Cosas de Reyna

Unas nalgadas

La semana pasada mi correo electrónico se saturó con uno que se titula “Carta a Alejandro Fernández”, a través de la cual una bastante encendida Gaby Vargas reclama al cantante por la letra de la canción “Unas nalgadas”. Furibunda arremete contra el hombre y le dice que su canción le parece poco atinada, misógina y ofensiva argumentando que en todo caso, el cantante debió haber tenido sentido común previendo el efecto que una canción popular puede tener en el inconsciente colectivo. En algún párrafo lo tacha de ignorante en el tema. Seguramente que a los ojos de Gaby esto no significa violencia.

La comunicadora alude a la violencia contra la mujer en México y menciona que el tema no es desde ningún ángulo ni divertido ni simpático. A renglón seguido ofrece cifras y datos duros, para concluir con un trágico-referente de enviar ella saludos a la mamá, hermanas, esposa e hijas del cantante.

Quien sabe qué buena samaritana tomó la iniciativa e intituló el dichoso correo como “Apoyemos a Gaby”. ¡Ay! ya eso fue demasiado. Al rato la van a traer de candidata de sabrá Dios que partido o alianza.

No digo que le falte razón a Gaby Vargas. Pero creo que se fue de paso. Tampoco es que desconozca la materia o que pretenda minimizar los efectos que tan deleznable conducta acarrea, que por cierto se ha estigmatizado como aquella que ejerce el varón contra la mujer. Solamente ellos como sujetos activos. ¡Ja!. Habría que dimensionar el concepto correctamente y entender que cualquiera de los dos puede ser sujeto activo o pasivo.

Por supuesto que entré a youtube para escuchar varias veces la polémica letra. Después de repetidas ocasiones, distinguí el timbre de voz y percibí el ánimo del intérprete; la forma en que lo dice no advierte la violencia de marras y pues la verdad sea dicha yo quería esas nalgadas propinadas por Alejandro Fernández. Además al final dice cual velada promesa, que se vale sobar. Más que Mejor. ¡Y que tiene pues! No, de plano estamos perdiendo sentido del humor. Descontextualizamos sin mayor trámite.

Ahora, si de verdad se trata de combatir la violencia intrafamiliar, entonces cómo calificamos en la historia los grandes éxitos musicales que implicarían violencia entre parejas, como la que interpretaba Pedro Infante al entonar “La que se fue” donde afirma que puede comprar mil mujeres. Como viles vacas. O la canción de Jorge Negrete “Juan Charrasqueado” aquel borracho parrandero y jugador que no dejaba flor viva pero que al final una bala atraviesa su enamoradizo corazón dejando claro está, mujeres e hijos llorándole. Mira nada más. Joan Sebastian no se queda atrás y compuso “La mosca muerta”, la que no quebraba ni un plato y se largó con otro bato y por eso es ingrata y falsa. Asi nomas.

Pero somos las mujeres las que más directamente hemos atacado: He ahí a Lupita D´Alessio con aquella canción donde grita a los cuatro vientos que “Usted no sabe ni besar como yo beso…y luego termina diciéndole al sujeto que ni siquiera llega a ser pecado... punto y coma.
Vuelve a atacar la Leona Dormida y advierte al hombre que ya no quiere verlo nunca más, que al "otro" le sobra el tiempo como a ella, que al otro pues también le arde la sangre igual y que por eso se siente tan nueva, tan dispuesta y tan entera. ¡Vamos! Tan mujer de carne y hueso para dar. Ah no pues mira nada más que bonita letra pacifista.

Inigualable la Lupe cuando refiere: ese hombre que ves tú ahí, es un gran necio, un estúpido engreído, egoísta y caprichoso, un payaso vanidoso, inconsciente y presumido, falso enano rencoroso que no tiene corazón. Violencia psicológica pura.

Jenny Rivera tampoco queda atrás. En “La contestada de la Mentada” dice: “ya recibí aquella carta en cual me mientas la madre, vengo a decirte en tu cara que re $#%&/(= a tu madre. Pa que veas que no hay agüite, un palito quiero darte pa que le des de madrazos a la piñata de tu madre. ¡Que es esto??? ¡Y se enojan por lo que dice la letra de Unas nalgadas!

Si Pedro Infante juraba comprar 1000 mujeres -como vacas- Paquita la del Barrio mientras tanto libra cheque al portador al inútil, corriente e indecente. En Hombres Malvados promete capar a los hombres malvados si no se componen. Alejandro Fernández pega con pencas de nopal. Paquita arranca de tajo. No si somos re tranquilitas.

Dejo para el final el himno de tantas mujeres: Rata de dos Patas. ¿Qué mujer cuando anda herida del corazón no canta voz en cuello esta canción? Válgame! Si hasta es terapéutica: Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho… Infrahumano, espectro del infierno, maldita sabandija…alimaña, culebra ponzoñosa, desecho de la vida… maldita sanguijuela, maldita cucaracha. Esta letra casi trae un sello de advertencia: “Cántese solo en casos desesperados y afligidos”. Se aseguran resultados sedativos al instante.
¡Por Dios! No sobredimensionemos las cosas. Mejor tratemos los problemas reales y de fondo del pais. Veamos unas frases de la canción "Unas nalgadas"
Unas nalgadas con penca de nopal,
Es lo que ocupas por falsa y traicionera
Como te amaba que bruto, que animal
Una lección es la que te voy a dar…
Unos rasguños con espina de maguey,
Hoy se me antoja jugar gato en tus cachetes, etc
.

Se le olvidó a Gaby Vargas mencionar que la letra de la canción inicia con un sarcasmo: “Permiso, permiso, permiso, no los vaya a lastimar con los cuernos". Se burla pues de él mismo y a partir de ahi marca la pauta de toda la vapuleada pieza musical. El intérprete, al final, promete echarse un gargarismo con tachuelas y aguarrás para borrarse los besos de la falsa y traicionera.

Por eso insisto en que no veamos problemas donde no los hay. O si ya de plano se insiste en lo de ofensivo y misógino de la pieza, entonces hagamos cuentas por género de tantas y tantas canciones donde el hombre reclama a la mujer en diversos tonos y estrofas; o contemos también las veces en que las cantantes tiran hasta con la cubeta a ellos. ¿Quién se atreve a empezar?

En suma, creo que lo que sí se vale y debemos defender a ultranza es el respeto muto. Una canción no nos hace +/- mujeres ni +/- hombres. Lo que nos forma son los valores, la enseñanza y el respeto. Enojarse a conveniencia por género, es decir: me enojo cuando me insultas porque me debes respeto como mujer; pero si yo te ofendo no es tal, representa una falsedad cuya práctica vivimos en distintas formas: en el hogar, en la escuela, trabajo, pareja, etcétera. Romper estos vicios es impostergable. Es cuestión de dar el primer paso.
En suma, este dudoso conflicto que ha provocado Unas nalgadas le genera grandes beneficios promocionales/económicos a Alejandro Fernández como bien menciona Gaby Vargas. En mi particular opinión, debe verse a la luz de un concepto que es muy nuestro: la picardía popular mexicana.


