Cosas de Reyna

Trabajar o no trabajar

Siempre he considerado que la ciudad donde uno vive y realiza sus actividades cotidianas, es en términos generales, la casa grande que todos compartimos. En un amplio concepto así lo es y por ende estamos obligados a mantener este lugar en orden y limpio.


Por eso resulta frustrante ver como hay personas que sin recato ni pudor tiran basura a diestra y siniestra: ¿Quién no ha presenciado a aquella persona que solo baja su ventanilla del carro y tira botes, bolsas, papeles, etcétera? Vecinos que jamás limpian el frente de su casa o que simple y llanamente su basura se acumula para beneplácito de animales domésticos que se encargan de desparramarla con las consabidas molestias para los demás.


La pinta de bardas y paredes se ha vuelto común: De un tiempo a la fecha han aparecido edificios, comercios, casas habitación, con grafiti en la parte alta precisamente de ellos. Pareciera que los grafiteros se han puesto de acuerdo en no dejar edificio vivo. ¡Es tan molesto ver las ciudades pintarrajeadas! Estoy segura que los dueños de esos espacios se han de sentir aun más fastidiados porque representa una carga económica más al tener que quitar el trabajito de aquellos, pues daña la imagen del local o comercio. Al parecer la lucha la van ganando los grafiteros, tristemente.

Hace poco leí que alguno de los brillantes diputados de Sonora propuso que se elevara a delito grave la pinta de bardas en cuestión. Bajo esta perspectiva, cualquier acto por menor que sea, pudiera elevarse a dicha categoría al momento que el legislador lo dispusiera. ¿Creerán los gobernantes que al hacerlo están cumpliendo la parte que les toca? Creo que se está dejando de lado lo que implica ejecución de ley: ejecutar es hacer, es atender la disposición general a través de distintos actos tendientes a que se cumpla con el espíritu de la norma a su exacta observancia. Nadie en su sano juicio pensaría que a mayor cantidad de leyes mejores sociedades tendremos. Esto no es tan simple.


En la medida que tengamos una administración pública eficiente y eficaz, será posible entonces tener mayor armonía entre la ley y su ejecución, lo que a la postre derivará en una sociedad desarrollada en todos sus ámbitos… si nos aplicamos todos.


Para tener una administración eficiente y eficaz se requiere muchísimo más que buena voluntad o sonrisas de fotografía. La sociedad merece respeto allende al discurso. Una forma de demostrarlo es que quienes ostenten un cargo público sean los mejores perfiles por su capacidad y competencia en la materia de que se trate. En épocas de austeridad como las que estamos viviendo, jugar a ser funcionarios representa una irresponsabilidad que debemos señalar cualquiera que sea el caso y no esperar por ningún motivo, a las épocas electorales para hacerlo. Es aquí y en el ahora cuando debemos actuar como ciudadanos comprometidos. Curiosamente las autoridades mencionan una y otra vez que gobiernan para todos. Pero cuando se les reprocha alguna cuestión, son ellos quienes descalifican a quien se atreve a hacer algún señalamiento argumentando que lo hacen porque pertenecen a otro partido político. ¿Quién les entiende?

La política de gobierno es en estas épocas es de austeridad, según han dicho.


Al igual que tantas personas, entiendo por austeridad trabajar y producir mejor con iguales o menos recursos. Es encontrar los talentos más destacados en sus áreas para que se ocupen de administrar de la mejor manera posible. Producir más y ser excelentes al hacerlo. Es tener la suficiente creatividad e iniciativa para actuar aun mejor que si se estuviera en época de bonanza, que por cierto tampoco conocemos los mexicanos.


Si ya estamos pagando -y muy alto por cierto-, el precio de tener gobernantes -de elección popular- torpes e ineficientes, no permitamos que además se elijan funcionarios incompetentes sin mayor mérito que el haber participado en tal o cual campaña política o bien por alguna otra obscura causa habida ahí mismo. No es la manera más brillante ni atinada ni comprometida de querer actuar con responsabilidad social y política ante los gobernados. Es burlarse (más) de los votantes y de la sociedad. Es actuar como asaltantes de la cosa pública, arrebatando y repartiéndose el botín.


Si el gobierno está aplicando medidas de austeridad, nosotros como ciudadanos estamos obligados a apoyarlo y denunciar, sí, denunciar públicamente cuando exista torpeza, ineficiencia, negligencia y desgano en la labor pública. No es correcto que sigamos pagando por los actos irresponsables e inexpertos de los servidores públicos. Cuesta demasiado. Implementemos ya una cultura política permanente de denuncia pública aunque para hacerlo debemos tener la voz completa: Hagamos la labor que nos atañe como empleados, trabajadores, estudiantes, maestros, amas de casa, jornaleros, empresarios, etcétera, un verdadero trabajo. Trabajar enaltece, brinda dignidad, orgullo y honor.


Ya no mas simulaciones en el hacer. Ya no mas pretextos como:


No se puede.
Mañana lo haré.
Que otro lo haga.
A mí no me toca hacerlo.
No fue/es mi culpa.
Si aquel no trabaja, ¿porqué lo debo hacer yo?
Mejor me incapacito para no venir a trabajar.
Es que no sabía que era para ahora.
Nadie me dijo que tenía que hacer eso.
No tengo tiempo.
Nadie se va a fijar.

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Carta a María Magdalena

Queridísima y apreciada María Magdalena:

Espero que al recibir la presente, estés gozando de la vida celestial al lado de tus seres queridos, como corresponde. Yo acá bien, gracias a Dios.

Aunque dialogo contigo en múltiples ocasiones, desde hace tiempo tenia la inquietud de escribir esta misiva. Sabes que mi cultura religiosa es algo escasa. Ante ese supino desconocimiento, tu persona y vida me causan tanta curiosidad, tanto interés –que no de tipo morboso para nada, conste- porque bueno, eso de que estuviste tan cerca de Jesucristo ha de haber sido ahora sí que una experiencia religiosa sensacional, querida. Mira: entre más leo, más ideas vienen en torno tuyo, tantas como interrogantes personales se presentan con ello. No conforme con eso, poseo una mente bastante libre y aunado a que me gusta pensar, atar y desatar cabos, ¡pues ya sabrás! Digo, discúlpame pero así ha sido.



He tejido ideas, creado y recreado escenarios. No te molestes, no quiero ser irreverente ni invadir la privacidad que cuidaste y protegiste con tanto esmero. La discreción demostrada en todo momento es digna de encomio: Entre ser señalada o poseer fama y fortuna, optaste por lo primero, tal vez incluso sin pensar. Querida, sé que el objetivo valía con creces la pena, aunque eso no te quita mérito y reconocimiento. Al contrario. ¡Bravo, amiga!



¿Estás enterada que Dan Brown escribió sobre ti en su novela El código Da Vinci hace ya algunos años? ¡ Uy si vieras la revolución que se ha desatado desde entonces! . Por supuesto que antes de esa magnífica novela había voces y susurros alrededor de tu subyugante historia, pero nada que no se pudiera mas o menos controlar por los interesados. Andanadas de elogios, aludes de críticas, manifestaciones de tus tantísimos fans, pero también de otros que no lo son, con la pena.

Mira que si estuvieras aqui, no terminarías aún de firmar autógrafos. Los reflectores de Hollywood te tuvieran ciega materialmente y Oprah no acabaría de entrevistarte con mil y un cuestiones que abordar desde distintas ópticas. Si te digo, esto es un caos y tema que no acaba. Eres como quien dice la comidilla en círculos sociales, religiosos y hasta políticos. Imagino a la gran Oprah entrevistándote, entrando a tu vida mediante sus inquisitivas preguntas sobre tus distintos roles de mujer, de dizque prostituta, de amante, de líder, de cercanía a Él, de quien se dice que recibiste grandes enseñanzas ideológicas de las cuales algunas no trasmitiste a Pedro. Mujer forever, siempre guardando algo para ella. Porque sí te reservaste algo ¿no es así? Oprah hubiera hecho lo suyo. ¡Si la conocieras!

