Cosas de Reyna

Reelecciones municipales en Sonora. Faltas administrativas cometidas por servidores públicos. segunda y última parte

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Apenas en la columna anterior se hizo referencia al marco legal de las elecciones y reelecciones en Sonora. Toca hoy abordar la parte de infracciones cometidas en ejercicio de las actividades de los servidores públicos y sus sanciones, entendiendo como servidor público a toda persona que preste un cargo, empleo o comisión, sea funcionario o empleado.

No podemos hablar de elecciones y/o reelecciones si no abordamos el tema de la Ley Estatal de Responsabilidades Administrativas de Sonora (2017) que deriva de la Ley General de Responsabilidades Administrativas (2016) decretada por el Congreso de la Unión y sancionada por el presidente de la República. Una de las finalidades de esta nueva norma es el contribuir a la eliminación de actos de los servidores públicos y de los particulares que vulneren o pongan en duda el quehacer público, que debe ser apegado a la legalidad, imparcialidad, certeza, eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez. 

En esta ley de reciente creación y la correlativa de Sonora, se atrajeron figuras del Código Penal a manera de infracciones administrativas. De ahí la relevancia de comentar someramente algunas figuras de esta norma. De las figuras que establece el Código Penal de Sonora, por la extensión del tema, se atenderá en diversa columna. En suma, un servidor público puede ser procesado hoy en día, tanto por la vía administrativa -de forma más precisa-  como la penal. Para lo primero existe una Fiscalía especializada en delitos electorales, así como el Tribunal de Justicia Administrativa y para los segundos, la Fiscalía Estatal y los jueces y magistrados del Poder Judicial.

Dado el tema, los ejemplos y referencias serán en torno a cuestiones electorales y/o de reelecciones municipales, en el entendido que las leyes que se mencionan aplican en todo momento para todo servidor público municipal o estatal. Sin embargo, en tiempos electorales, las disputas por alcanzar cargos de elección popular incrementan el riesgo de cometer tropelías, y actos u omisiones fuera de la ley que amenazan fuertemente a la democracia. De ahí el interés por abundar sobre el particular.

La Ley Estatal de Responsabilidades Administrativas de Sonora prevé dos tipos de faltas, las no graves y las graves. Mencionaremos algunas de ellas:

De las no graves, destaca el hecho de que todo servidor público, sea empleado o funcionario estatal o municipal está obligado a denunciar actos u omisiones que puedan constituir faltas administrativas. La denuncia debe contener datos o indicios que permitan advertir una presunta responsabilidad. Ejemplo: Si un servidor público (empleado, secretaria, conserje, director, etcétera) advierte que la orden emitida por su superior es contrario a las funciones que éste tiene encomendadas, que se le solicite realizar llamadas telefónicas o personales para promover el voto a favor de un candidato, que se le asigne participar elaborando oficios o cualquier cosa relativa a la elección o reelección, debe negarse e incluso denunciarlo, so pena de ser partícipe del ilícito que se le solicita.

Las sanciones para faltas no graves van desde amonestación hasta inhabilitación temporal para desempeñar cargo o comisión en el servicio público.

De las causas graves, se relatarán algunas: 
Cohecho. Lo comete el servidor público que exija, acepte, obtenga o pretenda obtener por sí o a través de terceros, con motivo de sus funciones, cualquier beneficio no comprendido en su remuneración como servidor público. Ejemplo: Aquellos servidores públicos que pretendiendo reelegirse, se beneficien en dinero, valores, bienes muebles o inmuebles, entre otros. Una situación común es que dicho funcionario exija, acepte u obtenga o pretenda el uso de un inmueble ajeno para ser utilizado como comité o casa de campaña, o bien vehículos, equipo de cómputo, telefonía, etcétera. En caso de que sea a través de renta, ésta debe ser la usual en el mercado, es decir, no a precio irrisorio, lo cual también sería cohecho.  Conducta para demostrar: Que la conducta sea en ejercicio de sus funciones como servidor público, exigiendo, aceptando, obteniendo o pretendiendo obtener determinado beneficio.

Peculado. Lo comete el servidor público que autorice, solicite o realice actos para el uso o apropiación para sí o para su cónyuge, concubino, parientes consanguíneos, parientes civiles o para terceros con los que tenga relaciones profesionales, laborales o de negocios, de recursos públicos, sean materiales, humanos o financieros, sin fundamento jurídico. Ejemplo: Que el servidor público (en este caso, el que pretende reelegirse) autorice el uso de equipo de cómputo municipal, que asigne personal del ayuntamiento a su cargo a realizar labores de campaña, que destine equipo de sonido a la promoción e imagen pública sea de él o ella misma, o de los parientes que aquí se señalan. Conducta por demostrar: Que el servidor público haya solicitado o realizado actos para el uso o apropiación de recursos públicos, sean materiales, humanos o financieros ilícitamente.

Desvío de recursos públicos: El servidor público que autorice, solicite o realice actos para la asignación o desvío de recursos públicos, sean materiales, humanos y financieros, de forma ilícita. Ejemplo: Pueden aplicar los mismos ejemplos arriba ilustrados, con la salvedad de que en este caso no son para él o para sus parientes, pero realizó una conducta antijurídica. Conducta por demostrar: La desviación de recursos públicos. 

Utilización indebida de información. Lo comete el servidor público que adquiera para sí o para su cónyuge, concubino, parientes consanguíneos, parientes civiles o para terceros con los que tenga relaciones profesionales, laborales o de negocios, bienes inmuebles, muebles y valores que pudieran incrementar su valor o, en general, que mejoren sus condiciones, así como obtener ventaja o beneficio privado como resultado de información privilegiada de la cual haya tenido conocimiento. Ejemplo: Todo ayuntamiento, en ejercicio de sus funciones maneja diverso tipo de información y una de ella es aquella privilegiada, la que no es de dominio público y que por lo mismo pude sesgar indebidamente en beneficio propio o ajeno con motivo de las elecciones o reelecciones. Listas de personas, domicilios, edades, cantidad de personas por casa habitación, en fin, información valiosa no disponible al público en general. Conducta por demostrar: Que haya habido mejora en las condiciones del servidor público, ventaja o beneficio a través del uso indebido de información.

Abuso de funciones o atribuciones. El servidor publico que ejerza funciones no conferidas para realizar o inducir actos u omisiones arbitrarios para generase un beneficio o a otras personas o para causar perjuicio a alguna persona. Ejemplo: Utilizar su autoridad para exigir hacer o no hacer algo relacionado con campañas electorales o de reelección. Solicitar a sus subordinados promover el voto para sí o para otros, inducir a los empleados a acudir a mítines, reuniones, etcétera. Conducta por demostrar: La realización de funciones que no tiene conferidas en su cargo.

Las sanciones por faltas graves van desde suspensión del empleo, cargo o comisión, hasta sanción económica y/o inhabilitación temporal para desempeñar cargos o comisiones en el servicio público.

Sin duda estas elecciones del 2021 serán inéditas no solo por esta nueva ley y el entramado jurídico que significa sino porque por vez primera serán posibles las reelecciones municipales y de diputados locales.