Jubilados

El concepto jubilar, proviene del latín iubilare que significa dar gritos de alegría. Difícilmente los jubilados en México se encuentran en ese estado.

En nuestras familias por lo general existe un jubilado o cuando menos conocemos a alguien que se supone, debe gozar de una pensión que le permita vivir dignamente. Un jubilado representa toda una vida dedicada al trabajo. Quienes aun no alcanzamos a llegar a esa etapa, tenemos la obligación moral inmediata no solo de exigir al gobierno una oportuna atención sino además, que instrumente políticas públicas que alcancen para todos los que se encuentran en esta situación.

Es verdad que de un tiempo a la fecha existen algunos programas importantes pero es claro que son insuficientes. Ejemplos abundan: ¿Quién no ha visto a un anciano pedir limosna, recogiendo basura, aluminio, periódico, limpiando jardines, etcétera? Entonces ¿Dónde están esos programas de gobierno que se supone debe alcanzarlos? Son en síntesis, los jubilados que el gobierno ni quiere ver ni busca atender. Son los de segunda y de tercera.

Ser jubilado en México, no es en definitiva, una etapa placentera ni motivante, Las personas de la tercera edad injustamente son consideradas como faltos de productividad, aunque ni siquiera nos pongamos a razonar cual es el justo momento de cese de esa etapa. Creemos que ser jóvenes o adultos es garantía de ello. Es la arrogancia plena.

Cultura para todos

Es necesario que las autoridades locales y estatales implementen programas culturales permanentes y con rumbo definido en esta región de Sonora. El fomento a la cultura es una obligación insoslayable que va más allá de desfiles conmemorativos y lunes cívicos.

Si bien las casas de la cultura son entidades que contribuyen a esa labor, lo cierto es que poco se cultivan nuestras comunidades. En México existen municipios que implementan interesantes programas como cine club, bibliotecas interactivas, plazas culturales, círculos de lectura, parques donde se exponen obras de artistas regionales, cafés literarios, etcétera. Un aspecto a considerar es que en muchos lugares se publican revistas educativas donde se dan a conocer las actividades que realiza el sector educativo desde pre escolar hasta nivel universitario. En la mayoría de los casos esta labor la coordinan los Ayuntamientos a través de sus instancias cívicas.

El esfuerzo bien vale la pena.

Para iniciar 2010

En el transcurso de la semana me he preguntado cual puede ser el mejor tema para iniciar este espacio. Busco en mi mente, en las noticias, en diversos medios y ninguno parece ser adecuado o al menos que inspire lo suficiente como para traducirlo en palabras.

Quisiera empezar con algún tema que no fuera precisamente de política. Quisiera decir que este año, como ha sucedido con los otros, lo iniciamos con renovado interés en cuestiones de índole personal y profesional. Pero resulta que el despertar del primero de enero de 2010 no cambió a México y menos aún a sus políticos, de perdida a los que nos urge que cambien o se vayan ya de plano del escenario tan intrincado que tenemos en el país. Resulta que miles de mexicanos siguen, a pesar de sus esfuerzos, sin tener ocupación. Trabajo. He ahí la esencia y dignidad de toda persona: Mientras haya esa enorme cantidad de personas sin empleo, no podremos decir que avanzamos. Millones de mexicanos sumidos en la miseria y que no ven para cuando acabe. El discurso de inicio de año que pronunció Calderón el pasado 6 de enero, a manera de mensaje a la nación, no alcanzará para alimentar familias o mitigar su desesperación.

En efecto, el inicio de 2010 no pinta nada bien. Máxime que al presidente Calderón se le percibe sin rumbo… y sin equipo de trabajo, situación ésta ampliamente conocida. A pesar de que debiera hacer cambios en su gabinete, no lo hace. A pesar de que debiera tener liderazgo en estos tiempos tan difíciles, carece de él. No sabe manejar su imagen tal vez porque en el fondo sabe que no hay un sustento real que nos permita a los mexicanos al menos, tener lo que siempre tenemos y que es un paliativo mexicanísimo: esperanzas. Difícil.

¿Qué le está sucediendo a Calderón? Es verdad que las circunstancias de su mandato presidencial son en extremo distintas a las de otros sexenios. Secuestros, asesinatos, narcotráfico, inseguridad pública, son los grandes temas de la sociedad. Los legisladores siguen en su pleito sabido y consabido donde cada cual quiere exhibir al otro como el malo. Por lo mismo, lo distinto implica soluciones diferentes, pero no se vislumbran.

Pero no hay que preocuparnos demasiado. En su mensaje a la nación, el presidente Calderón afirmó que el 2010 será el año de la recuperación económica.

Bien pensado, ya antes nos han embarullado con frasecitas por el estilo:
Defenderé el peso como un perro. José López Portillo
Miremos al futuro con optimismo y seriedad. Miguel de la Madrid
A los desposeídos les pido perdón. Otra vez Lopez Portillo

Vicente Fox tuvo frases genialmente absurdas. Joyas del lenguaje foxista, como cuando dijo que el Cura Hidalgo fue un promotor de la micro y pequeña industria.

Que mas dá entonces que Calderón diga que el 2010 será el año de la recuperación económica.

Se requiere mucho mas que discursos para salir del bache y mas acciones que estrategias. Maquiavelo afirma que Todos los Estados bien gobernados y todos los príncipes inteligentes han tenido cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperación, ni al pueblo al descontento.

El gobierno mexicano bien haría en considerar esto y actuar en consecuencia o se cumplirán los vaticinios del poeta británico Lord Byron: Apenas son suficientes mil años para formar un Estado; pero puede bastar una hora para reducirlo a polvo.




Relaciones tóxicas.

Se dice que una relación tóxica es aquella que produce más pena y desdicha que placer. Donde existe poca alegría y escasos buenos momentos. En la que una o ambas partes se desdibujan como personas en aras de mantener aunque sea una armonía ficticia, irreal pues.

Yo creo que la sociedad y el gobierno estamos inmersos en una verdadera relación tóxica y lo peor es que no se ven luces por ninguna parte.

Veamos las características más destacables de una relación tóxica pero a partir del binomio sociedad-gobierno mexicano:

Baja autoestima. A pesar de que nos antecede la independencia y la revolución mexicana, no hemos todavía asimilado los ciudadanos el real sentido y papel que jugamos en una democracia. Somos y debemos ser protagonistas, no subalternos de nadie. Nos liberamos del yugo español y superamos la dictadura porfirista solo para caer en la inercia colectiva, donde pocos nos siguen dirigiendo a su contentillo, aunque ahora validados a través del voto popular. Gran avance ¿eh?

Hemos ido generando una conducta del “ya ni modo” y del “no se puede” como si fueran credo. Políticos pobres de actuar y escasos de inteligencia son nuestros representantes. La consecuencia natural es entonces que tengamos mediocre administración pública y desastroso gobierno. Atletas que se quedan en el “ya casi” o en la fatídica frase de “lo importante es competir”. No Señores: lo importante es ganar y hacer; destacar y desarrollar; crecer y ser. Ya basta de medias tintas.

