Cosas de Reyna

¿Porqué pierde el PRI?


¿Por qué pierde el PRI?
Algunas reflexiones
Nunca como ahora el panorama político nacional se había visto tan confuso y plagado de  apariencias.  Lo que es,  no es y lo que se dice se desdice en otro discurso o en los hechos.  Los mismos partidos políticos no dan señales de gobernar bien hacia el interior de cada uno. Así, tenemos diputados federales y senadores que  realizan sus funciones como tales a veces en calidad de bultos levantando la mano para votar, otros con su corazón  puesto en alguna otra candidatura o bien que aparecen en pantalla con sendas sonrisas llenas de … nada.  Es risible y hasta penoso  que ya tomaron como moda el “pronunciarse” por las tarifas de energía eléctrica, por los derrames con daño ecológico, por los costos de casetas de peaje, en fin, el chiste al parecer es “pronunciarse”.  Rescatable es que muy pocos, contadísimos,  los que verdaderamente laboran sobre un plan de trabajo definido, consistente y congruente.
Los escándalos están a la orden del día y cuyos brillantes protagonistas son… pues diputados, senadores, dirigentes de partido, etcétera.
Por otro lado y ubicándonos en Sonora y nuestros Municipios, cada presunto pre-pre-candidato presenta sus propias encuestas con números alegres a su favor, of course.  Quienes tienen  miras a una candidatura se han avocado a realizar actos de pre-pre-campaña a través de las ya muy tradicionales formas de pretender ganar las simpatías de los votantes: desayunos, comidas y cenas para unos.  Despensas, láminas de cartón, ropa, zapatos y útiles escolares para los otros.  Empieza a llegar cada vez con mayor frecuencia a los domicilios volantes, volantitos y volantotes  vendiendo la imagen del o la que es mejor candidat@.  Sonrisas abiertas, dientes perfectos, cutis inmaculado, miradas transparentes, cabellos ad hoc.
¿Se puede evitar esta parafernalia? Difícilmente.  Como que ya forma parte de una cultura electoral arraigada –por desgracia- y que es parte de otro tema, por cierto.    Ni la más avanzada legislación en esta materia, habrá de romper –por lo pronto- con estos patrones de conducta de los unos y de los otros.  Del electorado y de los presuntos.
Lo que sí es posible cambiar es el famoso “fuego amigo”.  Sobre todo en el PRI.
En efecto, desde hace algún tiempo estamos padeciendo una sarta de maledicencias que por las redes sociales se dirigen unos a otros.  Señalamientos encarnizados con índice de fuego.  Ataques en lo personal, familiar y profesional.  Todo pre-pre-pre- candidat@ afirma en lo bajito y a voz en cuello que respeta al contrario.  Que habrá de sumarse a lo que el partido decida.  Que son institucionales.  Que son correctos y serios.  Si esto es así,  ¿entonces de donde carambas salen tantas groserías, descalificaciones y vilezas  que solo sirven para destacar la bajeza de quien o quienes atacan?
Por eso pierde el PRI.   No porque carezca de electorado.  No porque la gente no confíe en un partido que tanto ha brindado cuando ha sido gobierno.   No porque el partido gobernante actual sea mejor.  Sobradamente ha demostrado que no tuvo los arrestos para ser buen gobierno.  Pierde  el PRI porque el “fuego amigo” destruye, corrompe, cansa y enfada al electorado.  Pierde porque como sabemos, ninguna guerra es ganada por nadie.
Aún no se aprende la lección.  Otros  partidos políticos ganan porque se unen en épocas electorales a pesar de sus desacuerdos internos y a pesar incluso de sus candidatos.  El PRI permanece unido mientras no haya comicios. Llegada esta época la división prevalece y emergen los famosos “grupos de poder”.  El ser "institucional" solo les alcanza en términos de ser el o la elegida.

Si el PRI en Sonora  quiere ganar en las próximas elecciones, requiere  a la brevedad mayor liderazgo:  un liderazgo ejecutivo, declarativo,  congruente, eficaz y eficiente que permita crear estructuras de confianza y respeto  que permitan una cohesión real y efectiva.
De otra manera, el panorama es francamente desalentador.

 

 

 

La Casa no debe perder.


Es cosa ya común los enfrentamientos mediáticos de quienes ostentan un cargo público de elección popular: Si no es por la reforma hacendaria, es por la reforma energética o la laboral o la política.   O  es por actos de corrupción de partidos políticos, prebendas, actos sin transparencia, etcétera.  Los temas sobran, tanto como políticos existen.  Y  los hay de todos tipos:  Desde el  que abraza el discurso cual si fuera espada que blande al aire para combatir a sus detractores, o el que con frases lapidarias avienta al ciberespacio su mordacidad con claros tintes de denostación dirigida a quien sabe que político o funcionario público. 
El fenómeno que se está presentando entre muchos de los actuales políticos es por demás curioso:    Parece que escuchan a sus interlocutores.  Pero sus ojos y sus oídos están en cualquier otra parte.   Al presidir actos toman nota.  Ven a su público, toman nota otra vez.  Y envían papelitos por aquí y por allá.  Parece que sancionan, que juzgan, que toman lista.   ¿Qué les pasa?  Lo peor es que no escuchan a quien tiene el turno de la voz.  Hablan y hablan con sus vecinos, sin mayor respeto.   Se delatan en sus propias acciones egoístas que pretenden vender como actitudes campechanas, populares.  De pueblo pues.
Malas señas.
En esta carrera política que se ha desatado en Sonora, existe una doble vía:   Denigrar al contrario  –bajo el obscuro manto de la dudosa candidez- ,  y de vuelta posicionarse para obtener la simpatía de los electores.  Como  un combo. Todo con miras al 2015.  Casi seguro es que el 2014 será el año de mayor guerra mediática, discursiva, atacante, de señalar con índice de fuego al contrario, de eventos cansinos en el que  cada cual relate lo tanto que ha hecho por su comunidad y sus regiones. Donde cada cual destaque a gritos lo magníficamente gestor que ha sido.  Lo sublimemente  relacionado que está con los altos jerarcas, como si eso fuera garantía de ser mejor administrador de la cosa pública.
¿Y el pueblo donde?  ¿Aplaudiendo desde el hambre los discursos? ¿Festejando desde el desempleo el anuncio de grandes proyectos? ¿Vitoreando al gran candidato desde las injusticias ya cotidianas?

