Cosas de Reyna

En el recuento


Hasta que finalizó preparatoria mi hija, comentó que su deseo era estudiar Diseño Gráfico. Me quedé de una pieza. ¿Qué carambas era exactamente eso? Acudí presurosa a internet a documentarme e ilusamente creí entenderlo. ¡Que lejos estaba de la realidad!

Como mamá de una Diseñadora Gráfica que hoy culmina sus estudios, he pasado por lo que muchas: Aprendí que al igual que sus colegas, no es capaz de cambiar un mueble sin antes hacer un boceto y que hacer un mapa va mas allá de dos o tres líneas. Entendí que en efecto, no saben en qué día viven, ni en qué mes y a duras penas distinguen el año en que estamos. Que por sus venas corre café en todas sus versiones, que ingieren cualquier rara bebida escogida solo por el diseño que porta el envase y que los colores no son rosa bajito ni rosa subido: Que tengo que consultar la guía Pantone y sospecho que su guardarropa haya sido y sea escogido previa consulta. Que además tengo prohibido tratar de colgar un cuadro en su habitación y menos aun colocar un adorno. Suponiendo que así sea, pasaré antes un minucioso examen sobre su origen, valor cultural, impacto gráfico, definición de colores, etcétera, todo para que al final ella diga que luego lo coloca. O sea nunca.

Primero temí y después comprobé que el Photoshop es una extensión corporal de los Diseñadores Gráficos. Entendí que jamás de los jamases debía enviarle correos con la letra Comic Sans y sí en cambio en la Helvética. En todo el tiempo que duró su carrera nunca la vi con las manos limpias literalmente. Siempre estaban pintadas de algo, al igual que su ropa. Cuando en una de las primeras ocasiones fui a visitarla a su departamento, topé con una vieja mochila cargada de aerosoles de todos colores. ¡Santo Dios, mi hija graffitera!! No era así: solo fueron parte de sus herramientas escolares. Ya no recuerdo las veces que me corté las manos con un cutter puesto en el baño, en la recámara, en la cocina o en cualquier cajón. En la cajuela de su carro encontraba de todo: el cubo de la muerte, aerosoles, gasolina blanca, aceites, pinturas, etcétera. En suma, una bomba ambulante. Me la he llevado de asombro en asombro. Y la cuenta sigue.

Tuve que transitar entre tener una hija normal y una Diseñadora Gráfica, todo en un proceso muy rápido para evitar mayores confusiones y problemas. Padecí cuando me percaté de sus cambios de horario: Dormir de día y trabajar de noche. Hablarle por teléfono celular a las nueve o diez de la mañana, nunca. Hube de ir asimilando sus cambios paulatinos de gustos musicales y de cine. Hoy solo ve películas raras, indie y música sacada de no sé dónde y que solo ella y sus compañeros aplauden y disfrutan. Cada vez que vamos al cine, he de esperar pacientemente hasta que lea las última letritas de todos los créditos. Yo, que antaño acostumbraba leer solo los principales, ya no más.

He recorrido grandes distancias en los malls solo para localizar la camiseta con el diseño preciso y sin pixeles. También he conocido a gente que jamás en mi vida pensé que existiera: Andi Warhol, Ale Ros, Sarah Gardner, Marian Bantjes, Paul Rand y Laura Varsky, entre otros. No puedo decir que no hay libros raros en casa. Abundan. Al igual que revistas, películas y documentales. Se siguen sumando.

Será eso y más, pero no saben cuánto cuesta un kilo de tortillas ni se les pega el nombre de las calles. Sus referencias son: enseguida del anuncio con letras de tal o cual estilo o cerca de la casa que tiene barandal rojo coca cola. Olvidan sus citas al dentista pero son capaces de sostener una larga conversación sobre detalles nimios de la película que vieron hace sabe cuántos meses. ¡Y quieren que uno recuerde al igual que ellos!

Me he acostumbrado a que llegue paquetería a casa proveniente de cualquier rincón del mundo conteniendo diseños de diversa índole. No me extraña que a altas horas de la madrugada chatee con sus amigos. Ya no vivo preocupada porque no duerme. Sé que lo hará durante horas y horas cuando el sueño le apriete. Tampoco me extraña que por mucho tiempo no pronuncie palabra. En cualquier momento aparece y conversamos largamente.

¿A qué horas dejé de ser su heroína y tomó mi lugar Steve Jobs el dueño de Apple y de las computadoras Mac? Lo desconozco.

Con todo, hoy que gradúa Eli, sé que escogió la carrera justa para ella. Ahora mismo pienso que su vocación nació cuando de niña veía mil veces los capítulos de Art Attack de Disney y cuando pedía crayolas de todos, pero todos los colores a Santa. O tal vez fue cuando recortaba mis revistas Cosmopolitan incluso las que aun no leía. No era raro toparme con una página,- por lo regular la mas interesante- con algún tijeretazo.

En suma, ha sido y es lo mejor que pudo haber estudiado. Y empieza apenas lo bueno.

María.

Había que cruzar el callejón de un lado al otro para llegar a la casa blanca con porche lleno de plantas y con olor a humedad. Detrás de la pequeña vivienda había un riachuelo que nos deleitábamos en cruzar una y otra vez. De ahí al patio trasero para volver por el frente, donde María tenía siempre una jarra de barro con agua fresca.

María. La eterna, imborrable y misteriosa María, hermana de mi abuelo materno.

Quien sabe porqué pero nunca pude descifrarla. De niños suplicábamos que nos permitieran ir a su casa y, cuando obteníamos el ansiado sí, mis hermanos salían corriendo hacia allá. Yo prefería irme despacito, admirando los grandes árboles del corral de los Dagnino, Cipiranos, Cuevas o de los González. O simplemente me iba contando los pasos (largos, cortos o saltando en un pié según escogiera) de una esquina a la otra. Porque en el exacto lado contrario del callejón tenía su casa mi nana Ema. Así que en una esquina vivía mi Nana Ema con quien nos quedábamos en las largas temporadas de verano y en la otra mi Nana María, a la que nos acostumbramos a llamarle María a secas.