Adjudicarse el rol de víctimas. ¡Claro! Que no falte el “no es mi culpa” o el “todo lo malo me sucede” Erramos al seleccionar a nuestros gobernantes y luego nos quejamos de ellos. ¿Quién nos entiende? La memoria colectiva falla a la hora de decidir por quien habremos de votar. Se nos olvidan agravios sociales como secuestros, narcotráfico, robos, homicidios sin resolver, culpables nunca jamás encontrados. Pura burla social. Somos víctimas y a la vez escogemos “pareja” en este caso gobernantes, con la vana esperanza de cambio. Culpamos al gobierno de todas nuestras dolencias sociales como si no tuviéramos una parte de esa responsabilidad.

El imperioso deseo de sentir cariño, a costa de lo que sea. Por historia, los mexicanos hemos tenido apegos sociales colectivos (por la razón que fuere). Primero estuvimos bajo control de la corona española por tres siglos, luego, durante el porfirismo caímos en la inercia del gobierno que si bien hubo progreso, las desigualdades sociales y económicas eran lacerantes.
Como que nos cuesta mucho trabajo destacar por nosotros mismos. ¿Y ahora? Ahora dependemos de Estados Unidos, del Tratado de Libre Comercio, de los Diputados, Senadores, del Gobierno mismo pues. Puros amores perros. Pero ahí estamos: Nos dejamos llevar por la palabra fácil, por el discurso encendido del candidato (a) aunque diga barbaridades e incoherencias y no sepa ni siquiera lo que es un plan de desarrollo municipal o estatal o federal. ¡No importa!. Son romances venidos a menos.

La inercia/aburrimiento. No es que nos hayamos aburrido de esta relación que mantenemos los ciudadanos con el gobierno. Lo que sucede es que hemos caído en inercias que nos envenenan a presente y a futuro. Esta relación tóxica es la causante de la profunda crisis política que vivimos derivada de una dudosa democracia, del escaso liderazgo de los gobernantes, del habernos de alguna manera, acostumbrado a la medianía. Sobrevivimos a retazos que se les denomina trienios y sexenios: No hay planeación a largo plazo. No hay un proyecto de nación al que todos contribuyamos. El rumbo se marca por acontecimientos fortuitos. La existencia colectiva se define por el trienio de zutano o el sexenio de fulano. ¡Valiente plan de vida en común que tenemos!!

El miedo a desarrollarnos por nuestra propia cuenta. La pregunta obligada es ¿y qué tanto hacemos cada uno de nosotros por tener un país mejor? Nos cuesta mucho tomar las riendas y asumir responsabilidades. Al final preferimos dejar que otros decidan y hagan. Somos acérrimos críticos de los que hacen y dicen. De los que realmente se comprometen en sus proyectos. Es fácil descalificar pero no nos permitimos ser parte activa de las decisiones de gobierno. Si nos parece inadecuado el actuar de las autoridades, estamos obligados a señalarlo. Si el proceder del gobierno es incorrecto, digámoslo. Callar es consentir. Consentir es condenar a las comunidades al retroceso. Ni los presidentes municipales ni los gobernadores ni ningún otro gobernante de elección popular debe tener manga ancha: La sociedad somos el contrapeso.

¿Qué hacer?
Ya no más esta relación tóxica que tenemos con el gobierno. Cansina y pesada. Que abruma y lastima. ¿Como erradicarla? No hay fórmulas mágicas.

Sucede que seguiremos atrapados en ella mientras no queramos asimilar que la respuesta está en nosotros: en aceptar que únicamente como Sociedad podemos romper ese círculo vicioso en el que estamos. Si queremos gobernantes que cumplan con su tarea, debemos primero ejercer la nuestra con particular cuidado: seleccionar con madurez cívica mediante el voto a personas líderes que cuenten con el perfil y los conocimientos necesarios para dirigirnos.

Ya no más gobernantes elegidos a partir de su cara bonita o su amplia sonrisa. O por la encendida arenga pronunciada en las campañas proselitistas.
Las relaciones inician –en estos casos- apenas reciban constancia de mayoría. Para bien o para mal, habremos de convivir con ellos durante su lapso constitucional. Tres o seis años en relación tóxica que un día nos aman y otro ni se acuerdan de que existimos como sociedad. O que nos dirán que se sacrifican por nosotros y que al final solo nos utilizan o nos engañan. Es el canto de las sirenas.

En tanto no marquemos límites, el gobierno seguirá dando tumbos, sin atender el reclamo social y con absoluta carencia de un liderazgo tangible. Como siempre, intentará seguir disfrazando esa falta mediante discursitos de escritorio y alguna que otra frase de utilería, para beneplácito de quienes aún quieran creer.

Como sucede en cualquier relación tóxica.


Cárteles y sicarios

¿Quién dijo que los mexicanos no sabemos trabajar organizadamente?
Resulta que según un estudio del Departamento de Estado y de Justicia estadounidense, concluye que los cárteles del narcotráfico en México escalaron a la quinta posición del ranking de los grupos criminales del mundo.

¿Que como lograron esto? Profesionalizando a sus sicarios e integrándolos a su jerarquía. Estableciendo manuales de operación, líneas de mando, creando estructuras internas y externas penetrando en círculos políticos, sociales y policiales para crear una amplia red de comunicación y ejecución de planes y proyectos. Tienen visión de futuro porque lejos de ser abatidos por los diversos enfrentamientos y depresiones del mercado derivado de algunas acciones de gobierno donde les retienen la materia (droga, droga y más droga) han logrado posicionarse y pasar a ser traficantes de alta envergadura. Por ejemplo, en el año 2000 solo traficaban el 55% de la cocaína que ingresa a Estados Unidos. A diez años de distancia, envía más del 90%, desplazando incluso a los colombianos. Además, se han infiltrado más en áreas locales (llámese municipios) estableciendo una infraestructura criminal que los vecinos y habitantes de cualquier municipio lo sabemos: narcomenudeo, armas, prostitución, secuestro, extorsión, piratería, contrabando, etcétera.

Cuando leía esos informes, recordaba las clases que tomé mientras cursaba la maestría en administración donde los profesores nos hablaban sobre jerarquías, manuales de operación, productividad, estructuras, visión de futuro, planeación, y otros tantos conceptos. A medida que leía sobre el narcotráfico en México, bailaban en mi recuerdo las clases recibidas de desarrollo organizacional, mercadotecnia, producción y estrategias corporativas. Pensé lo que muchos: como cualquier negocio, el narcotráfico le ha apostado al fortalecimiento de sus estructuras, a la inteligencia estratégica, financiera y operacional. Cuentan con plan A y si falla, está el B, o el C… ¿Qué negocio puede caer o desaparecer cuando se blinda de esta manera?

Por el otro lado, tenemos al gobierno (suponiendo que sea en efecto el otro lado). Un gobierno que se encuentra debilitado, inseguro, dando pasos a ciegas, con una jerarquía endeble, cero productividad, con una planeación nacida en escritorios de funcionarios que no han arrastrado el lápiz en la vida cotidiana como lo hacemos los simples mortales. Un gobierno cuyo sistema político se encuentra dividido, peleándose los unos con los otros (me refiero al mismo lado todavía). Así, cualquier acción que se estime importante, como es la detención de tal o cual delincuente por mayor que sea, seguirá cayendo en saco roto, pese al escándalo mediático que de ello se hace.