No.  Como ciudadanos  debemos  comprometernos a crear un bloque de conciencia, de madurez política que nos permita tomar decisiones basadas en el conocimiento y no en la parafernalia que nos brindan cada día.  Quienes hemos tenido la fortuna de recibir educación académica, estamos infinitamente obligados a participar en esa creación de conciencia social.  Sea a través de opiniones en casa, en foros de consulta, en charlas y mesas de café, en columnas periodísticas o blogs.  O utilizando las redes sociales.  El asunto es ser partícipe en la formación y/o consolidación del deber ciudadano basado en conocimiento, en realidades vistas a partir de nosotros mismos.
Tenemos poco más de un año para que podamos de nueva cuenta votar por ayuntamientos, diputados, senadores y gobernador.  Empecemos desde ya a reflexionar: ¿conocemos los planes de desarrollo municipal y estatal? ¿Existen cifras reales de desarrollo que nos indiquen dónde estamos y -lo más importante- hacia donde vamos? ¿Hemos realmente avanzado en el desarrollo social y económico?  Más allá de los informes y estadísticas: ¿Tenemos mayor  y mejor seguridad en nuestras colonias? Nuestros hijos… ¿tienen mejores profesores? ¿La calidad educativa es mejor?
Es pues en  lo cotidiano  donde podemos percibir  -básicamente-  el buen o mal gobierno.
Para que la Casa –la Sociedad- gane, se requiere avanzar en una serie de satisfactores que alcancen a las grandes mayorías.  Establecer políticas públicas, de gobierno y de administración que permitan tener cada vez menos pobres y particularmente menos –muchísimo menos- nuevos ricos, que abundan cada trienio o sexenio. 
Así como los políticos de temporada, los de moda, los nacidos al amparo del compadrazgo  o los de casualidad han empezado con sus labores de proselitismo desde ya, de esa misma manera demos inicio cuanto antes a la sana reflexión sobre actividades de gobierno,  las de los partidos políticos y las de los que pretenden ser ungidos en las próximas contiendas electorales.   Hagamos cuentas, analicemos a cada actor público en su decir y en su hacer.  Que no nos sorprenda el desconocimiento ni nos aniquile la memoria.  Compartamos ideas públicamente. Que la medida sea enriquecer nuestro conocimiento.  El de todos.  Que la consigna sea acudir a las urnas con votos seguros y firmes.  Nacidos de la razón y no del precio.  O del aturdimiento.
Que toda actuación política cuente y que cuente bien.  O la Casa pierde.

Presidente municipal de decisión.


No deja de llamar la atención cómo a últimas fechas (¿?) los unos y los otros partidos políticos buscan la manera de congraciarse con la ciudadanía desde sus muy particulares  perspectivas  muchas de ellas incomprensibles.  Ya sea a través de acciones mediáticas de discurso, ruedas de prensa o los socorridos  Facebook y Twitter,  el punto es hacer ruido, criticar al otro, gritar al viento las verdades a modo y a desmodo.  Todos con la verdad absoluta bajo su brazo.
El ámbito municipal les resulta platillo delicioso, caviar exquisito, ambrosía salpicada de deseos políticos de no pocos, por cierto.
Nos  preguntamos hasta qué punto se está generando veladamente una  brecha  en cuanto al análisis, discusión y posterior tratamiento a los problemas reales de los ayuntamientos –entre otros temas de igual relevancia-  para abordar enfoques que más se acercan a pre campañas, a  carreras desaforadas por el poder, a calendarios que corren inexorables.   ¿Dónde están los auténticos liderazgos que asuman compromisos para abatir  la inseguridad, la pobreza, la desigualdad,  el desempleo, para transformarse y asumir su definitiva responsabilidad en procurar  más y mejores comunidades desarrolladas?  Sí: desarrolladas.  Lo de “en vías de desarrollo” Ya es un cliché en todos los discursos políticos.
Por un lado tenemos autoridades locales  y regionales que se afanan por cumplir sus compromisos de campaña.  Nada mal, siempre y cuando se le dé tratamiento de actividad de gobierno sustentada en un plan de desarrollo con objetivos medibles.    No como  partido político que cumple.   Entregar libros, zapatos, cuadernos, despensas etcétera, no es incorrecto.  Es más, estas acciones vienen a aliviar la economía temporal de las familias.  Es un paliativo que se agradece pero que al final no es permanente.  El gran inconveniente es que se  abordan cuestiones de forma más no de fondo.  De fotografía. Al final  terminamos pensando en que si esos recursos económicos no serán acaso una extensión de los dineros entregados a los partidos políticos, pero disfrazados como programa de gobierno.
Hace poco el presidente del Banco Mundial, Jim Kim en reunión de trabajo anunció metas concretas para erradicar la pobreza extrema para el año 2030.   La Organización de las Naciones Unidas, por su parte, estableció en Los objetivos del Milenio,  una revisión de avances para 2015.  México  no es de los países que ha cumplido al menos una parte de la tarea.  Lo interesante es que en ambas declaraciones se presentan coincidencias sobre la base de que el desarrollo y la prosperidad no serán posibles sin los esfuerzos conjuntos de líderes locales.  En efecto, la capacidad de  decisión   local  es el punto de partida y final para que un país pueda acercarse a la prosperidad y desarrollo.  Ninguna autoridad estatal o federal podrá afirmar nunca que un país desarrollado  lo es a partir de políticas públicas instrumentadas y confeccionadas en escritorio. Por mucho que vocifere en tribunas.
Tampoco es suficiente con que nos enfoquemos como ciudadanos a analizar el cómo se eligen a nuestros representantes o quien realizó la campaña de proselitismo mas aparatosa,  sino que en todo caso, que tan efectivos son a la hora de satisfacer las necesidades de la gente.  Efectivos y eficaces.   En ese sentido, en América Latina circula desde hace tiempo la necesidad de la descentralización municipal administrativa/financiera.  Bajo este esquema, se deja mayor poder de decisión y ejecución real en manos de autoridades locales.  Decisión y ejecución que van directamente relacionados con el ejercicio de presupuesto para atender necesidades comunitarias como la provisión de servicios básicos. 

