tropa no era precisamente la esencia de las Adelitas, -figura emblemática de la Revolución Mexicana (1910)- pero el sentir popular está arraigado en ese aspecto. Tal vez han influido películas de antaño donde las caracterizaron como soldaderas pasadas de copas y desaliñadas. Vulgares pues. La verdad es otra.

Dicen que Adela Velarde Pérez (enfermera de Cd. Juárez Chih) fue quien inspiró el famoso corrido Adelita. Otros dicen que fue Altagracia Martínez, a la cual mi general Villa bautizó con aquel nombre. Algunos más la conocen como Marieta Martínez quien fue asesinada en el periodo de Pascual Orozco.

El caso es que con este nombre se identificó a las soldaderas que participaron en los contingentes militares de los grupos revolucionarios. Sus labores consistían en ser cocineras, enfermeras o ayudantes. Mujeres que igual preparaban los fusiles o remendaban ropa, hacían las veces de correo, enlace, telegrafista y combatiente. Mordiendo siempre el polvo. Eso sí, comprometida con la causa hasta la muerte. Me pregunto cuántas de estas mujeres ocultas en el anonimato que arropa la historia, habrán perdido la vida en medio de las refriegas y las balas. No existe estadística al respecto.

Cada año, miles si no millones de niñas en todo el país se visten como las célebres Adelitas que tanto aportaron a la revolución y a la causa. Faldas y blusas ligeras con cananas, pistolas y fusiles. Ahí es donde, tal vez sin ellas saberlo, rinden justo homenaje a aquellas mujeres de temple y de acero.

Popular entre la tropa era Adelita, la mujer que el sargento idolatraba, que además de ser valiente era bonita, que hasta el mismo coronel la respetaba. (Corrido Adelita)

Pues sí, a través del famoso corrido pasaron a la posteridad estas bravías mujeres que participaban en los regimientos de Pancho Villa, Emiliano Zapata o Madero. Mujeres de raza indígena o mestiza que vivieron a sangre y fuego; que fieles a sus hombres o a su Juan como se les nombraba a sus compañeros de ventura y desventura, los seguían a donde marcara el rumbo la revolución… y el corazón.

Segundo tiempo

Mientras escribo la primer parte de este post, mi mente se traslada a aquella época. No me imagino vestida de Adelita. Dudo mucho que sepa como portar cananas y menos un fusil. De seguro hubiera caído a la primer batalla y no por alguna bala que me atravesara de lado a lado, sino por los traspiés que diera con la falda larga mientras buscaba algún refugio y jalaba a uno, dos o sabrá Dios cuántos hijos. Tampoco me visualizo haciendo corretajes de entrega de correos secretos y menos aún remendando la ropa de algún soldado de la revolución. O cargando un chilpayate a mis espaldas, envuelto previamente en algún roído rebozo. De verdad que era ardua la vida de estas mujeres. Admirable para la época e incomparable para la historia. En definitiva, tuvo que existir mucha pasión en los ideales y mucho corazón de soldadera seguidora de su hombre. Eso sí, la pasión subsiste y el corazón también. ;)

Tercer tiempo

En realidad, las Adelitas solo variaron de ropaje y de escenario. Continúan con las múltiples funciones de antaño, cambiando los fusiles y las cananas por lavadoras y hogares que atender. Los corretajes son a la escuela, actividades de los hijos o a su propio trabajo. Ahora son mujeres que encuentran distintas realizaciones personales: madres, esposas, mujeres y su incorporación al mercado laboral. Las luchas en todos sus roles son sin cuartel. Como tambien lo son las satisfacciones que se tienen.

Sin embargo no debemos olvidar a las menos favorecidas, las que todavía visten con falda larga y rebozo cargando en sus espaldas un hijo desnutrido, las que no conocen ni siquiera lo que es tener un techo donde dormir, las Adelitas a quienes cien años ha sido el mismo año repetido cien veces. Las hermanas indígenas que sufren y que precariamente sobreviven sumidas en el abandono y la miseria. Son parte del mosaico policromático de este México nuestro.

Cada día encuentro a mi paso otras Adelitas, mujeres que destacan también por su gran valía y arrojo, como aquellas Adelitas de la revolución. Mujeres que laboran como empleadas o funcionarias, jornaleras, obreras o empresarias, el caso es igual: asumen sus distintos roles con entrega y pasión digna de reconocer en todo momento.

Son mujeres comprometidas con lo que hacen. Adelitas modernas que combaten sus propias luchas: la búsqueda de empleo y de un salario que devengar. Adelitas sedientas de justicia como las madres de las muertas de Cd. Juárez, de los niños de la Guardería ABC o las mamás de tantos y tantos inocentes caídos. Mujeres que –entíendase- jamás se cansarán de pedir justicia.