María significó y significa muchas cosas para la familia. No hay reunión familiar donde por cualquier circunstancia no salga a colación. Aún la veo cruzando el callejón: pequeñita, enjuta, vestida casi siempre de negro, con su peluca debajo de la mascada inseparable. Como sucede en todas las familias, hay historias que rodean a ciertos personajes y la de María es especial tal vez por diferente, tal vez por triste o tal vez porque está llena de soledad.

Aunque tenía un hermano tipo Otelo, casó con Ramón. Se dice que en su época de novios recurrió a sus sobrinos para que llevaran y trajeran sus cartas de amor. Pero enviudó joven. Tuvo dos hijos y uno de ellos falleció por muerte de cuna. Quien sabe como estaría eso, lo cierto es que ella cargó ese peso toda la vida.

Siempre nos preguntábamos porqué usaba peluca. Uno de mis hermanos logró una noche atisbar por la hendidura de la puerta: Quedó admirado cuando al quitarse el postizo, dejó al descubierto una espléndida cabellera larga y bella. Ya cuando estaba muy mayor y enferma, me tocó verla así. El cabello era larguísimo aunque ralo y blanco, blanco. Fue impresionante. María tampoco podía llorar. Dicen que siempre se quedaba atacada. Sus ojos estaban secos y su mirada profunda decia tantas cosas que (creo) prefería callar. A veces pienso que tenía dolores muy fuertes en el alma, que la peluca era un auto castigo y que las lágrimas se le agotaron en esas penas. Hoy estoy segura que así fue.

Evitaba salir de día. Encerrada en su casa, cosía y cosía en una vetusta máquina Singer. O hacia tortillas gorditas riquísimas o un espantoso arroz con leche en la estufa de leña de su pequeña cocina. Nadie le ganaba a ordeñar las vacas. Diligente y dispuesta a ayudar en labores domésticas. Odiaba a los perros. Tenía una puntería endiablada y peor aún, fuerte. Aventaba peñascazos mortales. Fumadora y cafecera, justificaba sus ansias de tomar café sin cesar, argumentando que el anteriormente tomado estaba frioso, azucaroso, calentoso o asentoso. Asi que este circulo nunca acababa. Hoy en la familia es común referirnos al café de esa manera, sólo para repetir la segunda taza.

Dicen que cuando sus sobrinos la llevaron por primera ocasión Cursivaa pasear a la Ciudad de México, no terminaba de maravillarse. Jamás había salido de su pueblo ni del callejón de su casa. En uno de esos viajes fueron a ver la película “El Castillo de la Pureza”. Salió furiosa del cine y lo menos que dijo de Claudio Brook fue que era un viejo vaquetón y sinverguenza. O cuando, al bajar de un taxi, cayó al suelo y el taxista asustado la levantó. Nunca lo hubiera hecho. Le lllovieron bolsazos y palabrotas. Ahí si habló y bastante.

Hay muchas historias en torno a María, unas alegres y otras que simplemente rasgan el alma. Los que la conocimos guardamos en nuestros recuerdo una parte de María. Por eso estoy segura que ella no se fue, sino que se repartió en pedacitos para todos. Por mi parte, prefiero recordarla como la ví algunas veces: alegre y platicadora. Porque así era cuando ya siendo abuela María, mi Nini iba por ella y se la llevaba a casa por varios días, donde disfrutabamos enormemente su presencia y era atendida como lo merecía. Porque en las pocas ocasiones que la vi sonreír, se iluminaba su rostro de tal manera que resplandecía su alrededor.

La María de mis recuerdos es libre y es feliz. Es alegre y vital. Como me hubiera gustado verla siempre. Como debió haber sido.
Pita Amor.

Este mes de mayo, Pita Amor cumple 10 años de haber fallecido. Pocas personas recuerdan a esta excepcional mujer que nació en 1918 y muere en el año 2000. Acaso sea porque la consideraban loca al final de su vida.

El recuerdo es difuso. No ubico con exactitud en el tiempo cuando fue que me topé con ella y su obra. En algún momento de los tantos en que no hacía más que leer y leer. Porque en algún momento de mi vida solo hacia eso. No como ahora. Sí en cambio, tengo ubicada la estación del año en que fue: invierno. Esto me sucede con frecuencia: Ubico ciertos sucesos por estaciones y no por fechas. Quien sabe porqué. También sé que fue en Cananea.

Una de esas noches largas en que la nieve nos impedía salir a cualquier lugar, tomé un libro de los estantes en la casa de la hermana de mi madre, donde yo vivía. Adoraba el aroma a libros viejos. Todavía. Me gusta ese olor tan peculiar que tienen. No sabría explicarlo. Es una combinación de olores y sensaciones. Esa vez, por enfado y tratando de hacer algo distinto, decidí que fuera mi olfato el que me ayudara a escoger un libro, el que tuviera mayor fragancia. Claro, fue el de Pita Amor. Así fue mi encuentro con ella.

La conocí a través de su poesía y me subyugó por su esencia.

Pita Amor es considerada la Onceava Musa. Fue también modelo de Diego Rivera y Soriano que fueron dos de los pintores más destacados de la época. En mi opinión, vivió una época que para su espíritu era atrasado. ¡Provocaba cada escándalo! Se acostumbró a ser el centro de atención desde pequeña. Se llamaba a sí misma “Reina de la Noche” porque tenía por costumbre recorrer el Paseo de la Reforma de la Cd. De México. La leyenda urbana dice que las prostitutas y gays de la Zona Rosa le otorgaron el título -de dudosa honra- de La Abuelita de Batman: Se vestía con capas y mantas. Nada de ropa interior.

Su vida fue intensa, llena de placeres, de amores y de amarguras. Leer su poesía es conocerla. O pensar que se le conoce. Sus temas versan sobre el miedo, la soledad y la angustia. Desde la noche que la encontré, la he leído muchas veces. Pero conocerla fue distinto. La vi por televisión en alguna entrevista. Ya muy mayor, se maquillaba con singular acento: boca roja o rosa encendido. Con algún exagerado adorno en su cabello. Mejillas encendidas y anillos de dos en dos en cada dedo. Con una lucidez increíble y personalidad avasalladora.