Sucede que las autoridades locales realizan un mucho de gestión que se traduce en un poco de apoyo económico.  Muchas demandas, pocos resultados.  Mucho costo, poco ingreso. 
A la descentralización de recursos para generar al  corto plazo decisiones y ejecución de actividades que respondan pronta y oportunamente a las comunidades, se agrega la necesidad de asegurar gestión administrativa y financiera adecuada y transparente.   Tarea nada fácil pero no imposible.   

En Sonora –al menos- no se cuenta con modelos de sistemas de gestión que permitan   a los municipios tener acceso más rápido a mayor cantidad de programas.  Tampoco cuentan con esquemas tecnológicos mediante los cuales puedan  ingresar avances para la medición de resultados.  Además,  la  cantidad mayor o menor de resultados descansa en la capacidad de gestión de la autoridad local o bien de los recursos o programas  que le son asignados por el gobierno.    Una y mil  vueltas a la capital del estado o del país para obtener –si acaso- un poco de recursos.  ¿Es esto correcto?  Desde luego que no.   Algo debe cambiar.
Este tipo de problemática  es la que debería estar discutiéndose en los distintos  espacios políticos y de gobierno.  Que derivaran en brindar a los municipios mayor competencia  en decisiones, verdaderas decisiones.   
Literalmente  la labor de gestoría no obliga a resultados.  Y esto es preocupante.   Un presidente municipal puede afirmar que gestionó tal o cual cosa, o que está gestionando aquel proyecto.  La gestoría como capacidad  se puede argumentar  al infinito y más allá.  Y nada sucede.   Recuerdo a cierto gobernador de nuestro Estado que  viendo la cantidad de presidentes municipales que literalmente vivían en la capital (en hoteles y con nuevo automóvil, todo a cargo del erario público por supuesto) les “recomendó” que se fueran a sus municipios a trabajar, que ahí era donde tenían que estar y que, al limitar la cantidad de recursos con destino a viáticos, bien pudieran subsanar al menos algunas carencias de sus comunidades.
 La  realidad nos  indica  que como actividad  le  queda corta a la autoridad local. Se encuentra rebasada. Por ello   la figura del Presidente Municipal  debe transformarse más que en un ente de gestoría como marcadamente es hoy, a transformarse en  un ente con capacidad de decisión  efectiva que se traduzca al corto plazo en resultados  que le permita atender la problemática  en su propia esfera de competencia.  Con recursos más amplios, con mayores capacidades de decisión que a la vez le obligue a cumplir a cabalidad los objetivos y metas establecidos en el Plan de Desarrollo Municipal. 
Solo entonces estaremos en condiciones de diferenciar al  escueto  presidente municipal gestor del presidente municipal  de decisión.

 

Informes de gobierno


 
A propósito de los informes de gobierno estatal y municipal en Sonora.

 Si bien los informes de gobierno son una obligación constitucional, lo cierto es que el pueblo poco o nada cree en ellos.
 
Al paso del tiempo se han convertido en eventos de culto a la soberbia, al merecimiento entendido desde las alturas ;  han dado paso de ser una convocatoria al pueblo,  a ser una convocatoria donde se elige a los oyentes, donde el aplauso es garantizado, la alabanza es segura , el abrazo es estruendoso y la sonrisa campea en todo el recinto. 
José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, mejor conocido como Guadalupe Victoria Primer Presidente de México (1786-1843)fue el que  inició con esta tradición que a la vuelta del tiempo alcanzó rango legal, y,  el que  enterró el acto protocolario de presentarse personalmente ante el Congreso de la Unión y tal vez para  siempre,  fue Felipe Calderón, a quien todavía recordamos cuando al iniciar su encargo en la ceremonia de toma de protesta lo hizo de una manera poco amigable –por decir lo menos- , entrando por la puerta de atrás, dado que un furibundo Andrés Manuel López Obrador reclamaba a las puertas principales del Congreso de la Unión  fraude electoral.   De ahí en más Calderón cuidó mucho sus presentaciones oficiales en informes de gobierno y cabe señalar, que fue durante su mandato que se reformó el artículo 69 de la Constitución (2008) donde ahora el Presidente solo presenta un informe por escrito en el que manifiesta el estado general que guarda la administración pública del país.
Fue Porfirio Díaz quien estableció la costumbre de rendir dos informes anuales a presentarse durante las aperturas de las sesiones ordinarias del Congreso y poco a poco fue derivando en ser solo uno anual.  Lázaro Cárdenas fue el primero (1936) que dio lectura por radio un informe presidencial y Miguel Alemán (1950) lo hizo de manera televisada.
El tiempo, los conflictos, los deseos de poder y de gloria, los compadrazgos y demás beldades de nuestra colorida política, hicieron de este evento ocasión propicia para una festividad nacional donde las loas al presidencialismo eran música a los oídos del festejado. Páginas completas de felicitaciones en los periódicos de mayor (y menor) circulación nacional y regional.
Envalentonados con tan mexicana alegría, los legisladores debatían horas y horas para determinar quiénes integrarían las comisiones especiales de cortesía para visitar al presidente en Los Pinos, o para acompañarlo en el trayecto hasta San Lázaro (en automóvil descapotable, Presidente de píe saludando las vallas y vallas de personas traídas de los más recónditos lugares) o para recibirlo al pie del edificio legislativo. 
Mientras eso pasaba  a nivel Federal, en las entidades federativas sucedía algo similar, si no es que igual.   A nivel municipal con mayor modestia pero se replicaba el formato. 
El informe de gobierno que originalmente era rendir cuentas a la Nación, pasó de ser un compromiso de trabajo  a un evento político-mediático-pasarela-y-otras-linduras-politiqueras.
Si bien el formato ha cambiado, lo cierto es que continúa siendo un evento de lucimiento y de confort para las autoridades, sea Presidente de la República, Gobernador o Presidente Municipal.
Como tal, un informe de gobierno debería ser en primer término congruente con la realidad: ¿cómo mencionar millones de pesos en pavimentación cuando la mayor parte de las rúas se encuentran en total abandono?  ¿Cómo mencionar que ha bajado el índice de delincuencia cuando los robos son el día a día?  ¿Cómo mencionar que existen más y mejores escuelas cuando los niños carecen de pupitres o de pizarrón o de maestro? Cómo afirmar que la economía ha mejorado cuando el comerciante no alcanza ni a cubrir la nómina o pagar su recibo de luz? ¿Cómo y con qué cara se puede afirmar que hay paz y tranquilidad social cuando no se han resuelto casos como la Guardería ABC o como el problema del acueducto Independencia en Sonora?  ¿Y cuando las casetas de cobro son un lastimoso atentado a la economía de todos?
¿Qué decir del alumbrado público,  de la recolección de basura, o de la generación de empleos? Y que tal con seguridad pública?   No desconocemos que puedan darse acciones de gobierno que atiendan estos rubros, pero si la percepción ciudadana no es positiva respecto a aquellas, algo habría que hacer.   Empezando por aplicar menos retórica y más indicadores (los básicos al menos) que nos permitan analizar con mayor detenimiento lo que se nos presenta como avance.  Infinitamente beneficioso sería instalar mesas de análisis (reales) de los documentos que se nos presentan como informes de gobierno y en ese sentido, contrastarlos con los planes de desarrollo que presentaron al inicio de sus funciones.   En fin, hay muchas tareas que se pudieran instrumentar para ser congruente con las demandas ciudadanas, sólo si existe el ánimo de hacerlo.
Empezando también porque los avances se vean y se sientan.  No nada más que se escuchen como parte de la perorata diaria de las Autoridades que al final solo ellas a fuerza de escuchar hasta el infinito el mismo  discurso, son las únicas que creen lo que afirman, para terminar –sin acaso advertirlo- siendo protagonistas de aquella célebre leyenda:
Cuando el Presidente en turno preguntaba la hora, el o los subordinados debían contestar con absoluta seguridad y prestancia: La que Usted diga, señor Presidente.
Triste destino.