No se puede atacar organizaciones bien estructuradas con otras que no lo son. No se puede tener efectos contundentes ni avances significativos cuando las estructuras humanas están podridas desde adentro. Imposible.

Por ello, los presuntos golpes al narcotráfico resultan con mucho, simples toquecitos de hombros.

Es cierto que al crimen organizado no se le puede desaparecer de la faz de la tierra. Pero se le puede contener. Esto sucederá cuando el país se fortalezca internamente lo cual veo remoto: Si existe una estructura compleja y difícil es la de la administración pública. Ahí, donde se ejecutan las leyes y se integran las averiguaciones previas mediante la institución del ministerio público. Ahí donde están las aduanas y las vías de comunicación terrestres, aéreas y marítimas. Ahí donde se encuentran los altos funcionarios que extienden permisos, licencias y autorizaciones. Ahí donde la corrupción es boleto de lotería. En esos lugares Calderón no tiene precisamente a la gente más capaz. Comete el error de colocar amigos e ineptos. ¿O por ineptos son sus amigos?

¿En que han derivado las -calificadas por el propio gobierno como- exitosas acciones contra el narcotráfico? Han caído jefes policiacos, presidentes municipales, diputados, funcionarios y otro tanto pero no hemos visto ni se menciona en que impactó. ¿Acaso hubo menos droga circulando? No. ¿menos consumidores? ¿menos daño? No. Simplemente se saca a circulación la habida en el plan b. El éxito del narcotráfico radica en inteligencia más que en burdos planes de forajidos.

Sí, los mexicanos somos muy capaces de trabajar en equipo. En establecer estrategias y tácticas adecuadas para conseguir resultados. Solo que esa capacidad se está puliendo en el lado de los malos. Debiendo ser el país desarrollado que la naturaleza y nuestro pasado se empeñaron en darnos, somos tristemente reconocidos a nivel mundial por ser el nuevo colombia, así con minúsculas por la vergüenza que provoca.

El gobierno debe asumir la parte que le corresponde y actuar en consecuencia. Mas de seis millones de jóvenes no tienen acceso a la educación preparatoria y/o universidad. Tampoco tienen donde emplearse dignamente. Su “mejor” opción es integrarse a alguna red de delincuencia. La fuerza de trabajo de los grandes capos está cubierta. Si alguno de aquellos cae, se suple prontamente. La rotación de empleados no constituye problema.

Ni el Plan México mediante el cual EEUU aportaría mas de 500 millones de dólares anuales o la Iniciativa Mérida que resulta ser el proyecto internacional de EE con México y los países de Centroamérica para combatir el narcotráfico y el crimen organizado ni ningún otro plan semejante habrá de tener significativo éxito en tanto no se eche a andar un plan nacional de rescate a las Instituciones que han sido tomadas por el peor de los cárteles y sicarios de la democracia disfrazados de paladines justicieros de los municipios y los estados.

Gobernantes negligentes, grises, volátiles de pensamiento, oscuros en sus actuares. Los que prefieren callar y posar para la foto porque solo asi les resulta fácil no comprometerse: Hablar les produce terror porque no hilan ni dos palabras con sentido. Gobernantes cuyos sicarios son llamados secretarios, directores, jefes y ayudantes. O diputados y senadores. Las narcomantas son, traducidas al lenguaje oficial, las reformas fiscales y los asesinatos son tantas y tantas esperanzas rotas de miles de familias que han truncado sus aspiraciones de empleo y vida digna. Las muertas de Cd. Juarez siguen esperando. Los 49 niños de la guardería ABC también. Y otros, y otros y otras. Tan criminal es el que asesina con droga como el que mata con negligencia y corrupción la dignidad de las personas y de las comunidades.

A este cártel oficializado y sus sicarios no se les combate con balas ni con acciones: Se combate con el señalamiento diario, preciso y contundente de las acciones de gobierno que no se cumplen o que no se realizan, se combate con crítica positiva: la que propone, sugiere y actúa; se ataca con el cumplimiento del deber ciudadano que nace en la reflexión y se traduce en el voto razonado en épocas electorales. No perdamos la memoria colectiva.

Hagamos del 2010 el año de los ciudadanos y enarbolemos la bandera del deber cívico exigiendo puntualmente cuentas a las autoridades: Resultados debe de ser la medida.
No fotos ni poses ni planecitos de oropel.
Mi árbol de navidad.

Leo, leo y leo. Estoy literalmente tirada en mi sillón favorito, armada con laptop y taza de café recién hecho. Afuera un viento frio que, como se describe en las novelas, cala hasta los huesos. A pesar de que está el escenario completo para que mi inspiración se desborde, no sucede nada. Las notas de prensa solo refieren muertes. Ahora no deseo hablar de muertes porque el tema no tiene fin en tanto no se quiera al menos, poner un alto. En concreto en Sonora. No se les ve esas ganas a las autoridades. El reclamo social es al final, un grito al viento. Quiero ignorar también el tema de los diputados locales que pretenden que el Congreso del Estado les proporcione carro para realizar sus funciones. Con el mayor descaro afirman que al tal vehiculo se debe considerar herramienta de trabajo. Reyna desespera. Contesto una llamada telefónica. Chateo con un amigo en el MSN. Dormito, me levanto, vuelvo al mullido sillón. Tal vez si salgo a la calle, o a alguna reunión… no, no. Prefiero continuar escuchando este silencio solo interrumpido por el compás del tic tac del reloj que a la vez, me invita a pensar.

El viernes pasado que salimos de trabajar e ingresamos a este período de asueto, suspiré profundamente: ¡Por fin las anheladas vacaciones de diciembre! Esta época del año es especial para mi desde siempre. El ritual de ir a escoger el árbol de navidad, buscar los adornos, esferitas y luces del año pasado en cajas que sabrá Dios donde acomodé en enero, se convierte en algo que disfruto. Al desempacar, encuentro ornamentos navideños rotos, luces que no encienden y detalles que se han lastimado. Por fortuna, los mas son los que se encuentran en perfecto estado. En el balance, cuelgan del pino adornos del año pasado y los recién adquiridos: luce distinto, lleno de vida hogareña.
Quizá sea por eso que en diciembre por las noches me gusta saborear una copa de vino junto al árbol: Contemplo sus destellos, su mezcla de colores y de adornos. Algunos se aprecian a simple vista y otros se esconden entre las agujas verdes del pino. Encuentro esferas sobrevivientes que en enero pasado creí que no soportarían once meses en las cajas. Pero lo hicieron. A diferencia, encontré echas pedazos aquellas a las que hubiera apostado que durarían muchos años.

Al ir hilvanando estos pensamientos, asumo que tal vez asi sea la historia de vida de las personas: En los saldos anuales que se estila hacer en esta época, encontramos situaciones que nos dañaron pero otras que nos hicieron crecer. A veces nos cansamos y ante algun desazón nos rebelamos y preguntamos ¿¡para que tanto crecimiento caramba!? Algunos hechos mas habrá que simplemente por intrascendentes olvidamos pero que de cualquier manera sucedieron y en ello estriba su valor. Situaciones nuevas tendremos y eventos distintos viviremos. El acontecer cotidano termina siendo al final del año representado en las esferas, luces y adornos que agregamos a nuestro árbol.