Se dice que quien la trataba jamás podía ya olvidarla. ¡Ay Pita! Nos hubieras dejado de perdida tus secretillos a manera de consejas. Mira que ahora solo nos atiborran con supuestos best seller donde nos recetan una serie de máximas sobre como seducir, tratar, tolerar, comprender, convivir, soportar, entender, comunicar, compartir, cautivar, atraer y encantar a los hombres. Francamente pura literatura barata que si trata uno de llevar a la práctica, los resultados pueden ser desastrosos. Lo más cercano a la realidad que hasta ahora he leído es Los hombres son de Marte y las Mujeres son de Venus. Y aún le tengo ciertas reservas.

Volviendo al tema, Pita Amor no se dejaba dominar por nadie, lo que ya de por sí resulta conflictivo. Jamás pasó inadvertida. Bella, inteligente, libre. Única e irrepetible. Muchos episodios rodean su vida. Otros dicen que su historia se construye a partir de escándalos. Yo prefiero pensar que su vida se formó de eventos que la ayudaron a construir –a veces con sangre- su obra literaria. Tuvo aventuras, romances y relaciones trágicas. Perdió un hijo al cual había dado a su hermana para que lo criara. Tal vez su mayor tragedia es que se quería a ella más que a nada en la vida. Tanto que no pudo hallar el amor fuera de sí misma.

En alguna ocasión declaró: “He sido joven, soy joven porque tengo la edad que quiero tener; soy bonita cuando quiero y fea cuando debo” “La angustia hace mucho que la abolí. La abolí por haberla consumido”. Pita, Queridísima Pita, ¡Eres grande!

Elena Poniatowska, su sobrina, afirma que en una ocasión la poetisa acudió a una iglesia en el Paseo de la Reforma, a misa de la una de la tarde, la más concurrida y la mas popoff, solo para gritar: ¿saben hipócritas? Tuve un aborto.

Era piedra indudable y permanente de escándalo. Se dice que en 1985, cuando el terremoto en la Cd. de México, le pidieron su opinión sobre el particular y dijo ¡Que bueno! ¡Es una poda de nacos! Más singular, imposible.

Como sucede con los grandes, su vida está plena de matices pero al final, la obra es lo que cuenta y trasciende. He aquí uno de sus poemas:

Viejas raíces empolvadas
Son mis viejas raíces empolvadas
la extraña clave de mi cautiverio;
atada estoy al polvo y su misterio,
llevo ajenas esencias ignoradas.

En mis poros están ya señaladas
las cicatrices de un eterno imperio;
el polvo en mí ha marcado su cauterio,
soy víctima de culpas olvidadas.

En polvorienta forma me presiento
y a las nuevas raíces sobresalto
he de legar, con mi angustioso aliento.

Mas conquistando el aire por asalto,
nada tengo que ver con lo que siento,
soy cómplice infeliz de algo más alto.
10 de mayo

Llevo más de una semana tratando de encontrar la mejor manera de iniciar este post. No he querido navegar en internet y menos aun googlear buscando las frases del momento respecto a las mamás y su rol dentro de la sociedad y la familia. ¡Abunda la publicidad y mercadotecnia!!

En cambio, me he dispuesto desde entonces a hacer remembranza del papel que han jugado las mujeres que conozco dentro de la familia, amigas, profesionistas, trabajadoras y de tantas más de las que tengo referencia. Tal vez ha sido el cúmulo de muchos ejemplos de nobleza materna aunado a otras tantas ideas que tengo sobre el tema, lo que me impulsó a saltar del agradable lugar donde descansaba para tomar mi laptop y presurosa tratar de ensamblar esos ejemplos y aquellas ideas.

Mamás que trabajan, que luchan y que saben reir. Mamás que superan obstáculos y van por otros. Mamás que van acorde a la época. Mamás evolucionadas y revolucionadas. Pienso en las mujeres de mi familia, en mis amigas y las mamás de mis amigas (os). En esa enorme red que se va creando a través del tiempo y de los afectos.

Conozco también mujeres que sin ser madres son grandes mamás. Son personas que han alcanzado la plenitud verdadera, la que se gesta en la mente y en el corazón y no a partir de absurdos conceptos sociales.

En todos los casos, solo encuentro palabras de admiración, respeto y reconocimiento.

Las mamás son el faro permanente que ilumina a la familia. Los hijos entran o salen. Se van y regresan. Pero la mamá siempre está ahí, esperando y recibiendo con igual amor al que se fue hace años o al que acaba de ver por la mañana o el día anterior.

Las mamás no juzgan. Tal vez opinen o aconsejen. Pero no juzgan. Saben que sus hijos están siempre a la búsqueda de mejores opciones y de mejores niveles de vida. O saben que simplemente no encuentran el camino adecuado. Y entonces aconsejan y opinan.

Las mamás son valientes. Eso lo sabemos todos. No hay mamá que no defienda su territorio a capa y espada. Y si hay que luchar por alcanzar lo deseado, simplemente lo hace. No le teme a nada.

Las mamás perdonan. Olvidan el agravio que les hicimos o la palabra brusca, cansada o enfadada. Las mamás saben perdonar porque es parte de su esencia.

Las mamás saben decir las palabras precisas. ¿Quién no se ha molestado por lo que en algún momento calificamos de impertinencia materna y quien aunque quisiera en este momento escucharla sabe que ya no es posible?

Las mamás son invencibles. Superan a Batman y Superman juntos. Para ellas el Guasón es un muñequito y la criptonita es solo un pedazo de piedra.

Las mamás son imperecederas. Solo el olvido las marchita y desaparece. Es el recuerdo constante la justa medida de su trascendencia en la familia más allá de lo corpóreo.

Con afecto para todas las mamás.



El 4 de mayo y el Sindicalismo en México.

Cada año se conmemora el primero de mayo como día del trabajo, invariablemente. Se recuerda a los Mártires de Chicago y los discursos van más o menos en relación a logros laborales, demandas de los trabajadores y aprovechando el momento, reclamos varios según sean los temas políticos de moda. Trabajadores participan en un desfile a veces más nutrido y otras no tanto. Pareciera que todo es en función de la época y tiempos. Depende. Si es época electoral, hasta (pre) candidatos marchan felices tomados de la mano o abrazados. Que se sepa, se publicite y se fotografíe –sobre todo- que es amigo de los trabajadores. Faltaba más.