El punto es, como mencionamos en la primera parte de este tema publicado en columna anterior, quién y cómo se darán los contrapesos para que las autoridades no actúen de forma arbitraria, máxime que la sociedad civil no se encuentra organizada aparte de la constitucional que son los ayuntamientos. Los partidos políticos poco o nada realizan y más bien se concentran en denostar a la parte contraria en un círculo insano que sobradamente conocemos durante el período electoral.

Existe si, un organismo de Transparencia, la rendición de cuentas, auditorías y demás, pero como se habrá advertido con la reseña de cada infracción aquí señalada, se precisa una verdadera participación ciudadana interesada en el quehacer público, que exija, que no sea simple depositario de informes públicos, sino que además cuestione, revise, analice y fomente la práctica del interés comunitario. 



Reelecciones municipales en Sonora Primera parte



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Aún permanecemos en alerta respecto a la Pandemia SARS-COVID-19 de la que a la postre tanto la federación, como estados y municipios deberán realizar un detallado informe a la comunidad sobre las acciones reales y efectivas que cada orden de gobierno desplegó, los resultados obtenidos por sí y los derivados en coordinación con aquellos, cuando ya tenemos encima el calendario electoral que iniciará en septiembre de 2020. El tiempo vuela.

Luego, habrá que analizar los informes municipales del próximo 16 de septiembre los que seguramente tendrán un alto sesgo hacia el combate a la pandemia SARS-COVID-19. Se entiende el  esfuerzo denonado que muchos ayuntamientos y presidentes municipales están realizando. Pero hay otros que francamente no han tenido mayor actividad que alguna que otra declaración insulsa. El grado de responsabilidad y compromiso es fácilmente medible respecto a las 72 administraciones municipales, incluso con la falta de cuidados sanitarios de muchos ciudadanos.

Al corto plazo, los 72 ayuntamientos municipales serán puestos bajo la lupa y lo saludable es que cada uno de ellos transparente todas y cada una de las acciones, programas, tareas, encomiendas realizadas durante estos más de hasta hoy, cuatro meses, máxime que todas tuvieron acceso a redes de información que habrían de facilitar mucho del trabajo que presencialmente se hacia en la anterior normalidad. Como se estableció desde el principio, no eran vacaciones y sobre esto tambien tendrán que brindar resultados. 

Si bien la pandemia no era un fenómeno esperado, sí puso a prueba el carácter, el liderazgo, la creatividad, el grado de responsabilidad de los munícipes. Ahora tenemos enfrente las elecciones o reelecciones municipales. Esto es de suyo interesante. 

Veamos algunos datos básicos legales: La Constitución Política Mexicana establece en el artículo 115 la posibilidad de la elección consecutiva de aquellos que hayan sido electos popularmente por elección directa de presidentes municipales, regidores y síndicos, por un período adicional de 3 años sin exceder de seis, lo que retomó la Constitución Política del Estado de Sonora en los artículos 131 y 133.

El artículo 131 se refiere a las reelecciones de presidentes municipales, síndicos y regidores que hayan sido electos popularmente por elección directa (a través del voto libre, directo, secreto) así como de aquellas que lo fueron por elección indirecta o por nombramiento o designación, o bien de quienes hayan accedido al cargo mediante candidaturas independientes en cuyo caso solo podrán ser electos de manera consecutiva por la misma vía independiente sin que puedan ser postulados por algún partido político o coalición.

El artículo 133 a su vez, indica que, en el caso de postulaciones, solo podrán ser realizadas por el mismo partido o por cualquiera de los partidos integrantes de la coalición que lo hubieren postulado inicialmente (2018), salvo que haya renunciado o perdido su militancia antes de la mitad de su mandato.

Ahora bien, para poder acceder a la posibilidad de ser candidato a puesto de elección popular, no se debe tener el carácter de servidor público, a menos que no haya ejercido o se separe noventa días antes de la elección, salvo que se trate de reelección del cargo o de aquellos que desempeñen un empleo, cargo, comisión o servicio de cualquier naturaleza dentro del ramo educativo público en cualquiera de sus tipos, modalidades o niveles, sea municipal, estatal o federal. Esto último abarca un muy amplio abanico de posibilidades que no estoy segura de que sea algo saludable. Habría que profundizar en esta parte en columna posterior.

La reelección municipal es una figura que apenas en el 2021 habrá de tener vida real, es decir, en los hechos. Para empezar, existe un candado viejo y oxidado ya que en México opera un sistema electoral que está en manos de los partidos políticos y la figura de las candidaturas independientes es nueva. Mal inicio. Esto implica que si existen administraciones municipales deficientes que deseen reelegirse, tienen a su disposición recursos económicos, financieros, humanos y tecnológicos. ¿Cómo el ciudadano va a distinguir la casi transparente línea entre la actividad municipal del trienio en cuestión con el ejercicio soterrado de promoción de imagen del presidente, síndico y regidores para una posible reelección?

¿Qué contrapesos reales existen al interior de los ayuntamientos para que la vigilancia del quehacer municipal sea la que se debe imperativamente realizar, sin desvíos políticos? 

 Las autoridades municipales argumentarán que es en atención al cumplimiento de los planes de desarrollo y no se duda en que así pueda ser. La cuestión son los efectos que se pretenden en el ánimo del electorado y la intencionalidad de quienes buscan la reelección; la forma en que se promueve la imagen, los tiempos en que las obras se concluyen, las inauguraciones de obras, proyectos y programas con una sospechosa coincidencia con el calendario electoral, entre otras cuestiones. La suspicacia está a flor de piel pese a que una de las bases de la reelección fue el establecer este mecanismo para evitar conductas no apropiadas de los gobernantes de elección popular durante el tiempo de su encargo.

Pienso que en este sentido se trató de proteger un ejercicio saludable del trienio de que se trate, a raíz del desencanto ciudadano de constatar una y otra vez que los funcionarios cambian de nombre, pero las acciones nocivas y la corrupción son las que campean en las oficinas. El asunto es que no se blindó de bien a bien el tiempo entre el ejercicio de la actividad gubernamental municipal (aunque igual sucede con diputaciones y senadurías) y el tiempo que transcurre durante el momento del registro para una probable reelección y la continuación del ejercicio del poder dado que los munícipes permanecen en su encargo. El escenario es simple: Continúan como presidentes municipales, síndicos y regidores cumpliendo el período de su encargo y a la vez son candidatos para reelección, si así lo hubieran solicitado y aprobado el órgano electoral correspondiente.

La situación no es sencilla. Máxime que como arriba se señala, los contrapesos escasamente existen. Una gran parte de responsabilidad la encontraríamos en los regidores de representación proporcional, pero la mayoría relativa se encuentra en otra parte.