Adelitas que estudian y trabajan. Guerreras y esposas. Soldaderas de sus hogares y de su prole. Revolucionarias que se crecen ante los problemas. Buscadoras constantes de su desarrollo. Perseverantes y leales a su causa.

Adelitas de todos los tiempos. Seres comprometidos en lo que hacen y dicen; leales y patriotas. Perseverantes y hacedoras de sueños. Creadoras de mejores espacios de vida. Soldaderas que han comprendido que la mejor batalla es la que no se hace: la que evita absurdas comparaciones con los hombres y, en todo caso, se asume como compañera.

Revolucionarias que libran mil luchas diariamente por sus preocupaciones legítimas y responsabilidades claras. Mujeres de colores y de sombras, pero siempre vigentes.

Adelitas que se reproducen y siguen con mayor fuerza. Silenciosas o que alzan su voz. Valientes y frágiles, que caen y se levantan. Que siguen a su Juan o que lo dejan… o se les va.

El caso es que Adelita siempre será Adelita, la guerrera, la incansable, la eterna luchadora y revolucionaria. Aunque pasen otros cien años.

Y después del Bicentenario, qué?



Bueno, bueno, yo ya perdí la cuenta de la cantidad de spots que en todas sus modalidades he escuchado o visto. Ya atendí en innumerables ocasiones el discurso encendido, patrio, nacional, demagógico, retórico, (aunque debo reconocer que a veces con cierto sentido de realidad) de nuestro Presidente de la República.

Se han inaugurado plazas, monumentos, paseos; Se han exhibido películas, publicado libros, expuesto obras pictóricas y hasta una melodía compuesta por Alek Syntek, la que por cierto ha sido muy criticada, (algunos no asimilan todavía que la mexicanidad no se mide a partir del mariachi) a grado tal que el genial compositor se dio de baja de twiteer durante un tiempo.

Ni que decir del “puente” o inactividad laboral que nos espera desde el 15 de septiembre, aunque en algunas instituciones lo sea a partir del 16. Como quiera que lo veamos, el malentendido espíritu patrio nos exige que sea desde ya y ¡viva México!

Solo por curiosidad he preguntado a varios niños sobre el significado histórico de la Independencia y Revolución Mexicana. Tienen una vaga idea de lo que significa pero cuando les pregunto qué piensan que sucederá después de los festejos, apenas atinan a decir que nada.

Y esa es la gran pregunta: ¿Y después del Bicentenario qué?

No he de ser yo la aguafiestas nacional. Ni que aspirara a tanto. Pero caramba, nos hemos sumergido (por aquello de lo subterráneo) en eventos que poco o nada repercuten en el desarrollo del país y de la comunidad a que aspiramos. Millones y millones de pesos destinados a los eventos conmemorativos. ¿De qué puede servir este festejo nacional si no aporta nada al presente y al futuro? Me refiero a aportaciones concretas y con trascendencia firme en renglones tales como economía, seguridad pública, pobreza, educación y otros tantos aspectos que no pueden soslayarse del análisis que deberíamos estar haciendo en mesas de trabajo y de debate tanto en instancias académicas, sectores productivo, económico, industrial y desde luego las políticas, donde participaran partidos políticos, gobernadores, diputados y senadores.

No me atrevo a asegurar que sea falta de interés o ausencia de liderazgo. O ganas de que no se haga nada en este aspecto. ¡Caray! A doscientos años del movimiento de independencia, no ha surgido ningún Hidalgo o Morelos. Ni a cien años de la revolución tampoco tenemos líderes como Emiliano Zapata o Pancho Villa que abanderen causas justas ya no a través de movimientos armados por supuesto, pero sí a través de la revolución de ideas. Si acaso ha habido émulos que terminan siendo funcionarios de escritorio y líderes del tanto por ciento.

México no despertará después del festejo patrio en cama de seda. Los problemas seguirán siendo, la inseguridad también y miles de niños amanecerán de nuevo sin tener alimento. Trabajadores desesperados por falta de empleo y amas de casa buscando estirar el ingreso familiar después del gasto que implicó adquirir el atuendo para que sus hijos desfilaran caracterizados de Pancho Villa, Hidalgo, Porfirio Díaz, Adelitas, Morelos, y Josefa Ortiz de Domínguez.

Querer ver a un México glorioso, pleno, fuerte, vigente y actual, solo para adornar y enmarcar los festejos, es una manera irresponsable de proyectar la imagen del país. Lo peor es que los artífices (gobierno) de esa imagen, repiten tanto la mentira que la asumen como realidad.