 

 

Este programa es público, ajeno a cualquier partido político. Queda prohibido el uso para fines distintos a los establecidos en el programa”.


Así deberán rezar –como siempre se ha debido- todo programa o proyecto del gobierno federal según se define en el proyecto de decreto de presupuesto de egresos de la Federación para 2014, el cual presenta ante la Cámara de Diputados para ser revisada, examinada y aprobada a más tardar el 31 de diciembre de este año.  El Presidente Enrique Peña Nieto hizo entrega de tal documento el pasado 8 de septiembre.
Al terminar de leer el proyecto de decreto de presupuesto de egresos de la Federación 2014, queda la impresión de que el actual gobierno federal  está –con este instrumento- retomando hilos, ajustando medidas, redefiniendo líneas de mando, aplicando austeridad,  en fin,   reestableciendo  el gobierno.  Un gobierno que en doce años atrás se dispersó en su ejercicio, creando dependencias, programas y acciones sin ton ni son, sin concordancia, ni pertinencia ni continuidad.  Pero sí con mucho gasto.   No cabe duda que quienes tuvieron a su cargo el proyecto de decreto se las saben de todas, todas.   Con  maña de la buena, de la que brinda la experiencia, la que motiva a mejorar, la que se asume con responsabilidad. 
Aquí presento algunos de los puntos que se mencionan en dicho documento y que estimo adecuado ir enterándonos…  Las autoridades estatales y municipales podrán darse algunas sorpresas.  Si bien el proyecto es de nivel federal, las entidades federativas  y municipios, en el marco del Sistema Nacional de Planeación Democrática deberán asumir medidas similares para 2014. 
Será interesante la actitud que asuman los gobiernos estatales y municipales respecto al fin de sus periodos ya que a nivel federal, quedan prohibidas las compensaciones por término de mandatos y/o cargos.  Con tan escandalosas compensaciones que han tenido en los últimos tiempos tanto a nivel federal como estatal y municipal, ya no se sabe si el aviso es preventivo  o correctivo.
Como sea, aquí van algunos comentarios al proyecto de decreto:
·         Cancelación de plazas de servidores públicos que concluyan la prestación de sus servicios en la administración pública federal.

·         Las compensaciones económicas otorgadas a servidores públicos durante 2011, 2012 y 2013,  deberán restituirse a más tardar en el ejercicio fiscal 2015 y si no, se descontarán de los recursos de las propias dependencias.

·         Planes de indemnización  para servidores públicos de base pero congelando plazas.

·         El 20% de los recursos previstos en FORTAMUN (Fondo de aportaciones para los municipios y las demarcaciones del DF) será destinado directamente a la atención de necesidades vinculadas con la seguridad publica: profesionalización, equipamiento, modernización tecnológica e infraestructura. 

·         El presupuesto incluye $4,733´026,525.00 de subsidio a municipios para seguridad pública con objeto de fortalecer el desempeño en materia de seguridad pública, salvaguardar los derechos e integridad de los habitantes y preservar las libertades, el orden y la paz públicos.

·         El 20% de la anterior cantidad se destinará a profesionalizar y equipar a los cuerpos de seguridad pública de los municipios y DF, con participación ciudadana…. Solo que el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad, a más tardar el 15 de enero dará a conocer la lista de municipios elegibles por número de habitantes, incidencia delictiva, franja fronteriza, turística  etcétera.

·         $2,595´000,000 para el Programa Nacional de prevención del Delito… Se entregarán a las entidades federativas que cumplan lineamientos del Ejecutivo y, además los recursos se manejarán por cuenta bancaria específica para la administración.  Los estados tendrán obligación de remitir Informe trimestral detallado.

·         Se crea el Fondo Regional, que significa apoyar a los diez estados con menor índice de desarrollo humano.

·         Se establece el Fondo para la Accesibilidad en el Transporte Público para personas con Discapacidad.  Otorgable  mediante la gestoría que los municipios realicen ante la Federación.