Los partidos políticos escasamente han sacado la cabeza. Quizá en una o dos acciones de ciertos municipios que por su complejidad y cantidad de habitantes han provocado discrepancias y movimientos políticos ciertamente tibios, pero no han trascendido grandemente. En esta época de pandemia del SARS-COVID-19, cuando los partidos políticos debieran estarse pronunciando, generando ideas, proveyendo insumo intelectual, fomentando entre su electorado - ¡vaya! - el seguimiento de los protocolos de salud, ha dejado a sus militantes y simpatizantes a la deriva. Aunque suene tétrico y fatal, el padrón electoral es, con mucho, la constancia fehaciente de fallecimientos que tal vez no debieron ser. La depuración de este documento se antoja francamente dolorosa habida cuenta de la pandemia. 

¿Cuánto del presupuesto que tienen asignados los partidos políticos se habrá destinado a campañas de concientización en torno al Covid? Al parecer, la mayoría simplemente se cruzaron de brazos. 

Me pregunto con qué discursos habrán de convencer a los votantes durante la época de elecciones. Con qué palabras tratarán de llenar el vacío presencial que tienen ahora. Ahora que se requiere el apoyo de ellos hacia el electorado. ¿Cómo solicitar el apoyo de sus militantes y simpatizantes a la vuelta de pocos meses? ¿Qué aviesas fórmulas habrán de utilizar? Se toparán con una ciudadanía muy lastimada desde el Covid, falta de empleo, desempleo, crisis económicas familiares, proyectos de vida truncados, jóvenes estudiantes que desertarán de las escuelas porque primero es buscar el sostenimiento económico familiar.

Los partidos políticos en general ni siquiera se encuentran realizando una evaluación seria y objetiva de los planes de desarrollo municipal ni existe una participación ciudadana que permita hacerloY ambas son necesarias. Cuando se presentaron los Planes de Desarrollo Municipal, nadie preveía que se nos venía una pandemia que requeriría esfuerzos extraordinarios de los ayuntamientos, estados y federación. Esta última primero asumió el mando general para al final regresar la competencia a estados y municipios. Al menos para los municipios ha sido una experiencia apenas sostenible: los recursos económicos con los que cuenta son escasos, las necesidades sociales no acaban y la exigencia del cumplimiento del plan municipal de desarrollo no para.

¿Qué elementos tendrá el electorado para tomar decisiones a la hora de emitir su voto? A nivel mundial, en las reelecciones un aspecto fundamental es el voto razonado a partir de la información precisa que exista sobre el desempeño municipal, la transparencia en el ejercicio del poder, la rendición de cuentas, las auditorías abiertas, el acercamiento ciudadano a las sesiones abiertas de Cabildo, la transparencia en el otorgamiento de concesiones, permisos, licencias, en fin, de toda aquella información que muestre y demuestre honestidad, rectitud, responsabilidad y que sobre todo genere confianza ciudadana. Esto se logra en el transcurso de los tres años, no a partir de un vertiginoso calendario electoral.

En la segunda parte de esta columna, abordaremos un tema complementario a este y que puede brindarnos algunos aspectos interesantes sobre el ejercicio del servicio público en épocas de reelecciones. 

Al final de cuentas, la libertad que a simple vista parece que favorece a quienes pretenden una reelección, no es ni simple, ni sencilla, ni segura. Lo analizamos mañana. 



La fuerza de lo moral según AMLO: Mafia y narcotráfico en México



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Las redes sociales se han desbordado por la declaración de hoy del presidente Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que la violencia específicamente contra la delincuencia organizada/actividades ilícitas, es cero tolerancia y confrontación -dijo-es la nada debido a que hay un consenso general de la sociedad de vivir en paz.

No conforme con esto, hizo un llamado a los delincuentes a reconsiderar su postura, que piensen no solo en ellos sino en sus familiares, en el pueblo, en México. No son palabras tiradas al aire por un presidente de escritorio o proclive a la corrupción y los delincuentes lo saben. Lo saben. 

Aseguró que la fuerza moral del gobierno es más poderosa que la fuerza física, que la fuerza bruta y que desde luego es mejor la inteligencia que la fuerza. Cohesionar un grupo de colaboradores bajo la premisa de lo moral y la inteligencia, equivale a más que tener un enorme armamento bélico al servicio de la corrupción. Y AMLO lo sabe.

 Muchos tuiteros y comentaristas se han desgarrado las vestiduras con las declaraciones de AMLO quien con firme postura ha reiterado en distintos foros tal postura. Quisieran tal vez ver la violencia de antaño, los enfrentamientos entre cárteles vs cárteles apoyados por el mismo gobierno, según fuera cuál de aquellos pagara más para venderse al mejor postor. Cifras alarmantes de muertos y desaparecidos fueron la constante en los sexenios anteriores. La corrupción galopaba en nóminas escandalosas que periódicamente el narco entregaba a las autoridades locales, estatales y federales hasta llegar a la cúspide. Se dice que el Mayo Zambada en alguna ocasión se quejó de que era tanto lo que se pagaba por la corrupción de los servidores públicos, que realmente estaba trabajando para ellos

El problema del narcotráfico que incluye delincuencia organizada y una ristra de actividades ilícitas que de ello deriva (cohecho, corrupción, tráfico de influencias, homicidios, desapariciones, etcétera)son consecuencia directa de aquel mal que flagela a la sociedad. Es y ha sido el pan de cada día desde sus inicios significativos allá por los finales de los años setenta. Desde entonces el esquema ha sido relativamente el mismo independientemente de la autoridad en turno, sea de cual sea el partido político en el poder. Prebendas, corrupción de cuello blanco y de cuello callejero; de cuello 16, 14, incluyendo el dar cuello. ¿Realmente existió alguna venturosa ocasión un plan estratégico de gobierno para desmantelar a estos grupos de poder? Mucho ruido y pocas nueces. Burdo maquillaje político a granel.

Los intereses y planes que acaso habían estaban enfocados en apoyar a uno u otro cártel  para que estos a su vez colaboraran con el gobierno en turno aventándoles con pequeñas o medianas carnadas para que la autoridad anunciara con bombo y platillo el haber atrapado a tal o cual delincuente. Algunos de ellos fueron trasladados casi inmediato a los Estados Unidos de Norteamérica vía acuerdos con la DEA  y gobierno de EEUU que a raíz del Plan Mérida tuvieron una presencia oficial más significativa en este combate que tanta muerte y adicciones provocaba entre los mexicanos, amén de que el destino de la droga era para EE. UU. y países europeos. El camino de la droga y las armas va dejando caminos de muerte.

El lenguaje de la delincuencia organizada y grupos de poder ha sido el dinero. Paradójicamente este mal social ha dado paso a una cultura lamentable: canciones escritas para ensalzar la muerte de tal o cual narco, su “brillante” actividad ilícita, su arrojo y temeridad. Sus carros, dinero, mujeres y vida recia han sido émulo para aquellos jóvenes que aspiran a serlo, algo así como el reemplazo generacional. De alguna manera las series, novelas, libros que se producen en torno al tema construyen una apología del delito que no parece parar pese a tibias regulaciones legales. Solo basta observar en Netflix las puntuaciones que obtienen las series del Chapo, del Señor de los Cielos y otros. Estrellas de oro. Deberían ser de sangre, pero bueno, la mercadotecnia es así.