Por eso me gusta contemplar el árbol de navidad de mi hogar: Cada detalle lo asimilo a los momentos que he tenido el privilegio de vivir al lado de personas que estimo y con quienes he compartido gratísimas veladas. Mi memoria no guarda recuerdos negativos. Lo que haya pasado mal, se remite al archivo nombrado experiencias. Solo como antecedente y para que no se repita. No abordaré aqui el tema sobre la fragilidad humana. En fin. Tengo por fortuna eso sí, el privilegio de saber reir hasta de mi misma y lo disfruto. No ha habido nada que no solucione una buena carcajada con alguna amigo/amiga. Los amigos son pilares fundamentales para no perder la cordura en ciertas circunstancias.

Mi árbol está cargado de pasajes de vida y de aconteceres mejores. Está lleno de luces y alguna que otra sombra.
En una de estas noches de diciembre, cuando saboreaba mi copa de vino tinto, caí en cuenta que las escasas sombras de mi árbol hacen mas brillantes los destellos que hay al lado. Hay muchísimas risas bordadas de lentejuelas. En la parte más alta del pino, destaca la estrella de belén. Ahí está representada la familia, la que da rumbo, orienta y une en torno a ella.

Por todo lo anterior, deseo que del árbol de cada uno de los lectores que han tenido la amabilidad de leer este blog, cuelguen las esferas mas brillantes y las luces mas refulgentes. Que posea la estrella más iluminada y sobre todo, que tenga ornamentos nuevos que brinden a sus existencias aconteceres mejores.

Con afecto,
Reyna.
Luces y sombras.

Y llegó el 10 de diciembre, fecha en la que el Gobernador Padrés dijo que habría interesantes novedades respecto al caso de la Guardería ABC. Ávidamente busqué la noticia prometida: tal vez novedades sobre el seguimiento judicial del expediente o avances significativos en deslindar responsabilidades. Promesas de campaña que se tradujeran en realidad: Nombres y apellidos de responsables verdaderos. ¡Algo! Nada de eso.

En resumen, las flamantes noticias se tradujeron en constituir un fideicomiso de 125 millones de pesos para ayudar a todas las familias afectadas por el incendio, sean los que perdieron a sus hijos como a los que tienen lesiones. Fueron ocho los acuerdos tomados por el IMSS con padres de los niños afectados: En ninguno de ellos se advierte el compromiso de llegar al fondo y por ende a los responsables directos de aquella tragedia.

Sigo buscando noticias… tal vez en algún medio de comunicación se publique algo que nos brinde credibilidad o un poco de confianza. Tampoco.

Encuentro sí, que el director general del IMSS participó junto con Padrés en rueda de prensa. Este último hizo referencia a la creación de una fiscalía especial para “poder darle seguimiento a los temas de orden federal y de orden estatal”. Demasiado tibios ambos funcionarios al responder a preguntas claves. En opinión personal, la dichosa rueda de prensa y nada es lo mismo. O tal vez peor, viéndolo bien. Sí, peor porque el realizar aquella es pensar que hay novedades interesantes como se anunció. ¿O creerá ingenuamente el gobernador que eso de la fiscalía especial lo vamos a aplaudir?

Fiscalías especiales ¿Cómo para que sirven? Ah sí, si claro: ya veo toda una estructura administrativa (jefes de todo y hacedores de nada) que nos va a costar muy cara mantener y cuyos resultados dejarán mucho que desear. Esa ha sido la historia de las fiscalías especiales. Malhaya el momento que algún triquiñuelo funcionario tuvo la procaz idea de desafanarse de la responsabilidad que implica rendir cuentas, inventando las fiscalías especiales para hacer de ellas el circo que montan a los ciudadanos. Hay que entretener al pueblo, faltaba más.

No cabe duda que el gobierno de Sonora está más interesado en, dicen “crear una imagen innovadora para el Estado”. Así se lee en las noticias del lunes 14 de diciembre. Y ahí sí explicitan en más de media costosísima plana las razones para cambiar la imagen tradicional y fotografiar al gobernador de pie, no sentado. ¡Dios mío! No puedo creer lo que estoy leyendo y sin embargo sigo… Tal vez mas adelante encuentre algo que justifique tanta barbaridad. ¿Acaso habrá razones? No. No. A detalle, el fotógrafo narra punto por punto los argumentos de la famosa nueva imagen: con la postura de pié para indicar que sigue adelante, que va mas allá; que si frente al escritorio, que si detrás de su hombro izquierdo la bandera de México, ¡ah! Y a la derecha la bandera de Sonora. Que si resaltando lo humano, lo sensible del señor.
También la “imagen” refiere el fotógrafo, debe indicar un nacimiento, un nuevo Sonora.

Importantísimo que se visualizen bien las 6 estrellas con los valores del Gobierno del Estado: humano, sensible, ciudadano, democrático, institucional y equitativo.

Por supuesto que la fotografía de marras será distribuida en todas las dependencias gubernamentales y de los municipios.

No dudo del profesionalismo del fotógrafo, quien fue escogido previa convocatoria y cuyo trabajo se dice que tuvo un costo para el erario de $80,000.00. Sus razones de luces y sombras tendrá para realizar la obra para la que fue contratado.

Lo que jamás voy a entender es que cómo es posible que el gobierno piense que una imagen se define a través de una fotografía. No señor. Eso déjelo a los artistas y a la farándula. En cuestión de servicio público una imagen se construye a partir del trabajo, de la responsabilidad, del cumplimiento de compromisos, de la dedicación, de la sensibilidad social traducida en hechos.

Si el caso de la guardería ABC se hubiera tratado con tanto detalle como el fotógrafo lo hizo respecto a la fotografía en cuestión, tal vez tuviéramos mejor ánimo con relación a algún avance que hubiera en el caso. Si los padres de familia de aquellos 49 niños hubieran recibido algo mas que fideicomisos y otro cúmulo de promesas.

Por eso no dudo en decir que, junto a las famosas 6 estrellas que tanto alardea el gobierno, veo y seguiré viendo 49 cruces hasta en tanto no se resuelva como corresponde: con justicia.

Por lo mismo, no me queda duda que la fotografía que supuestamente se traduce en “una imagen innovadora” es y será solo de sombras. Las luces no se ven por ninguna parte.


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49 Voces.


Logra CRIT Sonora. Que bueno y que bien por tantos niños que requieren atención especial. Que bien por las mamás y los papás que estarán ya viviendo las bondades de contar con un servicio donde sus hijos serán atendidos adecuada y oportunamente.


No quiero ser aguafiestas en esta alegría que a todos nos invade pero no dejo de pensar en los 49 niños que aun no alcanzan ni por asomo justicia.


¿Por qué somos tan dados a no cerrar círculos? Dejamos tantas cosas a medio hacer, a veces por negligencia, otras por desidia y otras mas pensando en que pronto se olvidará el asunto. Y que siga la yunta andando. No se vale.