¡Que vida tan agitada, querida amiga! Fuiste y serás por siempre reconocida como mujer intensa, leal, apasionada, entregada a sus ideas y causas plenamente convencida aunque en ello corriera grandes riesgos. De entre todos los personajes bíblicos, destacas por tu hechura humana con debilidades, tropiezos y virtudes. Porque cometiste hierros y aciertos. Porque supiste ser y estar. A lo mejor es por eso que te sentimos tan cerca y gozas de tantas simpatías. Además sabias reír y también derramaste lágrimas amargas cuando tu corazón fue cruelmente estrujado. He ahí una mujer dispuesta y puesta: No medías el riesgo porque te entregaste a lo que creías. ¡Va otro enorme Bravo querida!



María Magdalena, que bárbara, sinceramente que la tuviste difícil acá: viste a Cristo crucificado, ayudaste a sepultarlo y a la vez te distinguió al ser la primera en verlo resucitado. Deveras que eres única.


No quiero entrar en el tema que tanto te duele referente a la grey católica que te encasilló en situaciones que probablemente no sean de tu agrado ni te hagan justicia. Tampoco interesa ahora hablar de Pedro, quien se molestaba contigo e iba presuroso con Él a quejarse de ti porque –en su opinión- hablabas mucho y no sabias guardar silencio como acostumbraban las mujeres en aquella época. ¡Ay! ¿Te imaginas si Pedro como mortal en este momento estuviera aquí? Seguro que se espantaba, te vería ya con otros ojos y sin hostilidad. A lo mejor hasta cambiaba de opinión respecto a tu persona y huía aterrorizado de nosotras que ahora somos más echadas para delante y difícilmente callamos. Ahora que lo pienso bien, a lo mejor por eso tu comportamiento era señalado. Si en el 2009 sucede cada cosa ¡imagínate en tu época! De plano, tu valentía es de reconocerse amiguis.




Por cierto, sabes que hay fuertes rumores de que en realidad eras la señalada para asumir el mando de la iglesia católica? No es por intrigar pero se dice por muchos que Pedro se te anticipó, por decirlo de manera suave.



Me invade la curiosidad y no puedo evitar preguntarte: ¿Realmente era Él tan guapo? Déjame decirte que ha habido pintores y escultores que lo han plasmado en sus obras de distinta manera: a veces demasiado delgado, lacerado muchas otras o bien con un rosto iluminado de alegría y otras con sombras negras, negrísimas de tristeza. El manto de Turín para que te enteres, ha pasado por innumerables pruebas. No si te digo que somos únicos en eso de buscarle y buscarle. No tenemos fin.



¿Te molestan mis preguntas y observaciones? Es que se me olvida eso de tu santidad y que debo tratarte como tal. Te suplico me disculpes y tomo como escudo de ello la amistad que nos ha unido durante tantos años. Sé que como buena amiga me vas a entender así que continúo. No te desesperes, ten paciencia y escucha:



Figúrate: hace ya más de dos mil años que estuviste acá en la tierra y poco ha cambiado en esto de ser mujer, tarea nada fácil pero a la que no renunciamos por ningún motivo ya que afortunadamente tiene enormes satisfacciones. ¿Recuerdas lo que sufriste cuando estuviste aquí? ¡Vieras amiga como te echamos de menos! Tú sí que sabes entender a las mujeres de carne y hueso, las que vibramos a la par de nuestros sentimientos, de la autenticidad en lo que somos y hacemos. Te sentimos cerca, eso ni dudarlo. ¡Que te puedo decir si lo sabes perfectamente! En resumen, nos haces falta y aplaudimos que poco a poco se va reconociendo la verdadera categoría, nivel y trascendencia que reviste la persona llamada María Magdalena.



Ya que estamos en esta franca conversación, dime que sientes cuando te das cuenta que tienes tantas seguidoras. ¡Seguro que ni te la crees! Has de pensar que te has vuelto una moda. Por cierto, me encantan los atuendos que usaban. ¿Es cierto que ese color tan bonito que aplicaban a sus telas provenía de una semilla? En algunas películas, entre ellas Ben Hur aparecen artistas con atuendos que me hubiera gustado usar, tanto como fascinado vivir aquel tiempo. Por cierto, hace muchísimos años leí Caballo de Troya. ¡Ay querida!, me provocó una crisis existencial-espiritual que para que te cuento. Era tan vívida la narrativa que sentía que andaba en aquellos rumbos.



Pero eso fue hace mucho tiempo. Creo que pasé por distintas etapas espirituales-religiosas pero aclaro que no he dejado de creer en Él ¿de acuerdo? No te molestes por favor y apelo a la cantidad de veces que tu corazón estuvo agitado, con huecos o sombrío. Se siente tan mal ¿verdad? Te digo que esto de ser mujeres intensas tiene su precio, pero ambas sabemos que todo vale la pena. ¿A poco no? Hay muchos más días de sol que de lluvia. Y la lluvia tiene tambien su encanto... así que adelante.



No quiero perder el hilo de esta conversación: como suele suceder entre mujeres, saltamos de un tema a otro sin olvidar el anterior para retomarlo más tarde. Por eso los hombres pocas veces pueden seguir el ritmo de nuestras pláticas. Ni te pregunto sobre esto. Me imagino a Maria, Marta y tú, en sus largas conversaciones privadas. Con tantos sucesos importantes que tenían en forma constante, cuando no era una cosa era la otra. No pues de seguro nunca acababan de platicar.




¿Qué te parece el reposicionamiento que estas teniendo entre la grey católica y la no tan católica? Mira, eso de que fuiste o no servidora pública no es motivo de discusión para tus seguidoras. Entiendo que en ninguna parte de los Evangelios se dice nada al respecto y por lo que a mí concierne, no es tema que me interese, sobre todo porque considero que la peor prostitución es la espiritual. Ahí si que ni como remediar.



¿Sabes que en internet aparece tu historia en millones de páginas? ¡Uy si vieras! Hay de todo: que si la historia tuya con Él es una completa mentira, que si es producto de la novela El Código Da Vinci, que si esto que si lo otro. Con todo respeto amiga, como suele suceder entre dos personas, solo ellas y nadie, nadie más sabe o conoce la verdad lisa y pura. Eso es sagrado, con perdón del término, ¿pero cuál otro para ser más contundente?.



Vale la pena mencionar que para muchas de nosotras eres una gran líder, como lo he dicho y refrendo ahora. Al final, no es relevante si fuiste o no una prostituta arrepentida. Lo significativo es que eras la discipula predilecta, tanto así que enfrentaste a Pedro en los albores de la iglesia. ¿Recuerdas la obra Jesucristo superestrella? En ella se te brinda tremendo homenaje como icono del feminismo: liberada, no sujeta a subordinaciones inútiles y sin sentido, capaz de discernir y hacer valer su opinión. Luchaste por ser tratada como una igual con los apóstoles –aunque sabemos que en múltiples ocasiones los superabas- ¡Caramba Maria Magdalena! ¡Que temple tenías dentro de tu personalidad tan aparentemente tranquila! ¡Bravísimo!



Bueno, parece que me extendí demasiado. Te digo que cuando empiezo a escribir difícilmente logro desprenderme. Algún dia platicaremos frente a frente –eso espero- y podremos acaso abordar esos otros temas que están pendientes. Mientras tanto, ojalá que sigamos con estas conversaciones. Me dá mucho gusto saludarte de nuevo y saber que como sueles hacer estás ahí para escucharme.

Recibe mi cariño por siempre.

Tu amiga,
Reyna.









Sindicatos en México.



Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí. Augusto Monterroso.


Cuando despertó, el dinosaurio sindicalista todavía estaba allí. Reyna García.

La voz de la Ciudad del Cobre.

Tal y como había planeado, el sábado subí a mi carro y enfilé a Hermosillo. A pesar de que quise salir temprano, esperé a que un pertinaz aguacero dejara de serlo. Como no amainaba, decidí aprovechar entonces la oportunidad que me brindó la naturaleza de tomar la carretera con un cielo muy nublado y día lluvioso cosa que particularmente disfruto muchísimo. Ni que decir que viajar sola implica dos cosas: pensar sin que nada interrumpa y cantar voz en cuello sin temor a que me digan desafinada o arrítmica como me calificó Eli una vez que tuve la fatal idea de preguntarle cómo le parecía que cantaba. Desde luego, como buena hija de abogada trató de buscar las palabras precisas para decirlo aunque asumí prontamente el calificativo justificando que el sentimiento con que se canta es el amparo ideal para eso de ser arrítmica.