Tanto el gobierno corrupto de antaño como el de los cárteles tenían muchos acuerdos y desacuerdos pero solo un hilo conductor: El dinero, la corrupción, la compra burda y vil traducida a dólares a cambio de información, de pitazos, de encubrimiento y hasta de protección. Es el lenguaje al que están acostumbrados, el del dólar y la sangre. Es en el que se sienten cómodos. Sacarlos de ese contexto los pone incómodos, se inquietan, no atinan a pensar, se sienten desprotegidos. No es un lenguaje con el que estén familiarizados.

Pero ese lenguaje es el que entienden. El del dinero y el de las armas. El poder monetario y el poder de la fuerza.

Entonces, nada debe extrañarnos la declaración de AMLO. 

El presidente no es una perita en dulce ni es una persona corta de luces. Al contrario. Es un viejo lobo de mar. Diría que es vago positivamente hablando; entiende que debe conducir la política de la paz y el combate en el terreno de la moralidad y la decencia. Está buscando atraer a esa pléyade de delincuentes a su terreno y no al viejo y vetusto esquema que antaño funcionaba como reloj suizo y que aquellos conocen muy bien.

Sabe que llevarlos a ese espacio creará condiciones mínimas indispensables para dar salida a este viejo problema social que ha lastimado y lastima a miles de familias. Es el lado más frágil de la delincuencia porque simple y sencillamente no tienen moral y su lenguaje no es la paz. Ismael el mayo Zambada ya es un hombre de edad avanzada. Como cualquier ser humano seguramente habrá de desear ya un buen arreglo y dejar de andar a mata de salva, ponerse sus pantuflas y disfrutar un buen café sin tener que dejarlo a medias por tener que huir y ya no con la agilidad de antaño. Ni las ganas. No sé si esas pantuflas lo esperen en una cárcel o en un lugar desconocido, pero analizando la condición humana básica, física y biológicamente está llegando a la última recta. 

Desconozco los alcances visionarios o caprichosos de los hijos herederos de la vieja guardia del narcotráfico, pero siendo que tuvieron la escuela de sus padres, es fácil adivinar que las estrategias serán más o menos las mismas. En ese tenor ¿Qué se puede esperar? ¿Ataque frontal para generar mayor violencia? Ya vivimos en carne propia que no es el camino. 

No me voy con el romanticismo puro de la no violencia pues es claro que el mundo del hampa posee armamento sofisticado que no dudará en utilizar -como lo ha hecho- cuando sea indispensable para ellos. Pero el hampa más equipada nunca podrá rebasar al del gobierno que posee armamento e inteligencia para operar adecuadamente sobre la base de la no corrupción, del profesionalismo, de la honradez y del cumplimiento auténtico del deber, no de aquel simulado que se traducía en portafolios rebosantes de dólares. Ahí está la historia del colombiano Pablo Escobar Gaviria, que prefirió confrontarse con el gobierno para caer finalmente caer abatido.

Ningún acto de violencia tiene el respaldo de los ciudadanos, recién dijo AMLO. La gente no celebra tales actos, lo que prefiere es el uso de la inteligencia militar, policiaca, puesta verdaderamente al servicio de la nación.

Miles de millones de pesos del presupuesto federal se van al combate al narcotráfico y sus derivados. Ya basta. Entre más se asignen recursos, si no se detiene la corrupción interna gubernamental, es de alguna manera, estar financiando a estas lacras sociales con dinero público.
  
No es un acto de candidez que el presidente Andrés Manuel López Obrador haya hecho un llamado a la delincuencia a reconsiderar su situación. No es una frase tirada al viento ni es un acto de bondad presidencial.


No lo es.




Ese misterio llamado PIB, Producto Interno Bruto



Los ciudadanos comunes sentimos cierto rechazo a temas que consideramos que son para economistas o estadistas. Siento que, con mucho, ha sido una torpeza del sistema educativo nacional de todos los tiempos, el no poner el acento desde las aulas primarias a aspectos tan medulares como es el crecimiento económico del país y las formas de medirlo. Al final de cuentas, es algo que necesariamente habrá de incidir en el desarrollo personal y profesional de los estudiantes desde sus primeros años. ¿Porqué no entonces introducirlos a estos temas? 

Uno de los temas que está sobre la mesa de las economías internacionales es el concepto actual del Producto Interior Bruto (PIB), indicador económico que refleja el valor monetario de todos los bienes y servicios finales (los que el consumidor final compra) producidos en un país en un determinado tiempo; normalmente se calcula por trimestre y año. Por decirlo de una manera coloquial, es una forma de medir la riqueza de un país. Es una contabilidad nacional, vaya. 

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indica cada tres meses y después anualizado, cuál fue el crecimiento del PIB. Mucho gusto, opinamos sarcásticamente una gran mayoría de mexicanos que no entendemos nada sobre ello. En realidad, no es así, dado que el poder adquisitivo personal va intrínseco en tales mediciones y escasamente lo percibimos. Acorde al actual concepto del PIB, los porcentajes de crecimiento o decremento de aquel nos van indicando si la salud de la economía se recupera, si avanza o no, en un contexto global por país o por región. Si aumenta, es un indicador de mayores posibilidades de empleo, de sueldos, de mayor poder adquisitivo y por ende de elevar el consumo de bienes y/o servicios. Si se deprime, sucede lo contrario.

No es algo tan sencillo, desde luego. Pero a grandes rasgos así es. Este indicador PIB provee información, además, para la búsqueda de nuevas políticas públicas centradas en el valor del bienestar social, sin embargo el indicador base es netamente de carácter económico. ¿Cómo conciliar esto?

Lo anterior viene a colación debido a que recientemente el presidente Andrés Manuel López Obrador señaló que en vez de crecimiento se debe hablar de desarrollo y en vez de hablar del PIB se debe hablar de bienestar y en vez de material, se debe pensar en lo espiritual. Ante esto, un alud de críticas y otras a favor de su postura. Pero es claro que a partir de la pandemia del COVID-19 las mediciones en todos los ámbitos deben cambiar o modificarse ¿Porqué no el PIB? 

Cabe precisar que no es con la desaparición del PIB como vamos a mejorar, pues es claro que lo que no se puede medir no se puede mejorar, pero sí es oportuno crear un índice alternativo que mida el bienestar, la desigualdad, la felicidad del pueblo. La empresa World Happiness Report realiza cada año esta última medición. En una lista de 150 países, el de mayor felicidad es Finlandia con 7.81 (en un rango de 0 a 10) y el menos Afganistán. México ocupa el lugar 24[1]. No es algo superfluo si consideramos que ninguna economía saludable sustituye a la felicidad de los individuos, traducido como índice para una vida mejor, como bien indica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE[2]. Es tener salud, buen empleo, disfrutar de un buen balance vida-trabajo, seguridad personal, redes fuertes de amistades, vivienda, igualdad, satisfacción ante la vida y prosperidad. 