Por eso repetiré cuantas veces sea necesario, en voz unida a tantas personas: ¿Qué ha pasado con el caso de la guardería ABC?


En aquella efervescencia política en Sonora, la tragedia de los niños que murieron quemados en la guardería ABC era el tema central de cualquier reunión: Políticos se desgarraban las vestiduras exigiendo pronta justicia. “Caiga quien caiga” decían. Tapizaron el Estado con volantes donde señalaban culpables con índice de fuego. Es muy fácil señalar y descalificar. No se iba a desaprovechar la ocasión, caramba. ¿Dónde encontrar mejor campaña política, de bajo costo y alto rendimiento? Ahí, claro, en la tragedia que sigue doliendo.


El problema no es que hayan exigido justicia: el problema es que utilizaron aquellos lamentables hechos para beneficios mezquinos, torcidos y perversos: ganar a como diera lugar. Burlando todo protocolo de decencia y de valores. Aprovechar la ocasión era la consigna.


Ahora no escuchamos las voces de esos políticos que al borde de las lágrimas casi, encabezaban reuniones y mítines. Han de estar ocupados gozando las mieles del poder. Y sí, estoy segura que hubo negligencia en muchos de los funcionarios de aquel tiempo. Estoy convencida que hubo un sinfín de irregularidades y faltas a la ley que permitieron de entrada, la existencia misma de la guardería frente a una gasolinera y de ahí para adelante otro tanto de anomalías. Tan segura como que a los gobernantes de ahora no se les ve muchas ganas de abordar el asunto. Pareciera que hasta les molesta. Es el prietito en el arroz, pues.


¿Qué ha pasado desde entonces? ¿Qué no fue Padrés el que dijo que entrando a la gubernatura se iba a dedicar de lleno al asunto? ¿Dónde quedaron los compromisos hechos con el corazón en la mano? Recien acaba de declarar el gobernador que “el 10 de diciembre habrá novedades interesantes”. Vergüenza le debería de dar hacer ese tipo de aseveraciones. Señor Gobernador: No es novela. Son hechos de la vida real que todavía sentimos y vivimos. Demuestre al menos, respeto a las 49 familias que siguen sufriendo.


Con todo y las bondades que un CRIT en Sonora pueda y de seguro traerá a tantísimos niños, yo sigo pensando y oyendo 49 voces clamando justicia. En tanto no se aclaren los hechos y se aplique justicia, castigando a quienes se debe y no a quienes se quiera, solo para cumplir con el requisito, no habrá obra alguna que alcance a tapar las negligencias de ayer y de ahora.


49 razones lo impiden.


Amistades por siempre.

La semana pasada fue particularmente importante por varias razones.
Una de las más destacables es el haberme reencontrado con mi mejor amiga de la época universitaria. Fue a través de una muy conocida red social como nos volvimos a contactar y para mí ha sido tan satisfactorio como estimo que lo fue para ella.

Al día siguiente de habernos comunicado por escrito, estábamos ya colgadas materialmente del teléfono, tratando de alguna manera de actualizarnos a grandes rasgos y en todas las materias: familia, trabajo, amores, etcétera. Me dio mucho gusto darme cuenta que sigue siendo la persona sencilla, amable e inteligente que conocí.

Al colgar, vino a mi mente una serie de anécdotas que vivimos como universitarias como aquella vez que fuimos al cine en compañía de un amiguísimo de ambas y metimos de contrabando en nuestras mochilas algunas bebidas que no eran precisamente ni refrescos, ni limonada, ni té. O aquel dia que cerramos el aula e impedimos el paso a los maestros porque el aire acondicionado del lugar no funcionaba por días. O las ocasiones en que nos íbamos en su vocho amarillo o en el mío que también era otro vocho aunque bastante destartalado por cierto.

Segura estoy que ha de recordar perfectamente aquel examen que ambas presentamos injustamente por mero capricho de un profesor de ese tiempo y que por fortuna dejó de impartir clases hace muchos años.

Es clásica la historia de la limonada cuando bajo un terrible y agobiante calor, mi amiga acudió a clase con tremenda jarra y a todos repartió generosamente en vasitos. Incluso se quedó ella sin tomar un sorbo, cosa que nos extrañó. Al día siguiente se presentó con la misma jarra de riquísima limonada, solo que ahora tenía precio el líquido y con cubos de hielo, aumentaba costo. Huelga decir que pagamos sin chistar. Nos había atrapado con la exquisitez de la limonada anterior. A la distancia veo su actuar como una incipiente incursión en el mundo empresarial, donde ahora se desempeña. Seguro es que lo hace muy bien.

Las dos compartimos la experiencia de ser mamás-estudiantes, tarea nada fácil pero que de alguna manera supimos sacar adelante apoyadas por las respectivas familias. Hoy por hoy, las hijas de las dos son estudiantes universitarias y tanto ella como yo, estamos desarrollándonos de la mejor manera que nos es posible.

La universidad es un espacio que marca y deja huellas indelebles en la vida de los que pasamos por el Alma Mater. Además de ser un sitio académico, es el lugar donde se establecen y fomentan amistades que duran toda la vida a pesar de que por razones de diversa índole, nos perdamos de vista por meses o incluso años. Cuando se tiene la fortuna de contar con amistades tan fuertes como la de ella o la del mutuo amigo que las dos tenemos, no queda más que decir ¡Que bueno que así fue! Que bien que fueron precisamente estos amigos los que estuvieron a mi lado cuando era justamente necesario tener esos pilares como apoyo y que suceda lo que suceda, estarán ahí por siempre, al igual que estoy para ellos, y lo saben.

Recordar la universidad va implícito con las amistades: con las amigas y amigos que se forman en las aulas durante esos años y que cada vez que se encuentran, constatan que siguen siendo las mismas.

Para el final

Sonora está en una situación lamentable y deplorable en seguridad pública. Lo peor es que nos estamos acostumbrando –si no es que ya- a esa violencia, a los crímenes, a las desapariciones de personas, a los ejecutados, etcétera. ¿Qué tiene que pasar para que volvamos a ser el Sonora de antes? No es con discursos ni con frases que suenen bonito como saldremos de este bache de inseguridad e intranquilidad social. Tampoco será con patrullas nuevas ni con distintos modelitos y colores de uniformes de quienes forman las corporaciones policiacas. Se percibe una desarticulación entre federación-estado-municipio, que acaso deriva de la desorganización y falta de rumbo en estrategias conjuntas, suponiendo que las tengan.

Los índices de delincuencia solo sirven como ilustraciones baratas de lo que la autoridad nos quiere vender.

Peligrosamente estamos “justificando” muchas muertes bajo el argumento de que “andaban en malos pasos”, como si fuera suficiente para no investigar al menos los delitos. Es más, ni siquiera nos molestamos en saber si es cierto o no. Las páginas principales de los distintos diarios locales y estatales cubren la nota roja que antaño tenía un lugar en interiores. ¿Será que es mas vendible o es lo más frecuente como noticia?

No necesitamos nuevas leyes ni reformas de leyes: Requerimos que se aplique y se ejecuten las normas con el rigor que se debe, no con el que se quiera o se dice tener. El tema de seguridad pública debe salir del discurso y ubicarse ya, en la realidad social.