Por alguna razón mis pensamientos tomaron derroteros tales que me hicieron recordar cuando salí de Cananea, al terminar la preparatoria. Cananea, cuna de la revolución y ahora cuna del desempleo. Cananea, la otrora ciudad del cobre y ahora ciudad de los lamentos. Cananea, la siempre Cananea de mis mejores recuerdos y añoranzas.

Los Canapas sabemos lo que significa nuestra tierra más allá del sindicato o de la empresa. Crecimos subiendo y bajando colinas, yendo a la plaza los miércoles de serenata, visitando la mina en nuestras excursiones escolares, correteando (hacer la pinta) algunas ocasiones las clases para irnos a Las Gallinitas o al Ojo de Agua, dos lugares a donde se estilaba ir de día de campo. Nada se comparaba a la emoción de cruzar el cerco de la Casa de William Greene y husmear por todas partes o simplemente ir al gimnasio a ver jugar basquetbol a los amigos. Visitar el museo de la cárcel de Cananea implicaba una experiencia inigualable: nos adentrábamos en el pasado y rendíamos culto a los héroes de aquella época. Les teníamos respeto.

Caminar a paso lentísimo desde la Mártires de 1906 hasta el puente era un disfrute absoluto que nos ocupaba horas.

Una muy fría mañana mientras nos fugábamos de clases, tres compañeros y yo nos fuimos en un destartalado Volkswagen a dar la vuelta por el pueblo pues había nevado toda la noche. No faltó a quien se le ocurriera entrar a una exclusiva colonia burlando la seguridad que había a la entrada. Ni mal habíamos ingresado cuando la conductora reparó en un enorme bulto de nieve que según ella iba a pasar exactamente por la mitad. Diciendo y haciendo tomó distancia y metió velocidad, solo para ir a chocar más allá, dar una voltereta y quedar dentro del vocho con el techo por piso. Rebotamos en otro bulto de nieve. A como Dios nos dio a entender salimos del vehículo, con todas nuestras fuerzas volteamos el carro y pusimos distancia del lugar. La noticia se difundió en la XEFQ, La voz de la ciudad del cobre, diciendo que un Volkswagen viejo, color azul, había entrado sin autorización a dicha colonia habiendo causado algunos estragos en cercas y jardines.
Nosotros, en clase, como viles delincuentes seguimos con las rutinas de estudiantes aplicados y durante algunos días no nos reunimos. Solo disimuladas señas visuales y alguna que otra frase intercambiamos. En casa me preguntaban el porqué andaba tan callada y meditabunda. No podía decir que me dolía todo el cuerpo por el catorrazo. Los otros tres, igual. Estoy segura que tanto ellos como yo seguimos disfrutando esa aventura y otras tantas que compartimos en aquella época. A los pocos dias nos reíamos en grande.

En las noches de invierno largas y obscuras, o bien en aquellas que nevaba, iluminadas por ese resplandor blanco azuloso que le es característico, tomaba mis libros y leía a un lado de los calentones. A veces gustaba escribir. En otras ocasiones veíamos en televisión las series norteamericanas del momento, asomándonos por la ventana para contemplar los copos cayendo e ir contando y midiendo los montones que se iban formando a la entrada de la casa o atrás, en la huerta.

En ese entorno era que todos trabajábamos, cada quien en su labor: los maestros, los estudiantes, los mineros, comerciantes y autoridades. La convivencia entre familias y vecinos era habitual. Los cananenses que salían del pueblo y después regresaban eran recibidos con sumo beneplácito, máxime si portaban lo que se consideraba la mayor presea: un título universitario. Estudiar y trabajar era la consigna.

Las reuniones del sindicato en la casa del minero eran las noticias más fuertes. Reuniones de muchas horas donde quien pedía la palabra era escuchado porque además había congruencia en el rumbo y en los haceres gremiales. Había confianza. Las familias mineras no tenían carencias como ahora. Gozaban de comodidades que otros no tenían: No pagaban el agua ya que lo absorbía la minera al igual que les cubría la luz y el gas natural. El tema de pago por cascadura, pago de utilidades o bonos de producción, asistencia o vales de despensa era muy significativo para ellos porque implicaba recibir ingresos adicionales importantes. Los sueldos estaban muy por encima de otros trabajos similares en el país.

¿Cuándo acabó todo eso? ¿Qué le pasó al Cananea pujante, orgulloso, trabajador y digno? ¿Cuándo empezó la debacle? ¿Cuándo las personas de este pueblo minero fueron bajando sus estándares de vida? ¿Dónde quedó la voz de la ciudad del cobre, no como slogan de la radiodifusora de aquel tiempo, sino la real voz de la ciudad del cobre? Siento un nudo en la garganta. Prefiero escuchar música mientras hilvano remembranzas y ordeno ideas.

Llego a Santa Ana. Sintonizo una radiodifusora local. Jenny Rivera cantando. Hace poco escuchaba una noticia sobre ella. ¿Dejó o la dejó el pelotero con el que andaba? Ay no sé. No he visto el programa de Gustavo Adolfo Infante. Esta Jenny que bien ha capitalizado su imagen, deduzco mientras tomo la carretera a Hermosillo. Sigue lloviendo y más fuerte aún. Olaf se manifiesta.
Terminé el viaje disfrutando del paisaje. Me resistí a seguir pensando y preferí cantar con música del ipod a Ricardo Montaner, Charlie Zaa, Lila Downs, Edith Piaf y mi adorado Marco Antonio Solís. Está claro que fue un collage musical. Total, me dije, tengo el viaje de regreso para seguir en aquellos pensamientos. Y ahí quedó todo… por lo pronto.

El domingo seguía lloviendo. A eso de las cinco de la tarde enfilé rumbo a Caborca. Poco a poco volví al tema Cananea. Evoco las casas antiguas, los pinos tan altos, la iglesia con piso de madera y sus vitrales. El tantísimas veces cruzado puente del arco famoso. Los callejones y sus panaderías. Caminar “para abajo” a Cananea Vieja o ir “para arriba”a la Mesa Sur, esa colonia tan antigua como subyugante con una majestuosa vista hacia las minas. Caminé mentalmente los empedrados de algunas cuestas. Aspiré el aroma de las tardes y me llené de recuerdos que atesoro. Escuché el silbido de las doce del día que puntualmente se emitía desde la mina y que era materialmente el reloj de todos los habitantes. Vi la fila de mineros, los papás de mis amistades, con casco y lonchera en mano. El ritual de los puebles a las siete de la mañana, tres y once de la noche.

Cananea se ha ido desmoronando como los recuerdos que no se aquilatan. Pueblo minero que ha sido reducto de nefastos políticos y líderes charros. Bandera de muchos y motín de fuereños o inexpertos que han aprovechado la necesidad de los cananenses de cepa. De sepa Usted donde están los que deben estar –me contesto con sorna-. Hijos de Cananea han ocupado y ocupan importantes palestras en el mundo de la política. Las preguntas son: ¿Qué han hecho por el pueblo? ¿Qué propuestas han presentado? ¿Qué participación efectiva han tenido más allá del discurso o la denostación? ¿Acaso un discurso de oropel pronunciado en alguna tribuna es la solución esperada? ¿Qué resultados efectivos pero efectivos de verdad ha habido con tantas idas a la ciudad de México o de gestiones que dicen hacer?

No me atrevería a profundizar en el tema sindical porque desconozco mucho de él. A lo sumo podré modestamente opinar. Y opino sobre lo que veo y vivo. A como veo doy: Ir a mi pueblo es encontrar un ronquillo fantasmal: Los pocos comercios apenas logran sobrevivir. La gente emigra a otras ciudades. Las plazas y jardines con nuevas figuras sociales: los indigentes. Casas de empeño atiborradas de cosas que no habrán de ser rescatadas. Personas que circulan por las calles y los cafés con el mismo tema de penurias y necesidades en sus familias.
Lejos de abordar el tema sindicato /empresa, diría que faltan líderes comprometidos con su gente y con el pueblo. Tanto como también falta actitud en muchas personas. Actitud de sacar avante a Cananea sin que la empresa minera-en este caso- sea la panacea de todas las carestías que existen en aquel lugar. Simular problemas no ayuda a la causa como tampoco ayuda fingir que se desea solucionar el conflicto.