A manera de comparación simple, ¿De qué sirve que una familia posea grandes riquezas si ninguno de los miembros es feliz, si no se tiene tranquilidad o paz, si existen conflictos, si se generan constantes pleitos centrados en la economía y no en la felicidad de cada uno y de todos? Lo mismo sucede con los países y las naciones respecto al PIB.  Una economía saludable no garantiza el bienestar de todos.

Veamos algunas posturas de jefes de estado y de gobierno:

En 1972, Jigme Singye Wangchuck, rey de Bután (Asia)  propuso un indicador nacional que denominó Felicidad Nacional Bruta (FNB). Esta fue su respuesta a los constantes señalamientos por la pobreza económica de aquel país. El problema es que en aquel tiempo el concepto no era medible internacionalmente por la subjetividad que implicaba el concepto. Pero la remembranza sirve para indicarnos los inicios de esta nueva medición relacionada intrínsecamente con el ser humano más que centrada en la economía.

Jacinda Ardern, actual primera ministra de Nueva Zelanda recién indicó que, aunque la economía de ese país es saludable (con un crecimiento del 2.5% del PIB en 2019 y 2.9% en 2020) no es algo de lo cual congratularse. Arden es una de las primeras gobernantes que afirma que la prosperidad macroeconómica no va necesariamente acompañada de una mejora material para la población. Ese país tiene una tasa estancada de propietarios de vivienda y los índices de suicidio se elevan, en tanto que la gente necesita cada vez más el apoyo de asistencia social. Así que a partir del 30 de mayo de 2020 el PIB desaparecerá de aquel país y se instaurará un nuevo índice: el de bienestar de la ciudadanía, como herramienta que medirá varias variables como son:  pobreza general e infantil, violencia doméstica, salud mental, identidad cultural, medio ambiente, vivienda, vínculos sociales, rehabilitación de presos entre otros. 

Jacinda Ardern afirma que el desarrollo del tejido social es relevante: “Hacer un nuevo amigo puede tener el doble de importancia que la capacidad del ciudadano de ir al departamento de emergencias”

Tal vez para países de primer mundo como Nueva Zelanda, esto sea posible. Considero que nosotros no estamos aun preparados para ello. Nos falta recorrer un largo camino a punta de transparencia, cero corrupción, educación y salud de calidad, erradicación del narcotráfico. Nada sencillo, pero tampoco imposible. 

Un primer paso nos acerca más que quedarnos estáticos. 

Hoy por hoy el PIB como herramienta de medición en México es útil para muchos propósitos económicos y para la toma de decisiones de política pública pero no para medir el éxito económico y de felicidad de las personas. Dicho de otra forma, el vínculo entre el crecimiento general y el ingreso personal se esfuma, a menos que seas Carlos Slim, German Larrea, Ricardo Salinas Pliego, Alberto Baillères y otros cinco o seis más. De la felicidad de ellos, será otra historia. 






[1] https://worldhappiness.report
[2] https://www.oecd.org/centrodemexico/medios/la-clave-para-alcanzar-la-felicidad-radica-en-tener-salud-y-un-buen-empleo-ivm.htm

El día de la marmota y el COVID-19

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Recuerdo los primeros días en que, asombrados, leíamos y escuchábamos las noticias sobre un virus que provenía de China. ¡Se veía tan lejano! ¿La información argumentaba que había aparecido por primera vez en una ciudad de aquel país, Wuhan… Wu… qué? Nos preguntábamos. De inmediato procedí a leer como quien lee una noticia más de una enfermedad más, de un país lejano, pensando que la distancia respecto a aquel país oriental era tan grande que aquí no pasaría nada, aunque sin dejar de lamentar los estragos que estaba causando en corto tiempo. Pensé, como simple mortal que soy, que no tardarían en controlar al dichoso virus. No creo haber sido la única que pensó igual.

Como suele pasar en nuestro folclórico país, no tardaron en aparecer los memes haciendo alusión al coronavirus. Jocosos, ingeniosos, creativos, provocaban nuestra risa y desparpajo tan mexicano. Y no es que seamos indolentes o faltos de sensibilidad. Nuestra cultura es una cultura que se burla hasta de la muerte. ¿Porqué no de un virus? Rápidamente nos dimos cuenta de que esto era distinto. Que la expansión exponencial ponía en jaque a la ciencia médica, a los sistemas de salud de todos los países, a la economía global, a nuestros empleos y a las empresas. Nos empezamos a llenar de miedos, de temores, fundados o no, pero aterrados. ¿Qué es lo que estaba pasando? Nos mirábamos con rostros interrogantes.

De repente nos indicaron que teníamos que confinarnos en nuestros hogares. ¡¿Cómo que confinarnos?! Sí, y no se sabía de bien a bien por cuanto tiempo. La consigna era (es) Quédate en tu casa. Pues bien, -me dije- tomo mis cosas de la oficina y a encerrarme obedientemente haciendo home work desde ahí. No sabía lo que me esperaba. Supongo que una gran mayoría estábamos igual.

Traté de seguir con ciertas rutinas como levantarme temprano, hacer ejercicio, dedicar horas de trabajo fijas a mis actividades laborales, leer, escribir y ver alguna que otra serie o película. He perdido la cuenta de las horas que he pasado sentada frente a la laptop leyendo sobre el COVID-19, sobre las políticas sanitarias implementadas por diversos países, estadísticas de todo tipo, declaraciones de ida y vuelta sobre acusaciones y notas sobre si el virus fue creado o transmitido del murciélago al hombre, en fin. A las cinco en punto me siento frente al televisor a escuchar al subsecretario de Salud, Hugo López Gatell y vía telefónica o por zoom convivo con mi familia y amistades. Así fue como establecí mi rutina.

Pero todo esto después de más de 48 días de encierro tiene su costo. 

Viene a mi mente la película Groundhog Day (Atrapado en el tiempo, 1993) protagonizada por el genial Bill Murray. La trama, muy resumida, refiere que el noticiero para el cual trabaja como meteorólogo Phil Connors (Bill Murray), hombre arrogante, engreído e insufrible, es enviado a un pueblo de Pensilvania para que cubra un curioso evento en el que los lugareños confían la predicción del tiempo a una marmota llamada Phil, lo cual sucede cada 2 de febrero. Esto parte de la realidad, ya que granjeros de Estados Unidos y Canadá predicen el fin del invierno cuando una marmota sale de su madriguera.

Así, una vez cubierto el evento, se ve obligado a permanecer en el lugar, pues una tormenta de nieve lo obliga a pasar la noche en un hotel. Al día siguiente que despierta, se percata que todo lo que le está sucediendo (levantarse, ducharse, vestirse, desayunar, saludar, todo) es exactamente igual al día anterior. De esta forma descubre que está atrapado en el tiempo. Día tras día es igual. Solo algo va cambiando: su estado anímico. Pasa de la angustia a la desesperación, al miedo, a la pérdida de la realidad, a la depresión, obscuridad y finalmente al reencuentro consigo mismo y con su entorno. Es entonces que se rompe el hechizo del tiempo.