Austeridad, ajuste del gasto corriente, mejora y modernización de la gestión pública.

·         No creación de plazas.  Salvo ramos que cuenten con recursos aprobados para tal efecto.

·         Adquisiciones y arrendamientos solo en casos extremos justificables.

·         No remodelación de oficinas,solo las estructurales y  que  no puedan postergarse; que impliquen ocupación más eficiente y que generen ahorros en el mediano plazo.

·         No adquisición de vehículos, solo los indispensables para seguridad pública, para prestar servicios públicos a la población, o para las necesidades productivas de CFE y Pemex.

·         Contratación consolidada de servicios, telefonía, mantenimiento de bienes muebles e inmuebles, fotocopiado, vigilancia, boletos de avión, vales de despensa, medicamentos, seguros sobre personas y bienes, siempre y cuando se asegure la obtención de ahorros y mejores condiciones en cuanto a calidad, precio y oportunidad disponibles.

·         Se deberá promover la eficiencia energética y el ahorro en consumo de agua en oficinas públicas.

·         Se podrá contratar medios de comunicación siempre que primero se haya hecho uso de los tiempos fiscales. (tiempos gratuitos para el Estado)

·         Cero erogaciones en comunicación social en entidades federativas donde se lleven a cabo elecciones.

Servicios personales

·         Se establecen límites mínimos y máximos de percepciones ordinarias para los servidores públicos, que incluyen la suma de pagos fijos, en efectivo y en especie.

·         Ningún Servidor público podrá recibir emolumentos extraordinarios, sueldos, compensaciones o gratificaciones por participar en consejos, órganos de gobierno o equivalentes en las dependencias y entidades o comités técnicos de fideicomisos públicos  o análogos a éstos,

·         Se prohíbe cubrir cualquier tipo de estímulo, pago o compensación a servidores públicos por término de su encargo o por el término de la administración correspondiente.

·         Las instituciones públicas de educación superior estarán obligadas a la práctica de auditoria externa de su matrícula.

·         Los recursos destinados a programas educativos deberán ser ejercidos exclusivamente por las autoridades educativas, tanto federales como estatales.   (Que vayan diciendo adiós los sindicatos que manejan ese tipo de recursos).

·         Las instituciones educativas deben contar con un listado exhaustivo de personal comisionado a actividades sindicales.  La SEP enviará estos listados a la Cámara de Diputados.

·         No podrán existitr nóminas o partidas confidenciales..
Existe mucho más por comentar sobre este proyecto.  Sin embargo, nos falta espacio y nos sobra material.  Lo dejaremos para la próxima columna.
 
 
Fuente: http://www.diputados.gob.mx/PEF2014/ingresos/02_proyecto_decreto_ppef2014.pdf
 

 

Parques, jardines y plazas temáticas


Sin desconocer desde luego la vasta cantidad de asuntos financieros, de obra pública, deuda a proveedores, nómina y demás atrasos que al parecer las administraciones municipales están dejando a los que habrán de tomar protesta este 16 de septiembre, resulta necesario abordar el tema de la imagen de las ciudades y áreas rurales.

Lejos de parecer superfluo, la imagen que cada comunidad tenga representa con mucho su grado de cultura, de desarrollo y sentido de pertenencia al lugar. En algunas ciudades por ejemplo, se han echado a andar programas como municipio turístico y se han creado grupos a manera de guías; se ha invertido en la adquisición de vehículos para tal fin. Sin embargo, escasamente se ven acciones para mejorar la imagen urbana: Proliferan los espectaculares mal hechos, la mayoría roída por el tiempo, descolorida, estorbosa, molesta a la vista. Jardines sin los cuidados debidos y plazas obscuras sin ninguna alusión a nada que le pueda caracterizar en razón de la historia municipal. De seguir descuidando nuestra imagen, corremos el riesgo de ser pueblos vetustos y no ciudades en desarrollo.

Una alternativa viable pudiera ser el crear parques, jardines y plazas temáticas donde la ornamentación en estatuas, bustos, jardinería y demás implementos de estos lugares estuviera acorde al tema en cuestión. Hacer de estos lugares espacios familiares y de sana convivencia donde igual se pudiera leer, conversar o simplemente caminar y disfrutar el entorno.

El mejoramiento de la imagen urbana es algo serio que implica nuestra atención. Se me ocurre pensar por ejemplo que el ayuntamiento lance convocatoria para definir los temas de cada lugar. Establecer un patronato ex profeso para la conservación y fomento de la imagen urbana a la vez que se enriquece el recorrido turístico para propios y visitantes. ¿Qué tal el jardín dedicado a la trayectoria de esfuerzo de los agricultores y con ello la participación activa de este sector? ¿O el de los esparragueros? ¿O la plaza de los profesores? ¿O tal vez el parque del servidor público? Que le parece el jardín del Desierto?   Temas y justificaciones hay muchas y destacadas.  Los espacios ya existen.  No es localizar nuevos sino redefinir su utilidad social, histórica y cultural.

Estamos de acuerdo con quienes señalan que una imagen se construye y no se edifica de la noche a la mañana. Como tampoco puede ser imagen el diseño de un logotipo en tanto no haya algo que lo respalde. Y ese algo es trabajo, metas y compromisos que a la postre son los que darán lustre a la anhelada imagen de cultura, desarrollo y sentido de pertenencia.

De lo contrario, cualquier logotipo no será más que simple calcomanía colocada en la defensa trasera de un vehículo.

El proceso entrega – recepción de los Ayuntamientos



A pocos días de que tomen protesta legal los nuevos integrantes de los Ayuntamientos, sano es recordar que la Ley de Gobierno y Administración Municipal para el Estado de Sonora dedica todo un capítulo para reglamentar este evento de entrega legal, administrativa y material de todos los bienes, fondos y valores propiedad del Municipio así como toda la documentación ordenada, clasificada y certificada que se haya generado por la administración saliente. Esta actividad la inicia el ayuntamiento saliente con seis meses antes de finalizar el período, bajo la coordinación del Órgano de Control y Evaluación Gubernamental (Contraloría).