Se requiere con mucho, formular un proyecto de desarrollo integral donde no sea solo la minera el soporte económico sino aspectos como la agricultura, la ganadería y el turismo, entre otros. En suma, si Cananea quiere sobrevivir y volver a marcar rumbo como ya en una ocasión histórica lo hizo, debe creer más en ella misma y menos en sus políticos con promesas y discursos de relumbrón.

Cananea ha esperado demasiado tiempo. Actuar es el siguiente paso.

Ir en contra.


Corría el mes de diciembre y cursaba preparatoria. Fuera del aula un frío atenazante, nieve por todos lados y un enfado tremendo. Había que hacer algo en tanto llegaba la hora de volver a los libros. Treinta preparatorianos juntos en un espacio cerrado es cosa seria. Acordamos que cada uno de nosotros hiciera algo frente a los demás. Mientras los otros se presentan pienso en qué voy a hacer. Es mi turno y subo al estrado de los profesores. Inicio la representación-imitación de una maestra. Casualmente recién había recibido clases en ese sentido en el taller de teatro al que yo pertenecía. Me pongo el abrigo como ella, me colocan un gorro, guantes, bufanda y orejeras como los que usa todos los días en esta época del año; alguien me presta una bolsa enorme con libros y empiezo a caminar, claro, como ella. Imito sus gestos y su voz. Cinco minutos de una magistral representación –según yo- pero ningún aplauso. Nadie habla ni dice nada. Silencio sepulcral.

Volteo hacia atrás, y ¡oh sorpresa! Ahí está la misma maestra objeto de mi representación. El alma se me cae al suelo. El mundo se me acaba a los 17 años. Estoy perdida. Con toda seriedad y corrección me dice que desde un principio presenció mi acto y que solo espera que en mi vida profesional sea tan buena como lo demostré al imitarla. Terminé arrastrando bolsa, abrigo y demás implementos de tan fallida caracterización hasta mi pupitre, segura de que ya no tenia nada que hacer en esta vida.

Jamás olvidé su reacción ni su actitud. No manifestó su molestia. Solo se concretó a aprovechar el momento para darme y darnos a todos una lección de educación, de altura moral y de compromiso hacia el trabajo, de hacer bien las cosas desde un principio. La maestra Ubalidina ha sido a través del tiempo parte fundamental en la formación profesional de aquel grupo de estudiantes. No por imitarla significa que no la quisiéramos. Al contrario, pero a esa edad nada parece irrespetuoso. Reflexionando sobre eso y recordando la columna del domingo anterior creo que en nuestro país hacen falta muchas personas como mi maestra Uba, como cariñosamente le llamábamos.

Siempre llegaba jovial y dinámica a la clase. Era común verla charlar con los estudiantes y pese a que era una persona adulta, sabía entenderse con nosotros. Motivaba a las personas a dar lo mejor de sí y era inflexible en el cumplimiento de la palabra. No había excusas para cubrir irresponsabilidades. Medias tintas con ella, jamás. Tenia un concepto de justicia tal que sabíamos de antemano que sus decisiones eran las correctas. Nuestra confianza era plena y nunca nos decepcionó. Cuando había que corregir rumbos lo hacia no sin antes plantear el caso en clase y escuchar todos los pro o los contras de la situación. Su ética e integridad moral le permitieron desplazarse en los pasillos de aquella inolvidable preparatoria con paso firme y seguro. Nunca una frase negativa ni en contra de las autoridades ni en contra de sus compañeros maestros. Lo que tenia que decir lo decía de frente, como la gente de honra y de valor. Pero también sabia escuchar y cuando lo hacia parecía que era uno la única persona en el mundo que estaba hablando. El respeto era su marca de distinción.

Me pregunto que sucedería si en nuestro entorno tuviéramos personas como ella, es decir, muchas mas personas que las que seguro existen con estas características. O mejor aún, que fuéramos como la maestra Ubaldina. Uno de los tantos problemas que tenemos en este México nuestro es el de la actitud. Entre escoger levantarse temprano para llegar puntuales a nuestras actividades, preferimos hacerlo tarde y andar apurados, pasar semáforos en rojo e ir a alta velocidad. Escogemos gruñir un saludo que decir buenos días en forma amable; Optamos por criticar y descalificar a las personas que valorar lo que positivamente realizan. No somos capaces de reconocer el trabajo de nadie porque nos gana el egoísmo y las frustraciones personales. Criticamos pero no aportamos.

Analizando el acontecer nacional, donde el gobierno ha tomado y seguirá tomando decisiones que dejan mucho que desear; donde tenemos funcionarios que son tachados de negligentes y hasta delincuentes; en un país como éste, donde la inseguridad es cotidiana y se pasea del brazo de la infamia en el camino del nunca jamás se resuelve nada, resulta imprescindible que la ciudadanía actuemos en contra de este caos gubernamental.

Sí, en contra de este gobierno que solo tumbos está dando. En efecto, en contra de este gobierno asesino de iniciativas para emprender cualquier proyecto. Los impuestos son la soga legal como instrumento. Gobierno represor de ilusiones de tantos y tantos egresados de las universidades que lo único seguro que tienen es la incertidumbre laboral. Gobierno secuestrador de estudiantes que han tenido que dejar el aula y convertirse en obreros porque no alcanzan los ingresos familiares y se convierte en un lujo el instruirse.

Gobierno que no escucha a la sociedad no es gobierno. Por eso propongo ir en contra de él. Propongo que nuestras armas sean las de alzar la voz cuantas veces sea necesario. Propongo que vayamos más allá de las quejas y que seamos exigentes en el cumplimiento de las actividades del gobierno, que transparente su actuar y proceder. Hagamos una fuerza común donde nos distinga la unión de personas y no la división que nos provoca el contar con tantos partidos políticos. Con esta pluralidad partidista los grandes perdedores hemos sido la sociedad. Perdimos y perdemos por todos lados: Presupuestos millonarios se les canalizan y al final, entre ellos mismos empieza la danza del toma y daca. Lo último que se respeta es el voto ciudadano. Termina siendo solo tema de campaña, de justificación de presuntas necesidades y de aval para actuaciones de gobierno y/o de partido poco claras.

Vayamos en contra de gobierno y por cada actuación nefasta que tenga, hagamos al menos otra pero en contrario.

México se está borrando del mapa del progreso y del desarrollo. ¿Qué no hay líderes en el país? Es cierto. Seamos entonces líderes cada uno de nosotros empezando por nuestros hogares y lideremos la justicia e igualdad en la familia. Tengamos como bandera de uso diario y continuo la honestidad y el compromiso. ¿Qué no hay buenos gobernantes? Seamos entonces ciudadanos responsables y co-responsables en la construcción del país, del estado y del municipio. ¿Qué el gobierno no atiende el reclamo social? Seamos escucha permanente de quienes laboran con nosotros para ser entonces capaces de corregir rumbos en base a la equidad, a los objetivos, pero sobre todo, evitando caprichos e irracionalidades. Evitando procederes nacidos de la amargura, del desatino, de la revancha y de la imposición. Se trata pues de ir en contra del gobierno, no de actuar como él.

¿Qué el gobierno no resuelve la demanda social de seguridad pública? Hagamos de la exigencia un baluarte y de la indignación un reclamo permanente. Que no se nos olvide ningún atropello, ningún delito cometido, ninguna negligencia. Que ningún caso sea rebasado y prontamente olvidado por otro. Pero promovamos a la vez la paz. Retomemos desde el hogar los valores que se están esfumando. Los delincuentes son delincuentes aunque tengan la casa mas grande o paseen en los carros mas modernos o sean los mas grandes benefactores de las iglesias. Son delincuentes y punto.