Uno navega por las redes sociales y se percata de las un y mil reflexiones que se intelectualizan: Que si es tiempo de cambiar conductas y actitudes, que si es momento de revisar nuestras vidas y qué haremos en lo que resta, que si este alto fue propiciado por la naturaleza para que ella asumiera su preponderante lugar en el planeta, que si debemos, queremos, podemos, en fin. Habrá que ver si esa intelectualización pasa a los hechos, a las acciones.

La condición humana es gregaria. Estos espacios de obligado confinamiento, a querer y no ha impactado nuestros ánimos. Hay días -los más- en que me levanto y no paro de trabajar, tratando de mantener tiempo y mente ocupada. Hay otros en los que ni yo misma me soporto. He llorado, he reído y he meditado. Me molesto conmigo misma y después celebro algo nuevo que descubro en mí. He ocupado mi tiempo con mis dos gatos, Pablo y Matilda, aunque a veces ellos prefieren guardar la sana distancia de mí. Y los comprendo. Les estoy invadiendo un espacio que casi les era exclusivo. Pero busco que mi risa no se apague y quiero seguir escuchándome, levantarme cada mañana sabiendo que hay un objetivo por el cual trabajar, en el cual aplicarme y dar lo mejor de mí. 

Pero las preguntas obligadas de este encierro no dejan de dar vueltas: ¿Acaso he sido una  una mala persona? ¿Cuál ha sido mi desempeño personal, familiar y profesional? ¿Estoy desubicada de la realidad? Estas y muchas más preguntas he tenido que responderme. No soy perfecta. Tampoco es que dé vueltas y vueltas al pensamiento machacando ideas.   No es saludable hacerlo y menos en este confinamiento. La mente es tan poderosa que aplicada en forma insana puede jugarte malas pasadas.

Soy una humana que trata de focalizar sus debilidades y fortalezas porque deseo para mi y para quienes me rodean un mundo mejor, en el que privilegiemos las relaciones sanas, el apoyo mutuo, el celebrar los éxitos ajenos, el compartir alegrías y tristezas tal vez buscando nuevas formas de hacerlo. Más auténticas y menos egoístas. Menos centradas en el yo y más en el nosotros.

No todo pasado fue peor. No todo lo que tuvimos y vivimos antes del COVID-19 fue necesariamente malo. Pensar así implicaría echar por la borda años de vida. Acaso es como la película Atrapado en el Tiempo, acaso lo que necesitamos es reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestras vidas y lo que haremos de ella a partir de ahora. Eso, o elegir vivir el Día de la Marmota hasta el final de nuestros días. 

El virus del COVID-19 nos está dejando una gran lección. Quedarnos en las frases bonitas, en los memes positivos, en el mensaje de palabras para quedar bien pero no para sentir y actuar en consecuencia, esa sería la verdadera pandemia personal. 

Y ahora… la segunda curva

Si algo debemos conservar en estos momentos el colectivo nacional es la memoria histórica. Estoy cansada de tanto sexenio fallido para la mayoría de los mexicanos y exitoso para un reducido número de privilegiados del club de la corrupción, de la impunidad y la ignominia; estoy hastiada de ser depositaria obligada a pagar deudas públicas generadas por gobiernos corruptos que con mucho, han afectado proyectos de vida y carrera de miles, si no millones de mexicanos que para rematar nos vemos obligados a contemplar imágenes de niños millonarios hijos de papá corrupto que alegremente juntos o separados pasean por el mundo exhibiendo sus aviones, bolsos y ropa de marca. 

Estoy harta de eso. 

Por eso y más me encuentro sumamente interesada en las medidas que el gobierno federal está implementando primero en lo sanitario y después en la consecuente recuperación económica. Me rehuso a vivir la segunda parte de mi vida soportando, lamentando y pagando deudas ajenas y/o para que unos cuantos se llenen las bolsas en tanto nosotros no hemos podido ni siquiera asegurar los términos exactos de jubilaciones dignas y porque pienso en los que vienen atrás de mi generación. Lo menos que podemos hacer es allanarles un poco el camino. Porque ¿cómo sostener un plan de vida personal si al final de cuentas está sujeto al sexenio en turno cuyo ejercicio en el poder nos ha llevado cada vez por distintos derroteros? 

Apenas el domingo pasado el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dio a conocer el Programa Emergente para el Bienestar y el Empleo, enfocado en hacer frente a la crisis que se está generando por la pandemia del Covid-19 así como la dramática caída de los precios del petróleo. Enunciativamente el programa contempla la creación de 2 millones de empleos en nueve meses, apoyar con 2 millones de créditos a pequeños empresarios, reducir salario y eliminar aguinaldo a altos funcionarios gubernamentales federal, conservar estímulos a los precios de las gasolinas, reembolso inmediato a los contribuyentes del impuesto al valor agregado (IVA), y mantiene en firme sus varias cerezas del pastel: la construcción del Tren Maya, el aeropuerto de Santa Lucía y la refinería Dos Bocas.

De los variados tintes de crítica hacia este programa destacan el no rescate de empresas y bancos, así como no convertir las deudas privadas en deuda pública, los no privilegios fiscales, cero gasolinazo,todos estos rubros en los que tenemos francas historias de terror que impactaron de la misma forma a millones de familia y miles de pequeñas y medianas empresas. 

Por su parte, el Consejo Coordinador Empresarial, inconforme con el programa de reactivación de AMLO, convocó a las organizaciones sociales, sindicales, y organismos, a integrar un Acuerdo Nacional a favor de México con el ánimo, se dijo, de enfrentar la pandemia del Covid-19 y salvaguardar el empleo, los salarios y el ingreso de las familias. Para ello proponen cinco medidas para apoyar a las micro, pequeñas y medianas empresas (MPYMES) como es que las grandes empresas acojan a un negocio pequeño; realizar compras adelantadas aunque la mercancía se reciba después, pagar a proveedores en un lapso no mayor de 30 días, generar una plataforma de factoraje y la no penalización evitando un periodo de sanciones contractuales entre particulares. 

Sin embargo no recuerdo un momento en el que las grandes empresas no hayan utilizado como escudo a las MPYMES como plan perverso para alcanzar sus propios fines.

Por otro lado, si los grandes empresarios buscaban condonación de impuestos, esto no será posible gracias a la reciente reforma constitucional contenida en el Artículo 28 que prohibe condonaciones y exenciones. En realidad esta reforma es un blindaje gubernamental cuyo fondo fue un pantanal sexenio tras sexenio. Por eso la insistencia en que la memoria colectiva no se pierda o difumine.

Así las cosas, los mexicanos nos encontramos ante dos polos -uno público y otro privado- que no logran conciliar entre sí para la recuperación económica que se viene.

Nos hemos enfocado en una parte del problema que naturalmente es el de mayor relevancia: reducir significativamente la velocidad del contagio del Covid-19 para evitar que los hospitales colapsen con la consecuente pérdida de vidas humanas que matemáticamente expertos han calculado. Las medidas de contención para aplanar la curva del contagio han sido duras pero necesarias. Ahora bien, el confinamiento implica que alguien o algunos deben asumir esos costos económicos. ¿Es responsabilidad exclusiva del Estado o del gobierno hacerlo? O peor aún, ¿Tiene el Estado la capacidad económica suficiente para afrontar una pandemia que por definición es impredecible?