Una vez que el Ayuntamiento electo reciba la constancia de mayoría por el órgano electoral correspondiente y con un mes antes del inicio del nuevo período, se nombra una comisión mixta  con igual número de representantes (saliente y entrante) para dar marcha en forma conjunta a este proceso.

El Ayuntamiento entrante contará con treinta días naturales –a partir de la toma de protesta- para solicitar aclaraciones, complementación de información y/o documentos, en fin, de todos aquellos puntos donde hubiere duda, a quien haya ocupado anteriormente el cargo de servidor público y éste está obligado a comparecer ante el nuevo Ayuntamiento a rendir las cuentas que se le soliciten. En suma, el proceso de revisión no puede exceder de noventa días, tiempo suficiente para peticionar lo que fuera conveniente en torno al ejercicio de cada una de las dependencias. Ejercicio administrativo, financiero, de cumplimiento de metas y objetivos, entre otros.

La indicada ley es puntual en este capítulo y define varias cuestiones en torno a tan importante evento para que las cuentas sean claras, transparentes y reales. Nada de pretextar después que no se entregó o no se sabe o no se conoce. Quien más interesado debe de estar en la correcta recepción es el Ayuntamiento entrante porque a partir de las cuentas que le sean entregadas es como va a rendir las suyas ante la Sociedad que lo eligió. Argumentar después lo contrario, no representa validez alguna y en todo caso, ocultar o proteger cuestiones anómalas les hace incurrir en faltas a la luz de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos. A los unos y a los otros.

Una modalidad interesante sería que el nuevo Ayuntamiento iniciara funciones en torno a lo efectivamente recibido y como tal, nos hiciera saber a la Comunidad bajo qué grado de avance ejecutará labores en materia de seguridad pública, educación, cultura, deportes, salud, área rural, agua potable, alumbrado público y demás rubros de interés general. En suma, que nos indique cómo recibe y bajo qué condiciones de operatividad se encuentran las distintas dependencias. Explicación que es justa para nosotros recibir y que esperamos se materialice al dar a conocer tanto el dictamen como la aprobación que de él se haga en su momento.

Más allá del discurso en el acto protocolario de entrega y toma de protesta, más allá de la recepción en papel, es verificar el estado que guarda la Administración Municipal y derivar acciones que se plasmen en el próximo Plan de Desarrollo Municipal.  Sin duda resulta necesario y saludable políticamente que el proceso de entrega recepción sea transparente y público. Público Social, Comunitario, general.

De otra manera cabría la duda y el descontento al considerar que sólo fue intercambio de estafetas entre amigos más no de verdaderas responsabilidades de Servidores Públicos que se precien de serlo.





¡Que quede muy claro!


¡Qué quede muy claro! En Sonora ya no pagarán las casetas de cobro los vehículos que porten las placas del Estado. Guillermo Padrés Elías. Mayo del 2011.

Así lo afirmó contundentemente el Gobernador de nuestro Estado respecto a un compromiso que asumió gestionar como tal para los residentes del Sur del Estado en lo que concierne a las casetas conocidas como La Jaula, Fundición y Esperanza, en primer término. Pareciera que se le olvidó esta parte del territorio y seguimos pagando las casetas de Hermosillo y la de Trincheras, ésta última de forma sorpresiva y sin mayor trámite se elevó de $66.00 a $93.00. O sea de $186.00 ida y vuelta considerando que es tarifa de automovilista.

Lastimosamente no hemos escuchado ni visto ni leído declaración alguna  de los munícipes actuales ni los futuros. Tampoco de los Diputados electos o los que están por dejar el cargo. Como si dijeran a mí no me toca porque me voy y los otros, porque todavía no asumen sus funciones. Y no se trata aquí de partidos políticos ni preferencias en ese sentido. Se trata de asumir compromisos en cuestiones que lastiman tanto a la Sociedad como es el aspecto económico. Como es el abuso al imponer tarifas en forma arbitraria donde ni tan siquiera se justifica el alza y menos aún la concesionaria que  no ha cumplido obligaciones básicas como el construir áreas de descanso –estacionamiento, sanitarios, etc Vamos, ni siquiera existe el libramiento obligatorio!.

Quienes vivimos en esta región sabemos las condiciones económicas, de desarrollo, de seguridad, de desempleo etcétera por las que estamos pasando. La generación de empleos es escasa, la actividad económica a duras penas va saliendo. Numerosas personas se ven obligadas a trasladarse de un municipio a otro para realizar sus labores comerciales cotidianas y que con mucho, son su fuente principal de ingresos.

Como si fuera para prolongar la burla de la cual estamos siendo objeto, se está promoviendo la denominada tarjeta para residentes. No es la tarjeta ni las razones que gente bien intencionada pudiera tener respecto a éste trámite, pero ¿No acaso aceptarla es consentir el abuso? ¿Acaso el realizar este trámite borra la ignominia y la arbitrariedad? No, nunca. Peor aún: existe la posibilidad de que a la vuelta de unos cuantos meses se declare –por ese compromiso gubernamental que se menciona al inicio y que esperamos que se cumpla- el libre tránsito vehicular. O sea, habremos pagado doscientos pesos encima de todo.

Ante un Desarrollo Regional añorado, deseado, buscado y no logrado hasta el momento, se ve difícil que podamos despuntar con medidas como las que ahora se están tomando.

Si el Señor Gobernador, los diputados locales y munícipes tomaran acuerdos conjuntos, estaríamos ante la posibilidad de un futuro promisorio, con alternativas de tránsito comercial, productivo e industrial mejor y sólo por mencionar algunos de los rubros que por cierto, tanto alarde hicieron los candidatos en las recién pasadas elecciones. Estamos de acuerdo en que aún no toman protesta legal y por lo mismo declaraciones en ese sentido no es debido hacer. Pero lo anterior no los exime de una responsabilidad mayor aún: El de ser ciudadanos comprometidos. Y ahí si caben todas las declaraciones posibles. Nada de esto hemos visto ni escuchado.

Nuestra región merece por historia, por la reciedad de sus hombres y mujeres forjados a rayo de sol y tierra, por el temple que caracteriza a quienes viven aquí, un trato digno que permita a todos mejores oportunidades de crecimiento y no de obstáculos como pareciera.