Jean-Jacques Rousseau decía que el gobierno se originó con el propósito de encontrar una forma de asociación que defendiera y protegiera a las personas y la propiedad de cada uno, con la fuerza común de todos.

Le faltó agregar que para ello era necesario que existieran líderes competentes y comprometidos como tales, sin que esto signifique que sean los únicos responsables. ¡Ah pero como cuenta y hace la diferencia!
No soy feminista.

No soy feminista, jamás lo he sido. Espero también que nunca tenga esta absurda por cuanto irracional postura. No me gusta ni me satisface. El término feminista está lleno de connotaciones tales como mujer ruda, inflexible, de ciega competencia con los hombres, y lo más aunque indebidamente conceptuado: lesbiana, cosa que con el respeto a quien tenga esta preferencia sexual, difiero en absoluto. ¡Los hombres siempre serán los hombres, y en síntesis, son insustituibles! A veces quisiéramos matarlos y como les he dicho a mis amigas abogadas: en caso de que algún día lo intente, abogar por mí les será fácil basándose en que fue en defensa de mi persona como causa excluyente de delito. Anuncio mi liberación inmediata desde ahora.

Bromas aparte, no abordaré el tema en términos de realización de mujer/hombre, atención a la familia, sacrificio personal por los hijos, y ese largo etcétera que precede a esto. No. Hay kilómetros de tinta y papel sobre el tema. Hagamos esto más fácil: Hablemos de mujeres y hombres. De los dos y sin revolver, que no es mezcolanza.

Mujeres. Tengo la fortuna de contar con amigas que se desempeñan en distintos ámbitos laborales/profesionales y no deja nunca de llamar mi atención la forma en que se organizan para conducir su vida y la de sus familias de la mejor manera posible. Ni que decir de mi madre, que es maestra de primaria y es un claro ejemplo de cómo ajustarse a lo que la vida le ha dado y salir adelante en la tarea, que por cierto es admirable la forma en que lo hizo. Estoy segura que cada familia tiene sus propias historias de esfuerzo, de trabajo y de ejemplos a seguir: madres, amigas, hermanas, vecinas.

A veces nos perdemos en la cotidianeidad. Por lo mismo no nos percatamos de las vivencias que cada una de ellas tiene y carga y que resultan determinantes en sus comportamientos actuales. Lo que distingue a unas mujeres y a otras es el garbo, la dignidad y el grado de madurez que asumen en la conducción de su vida: con ello se ganan una medida de respeto colectivo y en la mayor parte de las veces, callado reconocimiento por la tarea que realizan. A lo mejor deberíamos ser más expresivas y decir cuánto las admiramos. Cuando convivo con mis compañeras de trabajo o con la simpática chica que me arregla las uñas, con la funcionaria pública, con mi excelente estilista, con la despachadora de gasolina o bien con la señora que atiende un negocio, todas tienen un sentido y una dirección en sus quehaceres. Se organizan meticulosamente para ir por sus hijos a la escuela, atender su negocio y cumplir sus compromisos. Son grandes administradoras. Innumerables ocasiones hemos compartido tips, experiencias y preocupaciones domésticas referentes a la familia y el hogar. Es ley entre solteras que no nos falte el número telefónico del plomero, el electricista y el gasero. Impensable no contar con esos datos. Sin embargo no nos extraviamos para solucionar un desperfecto en el lavabo, con alguna lámpara o en el jardín. Sabemos usar la llave stilson, distinguimos entre desarmador estrella y de paleta. Equipo indispensable para todas: martillo, pinzas y cinta adhesiva negra. Total, en última instancia hablamos al plomero o electricista para que nos auxilie. Llegan y con paciencia nos preguntan primero que fue lo que hicimos. Damos detalladísimas explicaciones. Para cuando concluimos el reporte, ellos ya solucionaron el problema.

Con esto quiero decir que cada quien en lo suyo. Los hombres a lo suyo y nosotras a lo nuestro. Esto no es competencia, es asumir roles y cuando existe la fortuna de encontrarse (hombre y mujer), nace por así decirlo una tercera persona que se llama pareja. Así se crea sinergia. Por eso al principio mencioné que no soy feminista. No me gusta competir con los hombres, me gusta que me traten por como soy: mujer, no contrincante de nada ni de nadie. No estoy dispuesta a renunciar jamás a la caballerosidad ni a sus gestos de cortesía: A que abran la puerta, cedan el paso, me brinden su mano para que me sostenga al bajar de un automóvil o bien abran una cerveza, entre otras tantos gestos de amabilidad que tienen. No es comodidad. También hay correspondencia a las atenciones. Es como una danza donde cada uno representa su papel para que el baile fluya con armonía y cadencia. ¿No es esto maravilloso? ¿Porqué renunciar? No tiene sentido.

Hombres. Cada vez que alguien comenta que tal trabajo o actividad se hizo mejor porque una mujer estuvo a cargo, en lo particular me inquieta y muchas veces causa molestia. No me parece correcta esta aseveración. No por restarle méritos a la mujer, que sin duda los tiene. ¿Pero acaso no es devaluar con ello a los hombres? ¿Que no es lo que hemos tratado de evitar las mujeres respecto a nuestro género? ¿Ahora será al revés? ¿Esto es "ganar" el eterno problema? ¿Acaso han disminuido las capacidades de ellos? ¿Será que se están volviendo irresponsables? ¿Están en algún estado de confort porque ya no son los que siempre están dirigiendo? Me resisto a pensar así. Tal vez sea porque mis apreciaciones son de igualdad: La diferencia será el grado de dedicación, capacidad, responsabilidad y actitud. Estos conceptos no tienen sexo de pertenencia.

Conozco muchos hombres que al igual que mis amigas mujeres están trabajando por sus logros profesionales y de familia. Los veo aplicarse día a día en sus tareas de hacer y construir. Conversar con ellos es distinto por cuanto que asumen con menos vehemencia los asuntos a como lo hacemos nosotras. ¿Eso es malo? No. Solo son formas distintas. Dis-tin-to no equivale a contrario. En alguna ocasión leí Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus. Aunque ese libro aborda ciertos puntos interesantes, al final no creo que pertenezcamos a planetas distintos. Esto es establecer distancia entre el uno y la otra y por ende, hacer irreconciliable el acercamiento, situación indispensable para conocerse, tratarse, buscar soluciones y asumirlas. Los hombres tienen sus propios códigos de comportamiento y me admira la forma en que los han elaborado al través del tiempo. Desde niños. Pero las mujeres también tenemos códigos. Desde niñas. ¿Acaso es problema esto? No. Al final, también cada pareja tiene sus propias normas. Así nos unimos. El asunto es respetar. No seremos menos mujeres ni menos hombres con esto. Entendimiento es la palabra adecuada.

Acaso los hombres no lloren al ver una película. No significa que no sientan.
Acaso los hombres no detallen los aconteceres del día. No significa que no quieran conversar.
Acaso los hombres no recuerden una fecha. No significa que no nos quieran. Aunque nos moleste.
Acaso los hombres vean futbol. No importa: se acabará a los 90 minutos. ¿O a los 120?