El primero de mayo sin duda tiene su relevancia: Aquel año de 1886 más de 200,000 trabajadores iniciaron huelga en demanda de ocho horas de trabajo. Pero pocos recuerdan el 4 de mayo de ese 1886. Curiosamente tampoco en EEUU conmemoran ni el primero ni el cuatro de mayo. En su lugar se celebra el Labor Day el primero de septiembre. En realidad fue por temor a que, de recordar cada año el 1 ó 4 de mayo, las fuerzas vivas se volvieran a manifestar o peor aún, que no olvidaran los bochornosos hechos que derivaron en crímenes “oficializados”.

El cuatro de mayo de 1886, las fuerzas del orden se hicieron presentes: reprimieron con saña a los manifestantes del día primero. Les dispararon a sangre fría. Incontables fueron los muertos. Quienes ostentaban el poder lo hicieron sentir lapidariamente: clausuraron periódicos, los mítines fueron prohibidos, los medios de comunicación fueron comprados. Todo aquel movimiento que tuviera matiz revolucionario era aplacado con la fuerza del poder. Los mártires de Chicago fueron acusados y sentenciados a muerte bajo un juicio sumario. Su delito fue pretender jornadas laborales de 8 horas, o como decían en sus protestas “ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa”.

George Engel, Adolf Fischer y Albert Parson fueron ejecutados el 11 de noviembre de 1887. A cadena perpetua se fueron Samuel Fielden y Michel Swabb. No existe un número determinado de vidas que costó este movimiento. Lo cierto es que fueron miles los heridos de bala, detenidos, desaparecidos, procesados, perseguidos o torturados. Nota adicional es que la gran mayoría era inmigrante: polacos, rusos, españoles, alemanes, italianos, etcétera.

Mucho tiempo ha pasado desde entonces. Tiempo y sucesos. Si bien el sindicalismo procura la protección de los desamparados, la estabilidad en las fuentes de trabajo, salarios dignos, seguridad social, etcétera lo cierto es que éste no debe asumir una posición rígida. La prueba está en la aparición del denominado “sindicalismo independiente” que no forma parte del Congreso del Trabajo. Creo que más bien es consecuencia de la de búsqueda de alternativas que mejor acomoden a los trabajadores, aunque tiene sus bemoles.
A través de la historia, el sindicalismo en México es más bien de tipo corporativo y sustento del Partido Revolucionario Institucional. Esto no está mal pues igual pudiera ser cualquier otro partido político el que asumiera la causa. El asunto en todo caso estriba en que los dirigentes cuenten con la comprensión necesaria para enarbolar las demandas de los trabajadores y no solo ser partícipes de su propia riqueza y comodidad. (Léase Napoleón Gómez Urrutia, Elba Esther Gordillo, el otrora líder del sindicato petrolero Joaquín Hernández Galicia y tantos más).

Aunque a muchos agrada eso del sindicalismo independiente, pienso que conlleva dos grandes riesgos: A mayor división menor fuerza y por la otra, el que grupos de choque o pseudo sindicalistas desestabilicen movimientos colectivos auténticos. Sin embargo, debe por necesidad ser un sindicalismo democrático, sin demagogias, moderno, garante de demandas reales de los trabajadores, más colaborador en la consecución y logro de productividad en el trabajo.

De hecho una de las reformas estructurales pendientes en nuestro país es precisamente la laboral, que por lo importante del tema sería en todo caso objeto de otra columna. Solo agrego que esta iniciativa de reforma no es –como muchos de mente anquilosada pretenden hacer ver- una agresión a los trabajadores.

En este momento donde el empleo interno escasea y por la otra la inserción a la mundialización es una realidad, surge como una bocanada de aire fresco el camino a la competitividad laboral de los mexicanos.


En este rubro tendremos s que estar unidos trabajadores y patrones. La ruta a recorrer es la misma. Fuera simulaciones en el trabajo. Tanto de los unos como de los otros. Vamos por la competitividad y productividad laboral.
Redes sociales.

Aunque quisiera sustraerme al uso de redes sociales, no puedo. Ya me han atrapado.

Al igual que miles y millones de personas en el mundo, no pasa un día sin que entre a alguna red social. En este momento por ejemplo, mientras escribo este post, consulto mi muro en facebook. Son la nueva manera de socializar por internet y se aprovecha al 100%.

Como si fuera hábito –espero que no vicio- cada vez que tengo oportunidad entro a facebook. Particularmente por la noche. Por medio de él me entero del estado de ánimo de mis amistades, de mis alumnos universitarios y conocidos. He aprendido a conocerlos mejor y seguramente ellos a mí también. Conozco sus gustos y preferencias musicales. Me entero de sus actividades y ellos de las mías. O de lo que piensan y de lo que opino. Difícilmente este contacto se genera en la vida cotidiana en forma directa pues las actividades laborales absorben de tal manera que no permiten interactuar como se quisiera.

Los políticos nacionales no han dejado pasar esta oportunidad y muchos de ellos están en facebook o twitter. Saben que es una forma eficaz de contactar a sus seguidores y simpatizantes. Y tienen razón. Barack Obama emprendió su carrera electoral en cero y se dice que construyó su victoria haciendo un excelente uso de los nuevos canales de comunicación o, como la llamaron en aquel momento, la Triple O: Obama's online operation. Hicieron uso de Facebook, Youtube y otros, que les permitieron organizar con eficacia y eficiencia a sus simpatizantes.

Creo que esta oportunidad no deben dejarla pasar los gobiernos y principalmente los municipales por ser la autoridad que se supone, es la más cercana a sus representados.

Sería por demás interesante conocer la opinión de los presidentes municipales y regidores en torno a los diversos objetivos, metas y acciones que emprenden o habrán de realizar para sus comunidades. A la vez, se tendría un espacio para interactuar con ellos de manera directa y sin mayor trámite.

Si las redes sociales permiten un acercamiento más eficaz, es el momento entonces de hacerlo. Nada cuesta a las autoridades hacer uso de esta herramienta social y atender así las diversas cuestiones y planteamientos ciudadanos.