Que la voz del desierto se escuche. No a los aumentos de casetas de cobro. No a la tarjeta de residentes. 





Universidad Social, Universidad de todos.




Hablar de las universidades y su inserción en la Sociedad pareciera tabú. En las pasadas contiendas electorales los candidatos guardaban silencio abruptamente. Algunos balbuceaban cualquier respuesta o de plano evadían el tema. Otros más pretendieron utilizar a los universitarios sólo para sus aviesos fines. O se pretendió hacer nacer en el seno de los estudiantes un movimiento político que fomentara la crítica, el señalamiento, el escarnio. Desconozco hasta qué punto haya movimientos estudiantiles verdaderamente auténticos y comprometidos con sus causas e ideales. Tengo serias dudas, pero el punto central de esta columna no es analizar este aspecto en particular sino la trascendencia de las universidades en la sociedad.

Hablemos sí, de las Universidades Públicas. De nuestra alma máter que tantos y tantos hijos universitarios ha brindado a la sociedad. Innumerables ejemplos de profesionistas que día con día en la trinchera de sus actividades demuestran –para beneficio colectivo- la procedencia de sus haberes académicos y éticos.

Pero aún nos falta mucho por hacer desde adentro. En principio, la Universidad debe ser copartícipe mayormente activa en diversos renglones. Uno de ellos es la investigación aplicada. Y en ese sentido nos referimos a que la investigación que los académicos realicen debe tener un impacto social mediato/inmediato sea a través de la difusión de resultados –conocimiento que no se difunde no es conocimiento- o bien participando en acciones de gobierno y con la iniciativa privada donde se manifieste con meridiana claridad el beneficio que implica. Investigación que se guarda en los estantes no es investigación, es tiempo y recursos lastimosamente perdidos. Investigación o ejecución de proyectos sociales aislados, sin engancharla a programas de gobierno o de la iniciativa privada para potenciar beneficios, es sencillamente caminar dando el mismo paso en el mismo lugar. Caminar no es sinónimo de avanzar.

Puntualicemos. La Universidad va más allá e implica nuestro deber de involucrarnos en las cuestiones sociales no para denostar, no para señalar con dedo flamígero creyendo que con esto ya se cumple la función. Tampoco se trata de atacar o proferir palabras altisonantes en contra de las autoridades sean estatales, locales o federales. No es así como se demuestra la calidad universitaria forjadora de caracteres, de profesionalismo, de ética y de principios ciudadanos. No. Los Universitarios estamos para ser proactivos en lo que estimemos que tenemos el deber cívico de participar y donde seamos invitados para hacerlo.

Por ejemplo, los gobiernos municipales presentan innumerables problemas sociales como son la pobreza, seguridad social, desarrollo urbano, finanzas municipales, salud, educación vial, aspectos culturales, sociales, deportivos. La carga es pesada, no se pueden generar empleos públicos a diestra y siniestra –él no se puede con énfasis por favor- ni el presupuesto es infinito. Es aquí donde la Universidad tiene la oportunidad de apoyar acciones de gobierno mediante la participación directa con conocimientos, con técnica, con aprendizaje capaz de incidir en los resultados esperados. Y nos referimos a maestros y alumnos. ¿De qué sirve formular crítica sea en el aula o cualquier otro espacio si no somos capaces de contribuir con propuestas viables?

Nuestra participación debe ser entendida como compromiso. Compromiso asumido con responsabilidad y ética. Responsabilidad concebida como ciudadanía cabal y ética conceptuada como el deber de trascender con base en principios y valores sustentados en la práctica cotidiana, no en el discurso o la simple palabra.

Ser agentes de cambio, con base en la innovación derivada del conocimiento, al margen de cuestiones partidistas o golpeteo innecesario, sin sentido, sin más razón que la visceral.

El Himno Universitario de la Universidad de Sonora, en una de sus estrofas dice:

“…. Del que trabaja es la virtud, del que trabaja es el honor

Brille tu luz, luz de verdad, por siempre así Universidad”

Y esa luz del conocimiento –a la que se refiere- debe iluminar para todos, sin distingos y con mucho compromiso Social.













De pataleos y patadas


Andrés Manuel López Obrador tiene derecho al pataleo post electoral. Tanto como lo tiene cualquier otro candidato perdedor en los pasados comicios. Se vale. Se vale porque cada cual tendrá sus propios argumentos que van desde compra de votos, acarreos, carruseles y otras prácticas de última generación que recién hemos conocido y otras más que recurrentemente aparecen en este tipo de jornadas.

Se vale que cada cual haga uso del derecho a la impugnación y a la protesta porque también se deben a sus simpatizantes. Nadie que se precie de ser buen líder cruza sus brazos y acepta sin remilgos los resultados. Es parte del proceso: indagar, verificar, comprobar y finalmente, aceptar. Aceptar el haber perdido es lo más difícil desde luego, porque se entra en una etapa donde el perdidoso se ve en la imperiosa necesidad de encabezar movimientos principalmente al interior de su partido político. Es como un boleto que se compra anticipadamente y se guarda para la ocasión no deseada pero que debe suceder en su caso: Ser verdadero líder al interior de su partido y dar lo mejor de sí para que al siguiente proceso se posea suficiente capital político que enriquezca a quienes en ese momento sean candidatos. El ideal es éste, sin duda. Jamás lo será el irse a esconder o meter a una cueva a rumiar la venganza.

Pero sucede que en las campañas políticas es donde se conoce a los verdaderos políticos, a los que actúan de buena fe, a los que buscan un interés muy específico, a los simpatizantes de hoy y de siempre, a los temporales o acomodaticios, a los trepadores, a las lacras, a los traidores, a los que generan conflictos y gustan desenredarlos para ungirse como grandes “componedores”. A los que ofrecen el alma a uno y el espíritu al contrario. Aparecen mecenas de la nada y líderes de papel con brillantitos. Hay de todo y en todos los partidos políticos.

Es ese análisis que aún nos debemos pero que difícilmente los partidos políticos asumen como realidad. Lo vociferan pero no actúan. Señalan, pero no sancionan. Y si agregamos que la memoria colectiva es flaca, pues peor aún. Por eso hay reciclaje indeseable.