El filósofo Chino Confucio decía que debería de arreglarse al Estado como se conduce a la familia: con autoridad, competencia y buen ejemplo. No hace falta escribir mas palabras.


La mente en blanco.

El domingo es el único día de dormir tarde según mis costumbres. A pesar de esto me levanté temprano y me dirigí a preparar café. En tanto, enciendo mi computadora, escojo el espacio donde me acomodaré para leer la prensa y acaso escribir un poco. Espero hacerlo.

Escribir es un acto de desahogo y a la vez de descanso. Normalmente centro las ideas en el transcurso del día o de los días. Hay tantos asuntos por abordar que a veces resulta difícil escoger. Quisiera tratar temas por demás superfluos y quedarme en la comodidad de la no reflexión porque este acto por si mismo implica pensar y por esta vez no tengo ganas de pensar.

Hoy deseo que mis dedos simplemente recorran el teclado como vehículo simple de mi mente en receso y que la conducción quede a cargo de ambos. Tal vez al final de este escrito termine hilando alguna frase coherente.

Leo la prensa y me detengo en las notas donde el Presidente Calderón afirma que no alcanza el presupuesto para la adquisición de vacunas en contra de la influenza. ¡Que descaro! –digo en voz alta- Seguramente no alcanza porque hay que cubrir sueldazos de los ministros de la Corte o de los diputados, senadores y demás pléyade de funcionarios cuya actividad es por demás oscura en cuanto a efectividad y eficiencia que requiere el País. Cuando veo a los ministros de la Corte y analizo sus comportamientos y actitudes, me parece que son artistas desarrollando un papel y que al final del día se despojan de él para gozar de la opulencia que rodea sus vidas gracias a la enorme cantidad de privilegios que gozan. Seguro que han de creer que lo merecen por sus enormes sacrificios a la nación -pienso en tanto contesto una llamada telefónica que interrumpe mi pensamiento-. Cuelgo y retomo las ideas de inmediato, no sea que la poca lucidez dominical me abandone.

Ha estado circulando profusamente en internet un escrito sobre el despilfarro de recursos económicos del Congreso de la Unión. ¡Como si fuera novedad! Añales han sido donde nuestros representantes han gozado de privilegios ya de por sí escandalosos que van desde restaurantes, salones de belleza, servicios médicos de primerísimo nivel, boletos de avión, gasolina, celulares, apoyos especiales (más $), viajes al extanjero a “observar” y “analizar” estructuras legislativas de otros países. Risible por completo. ¿Acaso no hemos observado cómo van cambiando de imagen nuestras brillantes diputadas y senadoras? Inician su periodo legislativo con una imagen “x” y salen con otra más pulidita o a veces peor, lamentablemente. Llegan con cada peinado a las sesiones que dan pena ajena. Y unas uñas larguísimas tipo Niurka. ¿Será algún simbolismo de su desempeño político? No critico su acicalamiento conste. Lo que critico es que lo hagan a expensas de nosotros. Para autorizarse privilegios no hay empacho ni traba alguna: todos los partidos políticos presentes en ambas cámaras están en acuerdo. Por eso hay tantos “logros“ acumulados.
Y la lista sigue y sigue. Ocupar un cargo público en México es sinónimo de sacarse la lotería. Pocos son los ejemplos dignos de serlo.
¿Y qué decir de las pensiones vitalicias de los ex presidentes de la República? Ay que lamentable se escuchó el comentario de Fox cuando dijo que necesitaba su pensión. Seguro, -dije- como si los jornaleros, empleados, trabajadores de a deveras no necesitaran su sueldo. Zedillo calla, Salinas calla, De la Madrid medio calla. Todos quieren seguir en el presupuesto, faltaba más.

Cientos de mensajes en contra de gobierno existen en la red. ¿Por qué seremos así en México? ¿Porque tenemos que vivir señalando y señalando sin que suceda ningún cambio? Las autoridades no escuchan. El pueblo se limita a señalar como si hasta ahí fuese nuestra obligación. ¿Cuál será el siguiente paso que tendremos que dar los mexicanos?

Desde luego no estoy incitando a la violencia ni a la revolución. Aunque siempre he dicho que de haber revolución más me gustaría ser adelita que generala. Claro que sí. –comento en voz baja para mí misma mientras me figuro en aquellas épocas- Seguro que me hubiera gustado Pancho Villa. Busco su foto en internet. No estaba mal el hombre. Se ve tan tan fuerte, tan recio, tan todo. Divagaciones domingueras y mujeriles como diría un apreciado amigo.

Vuelvo al tema después de imaginarme al lado del General y me centro en la computadora. En México no sucede nada. Somos el país donde nada pasa y todo acontece. Existe una brecha muy amplia entre lo que hace el gobierno y lo que la comunidad anhelamos. Para muestra van varios botones tipo pregunta: ¿se han resuelto los feminicidios en Cd. Juárez? ¿Se resolvió ya los asesinatos de los descuartizados en la carretera Caborca-Sonoyta? ¿En que han quedado los asesinatos de tantos periodistas mexicanos? ¿Quedó perfectamente claro el “accidente” de avión donde falleció Mouriño? ¿Acaso ya hubo punto final a tanto secuestro? Vamos, de perdida que me digan si han disminuido, ¡caramba! Mención aparte merecen los indígenas involucrados en tantos delitos. Involucramiento nacido de la ignorancia, del ser indígenas y ser pobres. Hay que presentar culpables aunque sean fabricados. Lo peor es que hasta las autoridades que inventan mentiras terminan creyéndolas. Repiten tanto la mentira que creen que se convierte en verdad. Al modo.

Si una sola de aquellas preguntas es contestada con un sí, se resolvió, quedaré en ese punto satisfecha. Calderón asevera que avanzamos. Fox dijo que avanzábamos. Zedillo dijo que avanzábamos. Todos han dicho que avanzamos. Yo digo que sí, tal vez “avanzamos”. Pero vamos cargando un lastre tan pesado que cada día es más difícil decir que recorremos algún camino hacia adelante. Nos acompañan los gritos de mas de cuatrocientas mujeres de Cd. Juárez y de tantos otros lugares del país que han muerto y familias que claman justicia. Vamos caminando al paso que nos marca la delincuencia y el narcotráfico. Crímenes homofóbicos van en la fila. A nuestro lado van los niños de la guardería ABC, las Silvia Vargas que murieron a manos de los secuestradores. A paso lento y doloroso van millones de familia que apenas logran subsistir. El país “avanza” con millones también de desempleados, con jóvenes recién egresados de las universidades desesperados porque el empleo es escaso. Crear empresas es complicado. Los impuestos asfixian y desalientan.

Encontramos en ese transitar que se dice "avance", a agricultores y ganaderos que con impotencia ven como sus campos y sus ranchos van muriendo por falta de apoyos efectivos, que lleguen a quienes necesitan realmente y de la forma que en verdad se ocupa, no como se decida en los escritorios de funcionarios inexpertos en la materia. En el camino van y en fila de primera los políticos tramposos, los gobernantes que piden mas y mas a través de impuestos porque ya no hallan de donde jalar más dinero para cubrir sus ineficiencias, ineptitudes e incompetencia. Como van encabezando la marcha y marcando su rumbo, no quieren voltear hacia atrás, no sea que se conviertan en sal o en piedra.

Sí, es verdad, avanzamos. Avanzamos rodeados de discursos de oropel y de ignominia. Caminamos en la ruta del pasado porque no hemos podido conciliarnos con él. Porque hay deudas pendientes de justicia en tantos rubros. Pareciera que el camino está hecho de simulación y desvergüenza. La afrenta sin embargo, es para todos.

La memoria tiende a ser flaca. Olvidamos un episodio con otro más reciente y que siga la fiesta.

Que nos sigan dando el circo que tal vez merecemos: un loco individuo dizque secuestrando un avión, otro más con una balacera en el metro Balderas. Ya casi oigo la canción que se compondrá al respecto y que será un hit porque para eso somos re buenos. Por supuesto que en los géneros pop, cumbia, rock. Que sigan los goles de la selección, el grito de independencia, los festejos del bicentenario de la revolución y los sosos discursos de Calderón que nada piden a los que pronuncia Lopez Obrador: los dos en el mundito que cada quien se ha creado. Total, nada pasa.