Amigas, no me vayan a crucificar: No se trata de defender a los hombres. Defender implica luchar y no es el caso. Los hombres no son mejores o peores que las mujeres. Igual jugamos el juego de la vida: Queremos y nos quieren. O nos olvidan y olvidamos. En el orden que sea. Nos desesperan y los desesperamos. Nos entendemos y desentendemos. Damos y recibimos amor, confianza, traición, desamor, llanto, alegrías. Lo que debe por necesidad ser aplicado por ambas partes es la lealtad. A pesar de lo que sea. De lo que sea. Sin compás.

Por fortuna, también somos capaces de ser amigos del alma. ¡Esto es tan agradable! La amistad entre hombre y mujer tiene connotaciones especiales. Me refiero a la amistad, amistad. No a la que termina siendo un romance. Desde luego, no estamos destinados precisamente a ser amigos. Estamos hechos para ser pareja. Las amistades hombre-mujer son como respiros conjuntos que damos ambos sexos para tranquilidad de los géneros, porque en ese espacio también aprendemos a conocernos a partir de las percepciones del otro, despojados de las poses o del quedar bien.

Entonces ¿Cuál ha sido el problema? Seguro es que en este blog no se descubrirá el hilo negro. La autora no es tan arriesgada no por desconocimiento, sino por temor a que me respondan con otros cientos de hilos. Tanto hombres como mujeres. Así que prefiero continuar descubriendo ese mundo. No queda otra cosa más que la práctica y convivencia a la que me sujeto con particular agrado.











Carmen Alicia por siempre

Apenas desperté el sábado y los recuerdos se agolparon en mi mente. Tal vez porque el día anterior caí en cuenta que hace ya 6 años tengo este hueco en el alma: Carmen Alicia Espinosa (con dos “eses” como a ella le gustaba) fue una gran mujer y mejor amiga, infinita, imperecedera.

La conocí hace muchos años por motivos de trabajo. Era simplemente impactante su personalidad. Físicamente parecía más cubana que mexicana. Escritora, periodista, artista de teatro y empresaria. Su hablar provocaba controversias. Los políticos o la adoraban o la odiaban pero jamás pasaba desapercibida para ninguno.

Platicar sobre política significaba todo un aprendizaje aunque aseguraba que no entendía nada de la materia y a sus entenderes aquella era sucia por definición pero había que aprender a convivir con ese mundo. En amores era sencillamente terrible: Ejercía tremenda fascinación en los hombres. Afirmaba que no poseía una belleza significativa pero si una actitud que hacía la diferencia. Muchas veces presencié ese hechizo que sabía manejar tan bien. Llegábamos a algún lugar y todas las personas volteaban a verla y saludarla. Siempre había algún caballero insistente en acompañarla. El halago era la constante. Creo que su inteligencia constituía un reto para los hombres que me tocó conocer como sus galanes. Agudeza que a otros espantaba, por supuesto. Era sagaz, refinada, alegre, espontánea.

Nuestra amistad nació con el trabajo y se fortaleció en el trato continuo. A pesar de la diferencia de edades pudimos conciliar la brecha generacional de una manera que a mi parecer ambas supimos manejar sin darnos cuenta: Le contaba mis vivencias y se encantaba en aconsejar. Por mi parte, le escuchaba relatos y pasajes de su vida presente y pasada los que matizaba con comentarios chuscos, ocurrentes y pícaros.
Las personas inteligentes saben reírse de sí mismos y lo disfrutan. Los torpes y tontos, se ofenden. A través de los años voy valorando más sus consejos y me doy cuenta con el paso de la vida, que en muchos aspectos tenía razón.

Carmen Alicia me decía que ella no era ejemplo de nada y que no aspiraba a ser recordada como una beata, situación por cierto distante. Aquí viene a mi memoria su risa e incluso la oigo: Prefiero ser recordada con escándalo, decía. Así era ella y estoy segura que si leyera esta columna, me reclamaría algunos renglones no por la demasía en el comentario, sino por la falta de exceso, aunque suene paradójico.

En el ejercicio de su profesión le fue otorgado el premio nacional de periodismo por un excelente trabajo que realizó en la Ciudad de México, donde para abordar el tema motivo de dicho reconocimiento, le fue necesario caracterizarse de mujer de la calle y meterse en las entrañas del bajo mundo. Ese día por la mañana su padre habló con ella por teléfono y sin más ni más le dijo que esa noche se iba de prostituta. Fueron necesarias una serie de explicaciones familiares para aclarar la situación. ¡Se deleitaba tanto al platicar este pasaje!

Cada vez que tenía estreno de alguna obra de teatro era yo invitada a su presentación y regularmente la acompañaba. En el escenario se desplazaba con tal naturalidad que en cierta ocasión que me preguntó que como consideraba que actuaba, le respondí que no actuaba, sino que simplemente subía al escenario y desarrollaba un papel el cual siempre era el idóneo para ella. Con esto le indicaba que era una artista natural, criterio que muchas de sus amistades compartíamos.

Se adentraba tanto en el personaje que en la vida cotidiana asumía conductas propias de él. ¿O el personaje entraba al mundo de Carmen Alicia? Ya no lo sé. La línea divisoria entre uno y otro se pierden.

Mi amiga Carmen Alicia tenía un detalle curioso: Era posible que durante semanas no nos comunicaramos y de repente sonaba el teléfono a altas horas de la madrugada solo para hacerme depositaria de alguna confidencia o preguntar que había pasado con tal o cual situación que le había platicado con anterioridad. Era lapidaria en las observaciones. Certera en el mensaje. Pero siempre dispuesta a escuchar.

Como las verdaderas amistades, estaba ahí cuando sabía que había que hacerlo o bien callaba cuando estimaba que así era conveniente. Era de esas invaluables amigas que igual podíamos hablar sobre determinado tema horas y horas o bien callar y no abordar el asunto. Según fuera el caso.

Carmen Alicia se fue apagando poco a poco, como las grandes estrellas. Una enfermedad terminal dolorosa la apresó. En ese tiempo, nuestras conversaciones telefónicas eran tan continuas como le permitía la salud. A pesar de su estado crítico, siempre me motivaba a que le platicara mis asuntos. A veces reía quedito y en otras con un hilo de voz daba el consejo o la observación. Nunca perdió su estilo.

Recuerdo la última ocasión que hablamos por teléfono. Su hija me dijo que Carmen Alicia pedía hablar conmigo pero que deseaba que no supiera que estaba ya muy mal. Habló de su vida, sus aciertos y errores. Recordamos su etapa de artista, de periodista, escritora y de empresaria, pero sobre todo hablamos de nuestra amistad. Depositó en mí grandes enseñanzas de vida aun cuando estaba ya al borde de la muerte. Su voz era un susurro y se despidió con optimismo, como si al día siguiente fuéramos a conversar de nuevo.

Carmen Alicia Espinosa se fue antes de tiempo. A pesar de los años que han pasado sigue haciendo falta la amiga y la confidente. Los huecos que dejan amigas como ella no se llenan con otra amiga: Con las grandes amistades no hay niveles ni lugares distintos en el corazón.

Hay espacios que cada una va llenando. Al menos así lo entiendo.



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