Como sea, dos tareas fundamentales están en el aire actualmente, refiriéndonos específicamente a los Municipios: Una es que los Ayuntamientos, al ser órganos colegiados donde participan representantes (regidores) de diversos partidos además del étnico, se tiene la indiscutible y siempre valiosa oportunidad de realizar un trabajo verdaderamente en equipo, donde las ideas fluyan en pro del desarrollo y bienestar común. El Ayuntamiento no es ni debe convertirse en un foro para ir a destilar amarguras, frustraciones o deseos de carácter personal pasando por encima de las mayorías. Ya basta. Un instrumento que nos regirá durante tres años será el Plan Municipal de Desarrollo. Ojalá que desde ya los próximos Ayuntamientos lo estén confeccionando en razón del interés comunitario y con ejes temáticos fundamentales donde se brinde participación efectiva y real a sectores de la Sociedad que hace muchísimo tiempo están siendo desatendidos. Ya basta de copias y refritos de Planes de Desarrollo obsoletos, hechos al vapor, sin consistencia ni rumbo ni nada. Se requiere un Plan Municipal con metas y objetivos claros, con evaluaciones periódicas, que se ejerza con suma responsabilidad y conciencia.

La segunda tarea corresponde en nuestra opinión, a los partidos políticos quienes deberán asumir con suma conciencia una rigurosa autocrítica que compete a todos y cada uno de sus integrantes y militantes. Muchas preguntas en torno a su desempeño tendrán que formularse cada cual, incluso el partido que obtuvo mayoría. Habrá que retomar conceptos como militancia efectiva, simpatizantes, programas, proyectos, y sobre todo, definir de bien a bien qué o cuales perfiles de liderazgo se precisan.

No es pues al gusto de quien crea ser opción como debe de generarse una candidatura. No es a capricho o porque un buen día alguien consideró que él mismo reunía los requisitos o porque fulano de tal le dijo que sí. Sucede con frecuencia que nunca falta el o la que queriendo quedar bien, le fomente la idea a grado tal que termina creyéndose invaluable, imprescindible, único. Y las pruebas ahí están: Cambian su tono de voz y su comportamiento. No ven a los ojos directamente, sino a lontananza, como sabios en éxtasis.

Los resultados electorales que recién hemos obtenido, con todo y el pataleo que estamos viendo y viviendo, son el fiel reflejo de lo que somos como Sociedad y la forma en que pensamos que con mucho, resulta incongruente en los resultados particularmente tratándose de municipios. Pero la suerte está echada. Toca a nosotros exigir con firmeza a las próximas autoridades el cumplimiento de todo aquello con lo que nos bombardearon día y noche.

Ya lo dijo Felipe Calderón al conocer los resultados electorales: "No hay victoria permanente ni derrotas para siempre”

Tiene absoluta razón.

Muchedumbre vs Pueblo


Según la visión Aristotélica una de las tres formas específicas de degeneración de las formas puras de gobierno, es la oclocracia. Tal vez tendremos que retomar este concepto y lastimosamente familiarizarnos en su ejercicio.

Si bien la democracia es el gobierno del pueblo, en contraposición encontramos que oclocracia es el gobierno de la muchedumbre entendida como una masa de gente que a la hora de tomar decisiones en la vida política de las comunidades, su voluntad se encuentra de origen viciada, confusa, fuera de la realidad. En suma, carente de capacidad para tomar libremente y sin coacción de ninguna naturaleza, decisiones fundamentales para la vida en común. Polibio denominó oclocracia al fruto de la acción demagógica y la conceptuó como “el ejercicio de la tiranía por las mayorías incultas”.

La oclocracia es el peor de los sistemas políticos, el último estado de la degeneración del poder, de la degeneración de la democracia derivada de la desnaturalización de la voluntad general por cuanto que presenta vicios al responder a cuestiones meramente particulares –de unos cuantos- con manto engañoso presentado como voluntad de las mayorías. Nada nuevo.

Es la muchedumbre contra el pueblo. Pueblo conceptuado como un conjunto de ciudadanos cuya voluntad se genera en el razonamiento y la responsabilidad en el ejercicio de sus derechos ciudadanos.

Dados los resultados electorales que se dieron a lo largo y ancho del país: ¿Votó la muchedumbre o se manifestó el pueblo?

Desde el pasado 1 de julio hemos escuchado y leído un sinfín de quejas y señalamientos sobre la obtención de votos en múltiples modalidades y costos. Unos y otros –candidatos y partidos políticos- se señalan con índice flamígero y se gritan cantidades de votos comprados. Lo cierto es que vocifera  el que pierde y, de haber obtenido éste el triunfo, el otro gritaría voz en cuello lo mismo.  Las prácticas corruptas son las mismas y solo los actores cambian. Por eso es que tendremos que voltear a otra parte, al sector de los votantes.

Proliferan gobernantes vestidos de demócratas pero con corazón de oclócratas: falsos seres que ejercen el poder, que lo manipulan y presentan propagandísticamente una imagen a modo para que la muchedumbre se manifieste a su favor. No se dirigen al pueblo porque el pueblo es pensante. Por eso el discurso barato, superfluo, sensiblero, sin fondo, retórico, cursi, lagrimero.

Pero en el triunfo dudoso, en la victoria forzada está la derrota misma: Esos gobernantes saben que convencer verdaderamente no es fácil, que se requiere inteligencia. Llegan a la muchedumbre pero no al pueblo. A este ser latente que piensa, opina y ejerce su derecho a opinar y lo hace. Que vota razonadamente. Es el ejercicio de una voluntad con conciencia, con sentido común y no bajo el artilugio del plato de comida o de los pesos que luego pesan.

¿Tendremos un gobierno digno de una muchedumbre o de un pueblo?

Como siempre, el tiempo lo dirá. Sólo que como siempre, será demasiado tarde para corregir. El momento lo fue al cruzar la boleta electoral y ese ya pasó.

La historia se repitirá la cantidad de veces que se imponga la muchedumbre sobre el Pueblo.
No hay truco.




Votar o no votar el uno de junio