Sigo en la próxima columna con el mismo tema. Como escribí al inicio, este domingo mi mente se declaró en receso.





Personajes distintos. La misma historia.


Como a mis alumnos de la universidad les encargué tarea sobre la toma de protesta del nuevo gobernador en Sonora, hube también de presenciar por televisión el evento. Como académica analicé cada parte, cada palabra y cada momento. Como política, mis ojos, mi mente y mi corazón puestos en el ¿y si hubiera sido el vaquero…?

Tomo asiento frente al televisor. Odio Telemax. Es un permanente insulto a la inteligencia de las personas. Ni hablar, solo a través de su señal podemos presenciar el evento. Procuro el libro que estos días estoy leyendo mientras espero que inicie el espectáculo. Paciencia Reyna me digo.

A las doce y cacho para amanecer 13 de septiembre. Caras sonrientes por una parte y por la otra no tanto. El Gobernador Bours con sonrisa forzada, austera, ya no tan amplia ni tan echada para delante como antes del fatídico 5 de junio. Cabello relamido, peinado con fuerza, como queriendo controlar aunque sea su cabello. A su arribo gritos que reclaman los hechos sangrientos de aquella fecha. Gargantas enardecidas por el coraje y en muchos de los casos azuzados por mentes maquiavélicas. La historia que abraza el tiempo será la que determine donde y quienes fueron culpables. Por desgracia para los padres de tantos infantes de la guardería ABC la justicia aun no llega y a ojos vista tardará en llegar.

Mientras las imágenes pasan frente a mis ojos mi pensamiento vuela hacia seis años antes, cuando Bours iniciaba su período sexenal: Muchas expectativas, mucho ánimo. Cada día fue alimentándolo con poses de soberbia e incapacidad para reconocer errores. Se le olvidó que es un simple mortal con defectos y virtudes como el que más. No por ello fue mal gobernador pues hizo lo suyo en obras pero ¡ahhh como cuenta la actitud!

Por otra parte está Guillermo Padrés. Llega acompañado de su familia. Su esposa con un vestido rojo (rojo priísta). Me pregunto si será algún mensaje cifrado ese color o bien fue producto del azar. Ay señora, en política no existe el azar, debe saberlo. Definitivamente la Lourdes tiene mejor estilo. El vestidito de la hoy primera dama muy “x” con un corte que nada le favorece. Mangas tan amplias que pareciera que le queda grande la indumentaria. Con que no le quede grande el cargo, pienso mientras sorbo mi café y me acomodo mejor en el sillón. Muchas expectativas, mucho ánimo. ¡Vaya! –reflexiono- Igual que cuando inició Bours… y cuando inició López Nogales… y cuando inició Beltrones. .. y cuando… Bueno, me digo, todos inician con los mismos ánimos pero ya en el ejercicio de sus funciones es cuando viene la realidad. Enfrentarse al Congreso del Estado, a las inercias administrativas, a los golpes políticos bajo y sobre la mesa, a aprender a vivir y convivir con el “fuego amigo”. Y tener que demostrar trabajo, capacidad y resultados a pesar de todo y de muchos. Al final todos se dicen incomprendidos.

Bostezo. Quisiera ya apagar el televisor y dormir pero no puedo. Cambio de canal y regreso al que desconocemos si habrá o no de sobrevivir, y que al menos tiene esta noche de gloria: Telemax. Los conductores todos de negro. Como vestidos de luto. Me inspiran flojera y poco ánimo de continuar oyendo su cantaleta y sonrisas fingidas. Frases repetidas, acartonadas, aletargadas. Se refleja en sus rostros la desorientación y la incertidumbre de saber si mañana tendrán trabajo o no. Cautelosos en los comentarios y por lo mismo faltos de chispa.

Finalmente el gran momento: Guillermo Padrés toma la protesta. Cumple con su rol de nuevo gobernador. Afuera el frenesí de “muera el rey, viva el rey”. El que se auto nombró número uno (todavía no logro descifrar en qué es el numero uno por cierto) saluda, abraza, reparte sonrisas. Que viva este momento, ¡caramba! Que aprehenda para sí estos instantes de gloria y los saboree repetidas veces.

Mañana, cuando se encuentre solo detrás de su flamante escritorio de gobernador, tendrá que revisar una a una las promesas de campaña porque son los compromisos que en breve tendrá que cumplir y cumplir bien. Hasta las más descabelladas promesas que hizo con tal de obtener votos. Sin pretextos. Sin echarse para atrás.
Los Sonorenses que lo eligieron esperan esto. Los que no votamos por él, queremos también que cumpla. Sin pretextos. Sin echarse para atrás.

p.d. ¿Dónde quedaron las mujeres panistas sonorenses de altos vuelos, de reconocidísima trayectoria partidista, de trabajo y de lucha? Para variar, en el gabinete presentado el domingo 13 de septiembre, ninguna, ninguna mujer aparece en cargo de primer nivel... Otra vez impera el machismo retrógrada, absurdo, petulante. ¿Dónde ha quedado el reconocer la capacidad de las personas por encima de su género? En simples promesas de campaña. El mundo sigue igual.

Solo falta que Padrés Elías nos esté reservando la sorpresa de designar a una Procuradora de Justicia del Estado. Y aún así, nos quedaría debiendo.


Pacto de Mexicanos.


La orden era tajante: Todos tenían que hacer honores a la bandera. El recorrido era escrupulosamente señalado: Se iniciaba a la entrada de la huerta, se recorría hasta el fondo y de vuelta se concluía en el mismo lugar donde había iniciado. Se entonaba el himno nacional mexicano. Los rituales de la marcha, himno y bandera Nacional se seguían con estricto rigor militar.

Fernando tío materno, era el encargado de tales eventos patrios. Los demás eran sus hermanos que seguían el protocolo al pie de la letra. No era necesario que fuera el mes de septiembre ni tampoco era un lunes cívico. Era simplemente el fervor patrio el que regía esta conducta infantil y a la que nadie se rebelaba. Ahora ellos evocan esos recuerdos con alegría y aun comparten ese fervor y entusiasmo.

¿Cuántos de nosotros hemos hoy en día visto algo así? Me atrevo a decir que ninguno o tal vez poquísimos. El acento patrio se ha perdido: pareciera que ser mexicano es gritar gooool e irle a la selección mexicana; es quejarse porque tal o cual partido ganó las elecciones; es descalificar las buenas acciones que algún funcionario realiza solo porque sí y porque no somos capaces de reconocer que hay personas que sí ejecutan bien sus actividades.

Al mes de septiembre se le denomina mes patrio. Abundan las banderitas en los carros y en los espacios públicos. Izamos la bandera y damos el grito el 15 por la noche. Entonamos el himno nacional y México en sí se viste de gala. ¿Y que logramos con esto? ¿Acaso amanecemos el 16 y el 17, 18, etcétera con mayor ahínco en realizar lo que a cada quien compete? No. Seguimos siendo los mismos pero desvelados, gastados y esperando el nuevo puente o ya de plano a que sea viernes.

Aunado a la cada vez más lejana distancia e identidad con los símbolos patrios, en nuestro país tampoco tenemos líderes que nos motiven a seguir sus conductas y su pensamiento. Ambos, símbolos y líderes son indispensables en un país en desarrollo. Los niños y los jóvenes no poseen una auténtica identidad por los primeros y respecto a los segundos ni que decir: los políticos mexicanos no se caracterizan precisamente por profundidad de pensamiento, principios, ética ni valores. Escasísimos ejemplos tenemos. Tan escasos que ni aparecen ni se distinguen.

En suma, tenemos dos grandes vacíos que estamos obligados a rescatar si queremos seguir alguna ruta de desarrollo de a deveras, no de discurso. Ese rescate debe ser desde nuestro particular entorno. No se requieren las grandes acciones ni los destacados actos heroicos. Qué tal si empezamos por respetar al vecino, por respetar a nuestras comunidades y trabajar cada quien de la mejor manera posible, valorando en su justa medida el quehacer de los demás, evitando conductas tan poco constructivas como son la descalificación basada en la envidia y las frustraciones personales y profesionales.