En fin, creo que este bicentenario y centenario deben contribuir desde su historia al mejoramiento del presente y del futuro. La única forma de hacerlo es que los dirigentes políticos y de gobierno se sienten a la mesa y debatan sobre el México que queremos, ideando proyectos tangibles y de alcance al corto, mediano y largo plazo. Que por una bendita vez dejaran de lado los protagonismos, grupos de poder y pleitos de partidos políticos. De hecho, nada sería mejor que elaborar un plan de trabajo a realizar en forma conjunta, considerando los reclamos sociales que prevalecen: seguridad pública, educación, pobreza, empleo, etcétera. Ahora si que los herederos de aquella Independencia y Revolución les estaríamos reconociendo su espíritu nacional mexicano.

Ya en el pasado el Abrazo de Acatempan (Guerrero-Iturbide) fue el preámbulo para la firma del Plan de Iguala (1821) mediante el cual se declaraba la independencia de México.

¿Les costará demasiado a los políticos de hoy hacer el sacrificio por la Nación y pronunciar en estas precisas fechas un Plan que aborde la problemática del país y con ello aportar soluciones reales?







Universidades de calidad


Mira, Reyna, lo que sucede es que quienes tenemos empresas no tenemos tiempo para estudiar y realizar investigación sobre temas que nos interesan. Estamos dedicados al cien por ciento a sacar adelante nuestros proyectos… Más bien lo que queremos es que Ustedes, que están en las universidades, proporcionen los conocimientos necesarios para apoyarnos.

Así comentó recientemente un amigo con quien conversaba sobre el rol de las universidades y su quehacer dentro de la sociedad. Creo que él resumió con bastante claridad lo que se espera de las instituciones de educación superior. Cada quien en lo suyo debe aportar lo mejor de sí mismo para crear sinergia y con ello obtener un mayor desarrollo comunitario. No pareciera difícil pero, ¿hasta qué punto estamos haciendo nuestra tarea?

Las universidades hoy en día se someten a distintos procesos de evaluación y acreditación. En esencia esta medida no debería de existir como candado para acceder a la mejora continua, calidad, recursos financieros, etcétera, ya que por sí mismas las Instituciones de Educación Superior (IES) deberían (obligación) estar constantemente inmersas en esa actividad. No resulta de esa manera en muchos casos.

Por eso México se sumó al igual que otros países al proceso de acreditación de las carreras universitarias; se refiere a una evaluación de programas de estudio que abarca los renglones de atención a estudiantes, habilitación de profesores, infraestructura y otra serie de datos que inciden directa o indirectamente a la formación de los estudiantes universitarios. Así que cuando un programa de estudio se acredita, significa que se avala la calidad del mismo en todos sus aspectos, de lo que resulta un enorme compromiso para quienes laboramos en las universidades. Conlleva un plus académico para los egresados. No es una moda ni una política educativa temporal. En la Universidad de Sonora, donde prestamos nuestros servicios, es una política interna prioritaria. Y no cambiará, pues es ya una cultura dentro de nuestra institución.

El tema de acreditación fue también la razón por la cual recientemente hice viaje a Cancún, Quintana Roo, como ocurrió con el pasado viaje a Colombia, donde trabajamos sobre el proceso de acreditación internacional, en aquel entonces respecto a la carrera de Derecho la que ya obtuvo acreditación nacional. Hoy, en Cancún, por segunda ocasión nos reunimos directores y jefes de departamento de distintas Universidades de América Latina en relación a los programas de Contabilidad y Administración. Este foro académico nos permite conocer, analizar, evaluar, participar y asumir criterios de interés para el mejor desarrollo de nuestras instituciones, considerando las experiencias de Chile, Venezuela, Perú, Ecuador, Argentina y otros países participantes.

Por más alejado que esté un campus universitario de la capital del estado o del país, nunca debe haber distancia académica ni con su entorno inmediato ni con el mundo. La mundialización exige acercamientos y redes académicas que generen beneficios a las partes. Debemos romper viejos paradigmas de más o menos calidad de la enseñanza en función de la ubicación geográfica que se tenga.

No es tarea fácil y esto lo comprendemos quienes estamos en regiones alejadas del centro y que por lo mismo implica redoblar esfuerzos para alcanzar objetivos y metas de alta calidad, las que naturalmente inciden en un mayor prestigio académico.

Tampoco es tarea acabada esto de la acreditación. Sabemos que aún nos falta trecho por recorrer. El asunto es que estamos en el camino y por lo tanto en la ruta adecuada. Maestros, alumnos y trabajadores saben que en mucho, es cuestión de actitud hacia el trabajo. Y se tiene.

La vida universitaria es apasionante e intensa porque en ella convergen muchos pensamientos, criterios, opiniones y críticas. No está esto mal. Sucede que en la medida en que las ideas se expongan y se planteen propuestas viables, el trabajo en su conjunto avanzará significativamente hacia los objetivos establecidos. La diatriba y la retórica no son cartas de presentación de profesionistas de calidad y de compromiso social. Actuar de esa manera es simplemente negarse al progreso y estancarse en el pasado arropado en la dudosa comodidad del no comprometerse al cambio que exige la sociedad.


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