Filibusteros del siglo XXI

Filibustero era el nombre con que se identificaba a quienes en el siglo XVII atacaban las posesiones y flotas españolas en busca de fortuna personal. Tenían una valentía muy limitada pues no se alejaban de la costa, solo actuaban en los bordes de ellas donde saqueaban libremente. Este nombre es de origen inglés; proviene del holandés Vrij Buiter “El que va a la captura del botín”. En inglés es freebooter. La palabra o acepción filibustero tiene un obscuro significado, como podemos percatarnos.

Filibusteros, filibusteros, filibusteros.

Gente inepta e incapaz de lograr resultados en base a sus conocimientos, valores y competencias. Que buscan la satisfacción de lo propio a costa de los demás. Gente con ansia de poder y posesiones sin más razón que la sinrazón. O el querer tener sin deber. Así ha sido siempre.

Filibusteros ha habido a lo largo de la historia, solo que con variantes en el nombrecito. Lo es desde un presidente de la república hasta un presidente municipal, pasando desde luego por gobernadores, legisladores, funcionarios públicos y un largo etcétera que creyendo ser dueños de la verdad y del deber ser, actúan con las armas de la prepotencia o peor aun del desconocimiento absoluto del servicio público. Sin conciencia de lucha ni de clase, ni de nada.

Dice la historia que en 1857 dio lugar en Caborca la derrota a la invasión filibustera encabezada por el gringo Henry A Crabb. El capitán Lorenzo Rodríguez comandó las acciones que derivaron en el triunfo. ¿En que parte nos perdimos? ¡Vaya! Estamos en el 2010 y seguimos padeciendo de tanto filibustero moderno que me pregunto quién en realidad está ganando en esta batalla. Crabb estará riendo en el más allá. Ni que decir lo que pensará el Capitán Lorenzo Rodríguez.

Me parece importante que las autoridades municipales promuevan Caborca, sus costumbres, usos y tradiciones. Pero para que el 6 de abril tenga un brillo especial en cada uno de nosotros, debe de haber algo más que luces y colores. Tienen que materializarse en los hechos los proyectos y acciones que se emprendan. Por ejemplo, urge la generación de empleo no solo en este municipio sino en la región misma. Promover inversiones implica, entre otras cosas, contar con servicios públicos de buena calidad, con vías de comunicación aceptables y con una seguridad pública eficaz y eficiente.

La pregunta clave es ¿porqué invertir en Caborca? La respuesta tendríamos que brindarla todos, pero cada quien en su ámbito: Los profesionistas deberán acreditar su calidad como tales; los educadores mostrando como carta de presentación a sus egresados, los que se dedican a bienes y servicios en lo propio y así sucesivamente esta cadena que nos abarca a todos.

Sin embargo, la actividad que emprenda la autoridad municipal es la más relevante para bien o para mal. Finalmente es quien encabeza un proyecto de vida comunitario y debe dirigir todos sus esfuerzos, todos sus proyectos y todo su tesón en avanzar, avanzar y avanzar comunitariamente a mejores espacios de desarrollo social. Avances concretos, evaluables, firmes y constantes. Esta visión debe ser, estar y permanecer las 24 horas del día durante todo el trienio y los que estén por venir, esté el partido que sea en el poder.

Mientras no se entienda ni se quiera comprender de esta manera, estamos condenados a seguir siendo derrotados por filibusteros modernos llamados políticos o gobernantes.








Alberta y Teresa

La historia de Alberta y Teresa es una de las muchas que existen en nuestro país. El de ellas difiere por la saña, prepotencia e injusticia de las diversas autoridades que intervinieron en su caso como son la PGR y Poder Judicial, lo que ha sido motivo para que Amnistía Internacional las haya declarado presas de conciencia.

El 26 de marzo de 2006 es la fecha que llevan marcada: Ese día llegaron seis agentes federales de investigación (AFI) a Santiago Mexquititlán en Querétaro y sin orden de cateo pretendieron realizar decomiso de mercancías presuntamente pirata en un tianguis. Otros afirman que eran ladrones que pretendían robarse los productos del lugar. Pero se encontraron con un grupo de comerciantes cansados de ese tipo de injusticias y de abusos. Solicitaron a los AFIs que se identificaran. Emerge la furia de los individuos por tan osada petición ciudadana. Y ahí empezó el asunto: Se armó la trifulca para derivar en que los tales AFI acusaron a los comerciantes de haberlos secuestrado. Los agentes afirmaron que estas mujeres y otros vendedores de los puestos del mercado los tomaron como rehenes durante el operativo. La única evidencia es una fotografía donde Alberta y Teresa se ven al lado de ellos. Jacinta –la tercera acusada- fue excarcelada después de 3 años de reclusión: liberada por falta de pruebas, no declarada inocente, como correctamente debió ser. Por eso no hubo –como también debió haber habido- reparación del daño para Jacinta.

Alberta y Teresa siguieron su viacrucis. Amnistía Internacional cobijó el asunto y declaró que por su condición marginal de mujeres indígenas y pobres, resultan blanco fácil de las irregularidades y deficiencias del sistema jurídico mexicano. Nosotros lo sabemos desde antes.

La PGR solicitó al juez de la causa la imposición de una pena de 40 años de prisión para las dos mujeres indígenas. Supongo que ese rigor también lo manifiesta con respecto a narcotraficantes, secuestradores y demás lacras sociales. Ja. Total que en enero de 2009 fueron condenadas y en abril de ese año se ordenó nuevo juicio. Así, El 19 de febrero de este 2010 se ratificó la sentencia del Juez Cuarto de Distrito en el Estado de Querétaro quien las condenó a 21 años de prisión por el delito de privación ilegal de la libertad en su modalidad de secuestro. Ah! Claro que también hubo sentencia por reparación del daño: 70 mil y 91 mil más por concepto de multa.

Alberta Alcántara Juan es una mujer que trabajaba en una fábrica de ropa en Querétaro. Parió en la cárcel a su hija, que ya tiene un año. Teresa González Cornelio hacía labores en el campo y en su casa.

El expediente de las dos mujeres otomíes está plagado de irregularidades que consistentemente se han venido denunciando: pruebas ilegales e incongruentes. Construcción documental de un delito que no se realizó en los hechos y ni por asomo hay prueba de ello. El delito mayor es el de haberse opuesto a la dicha diligencia -suponiendo que lo era- y haberle solicitado a los AFIs que se identificaran. Aunque persiste el asunto no abordado en la causa: Que eran ladrones queriendo robar mercancía. Solo hasta que se les vino encima la furia de los comerciantes argumentaron ser AFIS. Quien sabe. Ni siquiera se les proporcionó intérprete durante los procedimientos judiciales. El defensor de oficio nunca habló con ellas para explicarles sus derechos y defensa.