Qué tal si mañana amanecemos con una actitud responsable, proactiva, valerosa y constructiva y vamos a trabajar donde estemos: en el campo, en la escuela, en la fábrica, en la empresa, donde sea, con un genuino espíritu patriota. Trabajar sabiendo que somos equipo en pro de nuestras comunidades y que el grito del 15 de septiembre se convierta en un eco permanente en ese quehacer colectivo.

La clase política va en declive. Tramposos y delincuentes son electos para ocupar cargos públicos. La mentira es la moneda de cambio en esas lides. Se engaña a los votantes. El canto de las sirenas penetra, se arraiga. No son los políticos quienes sacarán avante al país. Pocos de ellos tienen compromiso autentico con sus comunidades. El nacionalismo se mide por curules ganadas y por denostaciones a los contrarios.

México es de todos. Por eso el compromiso es conjunto. Exijamos que las acciones de los políticos sean transparentes. Hagamos que trabajen a nuestro lado y no en contra nuestra. Que no nos gane el falso triunfalismo de juzgar según el partido político al cual pertenezcamos. Rebasemos ya y ahora esa actitud que tan poco beneficio nos ha traído a los mexicanos y de la que tantos políticos se han aprovechado para fines personales. Rescatemos el sentido de patria como debe entenderse: sentir que somos, estamos y seremos a partir de lo que forjemos como sociedad. Los conceptos pertenencia e identidad nacional como otros tantos, nos han sido arrebatados y secuestrados como material exclusivo de discurso. Recuperar y practicar sus esencias es recuperarnos como ciudadanos y como mexicanos.

Hagamos un pacto: Trabajemos de verdad. La simulación en el trabajo es la enfermedad silenciosa que evita el desarrollo de las comunidades. Permea, se asienta, se percibe, huele mal y termina por aniquilar.

Tengamos en mente lo que tan acertadamente el poeta Ricardo López Méndez en su Credo Mexicano, tan maravillosamente bien compuesto dice en una de sus estrofas:

México, creo en ti
sin que te represente en una forma
porque te llevo dentro, sin que sepa
lo que tú eres en mí; pero presiento
que mucho te pareces a mi alma,
que se que existe, pero no la veo.

Las Abuelas

Veo a mi hija conversar con mi madre. No se que hablan ni que cuchichean. Mas tarde van juntas de compras. Se hablan por teléfono. Se entienden perfecto. Me gusta verlas así, con sus propios códigos de comunicación elaborados cuidadosamente al través del tiempo. Respeto sus espacios y sus entenderes. Como sucede entre nietas y abuelas, existen lazos que se han fortalecido desde sus raíces. Desde siempre.

Cuando me dicen que el 28 de agosto es el dia de los abuelos, sonrio y digo que el dia de los abuelos empieza el preciso dia que nacen los nietos y jamás deja de ser “dia del abuelo (a)" . Recuerdo perfecto a mis abuelas. Su andar y su hablar permanecen indelebles en mi memoria. Mujeres de temple y de noble corazón que bien nos regañaban fuerte o nos apretujaban contra su corazón.

Al morir mi Nana Ema por ejemplo, los bisnietos que conformaban en ese momento la tropa infantil de la familia, hicieron valer su voz y exigieron acompañar al féretro caminando hasta el cementerio, rebelándose al acuerdo de los adultos de trasladarlos en un vehículo aparte, para evitarles escenas en ese momento tan lamentables. Ver a mis sobrinos más pequeños caminar pausado, silencioso y con sumo respeto al lado justo de su legendaria Nana Emma sentí que fue el mejor homenaje que se le pudo haber brindado porque caminaban como si en ello les fuera la vida misma.

Para fortuna de mis hermanos y primos, tuvimos varias nanas. En Sonora, debo decir, les decimos nanas a las abuelas o a las tías mayores más cercanas. Y mi nana Rosa era fenomenal. Vivia en la Ciudad de México a donde fuimos algunos veranos para estar con los abuelos maternos. Ir al mercado sobre ruedas con mi nana Rosa era toda una experiencia. “Doña Rosita, Doña Rosita, pruebe esto… y pruebe lo otro… y esto que recién ha llegado” le decían los vendedores. La nana Rosa a nada decía que no y para todos tenia la palabra justa, el halago perfecto, el detalle preciso. De vuelta a casa, el azúcar se le disparaba y regaños tremendos de sus hijos por haberle “dado vuelo a la hilacha comiendo dulce”. Ella no pronunciaba palabra pero al final del dia me cerrraba el ojo y decía, Reynita el próximo jueves volvemos a ir, pero ya sabes, tu no digas que comí dulce. Doña Rosita, la del catorce (departamento) era la líder del edificio, la que atendía igual al pobre que al rico. La que armaba rebeliones y arengaba ante las injusticias; abanderaba causas que sabrá Dios como le hacia, pero terminaba arreglando pleitos y disgustos. Era una nana atípica sin duda: bromista, cantante, poeta, líder, política, dicharachera.

Ir a la casa de mi Nana Angelita era estar en una casa de madera, ante una cocina con el fogón siempre encendido donde se aspiraba una mezcla de olor a leña, sopa y café recién tostado. De vez en cuando mi olfato identifica algún olor semejante y los recuerdos se agolpan en mi mente. Respiro profundo y voy desdoblando cada recuerdo, cada imagen, cada sabor y olor. Acostumbraba ofrecernos comida la que presurosos aceptábamos pues ir a su hogar era subir a pie una enorme cuesta que subíamos y bajábamos infinidad de veces en nuestras vacaciones de verano. Veranos en los que el tiempo no existía . Me tiraba en la huerta de mi Nana Emma, bajo un árbol de manzanas, durazno, membrillo o albericoque a leer y leer hasta el cansancio y comer frutas según el árbol escogido. Mas tarde era cuando mis hermanos y yo, subíamos la cuesta para ir con la otra nana, con Angelita.

Tres Nanas, una historia: Las abuelas son y han sido el motor de la familia. Sin ellas ninguna de nosotras hubiera logrado lo que hemos hecho: Ni las hijas de mi madre y tias y ahora ni mis hermanas ni yo respecto a la nuestra . ¿ En que hogar no ha sido así? Las abuelas son eje fundamental para el desarrollo de sus hijas quienes con la plena y absoluta confianza les depositamos el cuidado de los hijos. Sabemos que la experiencia, el amor, el cariño, hacen que esos cuidados se transformen en una educación firme, con valores y conductas de futuros ciudadanos honrados y respetuosos. Las abuelas son madres en versión corregida y mejorada. Han vivido una vida que les permite contar con suficiente experiencia para saber consentir a los nietos hasta el límite que ellas en su sabiduría empírica saben delimitar. Detrás de cada mujer que trabaja, es casi seguro que existe una abuela que participa en el cuidado de los nietos. A veces se abusa, es cierto. Pero el hecho es que es un soporte fundamental sin parangón alguno.

Por eso opino que deberíamos no solo festejar a las abuelas en su dia, sino reposicionar su función dentro de la sociedad mexicana donde ha pasado de ser una persona con perfil pasivo a otro activo en la formacion de los hijos y economía de las familias. Ninguna abuela o nana que se precie de serlo, aceptaría que su rol es el de la “abuelita” de los cuentos y las fantasías. Son mujeres activas, trabajadoras, pensantes, participativas, conscientes de su rol dentro de la familia. Ahora son abuelas cibernautas.

Las abuelas o nanas crean sus propios lazos y redes con los nietos. Son el clan perfecto, fiel, leal y comprometido. ¡Los nietos son los mejores soldados y escuderos de las abuelas!

Cuando veo a mi hija en esa relación estrecha con su Nana, solo pienso en que los ciclos se repiten. Y estoy segura que habré de disfrutarlo plenamente. Aunque falta mucho para ello.

A todas las abuelas del mundo. Muy en particular a mi Madre y a mi Nini.