¿Qué está pasando con una gran cantidad de personas que no tienen empleo o que viven el día a día con sus ingresos? ¿Qué con las MPYMES, con los bancos?

Sucede que así como cada día analizamos el índice de contagios por este virus que nos está atacando, (visualizado a través de una imagen de campana con la cual estamos cada vez más familiarizados), también tendremos que considerar la otra campana, la otra curva que es la económica, como una realidad que está ahí, por dura que sea como lo afirma Richard Baldwin, experto en la materia y académico de las universidades de Oxford, Massachusetts y Columbia quien insiste en que no hay una disyuntiva entre salvar vidas y salvar la economía pues es un falso dilema. Uno le sigue al otro.

El caso es que seremos contagiados por el virus y/o lo seremos por la crisis económica. 

Es aquí donde el gobierno está obligado a tener una firme política de rescate para proteger la economía. En algún momento, en algun punto en el tiempo la curva del Covid-19 se va a aplanar, eso es una verdad absoluta. ¿Qué haremos entonces? Miles de personas sin empleo, cientos de empresas cerradas, economías familiares colapsadas, proyectos de inversión tirados al caño junto con miles de empleos que no llegaron a ser. Egresados de Universidades con título en mano tropezándose unos con otros, planes de vida y carrera en la zozobra.

Si las políticas de aplanamiento de la curva sanitaria se exponen día por día tanto por el presidente AMLO como por el subsecretario de Salud López Gattel, como prioritariamente corresponde, se insiste en que las políticas de rescate económico no deben quedar atrás. Francamente no estamos preparados en México para dos crisis consecutivas y sobre este tenor el gobierno y cúpulas empresariales, bancarias, industriales y demás, deben trabajar de la mano.

Trabajar de la mano, no a manotazos ni gasolinazos ni rescates millonarios para que como antaño, con la complacencia de gobiernos nefastos en conjunto con grandes empresarios se creen organismos como  el patético Fobaproa de 1990 (Fondo Bancario de Protección al Ahorro) en el que la mayor cantidad de los recursos (60%) fue para el rescate bancario, con un impacto del 14.5% del Producto Interno Bruto; aquella deuda la seguimos pagando los mexicanos gracias al ex presidente Ernesto Zedillo quien convirtió en pública las deudas y obligaciones de las empresas, aunque la corrupción y el desaseo en estas medidas financieras iniciaron con otro ex presidente, Carlos Salinas de Gortari, autor intelectual del dichoso Fondo.

El cambio de paradigma en las actuaciones gubernamentales es vital para que los mexicanos tengamos credibilidad, no hay lugar a equivocaciones ya que la pandemia exige la aplicación de grandes recursos económicos que se obtendrán precisamente de la recaudación fiscal, de algunos fideicomisos públicos (pasada esta etapa será necesario que se transparente el ejercicio de estos), reducción del gasto corriente de los tres órdenes de gobierno, que los quince grandes empresarios morosos cubran los cincuenta mil millones de pesos que le deben al SAT, entre otras acciones a implementar sin demora.

El no contraer deuda pública y tener considerada esta opción como último recurso es algo positivo para la estabilidad económica. Cualquier otro en el pasado hubiera corrido a arrodillarse ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) antes de apretarse el cinturón o de exigir lo que se adeuda al SAT. 















Carta a María Magdalena


Queridísima y apreciada María Magdalena:

Espero que al recibir la presente, estés gozando de la vida celestial al lado de tus seres queridos, como corresponde. Yo acá bien, gracias a Dios, tratando de entender esto de la pandemia del COVID-19.

Aunque he dialogado contigo en otras ocasiones, desde hace tiempo tenia la inquietud de escribir esta misiva. Sabes que mi cultura religiosa es algo escasa. Con las reservas de este supino desconocimiento, tu persona y vida me causan tanta curiosidad, tanto interés, porque bueno, eso de que estuviste tan cerca de Jesucristo ha de haber sido ahora sí que una experiencia religiosa sensacional, querida. Mira: entre más leo, más ideas vienen en torno tuyo, tantas como interrogantes personales se presentan con ello. No conforme con eso, poseo una mente bastante libre y aunado a que soy dada a pensar, analizar, atar y desatar cabos, ¡pues ya sabrás! 

He tejido ideas, creado y recreado escenarios. No te molestes, no quiero ser irreverente ni invadir la privacidad que cuidaste y protegiste con tanto esmero. La discreción demostrada en todo momento es digna de encomio: Entre ser señalada o poseer fama y fortuna, optaste por lo primero, tal vez incluso sin pensar. Querida, sé que el objetivo valía con creces la pena, aunque eso no te quita mérito y reconocimiento. Al contrario. ¡Bravo, amiga!

¿Estás enterada que Dan Brown escribió sobre ti en su novela El código Da Vinci hace ya algunos años? ¡ Uy si vieras la revolución que se ha desatado desde entonces! . Por supuesto que antes de esa magnífica novela había voces y susurros alrededor de tu subyugante historia, pero nada que no se pudiera mas o menos controlar por los interesados. Andanadas de elogios, aludes de críticas, manifestaciones de tus tantísimos fans, pero también de otros que no lo son, con la pena.


Mira que si estuvieras aqui, no terminarías aún de firmar autógrafos. Los reflectores de Hollywood te tuvieran ciega materialmente y Oprah no acabaría de entrevistarte con mil y un cuestiones que abordar desde distintas ópticas. Si te digo, esto es un caos y tema que no acaba. Eres como quien dice la comidilla en círculos sociales, religiosos y hasta políticos. Imagino a la gran Oprah entrevistándote, entrando a tu vida mediante sus inquisitivas preguntas sobre tus distintos roles de mujer, de dizque prostituta, de amante, de líder, de cercanía a Él, de quien se dice que recibiste grandes enseñanzas ideológicas de las cuales algunas no trasmitiste a Pedro, tal vez para protegerte tu misma. ¿Qué cantidad de vivencias habrás tenido con los apóstoles? ¿Te escuchaban? ¿Te ignoraban? ¿Te hacían partícipe de sus actividades como a un igual?  Oprah hubiera hecho lo suyo y habría sacado a la luz cada cosa! Así es ella.  ¡Si la conocieras! 

¡Que vida tan agitada, querida amiga! Fuiste y serás por siempre reconocida como mujer intensa, leal, apasionada, entregada a sus ideas y causas plenamente convencida aunque en ello corriera grandes riesgos. De entre todos los personajes bíblicos, destacas por tu hechura humana con debilidades, tropiezos y virtudes. Porque cometiste hierros y aciertos. Porque supiste ser y estar. A lo mejor es por eso que te sentimos tan cerca y gozas de tantas simpatías. Además sabias reír y también derramaste lágrimas amargas cuando tu corazón fue cruelmente estrujado. He ahí una mujer dispuesta y puesta: No medías el riesgo porque te entregaste a lo que creías. ¡Va otro enorme Bravo querida! 