El caso es un vivo ejemplo de la inequidad de herramientas en la defensa, en el carácter desproporcionado de la pena y sobre todo, de las irregularidades procesales de los asuntos sometidos al Estado, por cuanto que deja en tela de duda el derecho a un juicio justo y el principio de presunción de inocencia.

Pero también es un vivo ejemplo del acontecer político mexicano, donde se dice una cosa y se hace otra. ¿De qué sirven los discursos de César Nava y Josefina Vázquez Mota que ayer pronunciaron en Sonora? ¿De qué sirve convocar a los funcionarios y empleados públicos al hacer y quehacer correcto, responsable y ético si ellos no han podido controlar a los propios? ¿De qué sirve y para que carambas sirve a la nación los pactos y acuerdos que firman los partidos políticos si no van a alcanzar para hacer justicia a tantas Albertas, Teresas, Jacintas o como se llamen pero que son al final de cuentas nuestros conciudadanos? Las buenas intenciones deben ser coronadas con resultados, no con simples afanes.

El pasado 15 de marzo el senado aprobó un punto de acuerdo que encabezó Manlio Fabio Beltrones Rivera para crear un grupo plural de trabajo que investigue probables violaciones de derechos humanos contra estas dos indígenas de Querétaro. A tres años de distancia. A tres años de injusticias, a tres años de estar privadas de su libertad, mal viviendo, sintiendo el peso de la injusticia, ahogándose en la desesperación del paso y el peso de las horas y los minutos tras una reja. Me pregunto si acaso el interés es mediático y de pasarela.

¿Qué sucedió en ese tiempo? Las tribunas se llenaron con discursos plagados de conceptos como democracia, libertad, modernización, calidad en la educación; políticos que se rasgaban las vestiduras en aras de la globalización y el desarrollo del país. Legisladores que se ufanaban del sistema jurídico mexicano, de los grandes avances y logros que hemos tenido para confort de tooodos los que aquí vivimos. 1095 días que han tenido los partidos políticos y sus dirigentes para enarbolar esta causa pero se perdieron en hacer pactos y convenios bochornosos.

Los días siguen corriendo; Alberta y Teresa siguen esperando justicia, solo justicia.







Liderazgo frustrado o el líder que no ha sido.

De unos días a acá he estado pensando sobre el liderazgo político. Es decir, es un tema que recurrentemente comentamos en las aulas universitarias, pero por alguna razón he estado reflexionando sobre este tema con mayor énfasis. De repente me asalta la idea que sí sé porqué: Estamos viviendo más intensamente esta política mexicana que se desdobla a niveles tristemente más bajos. Leo, veo y observo. La caída está a ojos vista. El motivo es un número: 2012. La sociedad poco o nada contamos realmente.

Cuando tomaba mis clases de maestría, los profesores eran enfáticos: nos hablaban del perfil del líder y sus características; analizábamos la relevancia de que cualquier empresa que se preciara de serlo contara con una persona que supiera dirigir, administrar y consensuar. A través de los muchos ejercicios –reales y ficticios- que practicamos como trabajo en equipo con mis compañeros, pudimos apreciar y constatar que así era. En las empresas, un liderazgo efectivo es casi sinónimo de éxito pues regularmente va acompañado de cualidades tales como responsabilidad, planeación estratégica, rumbo, conciencia social. Académicamente, ahí en las aulas universitarias aprendimos el cómo y el porqué.

El asunto se complica en la vida real: El liderazgo en las empresas dista con mucho del liderazgo político. El más exitoso es desde luego el liderazgo empresarial por razones naturales de su entorno, origen y desarrollo. Y aquí es donde me asaltan las inconformidades ¿Por qué no tenemos un liderazgo político? ¿Por qué no existen líderes de verdad que conduzcan a la sociedad hacia mejores estadios de desarrollo? ¿Acaso es que además de liderazgo político faltan liderados, es decir, personas que permitan ser conducidos o guiados?

Me explico. Cada día se lee en la prensa una serie interminable de demandas, quejas, molestias y rechazo social a la forma de gobernar de distintas autoridades de los tres niveles. Los temas son ampliamente conocidos: inseguridad pública, legisladores que exhiben mas su ignorancia, magistrados que resuelven desde su burbujita de cristal, insensibilidad social, escasa/nula generación de empleo, más universitarios que egresan pero sin obtener al final un empleo y ni forma de crear empresa porque se requiere capital; homicidios y mas homicidios, etcétera. El gobierno se desgarra las vestiduras asegurando que “irá hasta las últimas consecuencias”. No es eso lo que demandamos: Lo que exigimos es que no suceda tanta atrocidad. La prevención es el rumbo pero al parecer ésta escasamente se aborda. Hay mas combate que prevención.

A nivel municipal se exacerban los problemas pues es ahí donde las comunidades resienten más las ineficiencias e ineficacias de la autoridad.

A estas autoridades se les olvida que gobiernan para todo el territorio y no solo para cuando se celebran sesiones de cabildo y solo a los ediles. Aunque ahí se encuentran los representantes de los distintos partidos políticos, lo cierto es que se debiera tener sensibilidad social y política suficiente para difundir las acciones y decisiones de gobierno. Ir más allá incluso y fomentar una real participación ciudadana. Ser incluyentes.

En Sonora, todos los ayuntamientos tienen la obligación de presentar un plan de desarrollo municipal al inicio del período (3 años) y en él establecer el rumbo en todos los órdenes: empleo, educación, seguridad pública, cultura, deporte, economía, industria, desarrollo rural, etcétera. Tan importante es elaborar este documento como difundirlo, ejecutarlo y mejor aún, evaluarlo. En suma, es el documento rector de desarrollo. Ahí se encuentra –se supone- el diagnóstico de la situación en todos los órdenes y los objetivos y metas a alcanzar durante los 3 años de gobierno. No se trata entonces de ir parchando o inventando en el transcurso del tiempo lo que se le ocurra al presidente municipal, o al síndico o al amigo del amigo, o al que quiere quedar bien con alguna idea brillante, que dicho sea de paso suelen ser puros disparates. Gobernar es una responsabilidad cuya medida es el reclamo o el reconocimiento social.