Managua Nicaragua

Por razones de trabajo una compañera maestra de la universidad donde ambas prestamos nuestros servicios, nos vimos precisadas a trasladarnos a Managua Nicaragua. De no ser por este compromiso laboral, creo que nunca hubiera pensado en venir acá. Tres horas de carretera más tres cambios de avión no hacían nada alentador el viaje que en total sumaron casi veinte horas entre carretera, salas de espera y vuelos.

En Managua se están preparando para festejar los 30 años de inicio de la Policía Nacional. El Partido oficial es el Frente Sandinista de Nacional de Liberación (FSLN) Daniel Ortega es el Presidente de esta nación. Hombre de 64 años que en su juventud se destacó como líder estudiantil antisomocista. Varios años estuvo encarcelada y se convirtió en comandante guerrillero y líder del FSNL. Combatió a la “contra” financiada por EEUU. En 1984 ocupó el máximo cargo: Presidente de la Nación. Posteriormente en 3 ocasiones sucesivas fue vencido en intento por volver a ocupar esta silla. Hasta 2006 consiguió la victoria. Es el Presidente actual de Nicaragua… de izquierda por supuesto. Tiene sus seguidores, ni duda cabe.

Algunos estudiantes universitarios se refieren a él con respeto y admiración.El nombre de Daniel Ortega tiene dos historias: La del líder que encabeza un proyecto de nación y la del caprichoso político de los sesentas que actúa a su manera sin sacar avante al país que se encuentra sumido en la pobreza. Más del 70% de la población pertenece a este sector. A voz baja se comenta que quien realmente gobierna es su esposa Rosario Murillo. Que a Ortega le molesta administrar y gobernar. Que lo suyo, lo suyo es el discurso y dirigirse a sus seguidores; que su proyecto real es la perpetuación del poder del binomio ortega-murillo. En suma, que es un proyecto de poder sin ideología alguna. ¡Ay! ¿Donde he oído eso? Me suena, me suena.

Si bien ha aumentado el sueldo a maestros, proveído casas a los más necesitados, y algunas otras acciones sociales, lo cierto es que no han dejado de ser parte de las ciudades los niños y adultos pobres, paupérrimos, pidiendo limosna, o en el mejor de los casos tratando de venderle a los extranjeros cualquier chuchería con tal de obtener un dólar. ¡Carísimo Nicaragua para tan poca si no escasa variedad y calidad en sus productos! Cualquier souvenir cuesta 5 dólares (100 córdobas) lo que en otro lugar costaría fácilmente uno o dos a lo sumo.

La suciedad campea. Recolectores de basura vacios y a su alrededor basura desperdigada. Alumbrado público escaso. Sólo el casco urbano cuenta con red de agua potable más o menos decente. De ahí en fuera solo con barricas con agua… cuando hay la fortuna de contar con este líquido.La casa de Daniel Ortega, es su residencia particular y la oficial como Presidente además de ser el centro también del FSLN. Como quien dice es un combo. Por cierto que es una enorme casa que el mismo expropió y donde vivió de 1979 a 1990 durante su mandato como Presidente. Cuando Ortega perdió ante Violeta Chamorro, jamás dejó la residencia. Ahí siguió y sigue.

Al día siguiente de nuestra llegada a Managua tuvimos la feliz idea de ir al Malecón. Arribar al lugar fue un verdadero viacrucis porque la policía nacional y militar se encontraba en ensayos para el festejo del 30 aniversario. Más de 4,000 efectivos en la plaza, a rayo de sol. Con humedad terrible, cansina, agobiante.

Trasladadas en taxi, buscando como llegar al malecón, mi amiga baja el vidrio de la ventana y pregunta a un guardia por donde podemos entrar. “por allí” contesta. ¿Pero que es por allí? Inquiere mi amiga ya que hay varios accesos y al parecer por ninguno era posible. Otro contesta seco y sombrío que “por allí” es “por allí”. ¡Cosa tan rara! Pregunto al taxista que si que pasa, porqué no dan las señales correctas pues hasta el estaba confundido. Con parsimonia el individuo nos dice que el “por allí” significa a la derecha pero que como son de izquierda, del Frente Sandinista de Liberación Nacional, jamás pronuncian aquella maldita palabra. Omito los comentarios y ademanes de mi amiga quien presurosa me urgió retirarnos del lugar.

¡Ah la educación en México!

27 de Agosto de 2009.


Hace pocos días la Secretaría de Educación Pública dio a conocer los resultados de la evaluación para aspirantes a maestros. Resultados catastróficos: (Carlos Slim diría mejor “catastrofista”). De 123,856 aspirantes solo pasaron 31,086 . El examen consistió en 80 preguntas. Para pasar el tal examen de conocimientos debería haberse respondido acertadamente al menos 24 de ellas. O sea, ¡que reprobadero! El 74.9 no acreditaron la evaluación. Y todavía tienen el descaro de decir que lo que los hoy reprobados necesitan es “nivelación académica” ¿Así se les llamará ahora a los que no acreditan un examen para obtener empleo? Señores, estamos hablando de personas que ya egresaron de las escuelas. Que ya pasaron por el proceso de aprendizaje para obtener su título. No son estudiantes que reprueban una materia. A propósito… me gustaría saber como fue entoces que se titularon…

Ya no es la cuestión de discutir qué está sucediendo con la educación en general en México, sino qué carambas está pasando con los que enseñan para que enseñen. Me refiero a los profesores de esos profesores aspirantes a Maestros, así con mayúscula. Quiero imaginar a un estudiante promedio recién egresado de preparatoria, que con un bagaje de ilusiones se inscribe (si corre con esa suerte) en una escuela normal. Se prepara y estudia durante determinado número de años. Le dedica tiempo el muchacho y ni se diga los padres de familia que le sostienen económicamente la carrera. Aprende lo que le enseñan. Estudia lo que le encargan que estudie. Cumple como le dicen que debe cumplir. Confía en sus profesores, sus guías académicos. Tiene una meta muy clara: obtener plaza de maestro y desarrollar sus conocimientos en el aula, con sus pupilos, quienes habrán de repetir este ciclo una y otra vez.
¡Pero oh sorpresa de sorpresas! El tal profesor no tenía los conocimientos académicos suficientes para asumir la enorme responsabilidad de estar frente a grupo. La plaza de maestro le fue heredada por su mamá o su papá (sucede en la vida real en nuestro País), o bien fue un premio por sus servicios políticos al Sindicato o tal vez, sí, tal vez solo fue cuestión de una palanca.

Resultados: egresados con una pobreza académica vergonzosa, insultante y lamentable. Ahí están los resultados del reprobadero de los profes. Ni como ocultarlo. Por eso insisto en que este ejercicio del examen nacional de conocimientos no solo debe analizarse a la luz de la cantidad de reprobados en su concepción de cifra escandalosa. Sería demasiado irresponsable hacerlo sólo así. Que se vaya al fondo del asunto y se analicen los planes de estudio de las escuelas normales; que se examine primero a los profes de los futuros profes. Que se les someta a un proceso real de habilitación, actualización, o lo que haya que hacer pero que dejen de hacer daño a la Nación. Los profes de los hoy reprobados tienen una misión demasiado delicada para el presente y futuro del país como para dejar todo en una simple justificación gobiernista de “se requieren cursos de nivelación”. Nivelación de qué me pregunto si el asunto es de fondo no de forma.

Queda claro también la corresponsabilidad en el proceso de enseñanza aprendizaje que tiene el alumno. No cualquier persona debe ser profesor. Los procesos de selección deben ser rigurosos porque riguroso será el futuro con nosotros si seguimos consintiendo que la educación siga siendo en muchos casos mediocre.

El mundo sin embargo no está perdido: Todos conocemos en nuestro entorno Maestros en el sentido más puro de la palabra. Gente auténticamente comprometida con el aula y con los estudiantes a quienes ven como joyas a pulir. A ellos, que son muchos, va nuestro respeto a tan noble profesión.
Recuerdo una frase que leí en alguna parte hace tiempo y que quedó grabada en mis recuerdos:
“…Y pudiendo ser rico desarrollando mi profesión, decidí dedicarme a la noble tarea de la enseñanza”. Qué hermoso pensamiento.
Besos de Reyna.

Votar o no votar el uno de junio