María Magdalena, que bárbara, sinceramente que la tuviste difícil acá: viste a Cristo crucificado, ayudaste a sepultarlo y a la vez te distinguió al ser la primera en verlo resucitado. Deveras que eres única.

No deseo entrar en el tema que tanto te duele en el que el imaginario colectivo te encasilló en situaciones que seguramente no sean de tu agrado ni te hagan justicia. Tampoco interesa ahora hablar de Pedro, quien se molestaba contigo e iba presuroso con Él a quejarse de ti porque –en su opinión- hablabas mucho y no sabias guardar silencio como acostumbraban las mujeres en aquella época. ¡Ay! ¿Te imaginas si Pedro como mortal en este momento estuviera aquí? Seguro que se espantaba, te vería ya con otros ojos y sin hostilidad. A lo mejor hasta cambiaba de opinión respecto a tu persona y huía aterrorizado de nosotras que ahora somos más echadas para delante y difícilmente callamos. Ahora que lo pienso bien, a lo mejor por eso tu comportamiento era señalado, estigmatizado para anularte como ser pensante. Si en el 2020 sucede cada cosa ¡imagínate en tu época! De plano, tu valentía es de reconocerse amiga.

Por cierto, sabes que hay fuertes rumores de que en realidad eras la señalada para asumir el mando de la iglesia católica? No es por intrigar pero se dice por muchos que Pedro se te anticipó, por decirlo de manera suave. Ya conversaremos personalmente sobre ello y espero que no pronto, la verdad.

Me invade la curiosidad y no puedo evitar preguntarte: ¿Realmente era Él tan guapo? Déjame decirte que ha habido pintores y escultores que lo han plasmado en sus obras de distinta manera: a veces demasiado delgado, lacerado muchas otras o bien con un rosto iluminado de alegría y otras con sombras negras, negrísimas de tristeza. El manto de Turín para que te enteres, ha pasado por innumerables pruebas. No si te digo que somos únicos en eso de buscarle y buscarle. No tenemos fin.

¿Te molestan mis preguntas y observaciones? Es que se me olvida eso de tu santidad y que debo tratarte como tal. Sé que eres comprensiva y me vas a entender así que continúo. No te desesperes, ten paciencia y continúa leyendo por favor:

Figúrate: hace ya más de dos mil años que estuviste acá en la tierra y poco ha cambiado en esto de ser mujer, tarea nada fácil pero a la que no renunciamos por ningún motivo. ¿Recuerdas lo que sufriste cuando estuviste aquí? ¡Vieras como te echamos de menos! Tú sí que sabes entender a las mujeres de carne y hueso, las que vibramos a la par de nuestros sentimientos, de la autenticidad en lo que somos y hacemos. Te sentimos cerca, eso ni dudarlo. ¡Que te puedo decir si lo sabes perfectamente! En resumen, nos haces falta y aplaudimos que poco a poco se va reconociendo la verdadera categoría, nivel y trascendencia que reviste la persona llamada María Magdalena.  Hay estudios que indican que eras una mujer adinerada, culta e influyente. No, pues con lo culta e influyente de seguro que incomodabas a los apóstoles, pues es sabido que entre ellos eran recurrentes las rencillas por congraciarse con Jesús. ¿Será que por esa incomodidad que despertabas, a más de ser mujer, fue que se propagaron tan feos y tristes rumores sobre tu moral? 

Mira que aquí y ahora a eso se le denomina violencia política. Claro! tenías todas las características para ser envidiada, para verte como una persona de peligro con francas posibilidades de ocupar un lugar especial en la construcción de esa nueva fe.  Disculpa que te lo pregunte, pero no puedo evitar hacerlo: ¿Era Jesucristo un feminista o bien creía en la igualdad de derechos? 

María Magdalena, la de Magdala, aldea cercana a Cafarnaún, dime que sientes cuando te das cuenta que tienes tantas seguidoras/es.  ¡Seguro que ni te la crees! Has de pensar que te has convertido en una moda. En Trending  se dice hoy. Por cierto, me encantan los atuendos que usaban en la época. ¿Es cierto que ese color tan bonito que aplicaban a sus telas provenía de una semilla? En algunas películas, entre ellas Ben Hur aparecen artistas con atuendos que me hubiera gustado usar, tanto como fascinado vivir aquel tiempo. Por cierto, hace muchísimos años leí Caballo de Troya. ¡Ay querida!, me provocó una crisis existencial-espiritual que para que te cuento. Era tan vívida la narrativa que sentía que andaba por aquellos rumbos.

No quiero perder el hilo de esta misiva; como suele suceder entre mujeres, saltamos de un tema a otro sin olvidar el anterior para retomarlo más tarde. Por eso los hombres pocas veces pueden seguir el ritmo de nuestras pláticas. Ni te pregunto sobre esto. Me imagino a Maria, Marta y tú, en sus largas conversaciones privadas. Con tantos sucesos importantes que tenían en forma constante, cuando no era una cosa era la otra. No pues de seguro nunca acababan de platicar.

¿Qué te parece el reposicionamiento que estás teniendo entre la grey católica y la no tan católica? Mira, eso de que fuiste o no una prostituta arrepentida no es motivo de discusión para tus seguidoras porque simplemente no lo creemos.  Entiendo que en ninguna parte de los Evangelios se dice nada al respecto y por lo que a mí concierne, no es tema que interese, sobre todo porque considero que la peor prostitución es la espiritual. Ahí si que ni como remediar.

¿Sabes que en internet aparece tu historia en millones de páginas? ¡Uy si vieras! Hay de todo: que si la historia tuya con Él es una completa mentira, que si es producto de la novela El Código Da Vinci, que si estuviste casada con Él y tuvieron uno o dos hijos. Ha sido tanto el interés en ti, que no son pocos los estudiosos que se han abocado a investigar sobre ello. Te comento que se encontró un manuscrito de más de 1,450 años que localizaron en la subyugante y misteriosa Biblioteca Británica los investigadores Barrie Wilsom y Simcha Jacobovici que afirma esto e incluso menciona los nombres de Efrain y Manasés como hijos de ambos. Tal vez sueltes la carcajada al leer esto. O tal vez guardes prudente silencio. Solo tú, Maria Magdalena conoces la verdad, la abrazaste, protegiste y te fuiste con ella. 

Qué significativo es que fuiste la discipula predilecta, tanto así que enfrentaste a Pedro en los albores de la iglesia. ¿Recuerdas la obra Jesucristo superestrella? En ella se te brinda tremendo homenaje como icono del feminismo: liberada, no sujeta a subordinaciones inútiles y sin sentido, capaz de discernir y hacer valer su opinión. Luchaste por ser tratada como una igual con los apóstoles –aunque sabemos que en múltiples ocasiones los superabas- ¡Caramba Maria Magdalena! ¡Que temple tenías dentro de tu personalidad tan aparentemente tranquila!

Bueno, parece que me extendí demasiado. Te digo que cuando empiezo a escribir difícilmente logro desprenderme. Algún lejano día platicaremos frente a frente –eso espero- y podremos acaso abordar esos otros temas que están pendientes.


Tu amiga,
Reyna.








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