No es tarea fácil. Gobernar no es dar un discurso o inaugurar un evento. No es tampoco buscar la fotografía o cortar el listón. Gobernar es incluir, consensuar, dirigir con rumbo y con conciencia social. Es evaluar resultados y ser capaz de asumir errores y corregir. Los líderes de verdad educan, no ordenan. Los líderes reales guían y conducen, no doblegan voluntades. Los líderes reales aprecian y valoran las críticas, los falsos descalifican y se burlan.

Por otro lado estamos nosotros, la sociedad. Los supuestamente liderados. ¿Nos consideramos liderados? Creo que no. Sentirse liderado implica para empezar, confianza en lo que el líder está haciendo. ¿Es así? Sentirse liderado es también tener certeza en que hay rumbo en las acciones porque existen objetivos y metas conjuntas. ¿Podemos decir que sí? Ser liderado conlleva aceptar decisiones que no nos simpaticen en lo personal pero que entendemos que son en pro de una colectividad.

A varias personas formulé las anteriores preguntas. Ninguna de ellas respondió positivamente. Los comentarios no se pueden publicar, pero el lector con su imaginación puede asumir cuales fueron.

Líderes de papel y de cartón hay muchos. Líderes de bla, bla, bla. ¡Uf! Tantos. Pseudo líderes, vividores del sistema, acomodaticios, de corbata y gel, de sonrisa babosa, de callar ignorante (hablar delata).

En fin, creo que no debemos permanecer en estas inercias. Creo que esta sociedad debe actuar a la medida de cada cual para procurar tener las comunidades ansiadas: tranquilas, seguras, en desarrollo, generando empleo, innovando, trabajando con rumbo y con certeza de que estamos haciendo bien las cosas. Señalar cada vez con mayor énfasis las acciones negativas de las autoridades; exigir debe ser la consigna. Nuestra trinchera es el espacio en el cual nos desenvolvemos diariamente.

No tenemos líderes políticos ni autoridades municipales que los sean, pero sí estamos obligados a ser una sociedad consciente y responsable porque al final de todo somos nosotros quienes estamos recibiendo el perjuicio de las incapacidades y desatinos de quienes nos gobiernan.





La trampa del género
El género humano tiene para saber conducirse, el arte y el razonamiento. Aristóteles

Tengo tantas ideas respecto al famoso 8 de marzo, día en que se celebra internacionalmente a la mujer, que realmente no sé por dónde empezar.

De entrada diré que por mi parte no tengo nada que celebrar, ni conmemorar y no acepto ni brindo ninguna felicitación. Mis amistades así lo han comprendido y desde hace años guardan prudente silencio al respecto. Si por ventura alguno de ellos osa hacer alusión al día en cuestión, ya saben que les espera una andanada de comentarios de la cual no hayan al final como salir.

No significa que no le brinde valor ni importancia a lo que simbólicamente representa. La lucha por participar en la sociedad en igualdad con el hombre se remonta en la historia casi a sus principios. Lo que sucede es que me resisto terminantemente a ser objeto de celebraciones que solo nos colocan en mayor desventaja y peor aún, en un falso esquema de igualdad. Creo que con el pasar de los años el 8 de marzo ha ido derivando en mera mercadotecnia política, comercial y social. ¡Vaya! Los políticos se afanan por buscar las palabras más sentidas, las frases más llorosas, el mensaje más sensible para pronunciarlos ese preciso día. De verdad que inspiran flojera.

Reviso páginas en Internet, revistas y periódicos. Muchos en la misma línea de halagos y reconocimiento a mujeres que han destacado en tal o cual cosa. No digo que estén mal. De ninguna manera. ¿Pero qué necesidad de prestarse al jueguito? ¿Porqué permitir que sea en torno al 8 de marzo el reconocimiento? ¿Qué acaso hombres y mujeres por igual no nos esforzamos cada quien en su propia trinchera por lograr sus cometidos?

No creo en un 8 de marzo. Creo, sí, en que todos los días son oportunidades para que hombres y mujeres apliquemos nuestro mejor esfuerzo y dedicación a lograr los objetivos de vida. En eso sí creo firmemente. Ya lo he mencionado en algún otro post. Mi apreciación es que si una mujer ocupa un determinado cargo púbico, o participa en tal o cual actividad o si es empresaria exitosa, no lo es por el hecho mismo de ser mujer sino por ser una persona con altas capacidades intelectuales, perseverante, responsable, según sea el caso. ¿Son acaso las características del género femenino? Absolutamente no. Son particularidades de las personas. El sexo no es determinante de la eficiencia o eficacia de los individuos.

Malhaya sea el momento en que a alguien se le ocurrió eso de la equidad de género. Y todavía se atrevieron a conceptualizarlo. Basura, pura basura. Los hombres son hombres y las mujeres mujeres. ¿Por qué complicar las cosas? Ahora resulta que nos atacan con frases como perspectiva de género, transversalización de la equidad de género, empoderamiento de la mujer etcétera. Yo no me quiero empoderar de nada. Sencillamente quiero ser y estar. No pretenderé jamás invadir esferas en aras de demostrar no se qué carambas. Los hombres a lo suyo, que nosotras a lo nuestro. Y sí, claro que en algún bendito momento convergemos y eso es lo interesante del caso.

Siempre insistiré en que son la competencia y la capacidad carta de presentación de las personas para acceder a mejores puestos o cargos. Mujer/Hombre exitosos son aquellos que logran hacer tangible ese éxito: familia, pareja, amistades, profesión, entorno.

Habiendo tantas congéneres con demostrada capacidad en el estado de Sonora, es de llamar la atención el escasísimo porcentaje de ellas que ocupa cargo dentro de la administración pública estatal y municipal. Me pregunto dónde estarán aquellas aguerridas mujeres que con tanto ímpetu participaron en las campañas políticas. El problema existe y subsiste: No se da la igualdad en términos de dar a cada cual lo suyo independientemente del sexo. ¡Y todavía se atreverán a participar en el evento que organice el gobierno! Se continúa siendo funcionarias de segunda clase. La permisión es el problema.

Si de por sí no estoy de acuerdo en las celebraciones en torno al 8 de marzo, menos aún veo motivos para hacerlo, suponiendo que mínimamente me interesara este diíta. Pugno eso sí, porque fijemos una fecha en el calendario que nos recuerde que somos iguales en cuanto a derechos y obligaciones; que ser distintos por género más nos identifica que nos levanta en competencias absurdas y sin sentido. Un día que nos refrende que somos complemento uno del otro y no rivales. Que nos reconozca a cada uno el espacio absoluto de la libertad que tiene como marco el respeto por el otro.

No es posible continuar con la perversidad de dedicar un día del año para recordarle a la mitad del mundo que existe la otra mitad.
Ya basta de simulaciones.








Arrebatos carnales.


El título del libro subyuga. La trama atrae. Los protagonistas atrapan. Es la historia de los próceres de México vistos como simples seres humanos, con sus flaquezas, debilidades, deseos, deslices, amores y desamores: Maximiliano y Carlota, Francisco Villa, Sor Juana Inés de la Cruz, José María Morelos y otros mas, tuvieron una libertad sexual que escasamente se diferencia a la de nuestros días.


Francisco Martín Moreno, es el autor del best seller Arrebatos Carnales, donde a través de sus páginas nos presenta a los héroes y heroínas: aquellos a los que casi santificaban nuestros maestros de primaria y secundaria y de quienes nos obligaban a aprender sus hazañas y sacrificios a favor de la patria. Pero ahora vistos a la luz de sus arrebatos y pasiones. ¡Vaya! –pienso- Si me hubieran enseñando historia aderezada con algunas pinceladas de simple mortalidad, seguro que tuviera un mejor conocimiento de ella.


Como suelo hacer con algún libro que realmente me interesa, trato de no leerlo de inmediato ni de un solo golpe. Lo saboreo. Reviso la portada y contraportada. Busco información sobre el autor. Dejo el libro en mi sillón favorito. Luego lo llevo al buró para al final, leer detenidamente. Igual me instalo en cualquier lugar que sea propicio. Hago pausas y echo a volar la imaginación, que no es precisamente escasa. Imagino a Carlota por los amplios pasillos del Castillo de Chapultepec. Con esos ropajes tan amplios. O a Benito Juarez en plan de amante. ¡Oh Dios! No, no. Pero sí me figuro a Pancho Villa: recio, alto, fornido. A Morelos me hubiera gustado conocer. ¡Oye! Mira que pelearse a machetazos por una mujer! ¡Caramba! Además feo no era. Mmm ese paliacate no le quedaba mal aunque me pregunto si acaso ocultaba alguna calvicie.


Me detengo en esa carrera de la imaginación. Respiro profundo y preparo café. Regreso y tomo el libro de vuelta. Haber, haber, tengo que leer despacio y a conciencia. ¿Hasta que punto quiere llegar el autor? ¿Hasta que punto estoy dispuesta a aceptar su información? Advierto que es un libro bastante documentado. Muy.


Claro está que no se trata de demeritar lo que cada uno de ellos hizo en pro de la nación, solo se trata de bajarlos de ese pedestal absurdo construido a conveniencia y percibirlos como lo que son: Personajes de carne y hueso que tuvieron a su lado una, o dos o más personas con quienes compartieron sus intimidades más allá de lo oficial. Esto no los hace menos héroes o menos importantes. Los hace mortales.


En este libro que ocupa el primer lugar en ventas en México, Martín Moreno relata que Maximiliano era homosexual aunque tampoco desdeñaba en contadas ocasiones a las mujeres. El amante preferido de Maxi fue Carlos Bombelles, con quien compartió lecho y orgias. Carlota lo supo durante su luna de miel. O sea que ni luna ni miel. La locura de Carlota ¡fue fingida para esconder el hijo que procreó fuera de matrimonio! Las famosas cartas de amor entre ellos fueron mera fachada. ¡Ah caray!


28 fueron las esposas de Francisco Villa, quien no dudó incluso en disfrazar de jueces o sacerdotes a sus soldados con tal de obtener el sí de las mujeres elegidas. El Centauro del Norte quería que sus mujeres tuvieran la conciencia tranquila de saberse casadas. ¡Todo un caballero! Ja. Debió habérsele llamado el Centauro sexual. Le hubiera sentado mejor. El hilo conductor de la historia redactada como novela, es de por sí interesante. Erotismo puro. José María Morelos era un encendido amante. Por despecho decide ingresar al sacerdocio. ¡Mira nada más! O sea que si no hubiera sido por esa mujer, jamás hubiera conocido a Hidalgo y por ende no se hubieran dado las consecuencias políticas que conocemos.


Sor Juana Inés de la Cruz tenía relaciones lésbicas, en tanto que Benito Juárez fue padre de 13 hijos; Miguel Hidalgo procreó tres y José María Morelos, seis. El sacerdocio no fue impedimento. Venustiano Carranza tuvo 4 hijos fuera de matrimonio. Porfirio Díaz, ese hombre seco y adusto, pues de seco no tenia nada y de adusto menos. Vivió en amasiato con su sobrina carnal, Delfina Ortega, luego casó con Carmelita.


No, este libro no es el kamasutra a la mexicana ni denigra a los héroes que tampoco dejan de serlo. Conocer sus vidas amorosas, de lujuria, placer, amor y desencuentros solo los ubica como lo que fueron: personas con sentimientos que tuvieron en distintos momentos de su vida placeres y amores. Simple y llanamente.


Lo cierto es que el mapa de la historia mexicana no escapa, al igual que la de cualquier otro país, a la vida erótica de sus próceres. A aquellos personajes se les entiende y hasta comprende. Finalmente contribuyeron a hacer patria. ¿Cómo esperar que tan encendidos líderes fuean pasivos en la intimidad?


Esa misma fogosidad en la cama no era mas que el reflejo de su temperamento encendido por hacer una nación libre; tenían ideales y lucharon hasta la muerte por ellos. Por heredarnos algo mejor que lo que ellos recibieron. Excepción hecha claro está de Maximiliano… y de tantos políticos de ahora.


A ellos ni como comprenderlos.

Votar o no votar el uno de junio